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lena dunham y (white) girls

Lena Dunham en Girls

Lena Dunham, conocida principalmente por la serie Girls (de 2012 hasta el día de hoy), vuelve a protagonizar polémica por dos fragmentos de su nuevo libro: No soy ese tipo de chica (Espasa, 2014). Los fragmentos son estos:

-¿Todas tenemos útero? -le pregunté a mi madre cuando tenía siete años.
-Sí -me dijo-. Hemos nacido con él y con todos nuestros óvulos, pero empiezan siendo muy pequeños. Y no están listos para hacer bebés hasta que somos más mayores.
Miré a mi hermana, una delgada y fuerte niña de un año, y a su barriguita. Imaginé los óvulos en su interior, como el saco de huevos de araña en La telaraña de Carlota, y su útero, del tamaño de un dedal.
-¿Su vagina es como la mía?
-Eso creo -me dijo mi madre-. Solo que más pequeña.
Un día, sentada en el camino de entrada a nuestra casa de Long Island mientras jugaba con cubos y bloques, mi curiosidad logró su objetivo. Grace estaba sentada, balbuceando y sonriendo, me incliné entre sus piernas y con cuidado abrí su vagina. No se resistió y cuando vi lo que había dentro grité.
Mi madre vino corriendo.
-¡Mamá, mamá! ¡Grace tiene algo ahí dentro!
Mi madre no se molestó en preguntarme por qué le había mirado la vagina a Grace. Eso entraba dentro del espectro de cosas que yo hacía. Se limitó a ponerse de rodillas para verlo por sí misma. Enseguida pareció evidente que Grace se había metido allí seis o siete piedras. Mi madre se las sacó con paciencia mientas Grace se reía, encantada de que su travesura hubiera tenido tanto éxito. (páginas 142-143). 

Y este otro:

Conforme iba creciendo, empecé a sobornarla a cambio de su tiempo y su afecto: un dólar en cuartos si me dejaba que la maquillara como una motera. Tres caramelos si permitía que la besara en los labios durante cinco segundos. Lo que quisiera ver en la televisión si se relajaba conmigo. Básicamente, intenté cualquier cosa que haría un depredador sexual para atraer a una chica de clase media (página 172). 

Un medio bastante conservador, Truth Revolt, publicó hace diez días un artículo titulado: "Lena Dunham describe cómo abusó sexualmente de su hermana" y, a partir de ahí, saltaron noticias en todos los medios (no solo conservadores, claro está, también desde muchos foros y medios feministas). Dunham se enfadó bastante, afirmó que todo lo publicado fue previo consentimiento de su hermana, que los abusos sexuales en la infancia destrozan muchas vidas, que distingue entre el abuso y la curiosidad infantil y que lamenta la falta de sensibilidad en el uso del término "depredador sexual", así como haber podido detonar traumas a algunxs lectorxs.

Personalmente, lo que diga ella al respecto me parece poco relevante, y más importante (o en realidad lo único importante) lo que pueda decir su hermana, que sostiene que no vivió ningún abuso y que cada persona tiene derecho a narrar su propia existencia y a determinar qué le ha dañado y qué no le ha dañado. Supongo que eso sí me molesta, que decidan ignorar abiertamente o restarle importancia a la versión de Grace Dunham (¿por qué hacer caso a una mujer que dice que ha sido violada? ¿por qué hacer caso a una mujer que dice que no lo ha sido?).

A Lena Dunham le tienen mucha manía desde sectores conservadores por mujer, por feminista, por gorda que no se avergüenza.

Pero más manía y esta sí justificada le tienen desde muchos feminismos, sobre todo por su falta de conciencia acerca de sus privilegios. A la serie Girls se le acusa casi desde que empezó de burbuja blanca, de racismo hipster, de racismo, al fin y al cabo. No le vino muy bien que Lesley Arfin, una de las guionistas, ante las críticas por falta de representación de personas no-blancas, escribiera irónicamente: "Lo que más me molestó de [la película] Precious es que no había representación de MÍ". [Sí, ya sabes, el racismo inverso tan apropiado, como el hembrismo]. Dunham, por su parte, siempre ha dicho que el hecho de que todas las personas que salen en la serie sean blancas es casualidad, mero accidente. Este artículo de The New Yorker explica todo bastante bien.

Sí, casualidad.

Probablemente los feminismos negros e interseccionales no estarían tan enfadados con Dunham si hubiera reconocido que se equivocó, que no fue consciente de sus privilegios, que su mundo es blanco y que así ha sido su serie pero que el hecho de que su mundo sea blanco no es mero accidente, o si hubiera decidido trabajar su privilegio y que se notara en su trabajo (ya que ella decide llamarlo feminista). Pero prefiere decir que es casualidad. Y que lo siga siendo.



justwannagethome


No soy tu momento pedagógico.
-Está bien, niñxs. Id y preguntadle lo que queráis. No le importará.


