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consentimiento

Personaje Con Perilla: Antes, la violación era cuando un bruto saltaba desde unos arbustos, no toda esta mierda de la cita con violación (date rape) o consentimiento entusiasta. Si definimos "violación" de una forma tan amplia, ¿¡cómo puedo saber si no estoy violando a la chica con la que me estoy enrollando!?
Personaje con cresta: En realidad no es tan difícil. Si actúa como si quisiera sexo, si te baja los pantalones con entusiasmo o te dice "fóllame ahora", si tiene tantas ganas como tú, entones... ¡adelante! PERO si está tan borracha que no puede caminar ni hablar, entonces podría no saber qué es lo que está pasando, así que no te acuestes con ella (o con él, vamos). Y si pasivamente "concede" el sexo, pregúntale si todo va bien antes de ir más allá. ¿Por qué es eso tan complicado?
Personaje Con Perilla: Porque...!
Personaje Con Cresta: ¿Porque QUÉ?
Personaje Con Perilla: ¡Porque entonces podría quedarme sin sexo! 










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Pienso a menudo en el consentimiento y en lo importante que es la reflexión sobre ello, individual y colectivamente, en contexto sexual y en contexto no sexual. A veces parece que te has hecho ya todas las preguntas, que lo has trabajado hasta el final ida y vuelta, pero no, obviamente no. Entresaco y traduzco del fanzine Learning Good Consent, editado por Cindy Crabb, una lista de cuestiones que todxs deberíamos plantearnos para pensar cómo abordamos el consentimiento en nuestras prácticas sexuales. El listado proviene originalmente de otro fanzine para supervivientes de violaciones y abusos sexuales: Support Zine (pdf). Aquí todas las preguntas seguidas en inglés, que traduzco a continuación.

(Cuando pensamos en consentimiento, es fácil que la reflexión interpele a nuestras historias de abuso o violaciones cuando las hay; que sea un tema importante no quiere decir que sea necesario pensarlo cuando nos afecta dolorosamente, que el debate exista no quiere decir que haya que formar parte de él en este momento o que haya que dejar de chequearse emocionalmente para ver si estamos preparadxs para hacerlo. El autocuidado siempre es prioritario).

No todas las preguntas tienen respuestas correctas o incorrectas, simplemente pretenden iniciar la reflexión y abrir el debate.

1. ¿Cómo defines consentimiento?
2. ¿Alguna vez has hablado sobre consentimiento con tu(s) pareja(s) o amigxs?
3. ¿Conoces a gente o has estado con gente que define consentimiento de forma diferente que tú?
4. ¿Alguna vez dudaste sobre si la persona con la que te estabas acostando quería o no hacer lo que estabais haciendo? ¿Hablasteis sobre ello? ¿Lo ignoraste esperando que cambiara? ¿Continuaste porque lo que hacíais sí te resultaba placentero a ti y no querías lidiar con lo que la otra personas estaba experimentando? ¿Continuaste porque pensabas que era lo que tenías que hacer? ¿Cómo te sientes sobre las decisiones que tomaste?
5. ¿Crees que es responsabilidad de la otra persona decir algo si no está cómodx con lo que estáis haciendo?
6. ¿Cómo podría alguien expresar que no le gusta lo que está ocurriendo?
7. ¿Buscas señales verbales únicamente o hay otras señales?
8. ¿Piensas que es posible malinterpretar el silencio como consentimiento?
9. ¿Alguna vez le has preguntado a alguien qué tipo de señales deberías buscar si les cuesta verbalizar cuándo algo no les gusta?
10. ¿Solo preguntas y hablas de este tipo de cosas si estás en una relación estable o te sientes cómodx con ello también en situaciones casuales?
11. ¿Crees que hablar arruina el ambiente?
12. ¿Crees que el consentimiento puede ser erótico?
13. ¿Alguna vez piensas en las historias de abuso de las otras personas?
14. ¿Compruebas y preguntas según avanzan las cosas o asumes que el consentimiento del principio significa que a partir de ahí todo está bien?
15. Si te dan consentimiento una vez, ¿asumes que a partir de ahí siempre estará?
16. Si alguien consiente a una cosa, ¿asumes que todo lo demás también está bien o preguntas antes de tocar de diferente forma o de llevar el tema a otros niveles?
17. ¿Te molesta la gente que quiere o necesita hablar sobre sus historias de abuso? ¿Por qué?
18. ¿Sueles sentirte atraídx por personas que encajan en el modelo estándar de belleza de tu contexto cultural?
19. ¿Te haces amigx de gente porque quieres estar con ellxs y luego rompes la relación si esa persona no muestra interés sexual en ti?
20. ¿Intentas acostarte con alguien aun cuando te han dicho que solo quiere ser tu amigx (sin sexo)?
21. ¿Asumes que si alguien es afectuosx contigo quiere decir que probablemente esté sexualmente interesadx en ti?
22. ¿Piensas sobre afecto, sexualidad y límites? ¿Hablas sobre ello con otras personas? ¿Lo hablas solo con gente a la que quieres acercarte sexualmente o lo hablas porque piensas que es importante y quieres saber, genuinamente?
23. ¿Eres clarx sobre tus intenciones?
24. ¿Alguna vez has intentado convencer a alguien de hacer algo ante lo que mostraban dudas?
25. ¿Crees que la vacilación/duda es a menudo una forma de ligar?
26. ¿Eres consciente de que a veces no lo es?
27. ¿Alguna vez has pensado que las acciones de alguien eran flirteo cuando realmente no era ese el mensaje?
28. ¿Crees que si alguien es promiscux es apropiado objetificarlo o hablar de elx de una forma distinta a como lo harías si no lo fuera?
29. Si alguien es promiscux, ¿crees que es menos importante su consentimiento explícito?
30. ¿Crees que si alguien viste de determinada forma es arpopiado objetificarle?
31. Si alguien viste de determinada forma, ¿crees que significa que quiere tu atención sexual o aprobación?
32. ¿Entiendes que hay muchos otros motivos, que no tienen que ver contigo, para los que una persona pudiera querer vestirse o actuar de un modo que tú encuentres sexy?
33. ¿Crees que es tu responsabilidad vencer la vacilación de alguien presionándole o señalándolo?
34. ¿Alguna vez has intentado preguntar a alguien qué estaban sintiendo?
35. ¿Crees que el sexo es un juego?
36. ¿Alguna vez has intentado estar en situaciones con alguien que te dieran una excusa para tocarle cuando crees que te diría que no si le preguntaras directamente? (Bailar, emborracharos mucho juntxs, dormir junto a elx...)
37. ¿Haces sentirse a la gente "poco divertida" o "poco liberada" si no quieren probar alguna práctica sexual concreta?
38. ¿Crees que puedes actuar de tal forma que alguien se sienta así aunque no sea tu intención?
39. ¿Alguna vez has intentado negociar? Del tipo: "Si hacemos X, haré X por ti".
40. ¿Has usado los celos como método de control?
41. ¿Has hecho que tu(s) pareja(s) dejen de quedar con algunxs amigxs o limiten sus interacciones sociales en general por celos o inseguridad? ¿Usas los celos para hacer que tu(s) pareja(s) se sientan obligadas a acostarse contigo?
42. ¿Crees que estar en una relación con alguien significa que tienen la obligación de acostarse contigo?
43. ¿Qué ocurriría si quieren abstenerse de sexo durante una semana? ¿Un mes? ¿Un año?
44. ¿Te quejas o amenazas si no estás consiguiendo la cantidad o el tipo de sexo que quieres?
45. ¿Crees que está bien iniciar el sexo con alguien que está durmiendo?
46. ¿Aunque ese alguien sea tu pareja?
47. ¿Crees que es importante hablarlo con elx primero, cuando aún está despiertx?
48. ¿Alguna vez has pensado en cómo interactúas con la gente o cómo la tratas, para lo bueno y para lo malo, y de dónde viene ese comportamiento y dónde lo aprendiste?
49. ¿Te comportas distinto cuando has bebido?
50. ¿Cuáles son los aspectos positivos de beber, en ti? ¿Y los negativos?
51. ¿Te has acostado con gente cuando estabas borrachx o cuando estaba borrachx? ¿Alguna vez te has sentido incómodx o avergonzadx al respecto al día siguiente? ¿La persona con la que has estado ha actuado raro contigo después?
52. ¿Buscas el consentimiento de la misma forma cuando estás borrachx que cuando estás sobrix?
53. ¿Crees que es importante hablar al día siguiente con la persona con la que te has acostado si ha habido alcohol involucrado?
54. ¿Crees que la gente necesita tomarse las cosas más a la ligera?
55. ¿Crees que estas preguntas son represivas y que la gente que observa su historia sexual y sus prácticas actuales críticamente es un poco estirada y deberían "liberarse" más?
56. ¿Crees que "liberación" significa cosas diferentes para personas diferentes?
57. ¿Cómo reaccionarías si alguien se siente incómodx con lo que estás haciendo, o si no quieren hacer algo? ¿Te pones a la defensiva? ¿Te sientes culpable? ¿La otra persona acaba teniendo que cuidarte y reafirmarte o eres capaz de parar y escuchar y apoyar y tomar responsabilidad de tus actos?
58. ¿Intentas contar tu lado de la historia y cambiar la forma en que la otra persona ha experimentado la situación?
59. ¿Piensas que demuestras a tu(s) pareja(s) que estás escuchando y que estás interesadx en sus ideas sobre el consentimiento o en sus ideas sobre lo que has hecho?
60. ¿Alguna vez hablas sobre sexo y consentimiento cuando no estás en la cama?
61. ¿Alguna vez has violado o abusado sexualmente de alguien? ¿Eres capaz de reflexionar sobre tu comportamiento? ¿Has hecho cambios? ¿Qué tipo de cambios?
62. ¿Estás incómodx con tu cuerpo o con tu sexualidad?
63. ¿Tu propia incomodidad o tu propia historia de abusos ha hecho que te comportes de forma abusiva? Si es así, ¿lo has hablado con alguien? ¿Crees que hablarlo te podría ayudar?
64. ¿Evitas hablar sobre consentimiento o abuso porque no estás preparadx para hablar de tu propia historia de abuso?
65. ¿Alguna vez te sientes obligadx a tener sexo?
66. ¿Alguna vez te sientes obligadx a iniciar sexo?
67. ¿Qué pasa si días o meses o años después, alguien te dice que se sintió incómodx con lo que hiciste? ¿Le cuestionas?
68. ¿Inicias conversaciones sobre sexo seguro y contracepción (si procede)?
69. ¿Crees que decir que "me he hecho pruebas recientemente" es suficiente?
70. ¿Te tomas en serio las preocupaciones de tu(s) pareja(s) sobre sexo seguro y contracepción?
71. ¿Crees que si una persona quiere practicar sexo seguro y a la otra persona no le importa, es responsabilidad de quien se preocupa tomar las medidas necesarias?
72. ¿Crees que si alguien tiene un cuerpo que puede embarazarse, es su responsabilidad hacerse con los métodos anticonceptivos?
73. ¿Te quejas o te niegas a practicar el sexo seguro o el tipo de método anticonceptivo que desea(n) tu(s) pareja(s) porque reduce tu placer?
74. ¿Has intentado manipular a tu(s) pareja(s) sobre esto?
75. ¿Te atrae gente con una determinada expresión de género?
76. ¿Alguna vez has objetificado la expresión de género de alguien?
77. ¿Alguna vez has asumido que todas las personas con una determinada expresión de género interactuarán contigo de la misma forma?
78. ¿Te encuentras reproduciendo comportamientos de género binarios, incluso en tus relaciones y amistades cuir? ¿Cómo podría eso hacer sentir a otras personas?
79. ¿Ves la sexualidad y la expresión de género como parte de la identidad de una persona, o los consideras aspectos exclusivamente sexuales?
80. Si alguien está vestidx de drag, ¿lo tomas como una invitación a hacer comentarios sexuales?
81. ¿Fetichizas a la gente por su expresión de género?
82. ¿Crees que solo los hombres abusan?
83. ¿Crees que en una relación de dos personas con el mismo género, solo abusa la persona más "masculina"?
84. ¿Crees que hay trabajo que hacer en nuestras comunidades para acabar con la violencia sexual?


