Policía del género

 
Esta mañana he estado en otro instituto impartiendo los talleres.

Me ha gustado cómo lxs propixs alumnxs han sido partícipes de diseñar un sistema de cajas para explicar el género, cajas cuyos límites eran más o menos fluidos según el momento, el lugar y elx interlocutorx.

Cuando me dicen que el problema es de la sociedad, les cuesta asumir que la sociedad somos todxs nosotrxs.

"Al final, en este mismo instituto, pero en todas partes, es como si fuéramos todxs y cada unx de nosotrxs policías del género, vigilando que nadie se salga de su caja, que los chicos sean como se supone que tienen que ser los chicos y que las chicas sean como se supone que tienen que ser las chicas y que, fuera de esas dos cajas, no hubiera nada más. Como policías del género, los insultos más habituales en el instituto son puta para las chicas y maricón para los chicos (el resto nada, que ni siquiera existen). Todxs nos comportamos como policías del género, humillando a aquélx que hace algún atisbo por salirse de la caja, sintiéndonos así más segurxs, sabiendo que nadie va a sospechar de nosotrxs si somos lxs más estrictxs".

Una chica ha dicho entonces que la plumofobia también entraba aquí: "Ser heterosexual también está dentro de la caja, profe, y la plumofobia no tiene por qué tener que ver con la orientación/opción del deseo de a quien discrimina, sino que está castigando eso que dices. Somos una especia de policías que castigamos cuando alguien se sale de la norma que nosotros mismos nos hemos inventado, y eso no puede estar bien".

Para que luego se diga de "lxs adolescentes de hoy".

Fuente de la imagen


Mi King

Todxs nacemos desnudxs. El resto es drag.

El sábado fui a mi primer taller Drag King (cortesía de Revista Píkara y M en conflicto). Hacía muchísimo que quería ir a uno y no era la primera vez que me travestía, pero fue mucho más que travestirse. Vendarse el pecho, abultar el calzoncillo, separar un poco las piernas, modificar el centro gravitatorio, cambiar el peso corporal de un punto a dos, relajar los hombros... Nos cortamos un mechón de pelo que, a continuación, cortamos más menudo para fabricarnos nuestras propias barbas.

Dado que mi sentirme-mujer hace tiempo que es meramente estratégico-político, pensé que no habría mucha diferencia entre ese fingir-sentirme-mujer con un fingir-sentirme-hombre, pero sí la hubo, y la fui mascando poco a poco. Fue todo muy sutil, no conseguí el tan aclamado passing (pasar por hombre), pero tampoco fue esa mi intención. Inscribí una serie de modificaciones minúsculas que consiguieron un cambio mental importante.

Por cierto, recuerdo una tontería: no tenía frío. A lo mejor Nacho tampoco es claustrofóbico ni ansioso. Creo que la timidez era de Loreto. Tiene que seguir practicando. El king engancha. Y ya no lo puedes echar. Camino al trabajo me he encontrado alternando los andares-de-chica con los andares-de-chico, cambiando a placer el centro gravitatorio de mi cuerpo. Tengo ganas de que Nacho interactúe más con el mundo. Pasando (por hombre) y pasando (por eso-es-un-chico-o-una-chica). El juego ha comenzado.

Una vez que el virus king ha sido activado en cada participante, actuará, como sospecha de género, más allá del taller extendiéndose a la vida cotidiana y provocando modificaciones en todas nuestras interacciones sociales. El saber drag king no es la conciencia de ser un imitador de la masculinidad en medio de cuerpos anónimos de hombres y de mujeres, de hombres de negocios y carteros, de madres de familia que empujan carritos, de jóvenes que pegan patadas a los cubos de basura, sino de percibir, por primera vez, a los otros, a todos ellos, como efectos más o menos realistas de repeticiones performativas descodificables como masculinas o femeninas. Al caminar entre sus cuerpos anónimos, sus masculinidades y sus feminidades (al mismo tiempo que la mía) aparecen, por primera vez, como caricaturas de las que, ellos solos, gracias a una convención tácitamente pactada, parecen no ser conscientes.
Beto Preciado, en Testo Yonqui



