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Cómo prevenir una violación


[TRIGGER WARNING!]

Leo un artículo firmado por Leigh Hofheimer en el blog Can You Relate? que da diez consejos para evitar una violación. Me ha parecido magnífico como respuesta a todas los mensajes que, a la hora de prevenir violaciones, se dirigen a las mujeres y a las supervivientes potenciales; así que me permito el lujo de traducirlo. Si parece exagerado, no olvidemos que esta Nochevieja se emitía en Telecinco un episodio de Escenas de matrimonio en la que un personaje intentaba drogar a una chica para acostarse con ella. Drogaba a otra por equivocación y, tras el consecuente enfado de la víctima en potencia, él le confiesa que está enamorado de ella y que quería que ella se desinhibiera y le habla de lo mucho que le cohibe. Ella se enternece. Se acuestan. Vomito.

Diez consejos para prevenir violaciones:

1. No pongas drogas en las bebidas de las mujeres.
2. Cuando veas a una mujer caminando sola, déjala sola.
3. Si paras en el arcén para ayudar a una mujer cuyo coche se ha averiado, acuérdate de no violarla.
4. Si estás en un ascensor y una mujer entra, no la violes.
5. Cuando te encuentres con una mujer dormida, el rumbo de acción más seguro es no violarla.
6. No te deslices nunca en el interior de la casa de una mujer a través de una puerta o ventana abierta, ni saltes frente a ella de entre coches estacionados, ni la violes.
7. Recuerda, la gente va a la lavandería para hacer la colada. No intentes abusar de alguien que esté sola en la lavandería.
8. ¡Compañerismo! Si es un inconveniente para ti no violar a mujeres, pídele a unx amigx de confianza que te acompañe siempre.
9. Lleva un silbato de violaciones. Si crees que vas a violar a alguien, silba hasta que alguien te pare.
10. No lo olvides: la sinceridad es la mejor política. Cuando le pidas una cita a una mujer, no pretendas que estás interesado en ella como persona, dile directamente que esperas violarla más tarde. Si no comunicas tus intenciones, puede que ella se lo tome como señal de que no vas a violarla.

Imagen: No me digas a mí cómo vestirle, diles a ellos que no violen. Fuente.


Violencias y micromachismos

Ayer estuve con N. en el taller sobre violencias que organizaron Feminismos Sol en el aniversario del 15M. Primero se enumeraron y representaron diferentes tipos de agresiones y violencias (muchas de las cuales estarían englobadas en lo que ahora denominan micromachismos), y se evaluó su visibilidad como violencia dentro de los discursos sociales.

Entre esas violencias no sólo estaban las más visibilizadas o politizadas (el feminicidio, la violación por parte de extraños, la agresión física grave) sino también las menos reconocidas como tales (debajo de la punta del iceberg): la infantilización y desautorización en los debates, las interrupciones en las asambleas, la ocupación invasiva del espacio público, el lenguaje sexista, el acoso en las calles (también llamado "los piropos"), e infinitas variantes.

Es una pena que quedara tan poco tiempo para la parte más importante (aunque también es lógico, éramos muchxs y la asamblea general ya había comenzado en Sol): la definición de estrategias individuales y colectivas a la hora de responder a las agresiones y a los micromachismos.

Hablando de "los piropos", surgieron diferentes estrategias y algunas me encantaron, pues se salen de la tónica de increparle de vuelta, algo que a mí me supone más violencia todavía: desde carcajearse delante del baboso hasta que se sienta ridículo, quedarse callada antes de darle un susto, sacarse un moco delante de él... En Twitter, eva uvedoble propone meterse un dedo en la boca y rascarse el esmalte a modo palillo e Ysthar aboga por responder "guapa tú, ¡morenaza!".

Cuando nos íbamos, N. y yo hablábamos de las estrategias que utilizábamos nosotras y me encantó lo que hace ella cuando en el trabajo le ceden el paso en una puerta o en el ascensor; les dice: "Pasa, pasa, pasa al siglo XXI".