lena dunham y (white) girls

Lena Dunham en Girls

Lena Dunham, conocida principalmente por la serie Girls (de 2012 hasta el día de hoy), vuelve a protagonizar polémica por dos fragmentos de su nuevo libro: No soy ese tipo de chica (Espasa, 2014). Los fragmentos son estos:

-¿Todas tenemos útero? -le pregunté a mi madre cuando tenía siete años.
-Sí -me dijo-. Hemos nacido con él y con todos nuestros óvulos, pero empiezan siendo muy pequeños. Y no están listos para hacer bebés hasta que somos más mayores.
Miré a mi hermana, una delgada y fuerte niña de un año, y a su barriguita. Imaginé los óvulos en su interior, como el saco de huevos de araña en La telaraña de Carlota, y su útero, del tamaño de un dedal.
-¿Su vagina es como la mía?
-Eso creo -me dijo mi madre-. Solo que más pequeña.
Un día, sentada en el camino de entrada a nuestra casa de Long Island mientras jugaba con cubos y bloques, mi curiosidad logró su objetivo. Grace estaba sentada, balbuceando y sonriendo, me incliné entre sus piernas y con cuidado abrí su vagina. No se resistió y cuando vi lo que había dentro grité.
Mi madre vino corriendo.
-¡Mamá, mamá! ¡Grace tiene algo ahí dentro!
Mi madre no se molestó en preguntarme por qué le había mirado la vagina a Grace. Eso entraba dentro del espectro de cosas que yo hacía. Se limitó a ponerse de rodillas para verlo por sí misma. Enseguida pareció evidente que Grace se había metido allí seis o siete piedras. Mi madre se las sacó con paciencia mientas Grace se reía, encantada de que su travesura hubiera tenido tanto éxito. (páginas 142-143). 

Y este otro:

Conforme iba creciendo, empecé a sobornarla a cambio de su tiempo y su afecto: un dólar en cuartos si me dejaba que la maquillara como una motera. Tres caramelos si permitía que la besara en los labios durante cinco segundos. Lo que quisiera ver en la televisión si se relajaba conmigo. Básicamente, intenté cualquier cosa que haría un depredador sexual para atraer a una chica de clase media (página 172). 