No es mi trabajo educarte.
-¿Por qué tienes que llevar ese velo?


No soy eso con lo que tienes que lidiar para sentirte mejor contigo mismx. 
-Hay un asiento libre justo detrás de ti. Aquí, déjame ayudarte.
-No, gracias, estoy bien.
-Aquí mismo, colega. De nada.


No estoy aquí para reafirmarte.
-Ese chiste ha sido realmente machista e inapropiado.
-Sí, pero sabes que no soy machista, ¿no? Era solo un chiste. Sabes que no significaba nada.


No soy tu película de Antena 3
-Oh, dios mío, es tan valiente por vuestra parte, fuera del armario y orgullosxs, delante del mundo entero. Sois. Una. Inspiración.


No estoy aquí para entretenerte.
-Venga ya, sonríe, cariño. ¡No será tan malo!


No me importa tu opinión espontánea.
-Sabes, en realidad no encuentro nada atractivos en las chicas los piercings en el septum.


Solo intento llegar a mi casa.
Vamos de camino a una cena.
No tengo que responder a tus preguntas.
No voy a suavizar mis opiniones para evitar que tengas una opinión crítica sobre ti mismx. 
Mi vida no es "valiente". Y es mía, no tuya.
No quiero ser cortés ni sentirme agradecidx por tu atención.
No quiero sonreir.
Que te jodan a ti y a tus buenas intenciones.
Estoy enfadadx.
Que te jodan.
Solo quiero llegar a casa.

¿Cuántas veces hemos estado estado en estas situaciones? ¿Cuántas veces nos han puesto en esta situación? ¿Y cuántas veces hemos puesto a otras personas en esta situación? 

Las maravillosas viñetas son de Robot Hugs


andrea gibson

Tropezarse con una imagen cualquiera en Tumblr y terminar pasando la mañana viendo vídeos de Andrea Gibson. Es una poeta y activista estadounidense, que escribe y recita sobre disidencia de género, salud mental, la gestión de nuestros privilegios... 

Sobre salud mental:



I have been told, sometimes, the most healing thing to do
(Se me ha dicho, a veces, que lo más sanador que puedes hacer)
Is remind ourselves over and over and over
(es recordarte una y otra vez y otra vez)
Other people feel this too
(que otras personas sienten esto también)
Pick me up in a truck with that bumper sticker that says
(recógeme en un camión que lleve esa pegatina que dice)
"it is no measure of good health to be well adjusted to a sick society”
("no hay nada sano en estar adaptadx a una sociedad enferma")


Do we really believe our need for Prozach
("¿Realmente creemos que nuestra necesidad de Prozac)
as nothing to do with Baghdad,
(no tiene nada que ver con Bagdad,)
with Kabul, with the Mexican border
(con Kabul, con la frontera mexicana)
with the thousands of US school kids
(con los miles de niñxs estadounidenses)
bleeding through budget cuts that will never heal
(que sangran por los recortes de presupuesto que nunca cicatrizarán)
to fuel war tanks?
(para poder llenar de gasolina los tanques de guerra?)

Sobre disidencia de género: 



That night after dinner I dig to the bottom of my fire-red toy box and I find the doll with the golden hair.
(Esa noche, después de la cena, me zambullo en mi caja de juguetes color rojo fuego y encuentro la muñeca de pelo rubio)
I cradle her in my arms and I wait for my mother to see me.
(La acuno en mis brazos y espero que mi madre me vea)
When she does she smiles so big, I decide love is a silent auction and I am worth more sold.
(Cuando lo hace, sonríe tan ampliamente, que decido que el amor es una subasta silenciosa y que me merezco más)
By the time my mother finally found the words to call me her gay daughter, I was searching for the nerve to describe the son in my eyes.
(Para cuando mi madre encuentra por fin las palabras para nombrarme "su hija lesbiana", yo ya estaba buscando el valor para describirme como hijo ante sus ojos)


When I was a kid I would sometimes secretly call myself Andrew
(Cuando era un niño, solía llamarme a mí mismx en secreto Andrew)
Ran around pounding on my bare chest like Tarzan
(Corría aporreándome el pecho desnudo como Tarzán)
It’s not that I thought I’d grow up to be a man
(No es que pensara que me convertiría en un hombre al crecer)
I just never thought I’d grow up to be a woman either
(Simplemente, tampoco pensaba que me convertiría en una mujer)

Sobre la gestión de privilegios:



I know a woman who once knew a woman who collected the metal collars they used to lock around the necks of black children to chain them to the auction block
(Conozco a una mujer que una vez conoció a una mujer que coleccionaba los collares de metal que usaban para atar los cuellos de lxs niñxs negrxs a las cadenas en las subastas)
I was told she hung them on the walls of her home for decoration
(Me dijo que los colgaba en las paredes de su casa, como decoración)
I remember when I used to believe that was the entire definition of racism
(Recuerdo cuando creía que eso era la definición gráfica del racismo)
Believed there was no one hanging in my wardrobe
(Creía que no había nadie colgando en mi armario)
Believed my style had nothing in common with king Leopold’s
(Creía que mi estilismo no tenía nada que ver con el rey Leopoldo)
I don’t even think about
what I wear
(Ni siquiera pienso en qué ropa me pongo)


El centro del mundo

Kelly Zen-Yie Tsai es artista de spoken-word, cineasta, dramaturga... Se define como nacida en Chicago, ubicada en Brooklyn, china-taiwanesa-estadounidense, y sus obras giran en torno al orgullo y supervivencia cultural.

Su nuevo proyecto es #SelfCentered. Se trata de un "poema hablado" grabado en panorámica de 360º. Tsai quiere "alentar alx espectadorx a centrarse en sí mismx por una buena razón, imaginar cómo sería si la cultura y la sociedad girase a su alrededor -en este caso alrededor de las 'mujeres tatuadas asiáticas que miden 5"2'- y, así, resaltar la relación entre unx y otrx, margen y centro, y reflexionar sobre lo que ocurriría si las tornas girasen" [cita].

El video es alucinante. Se puede ver en Youtube pero es mejor verlo en este otro enlace, porque puedes interactuar y moverte alrededor de los 360º.


Tsai invita a que reflexiones sobre cómo sería el mundo si se centrase en ti (quizá no tan diferente en función de tus/nuestros privilegios). El texto de la obra, así como todos los créditos, aparecen es este enlace. Me permito mal-traducirlo a continuación al español.

si fuera el centro de todo por un día…

todo apuntaría hacia,
sería dictado por,
complacería a,
hecho a la medida de
mujeres asiáticas tatuadas que midieran uno sesenta
 

cuando encendieras la televisión…
 

nada de martha stewart,
tom brokaw,
katie couric,
o steven colbert:
solo mujeres asiáticas tatuadas que midieran uno sesenta
 

dando consejos de maquillaje para el ojo asiático
instrucciones sobre cómo educar en el multilingüismo
a lxs niñxs en América,
anuncios de diseñadores de encargo
que modernicen las casas para los fabulosamente menudxs,
noticias que nos hablan de las últimas campañas organizadas por la comunidad
y a donde van los mejores DJ
todo complaciéndome a mí…
 

todas las películas contarían las historias
de chicas solteras activistas liberadas obstinadas cerebritos
y de nuestros perdedores novios


sanando heridas con la familia en el extranjero
mientras luchamos por salarios justos para lxs obrerxs
en las fábricas alrededor del mundo, lo que sería fácil
dado que todos los gobiernos estarían dirigidos
por mujeres asiáticas tatuadas que midieran uno sesenta


saludaríamos a las cámaras con entusiasmo, repartiríamos
sándwiches gratis al mundo entero cada miércoles,
conjuntaríamos nuestro brillo de labios con nuestras botas de comercio justo
y organizaríamos un baile cada vez que firmáramos un proyecto de ley verdaderamente revolucionario
y me permitiría preguntar cosas tontas a la gente todo el día,
porque ¿no son todxs mujeres asiáticas tatuadas que midieran uno sesenta?
¿y no es genial ser nosotras?
 

¿pero sabes qué?

puede que te permita,


no-mujer, no-asiática,
no-tatuada, no-uno-sesenta


puede que te permita mantener tus lenguas
puede que incluso te dé acceso igualitario a la educación y a la sanidad también
puede que incluso comparta las ondas radiofónicas y nuestros gobiernos
puede que te […] en nuestras instituciones financieras


porque sé
que no hay tú sin yo,
y desde el unx hasta el otrx,


sé que no hay yo
sin tú    


¡Bingo!

El año pasado escribía sobre la manifestación por la despatologización trans y sobre los privilegios cisgénero. Hoy marchamos en Madrid (y en otros municipios) por el orgullo transfeminista:

Cada año somos más, nuestras luchas por unos cuerpos que nos pertenecen, se cruzan, haciéndose más amplias y plurales, más grandes. Todas aquellas personas que estamos fuera de la normatividad corporal, sexual, racial, de clase, que exige esta sociedad, gritamos más fuerte que nunca: que yo habito mi cuerpo y "OTROS CUERPOS SON POSIBLES".

Para pensar el privilegio, añado traducida el bingo delx llorica privilegiadx. Se diseñó en un principio en relación con el privilegio racial (como este), pero se ha ido ampliando para otros privilegios. Mi traducción es de esta imagen.