De curas y maricas


Creo que no hace falta decir mucho sobre el obispo de Alcalá de Henares. José A. Pérez lo resume muy bien en su blog Mi mesa cojea:

El obispo de Alcalá de Henares, que hace poco dijo en La 2 que los gais corrompen a los niños, ahora ha dicho que él no quiso ofender al colectivo homosexual porque, ojo, “todas las personas merecen un respeto, aunque sea un terrorista”. Lo mejor es que, según sus propias palabras, el obispo solo intentaba enterrar la polémica. El día que quiera avivarla igual abre en canal a Pedro Zerolo.


Una amiga me pasa la página del obispado, donde enlazan a algunas páginas para que consultemos recursos científicos. Entre esas páginas, está el departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra. ¿Adivináis? Sí, tiene una sección específica sobre homosexualidad. Leer los títulos da risa, pero leer los documentos ya es para morirse. En serio, echadle un vistazo, no os vais a arrepentir.

En realidad sería gracioso si no fuera por que no es un chiste. Sería gracioso si a la gente le provocara únicamente lo que provoca a mí: risa y rabia, a partes iguales. Sería gracioso si muchas de las personas que estudian en la Universidad (privada y católica) de Navarra no se lo creyeran. Sería gracioso si no repercutiese en la vida de tantas personas LGTB+ y no LGTB+. Sería gracioso si tuviera la más mínima gracia.

Eso sí es terrorismo de género y no lo de Diana.

Y encima Wert quiere subir las tasas y recortar más en Educación. A él le encantaría que todxs estudiáramos en universidades como esa, ¿no?

Me he acordado de cuando fui a esa universidad con mi compañerx Sara a leer una comunicación en el I Congreso Internacional de Ideología de Género. Recuerdo el crucifijo en mi espalda, sus ponencias previas y posteriores sobre homosexualismo político y cómo pronuncié delante de bocas abiertas y señoras persignándose que el papa no nos deja comernos las almejas (doc).


De Fun Home y de criminales



Me parece increíble que no hubiera descubierto Fun Home: Una familia tragicómica, novela gráfica de Alison Bechdel. Resulta que Bechdel es toda una artista y ayer me lo devoré casi sin respirar. Recomendadísimo.

Escribir sobre literatura con la que está cayendo parece inmoral, ¿no? Pero siempre caen y siempre hay gente que habla de literatura.

Hubo un tiempo en el que me escondía del mundo dentro de los libros. Estaba bien. El problema llegó cuando tuve que salir. Anoche conseguí volver a esconderme durante unas horas. Estaría bien que las bolas de goma y las porras también fueran de papel. No sé qué hacer con esta rabia. Porque soy muy cobarde y (creo que) sé que no saldré a la calle si es muy alto el riesgo de que me detengan. Mira tú, tanta gente jugándose que les maten en el mundo (y no necesariamente lejos) y yo asustada por si me detienen. No me da miedo que me peguen, si me pongo exquisita, ni siquiera me daría miedo que me matasen si fuese rápido y limpio. Pero me dan miedo las aglomeraciones o estar en un registro o en un calabozo sin poder alcanzar mis orfidales. De risa, ¿eh? Menuda antisistema. Tengo ganas de llorar porque siento que no puedo soportar no hacer nada pero al mismo tiempo no hago nada. Luego tengo ganas de llorar porque, efectivamente, no puedo soportarlo.

Así que esta noche, quizá, vuelva a leerme Fun Home. O siga con Arab and Arab American Feminisms, una lectura con la que estoy aprendiendo muchísimo. O termine Muere Tristano. Esa sería muy apropiada.