Un medio bastante conservador, Truth Revolt, publicó hace diez días un artículo titulado: "Lena Dunham describe cómo abusó sexualmente de su hermana" y, a partir de ahí, saltaron noticias en todos los medios (no solo conservadores, claro está, también desde muchos foros y medios feministas). Dunham se enfadó bastante, afirmó que todo lo publicado fue previo consentimiento de su hermana, que los abusos sexuales en la infancia destrozan muchas vidas, que distingue entre el abuso y la curiosidad infantil y que lamenta la falta de sensibilidad en el uso del término "depredador sexual", así como haber podido detonar traumas a algunxs lectorxs.

Personalmente, lo que diga ella al respecto me parece poco relevante, y más importante (o en realidad lo único importante) lo que pueda decir su hermana, que sostiene que no vivió ningún abuso y que cada persona tiene derecho a narrar su propia existencia y a determinar qué le ha dañado y qué no le ha dañado. Supongo que eso sí me molesta, que decidan ignorar abiertamente o restarle importancia a la versión de Grace Dunham (¿por qué hacer caso a una mujer que dice que ha sido violada? ¿por qué hacer caso a una mujer que dice que no lo ha sido?).

A Lena Dunham le tienen mucha manía desde sectores conservadores por mujer, por feminista, por gorda que no se avergüenza.

Pero más manía y esta sí justificada le tienen desde muchos feminismos, sobre todo por su falta de conciencia acerca de sus privilegios. A la serie Girls se le acusa casi desde que empezó de burbuja blanca, de racismo hipster, de racismo, al fin y al cabo. No le vino muy bien que Lesley Arfin, una de las guionistas, ante las críticas por falta de representación de personas no-blancas, escribiera irónicamente: "Lo que más me molestó de [la película] Precious es que no había representación de MÍ". [Sí, ya sabes, el racismo inverso tan apropiado, como el hembrismo]. Dunham, por su parte, siempre ha dicho que el hecho de que todas las personas que salen en la serie sean blancas es casualidad, mero accidente. Este artículo de The New Yorker explica todo bastante bien.

Sí, casualidad.

Probablemente los feminismos negros e interseccionales no estarían tan enfadados con Dunham si hubiera reconocido que se equivocó, que no fue consciente de sus privilegios, que su mundo es blanco y que así ha sido su serie pero que el hecho de que su mundo sea blanco no es mero accidente, o si hubiera decidido trabajar su privilegio y que se notara en su trabajo (ya que ella decide llamarlo feminista). Pero prefiere decir que es casualidad. Y que lo siga siendo.



Más prevención de la violación

Julianne Ross publica en Identities un listado de recomendaciones para que los hombres también colaboren en la prevención de las violaciones, a imagen y semejanza de las que se les hacen a las mujeres (como las que siguen publicadas en la web del ministerio del interior). Traduzco:

1. No salgas a la calle cuando haya anochecido
Por la seguridad de las mujeres, los hombres adultos responsables deberían respetar un toque de queda razonable.

2. Si tienes que salir, tápate los ojos
Ya que las mujeres, desde Eva, están aquí para tentar a los hombres con sus minifaldas y sus tacones altos, es importante que no las mires nunca directamente. Si es inevitable ver a alguna mujer, oscurece tu visión con simples pero efectivos instrumentos como anteojeras para caballos o gafas mal graduadas.

3. Estate siempre atento a tu entorno
Si ves una mujer sola, huye.

4. Usa calzado práctico
Facilitará tu huida.

5. No bebas alcohol
En un estudio sobre violaciones y consumo de alcohol, la titular de psicología Antonia Abbey, de la Universidad de Wayne, señaló que el 62% de los violadores sentían que lo habían hecho movidos por el alcohol. Entonces, los hombres deberían mantenerse sobrios todo el tiempo. Por si acaso.

6. Considera la adquisición de un cinturón de castidad
¿Por qué las mujeres tienen que llevarse toda la diversión en cuanto a los productos anti-violación, siempre tan intrusivos e inoperativos? Ocultar tu miembro en calzoncillos metálicos antes de salir es un camino seguro para evitar que viole accidentalmente.

7. Lleva siempre gas lacrimógeno
Si te encuentras con la tentación de violar a alguien, rocíate la cara. El dolor intenso aliviará tu excitación y, además, la ceguera temporal te ayudará a huir antes de que la ropa de alguna mujer te vuelva a tentar.

8. Sé sincero con tu cita
¡Tener citas es muy duro! Sobre todo cuando las violaciones en las citas son casos tan comprensibles de señales confusas y malentendidos. Evita un momento incómodo siendo claro con tus intenciones.

¿Así ya suena más ridículo?




carne de cañón de carne

Valeria Andrade es una artista ecuatoriana que, en Prácticas suicidas (2006), graba nueve intervenciones urbanas y califica de "suicidio" la exposición del sujeto (principalmente mujeres) a diferentes situaciones de la vida (urbana) cotidiana: "Retomo hábitos corporales urbanos para asaltar el espacio público y penetrar sin aviso sus tramas en forma de metáfora, juego o queja; tomándome, como un suicida, todos los riesgos hasta sus últimas consecuencias" (Manifiesto Suicida).

Una de las nueve intervenciones es Cañón de carne, como denomina al acto de suicidio moral femenino:



Valeria Andrade pasea por Quito y muchos hombres la miran, la acosan. Mientras tanto, el audio es una llamada al Teléfono de la Esperanza: "Una no puede salir a la calle sin que le digan todo el día porquerías. ¿Sabe lo horrible que es eso? Te están viendo asquerosamente, morbosamente, creo que los hombres no se dan cuenta, nunca le creen a una, siempre creen que es una exageración". ¿La respuesta del voluntario del Teléfono de la Esperanza? Cultura de la violación en estado puro. Merece la pena ver el vídeo.


Interseccionalidad



Para entender el concepto de interseccionalidad recomiendo una y mil veces la introducción al libro editado por Lucas Platero Intersecciones: Cuerpos y sexualidades en la encrucijada.

A continuación intento traducir lo mejor posible el texto de Flavia Dzodan, publicado en 2011 en Tiger Beatdown: "MY FEMINISM WILL BE INTERSECTIONAL OR IT WILL BE BULLSHIT!"


¡Mi feminismo será interseccional o será una mierda!

Ahora visualiza esto: yo gritando la frase de aquí arriba. Enfadada. MUY ENFADADA de hecho. Gritándoselo a la pantalla de mi ordenador. Gritándoselo a nadie y a todxs. A ti. Tú, de quien podría no haber oído nunca o que podría no haber comentado jamás en este blog o en ninguna de las otras publicaciones donde se me puede encontrar garabateando regularmente mis ideas desconcertantes. Incluso aunque no nos hayamos conocido nunca antes, ESTOY, EN REALIDAD, GRITÁNDOTE AHORA MISMO. ¡MI FEMINISMO SERÁ INTERSECCIONAL O SERÁ UNA MIERDA! Y te lo estoy gritando porque quiero convencerte, quiero que te llegue que no es una elección o un concepto abstracto o un ejercicio intelectual. No te lo estoy gritando porque bueno, ya sabes, acabo de descubrir la interseccionalidad y OH DIOS MÍO ES TAN GUAY, TÍA. TIENES QUE LEER ESTO. No. Mi feminismo NECESITA ser interseccional porque como sudamericana, como latina, como persona que conoce íntimamente ciertas partes del Sur global por ser sureña [Southerner], como inmigrante que vive en Europa, como mujer, estoy en el medio de lo que me gusta llamar el "hojaldre de mierda". Este hojaldre de mierda es cada jodida capa sobre mí, bajo mí, a mi lado, alrededor de mí. Y en este metafórico hojaldre de mierda con múltiples capas de excrementos, soy el dulce de leche que se supone debería hacerlo aceptable para que alguien, más específicamente el kyriarcado, pueda comerme.