Me quedé pensando sobre el caso de la ocupación invasiva del espacio público. Me molesta mucho cuando en el metro, en el autobús o, incluso, compartiendo en un restaurante con amigxs, los hombres tienden a "expandirse", como si no les cupieran sus enormes testículos entre las piernas. Mi problema con esta cuestión es que, cuando me enfrento a ella, al expandirme yo y ocupar el espacio que me debería corresponder, se convierte en una guerra por el territorio en la que no me queda más remedio que estar en contacto físico directo con la persona en cuestión durante toda la comida o todo el trayecto, y no soy especialmente fan del contacto físico, de hecho, esto supondría violencia extra. Hablándolo con N. me sugirió comentarlo directamente: "perdona, estás ocupando mucho espacio y me hace sentirme incómoda, ¿puedo recuperar mi asiento?" Así sugirió una chica en el taller en respuesta al acoso en el transporte público: "Perdona, ¿podrías dejar de mirarme las tetas? Me estás haciendo sentir mal". Si soy capaz de hacerlo, ya comento...


Pin pan pun

Ah, sí, que tenía un blog... Por fin me he puesto en serio con la tesis. Y entre eso y el trabajo tengo poco tiempo para escribir sobre bolleras (otras bolleras que no sean las de la tesis, claro). Pensé que sería duro volver a estudiar, leer y escribir sobre cine, pero es un aliciente para levantarme cada mañana, así que estoy contenta: representación, producción y recepción de identidades queer en el cine árabe; caso de estudio: territorios ocupados de palestina.

Para poder "seguir adelante", voy a recopilar todos los links que tenía apuntados. Así podré darle por fin a "leído" en el listado de RSS y viviré tranquila.

Hace casi un mes, eva uvedoble escribió una entrada sobre un par de artistas a las que no conocía: Laura Torrado y Carmela García. Merece la pena indagar.

Pasó el 25 de noviembre y con él el día internacional contra la violencia de género. Alicia Murillo escribía en su blog sobre los carteles que un artículo de El País había recopilado y que los contactos de (por lo menos mi) Facebook compartían sin cesar. "La mujer" siempre como víctima: "En los carteles contra la violencia machista deberían salir hombres violentos no mujeres magulladas con cara de víctimas indefensas". Me quedo con el título de su post: Si me pones la mano encima sales rodando por las escaleras abajo antes de que yo termine de decir "cabrón baboso".

Me fascina la facilidad con la que se promocionan las operaciones de cirugía estética relacionadas con los labios vaginales y el clítoris. Recomendado este artículo de Beatriz Gimeno.

Y ya está; por el momento.


Pasión gay


Ayer una amiga me preguntó qué opinaba sobre la noticia del asesinato de un hombre a su novio, hace un par de días, en un gimnasio madrileño, así como de su tratamiento informativo. Me acordé de esta entrada que había escrito en noviembre. En ella, resumo la historia de la Ley Integral contra la Violencia de Género en relación con el papel de los colectivos LGTB y de algunas asociaciones queer. También intento una conceptualización de la violencia de género y explico por qué creo que la violencia intragénero también puede ser violencia de género.

Respecto al tratamiento informativo de este caso, recomiendo la lectura del artículo de Shangay Lilly al respecto. Además, yo añado que, leyendo la información en unos medios y en otros, he distinguido dos corrientes:

Por un lado, la de un sector cercano al PP, generalmente contrario a la Ley Integral contra la Violencia de Género y con un discurso que gira en torno al "no tiene ningún significado especial que un hombre mate a una mujer, es un asesinato y punto" y al "esta ley criminaliza y desprotege al hombre". Estas personas y estos medios quieren acentuar el hecho de que ahora es un tío quien ha matado a otro tío, lo que quiere decir que si también hay asesinatos en parejas de tíos, la violencia de género tal como nos estaba vendida es una falacia, a lo mejor no lo dicen directamente en los titulares, pero si dejan clara la situación, incluso la ridiculizan, para ironizar sobre la violencia de género (si antes era violencia machista, ¿ahora es violencia homosexualista?) (véase tratamiento de La Razón y su "pasión gay en el gym" (ya puestos, riámonos un poco de los maricones).

