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Mear

Cómo mear como una persona trans (How to Piss Like a Trans Person, 2013)




Elx autorx es Dmitri. Hay un texto junto a la obra, que dice (lo traduzco del inglés):

Todo el mundo necesita usar el baño, pero solo algunxs de nosotrxs tenemos que entrar en complicadas negociaciones políticas y arquitectónicas para utilizarlos. El hecho es que es más fácil acceder a los baños para algunxs de nosotrxs que para otrxs, y la gente que nunca piensa dónde y cómo pueden hacer pis tiene mucho control sobre cómo nos sentimos el resto a la hora de usar el baño [...] ¿Quién tiene el privilegio de saber que cualquier baño va a responder a sus necesidades? Todo el mundo necesita utilizar el baño, pero no todos nosotrxs podemos.
Simone Chess, Alison Kafer, Jessi Quizar, and Mattie Udora Richardson (miembros de PISSAR -People in Search of Safe and Accessible Restrooms-): "Calling All Restroom Revolutionaires"

Además de en las identidades y expresiones de género no normativas, esto me hace pensar en la diversidad funcional. También me acuerdo de Basura y género. Mear/Cagar. Masculino/Femenino (Beatriz Preciado) y de Genderpoo (Coco Riot).


Questions, toilets and poo

Puede que las migrañas tengan relacíón, pero no me apetece mucho escribir estos días. Pero no hace falta; Internet está lleno de imágenes y enlaces.

La imagen pertenece al proyecto A Series of Questions, de L. Weingarten, recomendado por Bar Bloem: Este proyecto en curso explora las dinámicas de poder inherentes a las preguntas planteadas a personas transgénero, transexuales, genderqueer, inconformistas del género y de género fluido, tal y como dice en su presentación.


La pregunta de la izquierda: Are you in the right bathroom? me lleva a un artículo de Sociological Images llamado Go Where? Sex, Gender, and Toilets. Hay una colección inmensa de letreros de baño y un análisis de las imágenes en su relación con el sexo y el género. Poca crítica, sin embargo, a las propias limitaciones inherentes a la rigidez de la dicotomía.

Esto me lleva, finalmente, al proyecto de Coco Riot del que he hablado más veces Genderpoo, que es una de las mejores visiones que he visto nunca acerca del binomio hombre-mujer en los baños públicos.


Opresiones y privilegios


Ayer estuve en la librería Berkana, en la presentación de Llueven Queers, un libro autopublicado de ilustraciones y cómic de Coco Riot, artista visual españolx (murcianx, para ser más exactos) de 32 años residente en Canadá.

No conocía el trabajo de Coco Riot (ni de su pareja Elisha Lim, también bastante interesante), del que recomiendo particularme sus Genderpoo, unas láminas que sitúa en los cuartos de baño de galerías o museos de arte contemporáneo o de aquellos institutos de los que le llamen, donde se representa a todos los sujetos no representados por los símbolos tradicionales (desde una sirena con bigote hasta un drag king, pasando por unx trans en silla de ruedas o una monja meando; hay ochenta ilustraciones distintas).

De su discurso, voy a quedarme con lo que más me gustó, en relación a las intersecciones de opresiones y de privilegios.

Personalmente, desde hace bastantes años, comento con algunxs amigxs cercanos que soy racista. Obviamente, se escandalizan. Cuando digo que soy racista, no me refiero a que crea en la supremacía de mi raza (blanca), sino a que asumo que he nacido en un sistema en el que se nos inscribe en el cuerpo el privilegio de la raza. Lo importante es descubrirlo y construirse, deconstruirse, reconstruirse.

Además de intersecciones de opresiones (de las que tanto nos gusta, como es lógico, hablar: sistema sexista y heteronormativo, en mi caso), olvidamos muchas veces las intersecciones de privilegios (raza blanca, europea, con papeles, clase media, sin identidad religiosa, estudios superiores, seronegativa, con capacidades funcionales...: también en mi caso). Si no estás del lado delx oprimidx, es muy probable que estés del lado delx opresorx. Esto me recuerda a lo que comenté acerca de los matrimonios humanos: ser parte de una minoría oprimida no te convierte en aliadx de otrxs discriminadxs.

Bien es cierto que esta dialéctica marxista opresorx/orpimidx no me convence, pues vuelve a los mismos binarismos estructuralistas que tratamos de combatir e ignora la figura del aliadx: si yo no soy negra, ni soy musulmana, ni soy sin papeles, ni soy puta, ¿no puedo escapar de la posición de opresora? ¿no hay cabida a redes de colaboración, de solidaridad? Claro que las hay, pero requieren un trabajo inmenso de deconstrucción y reconstrucción.

Hablando de esto con Coco al final de la presentación, me recomendó una serie de páginas sobre estos temas con las que trabaja para elaborar talleres con personas blancas no migrantes. Me aclaró que, evidentemente, la dicotomía opresorx/oprimidx es un constructo que borra los matices, pero que, en el caso de la raza, por ejemplo, es muy peligroso mostrarle el canto alx blancx: en cuanto ve que hay algo más aparte de las dos caras de la moneda, escapa por ahí antes de tiempo.

En concreto, me habló de Colours of Resistance (cuya URL parece caducada y no encuentro otra referencia), de Racialicious y del movimiento No One is Illegal. En este proyecto de la Universidad de Harvard hay diferentes test para conocer tu nivel de racismo, homofobia, islamofobia, gordofobia... Muy recomendable.