Y aquí está la cosa: mientras te grito, también te estoy pidiendo, no, EXIGIENDO que grites conmigo. Y te estoy pidiendo que te enfades tanto como me he enfadado yo esta pasada semana. Porque sin la rabia y sin la honesta indignación y sin la incesante y profunda exigencia de un cambio, mi feminismo, TU feminismo, los feminismos de todxs fracasarán. Serán una mierda.

Esta pasada semana he gritado mucho esto. Porque me gusta jugar a "une los puntos" (s.e. smith dixit) como práctica política. Juego a "une los puntos" incluso aunque a veces no consigo una imagen adecuadamente delineada sino el equivalente de lo que mi sobrino de un año haría jugando con un conjunto de rotuladores en la mesa del salón. Lo que quiero decir es que, a veces, las imágenes que trazo cuando conecto los puntos podrían no tener sentido o ser imprecisas o haberse saltado algunos puntos para llegar a ser exactas. Pero estoy dispuesta a pagar el precio de no tener siempre sentido con tal de que finalmente lo logre. Preferiría a veces parecer cogida por los pelos antes que perderme la imagen que me propone el hojaldre de mierda. Y estos últimso días he estado jugando a unir los puntos más de lo habitual. De ahí mi rabia. De ahí mi decepción con el feminismo. ¡FEMINISMO! ESTOY PROFUNDAMENTE DECEPCIONADA CONTIGO. Hasta el punto de que incluso he considerado descartar la etiqueta por completo. Y si eso sucediera, usaría una nueva etiqueta que resumiera mi política: Lanzallamismo [Flame-throwerism]. Donde prendería fuego al feminismo y sus cenizas rellenarían el arenero de mis gatos para que measen en él. Así de enfadada he estado con el feminismo esta semana. Furia nivel arenero del gato.

Capa uno del hojaldre de mierda de esta semana

Mi enfado fue inauguado por una simple fotografía. Tan solo un cartel amarillo, escrito con lo que parece un rotulador. Y esta pancarta indica que "la mujer es el negro del mundo" [la palabra n* para negro]. Sostenida por una participante blanca en la Slut Walk [slutwalks] de Nueva York. Estoy segura de que ya conocéis la historia. Y me enfado. Me enfado porque alguien no se haya dado cuenta de lo jodido y doloroso que eso era. Me enfado porque alguien ni siquiera conozca la historia tras esa palabra. Porque una mujer, una joven compañera que se identifica como feminista no haya hecho los deberes más básicos. Me enfado y me entristezco. Y luego me enfado y me entristezco otra vez. Los deberes más básicos no suponen haber leido artículos académicos que diseccionen la historia de la esclavitud, su legado, el colonialismo y la idea de que, durante siglos (e incluso ahora), las mujeres Negras hayan sido consideradas in-violables, de que esos cuerpos n* hayan sido (y, dolorosamente, todavía sean) considerados no-humanos. No, no espero un conocimiento matizado de todo esto. Tan solo ciertas habilidades básicas de empatía. Una mínima comprensión del significado que esconde una palabra. Un nivel Wikipedia de conocimiento, es decir, el abecedario del activismo feminista. Y cuando vi esta pancarta, grité "MI FEMINISMO SERÁ INTERSECCIONAL O SERÁ UNA MIERDA" por primera vez esta semana. Os lo grité a todxs vosotrxs, a todxs y a nadie. (Por cierto, en este punto, la más pequeña de mis gatxs se asustó de mis chillidos pero dejó escapar un maullido de placer ante la perspectiva de ese feminismo llegando a su arenero).  Y puedo oirte a ti ahora: "¡Pero Flavia! ¡¿Por qué te importa?! ¡Esa pancarta estaba en una slutwalk de Nueva York! ¡En otro continente! ¡¿Qué significa para ti?!" Resulta que todas mis políticas son sobre antirracismo. Más aún, el racismo sea probablemente contra lo que más lucho. En mi feminismo, en mi activismo político, en mis escritos, EN MI JODIDA VIDA DIARIA. Cuando me encuentro con comentarios sarcásticos sobre mi acento, cuando la gente desestima abiertamente mis ideas en un debate porque pronuncio mal una palabra neerlandesa, cuando se me habla de "esas personas" (mis compas inmigrantes no occidentales), CUANDO ME PEGAN UN PUÑETAZO EN LA CARA como me pegó una vez un gilipollas borracho mientras me llamaba "puta extranjera" [cunt alien]. Mi feminismo TIENE QUE ser antirracista porque es una capa importante en mi propio hojaldre de mierda.

Capa dos del hojaldre de mierda de esta semana

Después de que esta foto hiciera la ronda por algunos blogs y revistas online, acabó colgado en el muro de la propia página de Facebook de la Slut Walk de Nueva York. Y los comentarios se sucedieron. Y oh sí ¡QUÉ COMENTARIOS ESOS! ¡QUÉ IMAGEN PARA LA VISTA! Estos comentarios, documentados extensamente por Latoya Peterson ([bless her], el grado de paciencia y los matices que intentó aportar, además de los de otras mujeres de color [WoC] que intentaron que sus voces fueran escuchadas en este debate hacen que se me caiga el alma a los pies). Los comentarios oscilaron desde el típico "¡Pero si es solo una palabra!" hasta el "¡Ahora vivimos en otros tiempos!" y, entonces, el EPIC FAIL, la bochornosa, ignominiosa observación: "Os estáis yendo todxs a la versión negra de n*, nosotrxs estamos simplemente uniéndonos contra la versión humana de n*", lo que, como Eli Betta señala, eleva la dolorosa cuestión: "¿Es que la 'versión' negra está separada de la 'versión' humana?" Y me senté ahí leyendo este debate. Y actualicé la página durante horas. Se suponía que estas personas eran mis compañerxs feministas. Esto, como se me ha dicho a menudo, ¡ES MI SORORIDAD! [sisterhood] ¡Esta es mi gente! ¡PORQUE SOY FEMINISTA! Y por supuesto, grité entonces, tantas veces que, en este punto, empezó a dolerme la garganta. No estaba segura de que me doliera por los gritos o por las lágrimas contenidas. ¡MI FEMINISMO SERÁ INTERSECCIONAL O SERÁ UNA MIERDA! Lo grité cada vez que actualizaba y que veía un nuevo y desconocido nivel de fail en mi pantalla. No estaba solo decepcionada por el hecho de que mis compas feministas fueran capaces de tal vileza. Estaba decepcionada de que lxs propixs organizadorxs permitieran estos comentarios. De que, en el nombre de alguna concepción errónea del viejo tropo de "la libertad de expresión", no intervinieran y acabaran con esa carnicería. De que las personas tras la página de Facebook de la Slut Walk de Nueva York no entraran y eliminaran esos comentarios. PORQUE NO PUEDES RECLAMAR QUE QUIERES GARANTIZAR SEGURIDAD PARA LAS MUJERES MIENTRAS PERMITES QUE *ALGUNAS* MUJERES SEAN ATACADAS RACIALMENTE. PORQUE SI LO HACES, ERES UNX JODIDX HIPÓCRITA Y DEBERÍAS IR AHÍ Y DECIR "QUEREMOS GARANTIZAR SEGURIDAD PARA *ALGUNAS DE NOSOTRAS* MIENTRAS QUE EL RESTO, LOS CUERPOS OSCUROS Y MALTRATADOS DE LAS MUJERES NEGRAS SEAN INSULTADOS". Porque esto es una descripción más precisa de lo que quedaba reflejado. ¿Puedes ver que todavía estoy gritando mientras tecleo? ¿Puedes ver que estoy endadada? Y si no estás endadadx junto a mí ahora mismo, entonces no quiero ser parte de tu feminismo. Entonces no quiero ninguna maldita sororidad contigo o cualquier sinsentido con el que me vengas para justificar los fracasos de nuestro movimiento. Si no estás enfadadx ahora mismo, como yo lo estoy, entonces no somos parte del mismo equipo.