Por otro lado, un sector cercano al partido socialista (vivan las dos españas y perdonad mi binarismo simplista), que sí defienden la Ley de Violencia de Género sin modificaciones y cuyo discurso quiere evitar a cualquier costa que se relacione al colectivo LGTB con la violencia de género, por miedo a darle argumentos a los anteriores. Éstos hablan con naturalidad y sin morbo de pareja o novio (La 1, Público, El País) para dejar claro que somos muy gay-friendly, pero se resalta en primer lugar el hecho de que fuera guardia civil que el hecho de que fuera gay (no olvidemos quiénes son los buenos y quiénes son los malos). No sólo no se pronuncia nada que suene a violencia de género o a violencia machista, sino que se han llegado a utilizar expresiones tan estereotípicas y afortunadamente arcaicas como crimen pasional en medios de información LGTB (que no es la primera vez que cae), no vaya a ser que se nos olvide que la Ley que tenemos es todo lo que necesitamos y que la violencia de género es algo tan manejable (en el sentido de abarcable, definible) como "hombre pegando a mujer porque eres mía".

¿La solución? No hay sólo una, pero yo creo que es necesario un debate más profundo de lo que significa la violencia de género y de cómo la mera producción y reproducción del sistema sexo/género ejerce violencia sobre nuestros cuerpos día a día.

Fuente de la imagen: @JoniPod


De violaciones

Que parece que voy a abrir una sección sobre las columnas de los domingos de Marías, pero no.

Tan sólo que acabo de leer El País Semanal de ayer y ha caído La historia doblemente increíble, sobre el caso Dominique Strauss-Kahn. Para que os hagáis una idea, el destacado es la siguiente frase: "No se puede sujetar a una persona y atinar, al mismo tiempo, a introducirle el miembro en la boca". Tal comentario viene acompañado de perlas similares: "Sin un arma para amenazar, o sin unos golpes previos para amedrentar (y nada de esto se ha mencionado), tal situación es imposible"; "Igual de difícil o más es -otro de los cargos barajados por la prensa- forzar a alguien analmente si el forzador no porta un arma -insisto- o no ha intimidado antes a la víctima con violencia"; "Se puede gritar y se puede salir corriendo, lo cual logró hacer la mujer finalmente, pero al parecer sólo después de la doble humillación de que fue objeto. La verdad es que nada casa".

En fin. Parece que hay que seguir insistiendo en que "no significa no"; en que el consentimiento debe darse durante toda la relación y no sólo al principio; en que éste significa decir que sí y no sólo no decir que no; en que una violación no exige que lx agredidx (más que generalmente la agredida) tenga lesiones que demuestren que se resistió violentamente; en que si no hubo resistencia desaforada no significa que en el fondo lo deseara...

En que, definitivamente, Javier Marías es un sexista impresentable. En que el mundo está lleno de ellxs.


Violencia de género


Bastantes periódicos titulan ahora que lxs homosexuales reclaman ser incluidxs en la Ley de Violencia de Género (como si el colectivo COLEGAS, quien envía la nota de prensa, fuera representativo de algo). De esta forma, tratan de rescatar el debate sobre la violencia de género y la violencia intragénero. El tema me da un poco de tirria sólo por el hecho de que lo saque a relucir quien lo saca a relucir, pero supongo que se merece una reflexión más profunda.

