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De Femen, tetas e islamofobia

Amina Tyler escribió sobre su cuerpo desnudo Mi cuerpo me pertenece y no representa el honor de nadie. Lo que empezó como una batalla entre feminismo y patriarcado, acabó como una guerra dentro de los mismos feminismos. Aliaa Magda Elmahdy, bloguera y feminista egipcia, ya subió en 2011 una serie de fotos de desnudos, ella posando incluida (su blog, todo hay que decirlo, es entero muy interesante), suscitando así la polémica. Tanto Tyler como Elmahdy se identifican -o por lo menos simpatizan- con el movimiento FEMEN.

Femen es un movimiento feminista fundado en Ucrania en 2008 pero con ramas en diferentes estados (Rusia, Francia, Alemania, desde hace bien poquito, también España...). Los tres pilares contra los que luchan son la explotación sexual (la rama ucraniana, por lo menos que yo sepa, es radicalmente opuesta a la regulación del trabajo sexual), las instituciones religiosas y las dictaduras. Una de sus armas, por lo menos la más visible, es su cuerpo desnudo como instrumento de protesta. En una entrevista que Alexandra Shevchenko, una de las fundadoras del grupo ucraniano, concedió al diario La Rioja, se tradujeron una serie de declaraciones que no han sido bien recibidas en diferentes círculos feministas: alejarse del feminismo y reivindicar la palabra "femenino" para renovar la imagen de la lucha de las mujeres o alejarse también de la masculinidad en las mujeres y del lesbianismo. Lara (Newell) Alcázar recomendaba en su Twitter este documental sobre Femen para comprender mejor el ideario y el feminismo que representan, lejos de las interpretaciones de periodistas sobre las declaraciones de una de las integrantes. El documental está en francés, pero se entiende bien y es bastante interesante.

El caso concreto de Amina Tyler es relevante porque suscitó una sonora reacción internacional tras las declaraciones de un ulema tunecino que pedía la lapidación para la joven. Las confusiones sobre el sistema jurídico musulmán, sobre las leyes tunecinas (¡no hay pena de muerte en Túnez!) y lo fácil que es pensar que cualquier Otro musulmán quiera apedrear a cualquier Otra, musulmana o no, desencadenó una reacción en cadena que reprodujo todos los mitos del discurso islamófobo y feminista colonial. Este comunicado de la Red de Mujeres Musulmanas explica muy bien lo sucedido en el estado español.

Femen también reaccionó al caso Amina Tyler: Inna Shevchenko declaró el 4 de abril (cumpleaños de Tyler) Día Internacional de la Yihad en Topless, trasladando al movimiento una concepción (nuevamente) universalista. Quemaron simbología musulmana y se manifestaron frente a mezquitas en diferentes capitales europeas. En respuesta, muchas feministas musulmanas protestaron ante lo que significaba una deriva racista e islamófoba que perjudicaba su lucha feminista desde la experiencia religiosa. El debate sobre si el uso del cuerpo desnudo como instrumento de lucha antipatriarcal objetualiza a las mujeres ha llegado a muchos otros círculos feministas y personalmente me da más pereza. Son tetas, joder, tetas. Y cuantas más tetas, cuerpos tatuados, cuerpos sin tatuar, mastectomías, cicatrices... escupan al patriarcado, mejor. Pero intentar que tus tetas, tus luchas y tus discursos sean universales... eso nunca puede acabar bien.

Me gusta, como siempre, este artículo de Filósofa Frívola, y tampoco le hago ascos a Beatriz Gimeno y su comentario más benevolente.


الجنس

A veces creo que conozco un tema hasta que tengo que hablar o escribir sobre él. Parece sencillo encontrar materias relacionadas con "sexo en el mundo árabe", pero ser una maniática del lenguaje me hace dudar por principio de qué es ese “sexo” del que estoy hablando.