Y entonces ha pasado algo más: todo el hilo fue eliminado. Porque, bueno, LA GENTE ESTABA DICIENDO COSAS RACISTAS. Joder, la gente llevaba horas soltando comentarios racistas, sin que unx solx moderadorx interviniera en el debate. Sin que se eliminara un solo comentario ni se advirtiera a lxs comentaristas que habían sugerido que las mujeres Negras no eran humanas. En su lugar, eliminaron todo (en Racialicious hay un buen resumen de lo que ahora ya no está, además, para aquellos que tengan Tumblr, mucha gente ha hecho capturas de pantalla de algunos comentarios destacados). Sin embargo, ese borrado es imperdonable. Porque ese pequeño acto también eliminó los comentarios de aquellas personas Negras (y no Negras, seamos justxs) que se opusieron vehementemente a los apologetas. El hecho de eliminar el hilo también eliminó la oposición. Ahora nos quedamos con relatos de terceras partes y algunos comentarios, pero no podemos medir todo el alcance de la ofensa. Y lo siento, pero eso es jodidamente despreocupado e irresponsable. Si no puedes vigilar todo un hilo, si no puedes proveer un espacio seguro, entonces puede que no tengas derecho a organizar presuntos espacios seguros para otrxs; espacios como, oh, no sé, una manifestación masiva en Nueva York. Si, en lugar de admitir lo que ocurrió bajo tu vigilancia, eliminas todo, no quiero ser parte de tu feminismo. Voy a decirlo ahora, bien alto: NO SOY PARTE DE TU FEMINISMO. Espero haber sido clara con esto.

Capa tres del hojaldre de mierda de esta semana

No debería estar enfadada con ningunx de lxs nombradxs. O mejor dicho: si estuviera enfadada, debería llorar en silencio y no decírselo a nadie. Porque si digo una sola palabra, estoy arruinando la Slut Walk para todxs. O, por lo menos, eso es lo que me dijo Shira Tenant en su artículo en The Huffington Post hace un par de días:

El hecho es que la fuerza está en los números. Necesitamos toda la gente posible involucrada en la prevención de la violación y el acoso sexual. La reflexión autocrítica es importante en todos los movimientos políticos. Pero, en cierto punto, esa autocrítica resulta improductiva -o peor, divide un movimiento desde dentro.

Manteniendo el espíritu de aceptar las críticas, en lugar de escribir sobre los defectos de la Slut Walk, ¿qué pasaría si Keli Goff escribiera todo un artículo sobre el problema de las violaciones? ¿qué pasaría si Wendy J. Murphy usara su proyección mediática para atacar la violación y no a otras feministas? En lugar de reducir la Slut Walk a un evento que implica "desnudarse y autodenominarnos putas" -y luego rápidamente desestimando esto por "pasar por aguda réplica"- me gustaría que Rebecca Traister considerara las más profundas preocupaciones sobre acoso sexual que yacen bajo estos eventos. Me gustaría pedirle a Gail Dines que parara de perpetuar la desinformación sobre raza y protesta anti-violación.

Hoy, no necesitamos a Cointelpro para dividir a los grupos feministas. Lo estamos haciendo nosotrxs mismxs.


¡MI FEMINISMO SERÁ INTERSECCIONAL O SERÁ UNA MIERDA! ¿Ves de dónde vengo cuando digo esto? ¿Se supone que no debo aplicar esta perspectiva a la Slut Walk? ¿Debería ignorar la violencia resultante del debate sobre la palabra N*? ¡¿Se supone que debo pasar por alto esa violencia flagrante en el nombre de la sororidad?! ¡¿ES ESO LO QUE SE ESPERA DE MÍ?! Entonces, otra vez, no quiero ser parte de tal movimiento. El mandato podrido y reaccionario que proclama que la crítica divide y es indeseable no tiene lugar en mis políticas. Ya se llamen Feminismo o Lanzallamismo.

¿Lo veis? Nunca dije nada sobre la Slut Walk porque es un movimiento que no siento necesariamente como propio. Y eso está bien. No todas las iniciativas tienen que incluirme para ser válidas y valorables. Es valorable para algunas personas y eso está bien. Esa fue siempre mi postura en relación con este movimiento. Tengo poco interés en reclamar la palabra "slut" porque no tengo ninguna conexión emocional con ella. Puta, por otro lado, su equivalente en español, es otra historia. Porque era la lengua del hombre que me pegó mientras me llamaba puta. Porque esa es la lengua del mundo en el que crecí y donde las mujeres etiquetadas como putas también eran in-violables y no merecedoras de ser consideradas humanas. Porque puta es también una palabra peyorativa para referirse a las trabajadoras del sexo. Putas, todo un conjunto de mujeres que merecían la violencia. Pero "slut" no significa mucho para mí, personalmente, por lo que siempre observé la Slut Walk desde fuera. Cuando se dio en Amsterdam, no fui. Pero creía que estaba bien que otras mujeres fueran, aquellas que sentían que querían reclamar esa palabra. Mis políticas no necesitan ser idénticas a las de todxs lxs demás. Podemos diferir en las estrategias o en los modos de acción sin que esas diferencias se conviertan en abismos imposibles de saltar. Después de todo, las estrategias podrían diferir sin que los fines dejen de ser los mismos.

Pero después del debacle con estas discusiones sobre raza, no me he sentido de la misma forma. Ahora necesito posicionarme publicamente en contra de la Slut Walk. Sin embargo, se me dice, soy una mala feminista por hacerlo. Divido. Ahora soy parte del problema. Sin embargo, cualquier movimiento, sea feminista o sea cualquiera que pida que deshaga de mi mirada interseccional no es un movimiento que considere merecedor de mi lealtad. Es un movimiento activamente dirigido contra mí. Es un movimiento que le dice al hombre xenófobo que me pegó en la cara que bueno, en cierto modo es aceptable porque no nos posicionamos activamente contra el racismo. Más aún, en nuestros presuntos espacios seguros, el racismo se permite abiertamente. Y si la gente se queja, eliminaremos la prueba de nuestro malhacer.