Sangre

Dos Manzanas informa de la paliza que ha sufrido un jubilado en la Villa Doria-Pamphilj en Roma por defender a una pareja de chicos que fueron atacados por un grupo de diez personas (de entre 16 y 18 años) armados con palos y barras metálicas.

Las agresiones LGTBófobas fueron denunciadas por el jubilado, no así por la pareja. Uno de los chicos se negó porque es un inmigrante ilegal y teme ser expulsado del país. El otro es italiano, pero su trabajo precario correría riesgo si se viera involucrado con estas mariconadas.

Qué manera de imbricarse homofobia, racismo y clasismo, ¿eh? Qué manera de interrelacionarse en la perpetuación de la violencia la chiquillada neonazi y el Estado democrático...

Qué real y qué triste.


Barrio Rojo

Performance en el barrio rojo de Amsterdam. Lo descubro vía Tout Terrain. Genial.



Campaña de concienciación producida por Duval Guillaume Modem en apoyo a Stop the Traffik.


Espacios no mixtos

El otro día discutía con R. sobre los sex shop a los que sólo pueden entrar mujeres (u hombres acompañados por mujeres), como es el caso de Los placeres de Lola, por ejemplo. Así, me quedaba pendiente escribir algo sobre espacios mixtos y espacios seguros. Los espacios no mixtos tienen el objetivo de dar visibilidad a las mujeres, de darle las riendas de la liberación a las oprimidas y de generar espacios de seguridad y arraigo.

Itziar Ziga escribe sobre ello en una entrada sobre el 8 de marzo del año pasado. Me parece que su respuesta es bastante interesante.

1. ¿Por qué os molesta que existan espacios de exclusividad, seguridad, arraigo de mujeres cuando afortunadamente ya existen tantos otros espacios mixtos antipatriarcales y todos se coordinan y encuentran? Sino te sientes cómoda, no vayas.

Respecto a este primer punto, podemos decir que hay infinitos sex shop (muchos más que no mixtos) regentados por hombres y en los que acuden mayoritariamente hombres en los que la presencia de mujeres se ve como excusa para el acoso. Si no te sientes cómoda en un sex shop que suponga un espacio donde las mujeres no se encuentren con esto, no vayas.

Cuando le comentaba esto a R., me decía que él había estado en muchos sex shop y nunca había visto ni sentido esto, y mucho menos hecho y que, entonces, no tenía por qué verse excluido de este espacio seguro. Que él no haya participado activamente de su privilegio masculino no quiere decir que no cuente con él ni que no se encuentre realmente en lo alto de la jerarquía de género que lo lee como "hombre" y lo sitúa entonces en su cúspide de las relaciones de poder. Existen espacios de lucha antipatriarcal y feminista mixtos y antifeministas, más numerosos que los no mixtos, ¿por qué ese interés por participar solo en las ramas que sirven para que las oprimidas se empoderen en un espacio seguro?

El resto de respuestas de Ziga responden a la cuestión de qué son "las mujeres" ¿A quién estamos permitiendo la entrada y a quién estamos excluyendo? ¿De qué sirve hablar de post-género, de qué sirve hablar de inexistencia de hombres y mujeres si no denunciamos, al mismo tiempo, la materialidad de una jerarquía inherente a la construcción del sistema sexo/género/deseo?

