Hacia el final de los años ochenta, cuando el feminismo radical perdía fuerza, las lesbianas se aliaron con el movimiento gay masculino, algunas de ellas enfadadas con el heterocentrismo del movimiento de mujeres y otras sintiendo que el separatismo lesbiano de los setenta y ochenta ya no les era beneficioso.
Fue encontes cuando la expresión "gay community" pasó a denominarse GLB o LGB (se suele adelantar la L como reclamo feminista). Más adelante se le añadió la T de transexualidad o transgenerismo (conceptualizado según la teoría de la transexualidad previa al postfeminismo). Esto es lo que cuenta la Wikipedia, aunque yo, sin pruebas y con poca edad, confieso, creo recordar un GLT o LGT, antes de que los colectivos aceptaran añadir la B de bisexualidad.
El acrónimo trata de visibilizar realidades que quedarían ocultas si hablásemos de movimiento gay o movimiento homosexual. De hecho, también soy partidaria del uso de LGTBfobia antes que homofobia y, si queremos especificar alguna discriminación en concreto, nombrar la lesbofobia, bifobia o transfobia.
El problema viene a la hora de incluir a todas esas realidades que, con toda la razón, no se sienten representadas en este acrónimo que se supone tan inclusivo. Entonces toca incluir infinitas iniciales: I (intersexual e intergénero), A (asexual y aliado), Q (queer, questioning), T (transgénero, travesti, transexual), P (poliamoroso, pansexual), O (omnisexual, otros)... Por comodidad, prefiero el uso de LGTB+ antes que LGTTTBIIAAQQPPOO.
Cuando digo LGTB+ no estoy diciendo únicamente "lesbianas, gays, transexuales, bisexuales y otrxs", sino que estoy diciendo "todas aquellas identidades ajenas al sistema sexo/género/deseo (cis)heteronormativo".
Pero claro, LGTB+ es mucho más corto.
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