No se supone que yo pueda decir nada de esto porque ahora soy parte de las Slut Wars [guerra interna de la Slut Walk, juego de palabras con Sex Wars]. Porque sí, ahora reclamaré la palabra puta mientras esta puta y furiosa latina te dice: No soy parte de tu feminismo. De hecho, nunca lo he sido. Porque si se supone que tengo que ignorar el racismo en nombre de tu iniciativa, significa que estamos en bandos contrarios. Incluso cuando el racismo ha sido utilizado históricamente como excusa para violar a determinadas mujeres. La misma acción contra la que se supone que lucháis. Pues entonces tengo un nuevo eslogan para vosotrxs, todo gratis: ¡Violación racista para algunas, mini Slut Walks para otras!
 
Capa cuatro del hojaldre de mierda de esta semana

OH DIOS MÍO COMPAS ¡TRES MUJERES AFRICANAS HAN GANADO EL PREMIO NOBEL! OH DIOS MÍO ¡UNA VICTORIA PARA EL FEMINISMO! Mi cuenta de Twitter se inundó de este tipo de expresiones de celebración. ¡HURRA HURRA HURRA! Imagíname, en este punto, lanzándole una mirada indirecta a la pantalla de mi ordenador. ¿Una victora para el feminismo, dices? ¿Cómo es eso? ¿Qué feminismo? ¿El feminismo de las tres capas del hojaldre de mierda que he descrito previamente? ¿Ahora estáis celebrando el Premio Nobel de tres mujeres africanas como vuestro cuando, una parte significativa y bien visible de vuestro movimiento no se ha posicionado junto a las incontables mujeres afroamericanas que han sido insultadas AHORA MISMO, UN CLICK MÁS ALLÁ TAMBIÉN EN NOMBRE DE VUESTRO MOVIMIENTO? ¡¿Pero de repente ESTAS tres mujeres africanas son una victoria del feminismo?! Lo siento, pero ¡¿qué?! Me estoy perdiendo algo. Ah claro. Sí. Me estoy perdiendo mi partida de "une los puntos", que no puede separar todos estos acontecimientos.

Más aún, y otra vez, también gratis, ¡voy a ofreceros un análisis interseccional más profundo de VUESTRO FEMINISMO! Estas tres mujeres africanas ganaron el Premio Nobel A PESAR DE VOSOTRXS. A pesar de vuestro trabajo activo para oprimirlas y joderles las vidas. Porque si vives en un estado occidental, en tu nombre, tu estado ha estado haciendo miserables las vidas de estas mujeres. Estas mujeres han logrado algo enorme, de proporciones épicas, a pesar de que el estado del que eres parte, un estado que actúa de tu parte y en tu nombre, ha estado machacándolas durante décadas, puede que siglos. Pero celebrando sus logros como victorias del feminismo, todo esto queda eliminado. ¡Exigimos su inclusión en nuestro movimiento! ¡COMPAS! ¡UNA RONDA DE APLAUSOS PARA NUESTRAS HERMANAS QUE GANARON EL PREMIO NOBEL!

Salvo que no. Porque vuestras otras hermanas, aquellas que construyen la cara más visible del feminismo occidental, están permitiendo que se sucedan actos innombrables de racismo bajo su supervisión. Y no podéis celebrar a estas tres específicas mujeres africanas sin situaros en sus realidades y en las realidades de todas las mujeres de color [WoC] a vuestro alrededor. Sin preguntaros por qué vuestro movimiento ha sido acusado tan a menudo de alienar a las mujeres de color, de no reconocer el legado de la esclavitud y del colonialismo en la cultura de la violación [rape culture], de no oponerse activamente a la violencia contra las mujeres de color y sin analizar el papel que vuestro estado tiene en la persistente violencia perpetrada contra la gente del Sur Global incluso hoy, mientras tecleo estas líneas. Salvo que vuestro feminismo esté activamente comprometido en todas las capas de este análisis multidimensional, NO TENÉIS DERECHO A RECLAMAR ESTAS MUJERES COMO VUESTRAS. Porque en la ciudad occidental en la que estáis leyendo esto ahora, las mujeres de color, mujeres que se parecen mucho a las ganadoras de este Premio Nobel, son sometidas a violencia racial diariamente. Y si estas ganadoras del Premio Nobel son vuestras hermanas en el feminismo, debo preguntaros la más obvia y difícil cuestión: ¡¿por qué no os posicionáis con tus otras y locales hermanas de color mientras sus cuerpos son violados, mientras sus hijxs son enviadxs a prisión en nombre de tu seguridad, cuando no encuentran empleo por el racismo institucionalizado, cuando son deportadas, cuando sus hijxs son llamadxs bebés ancla [anchor babies], cuando el Estado actúa en vuestro nombre esterilizándolas, cuando esas mujeres son llamadas N*?! ¿Cómo podéis justificar vuestra solidaridad selectiva con *algunas* mujeres de color cuyos logros no son diferentes de la carga de Sísifo si no estáis trabajando activamente en las causas de las mujeres de color que viven junto a vosotras? ¿Cómo no podéis ver que ambos casos están trágicamente interconectados?


Capa cinco del hojaldre de mierda de esta semana

Me duele. Dolor real y físico en el lado derecho de mi pecho. Ha sido así durante días y no tengo ni idea de qué lo está causando. Sé que ha ido a peor desde que he permitido que toda esta rabia se exteriorice. Duele incluso más que cuando estuve investigando para mi última entrada sobre los beneficios empresariales tras el negocio de lxs inmigrantes indocumentadxs. Obviamente, no se hace evidente en la propia entrada porque pasé días leyendo relatos sobre los abusos perpetrados contra los cuerpos migrantes. También vi el trailer de esta película que recomendó Eli en uno de los comentarios. Y lloré cuando una de las mujeres etíopes habló de su abuso en manos de los traficantes y cómo lo conectaba con la complicidad de la Unión Europea. Había sido violada en nombre de mi seguridad. Dado que soy una residente legal en un país europeo, tengo que aceptar que el estado, en mi nombre, estima aceptable que este cuerpo sea violado. Y también me duele porque aunque me esforcé mucho en ese artículo, a nadie pareció importarle mucho. Y DEBERÍA, JODER. No porque lo escribiera yo, a la mierda eso, no. Sino porque todo eso se hace EN VUESTRO NOMBRE. Porque si sois residentes legales en un país occidental, el estado está abusando activamente de esta gente en vuestro nombre. Estxs inmigrantes, cuerpos no blancos son tratadxs como despreciables porque LE HABÉIS PERMITIDO A VUESTRO ESTADO QUE LO HAGA. Y todavía poca gente parece conectar con ese artículo o encontrarlo merecedor de atención.

No me importa una mierda que yo lo escribiera. Más aún, por la presente os doy permiso para usar mis palabras como vuestras. No me citéis si no os apetece. Usad las palabras de ese artículo para debatir sobre el tema. Decidle a la gente que lo escribisteis vosotrxs si os apetece. PERO SI OS HACÉIS LLAMAR FEMINISTAS Y NO OS IMPORTA QUE ALGUNAS MUJERES DEN LUZ EN CONDICIONES INHUMANAS Y QUE SUS HIJXS SUFRAN TANTO QUE SUS LABIOS ESTÉN SELLADOS, ENTONCES NO SOY PARTE DE VUESTRO MOVIMIENTO. Y si no puedes deshacerte de tu parte de responsabilidad en estos hechos, que están pasando ahora mismo detrás de ti, entonces unx de nosotrxs no puede llamarse feminista.