2. ¿Para qué (y para quién) sirven los discursos no binarios que no denuncian la jerarquía heteropatriarcal entre géneros, es decir, que no son feministas?
3. ¿Por qué nos empeñamos en restar, en jerarquizar, en superar impostadamente lo que sangra, en vez de en sumar, mutar, confundir? ¿Por qué nos pedís a veces que renuciemos a un sujeto político mujeres tan potente políticamente y tan desesencializado (gracias a la lucha trans e intersex, y no sólo)? ¿Por qué ser tan gilipollas y tan irresponsable políticamente y dar un salto al vacío?
4. ¿Quién es tan imbécil como para asegurar que el género no existe? El género es construído, esa es su definición (me parto de risa cada vez que alguien dice que hay que desesencializar el género, karis, volved al parbulario en feminismo). Pero eso no quiere decir que no exista. ¿Tampoco existe la raza? Decírselo a las gitanas que están siendo expulsadas de la maldita Europa supremacista.
5. ¿Quién hostias os ha dicho que ser queer (me parto) o autoafirmarse híbrido, genderfucker, ameba, es superior en vuestra imaginaria escala revolucionaria que nombrarse mujer como estrategia política (o bollera)?
6. ¿Qué alianzas se pueden construir negando la identidad de la otra? Porque yo necesito a las moras con hyjab, a las trabajadoras del hogar cabreadas, a las dones no estàndars, a las putas, a las que han sobrevivido (y se han empoderado) tras un cáncer de mama,...


Duelo

Ha muerto Adrienne Rich.

Y es una mierda que solo nos acordemos de lxs grandes cuando mueren.

Lo único que había leído de ella hace dos años era su más clásico ensayo de 1986: Compulsory Heterosexuality and Lesbian Existence. Entré en Gay's the World, la librería LGTB de Londres dos días antes de tenerme que marchar de la ciudad; le pregunté al librero si tenía algo de Adrienne Rich y él pensaba que sólo tenían poesía. Yo entonces ni siquiera sabía que ella era poeta. Me compré A Human Eye: Essays on Art in Society, 1997-2008. Otro de esos libros con más líneas subrayadas que líneas sin subrayar.

Me cuesta leer poesía en inglés. Pero terminé por hacer una (otra) excepción.

In those years, people will say, we lost track
of the meaning of we, of you
we found ourselves
reduced to I
and the whole thing became
silly, ironic, terrible:
we were trying to live a personal life
and yes, that was the only life
we could bear witness to

But the great dark birds of history screamed and plunged
into our personal weather
They were headed somewhere else but their beaks and pinions drove
along the shore, through the rags of fog
where we stood, saying I.

Ha muerto Adrienne Rich.

Y es una mierda que solo nos acordemos de lxs grandes cuando mueren.


Paréntesis

Nota informativa aunque no le importe a nadie: He cambiado mucho desde que empecé a escribir en este blog. Hoy cambio el nombre y el Twitter por lorewaq, un nick más neutro y dispuesto a recibir todas las mutaciones en mi concepción del sistema sexo/género/deseo a partir de ahora. No dejo de identificarme (políticamente) como lesbiana (bollera), pero no me gustan las connotaciones de separatismo lesbiano del nombre anterior. Mantengo la URL porque me da penita. Fin de la nota informativa aunque no le importe a nadie.


Para no feministas

Ya no recuerdo ni en qué blog lo encontré, pero gracias a una amiga lo he recuperado hoy y he podido releerlo. Rosario Hernández Catalán escribió este libro que editó la Federación Mujeres Jóvenes: Feminismo para no feministas: La Vane contra Pátrix (pdf).

La primera vez me acerqué a él con mucho escepticismo, pero me gustó bastante. Es, como el título indica, un libro (capítulo "didáctico", entrevistas a jóvenes y obra de teatro "La poligonera feminista) diseñado para personas que pasan del feminismo ("de hecho te da algo de grima vernos a las feministas en las manifestaciones [...] parecemos paranoicas, ridículas, excesivas, cursis, pesadas, poco objetivas, feas, etc").

Rescato un par de párrafos de los "consejos para las que ya son feministas":