El sistema sexo/género tiene su origen en The Traffic of Women: Notes on the 'Political Economy' of Sex (pdf, trad. Stella Mastrangelo), un ensayo de Gayle Rubin. El discurso que se deriva de este texto parte de cierta complementariedad del género respecto al sexo. Por otro lado, el desarrollo teórico de la obra de Joan Scott define (pdf) el género como una categoría analítica. Este uso está relacionado con los trabajos de autoras como Judith Butler o Teresa de Lauretis. Estos dos usos se ven combatidos por quienes abogan, finalmente, por eliminar la categoría de género acusándola de haber perdido su utlidad práctica y teórica.

Mi opinión no viene al caso, pero es inevitable que influya en mi trabajo: creo en la debilidad, por no decir inexistencia, de las fronteras intersexuales; pero también creo en la utilidad de instrumentalizar esas ficticias diferencias para la construcción de identidades políticas. Partiendo de aquí, me pregunto sobre la posibilidad de universalizar este discurso y sobre la teorización que del sistema sexo/género se ha hecho en el mundo árabe.

As'ad AbuKhalil ha escrito (pdf) precisamente sobre la conteptualización de estos términos (el título de su artículo hace referencia al mundo árabe, pero el texto se centra en la religión musulmana). AbuKhalil (libanés-estadounidense, ateo y anarquista, muy crítico con el Islam en relación con las mujers) cree que el Corán no diferencia la "feminidad" y la "masculinidad" desde una perspectiva esencialista. Suad Joseph (Líbano-EEUU) destaca (pdf) que el sistema sexo/género en el mundo árabe está determinado por "las instituciones patriarcales que dominan en el orden social" (es decir, como en prácticamente el resto del planeta). La construcción de la subjetividad árabe masculina y femenina que traza la profesora Joseph es, en líneas generales, muy similar a la descrita en discursos universalizadores.

Sería muy interesante comentar los usos lingüísticos de los términos sexo y género en árabe, además de comentar las posibles consecuencias de la marca de género gramatical (como en español) en las estructuras mentales del individuo (como defendería la hipótesis Sapir-Worph). De esto último existen diferentes estudios, pero mi desconocimiento de la lengua árabe me imposibilita profundizar en el tema.

A lo largo del IV Congreso Internacional de Feminismo Islámico, organizado por la Junta Islámica Catalana y celebrado en Madrid este fin de semana (ahora soy yo la que peca de confundir "Islam" y "Mundo árabe") ha salido a relucir en muchas ocasiones los significados de las palabras "sexo" y "género". Es más que probable que el uso indistinto del castellano, el inglés y el árabe y la traducción simultánea contribuyan a la confusión; sin embargo, intentaré extraer alguna conclusión.

La mezcolanza de diferentes visiones sobre el discurso y las prácticas feministas se hizo patente en todas y cada una de las ponencias e intervenciones del público. Sin embargo, algo parecía evidente: la diferencia biológica e insalvable entre los sexos. A partir de ahí, se discutía la necesidad de la igualdad, la equidad o la complementareidad. Por debajo de este relato, de todas formas, había muchos momentos en los que se traslucía cierta resignación en la aceptación de esta premisa con el objetivo de posibilitar el debate.

La noción de sexo y género también se trasluce en los debates sobre la transexualidad y la reasignación de género, permitida en Egipto, Jordania, Líbano y Siria, y también practicada en Arabia Saudí.

¿Qué conclusión extraigo de esto? El debate sobre las raíces, definiciones e implicaciones del sistema sexo/género no están cerradas en ningún lugar o cultura: ni en el mundo anglosajón, ni en el latino, ni en el europeo continental, ni en el árabe, ni en el asiático... Asimismo, son inevitables los viajes conceptuales en un sentido y en el otro, y tratar las realidades culturales y geográficas como contextos académicos aislados no tendría ningún sentido en el mundo contemporáneo. El sistema sexo/género está pensado y (creo que) funciona a nivel universal, aunque su teorización varíe (entre culturas, religiones, corrientes de pensamiento, individuos...).

Lo sé: no es una conclusión cerrada o reveladora, sino igual de abierta que la introducción de esta entrada, pero no puedo pretender aportar una solución a un problema que lleva décadas siendo discutido y del que (todavía) no conozco todo lo que querría conocer.