Y si no podéis ver cómo esto está profundamente interconectado con todo lo anterior, con el racismo, con la violencia contra las mujeres de color, con la cultura de la violación, con el colonialismo, con nuestro desdén hacia la gente del Sur Global, con qué cuerpos son juzgados como humanos y cuáles no (y como tales, son in-violables), con la violencia institucional, con las guerras desatadas por nuestros estados en los países de donde proceden estas personas... si no podéis ver todo esto como parte del mismo paisaje, como parte del mismo ingente y opresivo hojaldre de mierda, entonces quizá no debería llamarme a mí misma feminista. Quizá, de hecho, lanzar llamas contra el feminismo es todo lo que me queda.

No voy a hacer eso todavía. Pero FEMINISMO, TE LO ADVIERTO: MI LANZALLAMAS ESTÁ CARGADO Y ME HAS DECEPCIONADO. Mis gatxs estarán contentxs de poder mearse en ti. 

Traducción al texto de Flavia Dzodan



Cultura de la violación




Trigger Warning

He seguido de cerca el caso de Steubenville, entre náuseas y ganas de matar gente. Para quien no esté al tanto, intentaré hacer un breve resumen.

En agosto de 2012, una chica de 16 años de Steubenville (Ohio) fue violada por Trent Mays y Ma'lik Richmond, dos jugadores de fútbol americano del instituto de Steubenville. La violación se sucedió durante seis horas, mientras ella estaba inconsciente por el alcohol. Durante esas seis horas, fue arrastrada por diferentes fiestas, mientras la gente reía, grababa con sus móviles y compartía imágenes, videos y comentarios por las redes sociales. Hace apenas diez días, los dos violadores fueron declarados culpables y sentenciados a la pena mínima: un año para Richmond y dos años para Mays.

Si esto ya es de por sí terrible, con sus náuseas y sus ganas de matar gente, entonces vas leyendo las reacciones de la gente. Violación en público, con chicos y chicas mirando y riéndose, ninguna intervención. Acusaciones de la gente del pueblo a la chica por dejar en mal lugar a Steubenville y a su equipo de fútbol. Culpabilización de la superviviente. Nada nuevo, lo sé. Pero en dimensiones estratosféricas.

En la CNN cubrieron de esta forma la sentencia: "Fue muy difícil ver cómo esos dos jóvenes -con futuros tan prometedores, estrellas del fútbol, muy buenos estudiantes- veían, literalmente, cómo sus vidas quedaban destrozadas [...] Uno de los jóvenes, Ma'lik Richmond, colapsó según salía la sentencia [...] y dijo que su vida estaba acabada". Y sigue.

Al mismo tiempo, las redes sociales se llenaron de apoyo a los violadores y culpabilización de la chica por estar borracha. 

Lo único bueno que todo esto ha traido es que han saltado a la luz pública más "generalista" ciertos debates que llevan décadas dando vueltas en los círculos feministas: la cultura de la violación (rape culture), la culpabilización de la "víctima" (victim-blaming) y, sobre todo, lo que rodea al concepto de consentimiento.

La expresión "cultura de la violación" trata de describir una sociedad donde está normalizada la violencia sexual contra las mujeres y contra las sexualidades no normativas. El término "rape culture" comenzó a utilizarse en los setenta, y su naturalización supone pensar que la violencia sexual siempre ha sucedido y siempre sucederá. Está íntimamente relacionada con ciertas estrategias discursivas como la culpabilización de la "víctima" (victim-blaming) o el slut-shaming (intentar que una mujer se sienta culpable por tener ciertos comportamientos sexuales que no se ajustan a las expectativas normativas de género).

El caso de Steubenville ha sido un ejemplo de manual del fenómeno de victim-blaming: "¿una chica de 16 años borracha hasta la inconsciencia? ¡cómo no la van a violar! ¡tendría que haber tenido cuidado!" Y, al mismo tiempo, victimización de los violadores: "¡una chiquillada va a destrozarles la vida!" ¿En serio?

Alrededor de este caso también podemos reflexionar sobre el concepto de consentimiento. Parece sencillo: "sí" quiere decir "sí", "no" quiere decir "no". Chantajear emocionalmente a la pareja, seguir intentándolo aunque no muestre participación, insistencia ante falta de interés e intentos por marcharse... quiere decir "no". ¿Drogas o alcohol? Si la persona no puede tenerse en pie, si está ausente, ¡joder si está inconsciente! evidentemente quiere decir "no". Y el hecho de que te hayas acostado antes con ella, de que antes tuviera ganas, de que consideres que sea una calientapollas (¿hay un concepto más victim-blaming y slut-shaming que el de calientapollas?), de que sea tu pareja... sigue queriendo decir "no". Hay mil maneras de decir "no" y solo una de decir "sí". ¿En serio es tan complicado? ¿O no vamos a seguir negando la "cultura de la violación"? Y sí, si no hay consentimiento lo que está ocurriendo es una violación, aunque sea tu pareja, aunque te haya calentado toda la noche, aunque solo esté medio drogada.

Si pensamos que todo esto nos queda lejos (venga ya, era un pueblo perdido de Ohio) podemos acercarnos a nuestrxs amigxs y vecinxs. Sacad el tema del consentiemiento y seguro que os sorprendéis. En los institutos en los que doy charlas sobre diversidad afectivo-sexual intento hablar de consentimiento cuando tocamos el área de las prácticas sexuales: frases como "¿¿¿pero si es mi novia es violación sólo porque esté dormida???" u "hombre, pero que no se emborrache tanto si no quiere que le hagan nada..." no son excepciones.

Precisamente en el ¿último? capítulo de Cuéntame cómo pasó relataba un intento de violación a uno de los personajes (Karina) y seguían las estrategias de victim-blaming de diversas instituciones: Iglesia, policía, familia... En otra entrada comentaba otro ejemplo de victim-blaming (en este caso no era una denuncia de éste como en Cuéntame, más bien todo lo contrario) en la televisión española.

Estamos siempre escuchando consejos para no ser violada/xs (no te vistas así, no salgas a estas horas, no bebas tanto...); sin embargo, te van a violar lleves la ropa que lleves, salgas a la hora a la que salgas y bebas o te drogues lo que quieras beber o drogarte. Lo que hay que hacer urgentemente es educar en el consentimiento y acabar con la cultura de la violación.



Cómo prevenir una violación


[TRIGGER WARNING!]

Leo un artículo firmado por Leigh Hofheimer en el blog Can You Relate? que da diez consejos para evitar una violación. Me ha parecido magnífico como respuesta a todas los mensajes que, a la hora de prevenir violaciones, se dirigen a las mujeres y a las supervivientes potenciales; así que me permito el lujo de traducirlo. Si parece exagerado, no olvidemos que esta Nochevieja se emitía en Telecinco un episodio de Escenas de matrimonio en la que un personaje intentaba drogar a una chica para acostarse con ella. Drogaba a otra por equivocación y, tras el consecuente enfado de la víctima en potencia, él le confiesa que está enamorado de ella y que quería que ella se desinhibiera y le habla de lo mucho que le cohibe. Ella se enternece. Se acuestan. Vomito.