Conviene hacer gala de un feminismo divulgativo ya. Las grandes ideas, y el feminismo lo es, pueden expresarse de manera sencilla. Si no, no son grandes ideas. Hemos demostrado una y otra vez nuestra solvencia teórica y seguiremos demostrándola a través de los estudios de género o del feminismo académico, pero hay que convertir toda esa rigurosa producción teórica en divulgación. Lo digo porque incluso algunos manifiestos resultan oscuros y sólo aptos para las listas que ya se saben la lección. Toca demostrar nuestra valía divulgativa porque las ideas liberadoras deben traducirse a todo tipo de niveles. Quien piensa claro debe escribir claro, y nosotras a veces, sin necesidad ya digo de escribir para la academia, escribimos para nuestro ombligo. No recuerdo quién decía que “la claridad es la cortesía del buen filósofo”, y ha de ser también la cortesía de la buena feminista. Si no, estaremos cayendo en pecado de elitismo y oscurantismo. El lenguaje oscuro ha sido siempre una de las mayores herramientas del poder, mira si no la jerga del Derecho, mira si no cómo la Iglesia Católica gustó durante siglos de usar el latín para dárselas de grande, divina y especial. Quien con su jerga marca distancia no está siguiendo la ética discursiva feminista y de todo movimiento liberador que busque unir a más gente. Si atacamos a las élites patriarcales no podemos reproducir sus malos vicios elitistas.

[...]

Cada mujer agotada, cansada de su vida, y son muchas, guarda en potencia a una feminista. Y para ello no hace falta haberse leído ni a Simone de Beauvoir ni a Judith Butler ni a Amelia Valcárcel. Muchas no iniciadas en el feminismo se creen que no pueden entrar en nuestro “selecto club de lectoras”. Leer más no necesariamente implica tener clara moralmente la práctica feminista. Ni siquiera escribir más. Debemos buscar lo común con las que llegan nuevas, no empezar marcando distancia porque llevamos más años, tenemos más amigas, tenemos más contactos y lecturas, o, en resumen somos ya un poco perras viejas. Si nosotras vamos por la j, la que todavía va por la a debe de ser respetada y escuchada, al fin y al cabo a todas nos queda mucho para llegar a la z. [...] No las corrijamos con altivez porque los egos son frágiles, y a medida que engorda el nuestro disminuye el de nuestra nueva compañera.

La misma autora y la misma Federación publicaron Pero este trabajo yo para qué lo hago (pdf), al que aludí en otra entrada. Voy a copiar también una cita de ese:

Me he preguntado cómo es que cierta gente a la que admiro intelectualmente, gente que me ha dado muchas claves para la rebeldía, para entender que este sistema apesta, me he preguntado, digo, porqué razón esta gente insiste una y otra vez en escribir tan oscuro. Creo que sé la razón, pese al compromiso político, esta gente viene o incluso trabaja en la Universidad. Conozco un poquito este medio, sé algo de sus reglas, de sus exigencias a la hora de hablar y escribir. Aunque esta gente a la que admiro sea crítica con el Estado, el capital y el patriarcado, a la hora de escribir no puede evitar usar un estilo que, consciente o inconscientemente, está destinado a seducir a sus iguales académicos. En el fondo escriben para un imaginario tribunal de sabios (pocas veces de sabias), escriben para que esta o aquel compañero también marxista o feminista se dé cuenta de lo mucho que valen sus teorías y de lo muy a la última que está (también en el pensamiento existen modas y alardes, conviene no ser hortera, conviene ser cool). Es por el ego, por la autoestima intelectual, por dejar con la boca abierta a todo el congreso, a todo el seminario, a todo el público de las jornadas. Es como si yo fuera peluquera y me empeñara sólo en hacer recogidos de novia para demostrar a las compañeras y compañeros lo mucho que valgo. Es como si, para enseñarles mi valía, me empeñase en hacerle recogidos de novia incluso a la señora mayor que viene para que le carde y le tiña sus cuatro pelos, sería ridículo, ¿no?, pues al haber interiorizado las normas de la academia, al pensar que tienen que enseñarle al mundo lo mucho y difícil que han leído, muchas de estas gentes intelectuales comprometidas se pasan la vida haciendo recogidos de novia que no vienen a cuento. E imagínate cómo serán entonces las intelectuales y los intelectuales que no se comprometen, el personal erudito sin más.


Ya me lo dijo una profesora hace un año. Hay que seguir aprendiendo.