Beatriz Gimeno recuerda que, durante el debate de la Ley Integral contra la Violencia de Género, lxs homosexuales tuvieron la oportunidad de ser incluidxs, mediante su instrumentalización por parte del PP (¡ja!), mediante el apoyo del sector progresista del CGPJ y mediante un primer comunicado de la Federación que señalaba la importancia de la violencia entre parejas del mismo sexo y su necesaria inclusión en el documento legal. Finalmente y, tras un largo debate, la FELGTB acordó manifestarse a favor de la iniciativa legal y de los postulados del movimiento feminista, ejecutando acciones positivas a favor de las mujeres, debido a una circunstancia concreta y urgente de violencia sistemática contra la mujer dentro del entorno afectivo de las parejas heterosexuales. Otros colectivos, no sólo COLEGAS, entre ellos muchos de ideario queer, sin embargo, se han situado en contra del acuerdo de la FELGTB.

La violencia de género no es lo mismo que la violencia contra las mujeres, ni es lo mismo que la violencia doméstica, ni es lo mismo que la violencia intrafamiliar. El género es un concepto relacional que no se puede traducir por mujeres como quien no quiere la cosa. Dentro de un sistema patriarcal, es lógico que las mujeres se conviertan en las víctimas clave de la violencia de género, y que ésta se equipare generalmente a violencia machista.

¿Existe violencia de género en parejas homosexuales? ¿Un hombre puede ser víctima de violencia de género? ¿Existe violencia de género en ámbitos externos a la relación de pareja?

Primero, debemos definir la violencia de género. La Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer (Naciones Unidas, 1993) habla concretamente de mujeres y la describe de esta manera:

Todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública o privada.

Una definición que veo repetida en Internet sin encontrar su fuente original, se encarga concretamente de la violencia de género:

El término violencia de género, se refiere a un tipo de violencia caracterizada por ser una acción u omisión llevada a cabo por una persona hacia otra de diferente sexo, produciéndole algún daño no accidental, y cuyo motivo está representado por esa misma diferencia de sexos.

Esta definición se desliga de la categoría de mujeres, pero se centra en el sexo biológico como motivo de la violencia y se limita al ámbito de la relación afectivo-sexual. La definición que la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, dice así:

La violencia que, como manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, se ejerce sobre éstas por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia.

Bien es cierto que se centra en las mujeres, pero porque parte de que el sistema patriarcal en el que vivimos no deja opción a una violencia sistemática y basada en motivos de discriminación sexual hacia los hombres. De esta forma, visibiliza quiénes son las oprimidas de la dialéctica de género, aunque se quede, de nuevo, en el sexo biológico. Sin embargo, comete el mismo error: se centra en las relaciones sentimentales.

Si entendemos que la violencia de género es aquélla que se acomete debido a los encorsetamientos del sistema sexo/género, no podemos negar que la violencia machista intrafamiliar es violencia de género. Tampoco podemos negar que las mujeres son las principales víctimas de este tipo de violencia, pues son las principales víctimas de ese sistema.

¿Y en una pareja homosexual? Si un miembro de la pareja agrede al otro miembro (de forma puntual o continuada) porque se cree con derechos de posesión sobre la otra persona debido a una educación afectivo-sentimental heteropatriarcal que le ha socializado de esa manera, es violencia de género.

¿Y fuera del ámbito de la pareja? Si cualquier persona o institución ejerce violencia, de cualquier tipo, basada en los parámetros sexo/género, da igual que esté o no fuera o dentro de la pareja/unidad familiar/grupo de sociabilización. La homofobia es violencia de género, obligar a una niña que quiere irse a jugar al parque a ponerse un vestido y a cerrar las rodillas al sentarse es violencia de género, la patologización de la transexualidad es violencia de género, la plumofobia es violencia de género, la prostitución alegal es violencia de género, los baños para chicos y los baños para chicas es violencia de género... Hombres y mujeres (y el resto de nosotrxs) podemos ser víctimas (aunque no indistintamente), entonces, de este tipo de violencia.