Diez consejos para prevenir violaciones:

1. No pongas drogas en las bebidas de las mujeres.
2. Cuando veas a una mujer caminando sola, déjala sola.
3. Si paras en el arcén para ayudar a una mujer cuyo coche se ha averiado, acuérdate de no violarla.
4. Si estás en un ascensor y una mujer entra, no la violes.
5. Cuando te encuentres con una mujer dormida, el rumbo de acción más seguro es no violarla.
6. No te deslices nunca en el interior de la casa de una mujer a través de una puerta o ventana abierta, ni saltes frente a ella de entre coches estacionados, ni la violes.
7. Recuerda, la gente va a la lavandería para hacer la colada. No intentes abusar de alguien que esté sola en la lavandería.
8. ¡Compañerismo! Si es un inconveniente para ti no violar a mujeres, pídele a unx amigx de confianza que te acompañe siempre.
9. Lleva un silbato de violaciones. Si crees que vas a violar a alguien, silba hasta que alguien te pare.
10. No lo olvides: la sinceridad es la mejor política. Cuando le pidas una cita a una mujer, no pretendas que estás interesado en ella como persona, dile directamente que esperas violarla más tarde. Si no comunicas tus intenciones, puede que ella se lo tome como señal de que no vas a violarla.

Imagen: No me digas a mí cómo vestirle, diles a ellos que no violen. Fuente.


Géneros y otras cárceles


Esta mañana estuve escuchando a María Llopis en la jornada Géneros y otras cárceles: Representaciones subversivas de los cuerpos en las artes audiovisuales en la Universidad Carlos III. También estaban Carmen G. Durán (autora de Dandysmo y contragénero, libro que por cierto me regaló tiempo ha mi amigx Sara) y Carmen González Marín (esa antigua profesora que no debe recordarnos pero que ha marcado tanto a unas cuantas de mi clase). Aparte de la fascinación groupie de ver en persona a María Llopis, escuché y aprendí sobre una serie de cosas que me gustaría no olvidar.

Descubrí a los Mosúo, una sociedad de unas 40.000 personas que se ordena de forma matriarcal dentro de China. Relativizamos la "normalidad" de la forma monógama de relacionarnos y de la unión monógama como núcleo de la sociedad, no sólo en cuanto a su carácter de construcción cultural, sino al poco tiempo (relativo) que lleva vigente. Me gustó cuando María Llopis hizo referencia al control de la sexualidad de las mujeres como eje central del sistema económico-social en el que vivimos y que, entonces, trabajar desde nuestros úteros y desde nuestros coños se convierte en una de las prácticas más radicales posibles.

Conocí (a estas alturas) a Suzanne Lacy y a Judy Baca. Hablaban de la edad y el envejecimiento como otro eje de los cuerpos y de su representación. Carmen G. Marín retransmitía una crítica que había escuchado en otra mesa redonda, sobre la invisibilidad de los cuerpos viejos dentro de las representaciones visuales posfeministas y queer. Me gustó como se respondió a esto desde la filosofía punk del DIY (hazlo tú mismx): está bien criticar las representaciones visuales actuales, pero el posporno nació precisamente por esto: "si no te gusta el porno que hay, háztelo tú mismx". Las obras o las representaciones pospornográficas que podemos encontrar surgen de las inquietudes políticas (y de las pulsiones sexuales) de las personas que las han producido; si tú no estás incluidx, genera tu propio contenido.

Me gusta esto aplicado a un contexto más amplio: si no te gusta lo que hay, háztelo tú mismx. Últimamente me ha afectado más de lo debido la impotencia ante todo lo que nos rodea, como si no tuviera fuerzas para intentar cambiar nada. No puedes "hacerte tú mismx" el sistema económico y no puedes "hacerte tú mismx" el funcionamiento más o menos represivo del estado, obviamente, pero sí puedes (a veces) hacerte tú mismx el entorno más cercano e intentar conseguir un pequeño efecto bola de nieve.

También se habló de la posibilidad de manejar las reglas dolorosas y se habló de los partos orgásmicos. Se criticó a la institución médica (los de la bata blanca que han sustituido a los de la sotana negra), lo que como consumidora "crónica" de medicación siempre me duele un poco. Se habló de la violación. Se habló de reapropiaciones. Se habló de la violencia. Se habló de Virginie Despentes. Se habló de prostitución y de cómo puedes vivir la explotación del sistema en una fábrica más duramente que en el trabajo sexual. Se habló de la performatividad del lenguaje y del femenino plural genérico como reproductor de mujeres. Siempre me da fuerza escuchar a gente que sabe tanto y que, encima, lo expresa tan bien.

La imagen es María Llopis por Shu Lea Cheang.


De violaciones

Que parece que voy a abrir una sección sobre las columnas de los domingos de Marías, pero no.

Tan sólo que acabo de leer El País Semanal de ayer y ha caído La historia doblemente increíble, sobre el caso Dominique Strauss-Kahn. Para que os hagáis una idea, el destacado es la siguiente frase: "No se puede sujetar a una persona y atinar, al mismo tiempo, a introducirle el miembro en la boca". Tal comentario viene acompañado de perlas similares: "Sin un arma para amenazar, o sin unos golpes previos para amedrentar (y nada de esto se ha mencionado), tal situación es imposible"; "Igual de difícil o más es -otro de los cargos barajados por la prensa- forzar a alguien analmente si el forzador no porta un arma -insisto- o no ha intimidado antes a la víctima con violencia"; "Se puede gritar y se puede salir corriendo, lo cual logró hacer la mujer finalmente, pero al parecer sólo después de la doble humillación de que fue objeto. La verdad es que nada casa".

En fin. Parece que hay que seguir insistiendo en que "no significa no"; en que el consentimiento debe darse durante toda la relación y no sólo al principio; en que éste significa decir que sí y no sólo no decir que no; en que una violación no exige que lx agredidx (más que generalmente la agredida) tenga lesiones que demuestren que se resistió violentamente; en que si no hubo resistencia desaforada no significa que en el fondo lo deseara...

En que, definitivamente, Javier Marías es un sexista impresentable. En que el mundo está lleno de ellxs.


Slutwalking!


Leo en The Guardian una noticia sobre el fenómeno de las 'slutwalking' [¿marchas de putones, podría decir?].

Al parecer, un policía de Toronto contaba con una estancia de tres meses en la Osgoode Hall Law School, una facultad de la Universidad de York (Reino Unido) para dar lecciones sobre seguridad personal ante el riesgo de ser acosadx o violadx. Al parecer, comentó ante diez alumnxs: "I've been told I'm not supposed to say this – however, women should avoid dressing like sluts in order not to be victimised" [Se supone que no debo decir esto; pero bueno, las mujeres deberían evitar vestir como putas si no quieren ser víctimas].

A partir de la publicación en línea de este comentario, mujeres de Estados Unidos, Reino Unido, Argentina, Australia, Países Bajos, Nueva Zelanda y Suecia han organizado estas slutwalking, manifestaciones en las que, vestidas como putas, recorren la ciudad.

Me recuerda al movimiento Reclaim the Night [Reclama la noche], que surgió en los setenta con manifestaciones nocturnas en las que se exigía la recuperación de las noches para las mujeres, a las que, desde pequeñas, se les/nos convence para que tengamos cuidado ya que, de lo contrario, nos pueden agredir. Se convierte, de esta manera, a la "víctima" en cómplice, pues es responsable de su seguridad al escoger las horas, los lugares y las maneras en las que se mueve por el espacio público.