¿Qué hacemos entonces con la Ley? Pese a su título genérico, trata un objeto muy concreto, pero terriblemente grave e importante. Personalmente, no incluiría la violencia intragénero dentro de esta ley (que debería denominarse algo más similar a Medidas de Protección Integral de la Mujer Víctima de la Violencia de Género en el Entorno de la Pareja Heterosexual). Esto no la hace más grave que otros tipos de violencia o que otras facetas de la misma violencia de género, pero sí más específica. Sí propondría una Ley Integral contra la Violencia de Género, que se centrara en la educación y en la prevención y que contara con protocolos a seguir en los diferentes patrones de este tipo de violencia. ¿Costes? ¿Económicos? ¿Políticos? ¿Importa?


Mis cinco machistas

El 25 de noviembre se celebra el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Hester Prynne se ha propuesto redactar una lista negra de las personalidades públicas machistas españolas. Con ese objetivo, ha lanzado un meme en su blog La Letra Escarlata, del que apunto aquí las directrices:

1. Haz una entrada en tu blog listando a las cinco personalidades públicas españolas más machistas en tu opinión, dando una explicación en cada uno de ellos acerca de tus motivos para incluirle en tu lista.
2. Copia los pasos de este meme en esa misma entrada de tu blog.
3. Deja un comentario en este post, avisando de que has participado en el meme. El último día para participar es el 23 de noviembre.
4. El 25 de noviembre, La Letra Escarlata anunciará al machista más votado por todas las blogueras que habéis participado. Todas las participantes seréis mencionadas, con un enlace a vuestro blog.
5. La Letra Escarlata intentará contactar con el ganador por todos los medios posibles, de modo que se entere de su proeza.

Pues aquí van 'mis cinco machistas', y aviso de lo difícil que es escoger, y de lo injusta que puede ser la lista en el inocente olvido de otrxs machistas peores...

1. Mariano Rajoy Brey
Porque es el presidente de un partido político machista y no hace esfuerzos por modificarlo. Porque es el representante de todxs lxs demás machistas que alberga el Partido Popular. Porque, siendo ya político, en 1983, condenó la igualdad como barrera del instinto natural del hombre que, en aras de su viril instinto, quiere desigualarse. Porque, en 2010, escogió La belleza femenina como libro, entre otras muchas posibilidades, con el que obsequiar a la presidenta regional del PPC, Alicia Sánchez-Camacho. Por su homofobia, que es lo más parecido al machismo.

2. Antonio María Rouco Varela
Porque, como líder de la Conferencia Episcopal, representa a la jerarquía católica española. Por su defensa a ultranza de la familia como cuna y protección del poder heteropatriarcal. Por su influencia.

3. Fernando Sánchez Dragó
Por su libro Dios los cría... y ellos hablan de sexo, drogas, España, corrupción, del que se ha escrito tanto que no apetece recordar frases célebres, y no sólo las relacionadas con las famosas lolitas, sino cada comentario, relacionada tanto con mujeres como con personas homosexuales.

4. Ana Botella
Por su interpretación de la Cenicienta: "Es un ejemplo para nuestra vida por los valores que representa. Recibe los malos tratos sin rechistar, busca consuelo en el recuerdo de su madre". Por su apoyo y su solidaridad con el acosador sexual y ex alcalde de Ponferrada Ismael Álvarez que, por cierto, está preparando su candidatura para presentar una candidatura independiente para las próximas elecciones municipales y autonómicas. Por su homofobia, que es machismo con otro nombre. Porque, aunque nadie tenga la obligación de cargar con el peso, responsabilidad y representación de un colectivo sobre sus espaldas, aunque nadie le obligue a ser feminista por ser mujer, el hecho de hacer precisamente lo contrario, justificar el machismo porque "si lo defiendo yo que soy mujer es porque no es machismo" es terriblemente peligroso.

5. Arturo Pérez-Reverte
No sólo por la falta de huevos de Moratinos. Somos muchxs lxs que recordamos algunxs de sus magníficos artículos en XL Semanal. Mi amiga Elena escribió un estupendo texto al respecto. Por su creencia en que ser feminista es, simplemente, ser políticamente correcto. Por su influencia en todos los progres recalcitrantemente machistas, que se sienten identificados y justificados en su macherío ibérico cuando leen sus valientes columnas.