Machismo pero al revés

En el blog Mujeres de El País publican una entrada sobre insultos sexistas. A raíz de ese "chochito de oro" con el que Xaquín Charlín se refería a Soraya Sáenz de Santamaría, se plantea darle la vuelta e imaginar una serie de exabruptos en los que son los varones políticos quienes son cosificados, sexualizados e infravalorados por otras mujeres políticas. Ese ejercicio de "darle la vuelta" es similar a aquellos videos en los que los hombres son acosados sexualmente en el espacio público por diferentes mujeres, o aquellas imágenes en las que son hombres quienes ocupan las posiciones de mujeres en los anuncios de publicidad. No es lo mismo y no será lo mismo y no es posible su comparación.

Dean Spade escribe en Normal Life sobre diferentes conceptualizaciones de la discriminación. En los discursos LGTBQ más normativos, se tiende a comprender la discriminación como una acción intencionada e individual que se debe combatir mediante castigos dirigidas a un nivel micro. Por el contrario, un acercamiento estructural nos hace comprender que la opresión, la discriminación, no depende de intenciones individuales ni se puede combatir mediante leyes de crímenes de odio que fortalecen el sistema punitivo y la industria carcelaria (que son estructuralmente cis-sexistas y racistas).

Un individuo podría despreciar a un varón cisgénero blanco heterosexual por ser varón cisgénero blanco heterosexual (por ejemplo) y podrá parecernos más o menos mal pero eso no será cis-sexismo ni racismo porque no es así cómo el cis-sexismo y el racismo funcionan. Y no, el hembrismo, la heterofobia, el racismo al revés (reverse racism)... no existen. Necesito un botón que repita, cada vez que lo pulse, "relaciones de poder", "relaciones de poder", "relaciones de poder"...




(Más) privilegios

Creo que llevo dos años intentando escribir el texto que escribió hace tres días Alicia Murillo en su blog. Cómo gestionar los privilegios. ¿Es posible convertirse en aliadx?

Permanecer a un paso a distancia de quien sufrió por mi privilegio, aunque jamás yo pedí ese privilegio, aunque me esforcé cada día en que mi vida no fuese mejor gracias a él, aunque no lo acepté cada vez que me lo ofrecieron. Da igual, lo tuve, tuve la opción de elegir y otrxs no. Por eso, siempre, a un paso de distancia entre quien sufrió a causa de mi privilegio. Aceptar que el abrazo nunca se cerrará, que los brazos no deben ni si quiera abrirse. Conformarme con sentir que la vida nos la dieron ya rota y que al pegar los trozos nada volverá a ser como al principio, aquel día en el que no hubo privilegios. Si es que ese día existió. Ese es el único respeto que entiendo.

Aceptar la paradoja de luchar sabiendo que nuestras almas estarán siempre separadas. Aceptar que estamos solxs, porque los privilegios nos separaron para siempre.

Permanecer a un paso de distancia de quien lucha a mi lado, aunque sea imprescindible luchar juntxs, aunque un día pedí compañía en la batalla, aunque me esforcé siempre en darle un sentido de unidad a nuestro ejército. Da igual, no existen los ejércitos, no existen. Aceptar que el abrazo nunca se cerrará, que los brazos no deben ni si quiera abrirse. Conformarme con sentir que la vida nos la dieron ya rota y que al pegar los trozos nada volverá a ser como al principio, aquel día en el que hubo ejércitos. Si es que ese día existió. Ese es el único respeto que entiendo.

En Tumblr a veces se descubren cosas interesantes, y hoy enlazo este otro artículo sobre privilegios (en inglés). En él, Jamie Utt escribe sobre cómo explicar lo que significan los privilegios a aquellas personas que no se sienten identificadas con ellos: (1) Comenzar apelando a aquellos campos en los que no tienen privilegios; (2) darle énfasis al hecho de que los privilegios son relativos; (3) un sistema de privilegios y opresión nos daña a todxs; (4) privilegio no equivale a culpabilidad; (5) sugerir acciones concretas para combatir el sistema de privilegios y opresión en nuestras vidas diarias; (6) céntrate en las acciones y no en la personalidad de tu interlocutorx. El artículo también incluye enlaces a diferentes listas de privilegios de raza, género, sexualidad, clase, físico...


Mis privilegios cisgénero


Rita Hester fue asesinada el 28 de noviembre de 1998. Negra, trans y trabajadora del sexo. Este crimen de odio sucedió tan sólo cinco semanas después del asesinato de Matthew Shepard. Este a muchxs seguro que nos suena, ¿no? Las reacciones en los medios y en la calle fueron muy diferentes de uno a otro. Desde entonces, los 20 de noviembre de cada año se celebra el Día de la Memoria Trans.

Había una viñeta que no logro encontrar ahora donde la L, la G y la B aplaudían triunfantes tras escalar de un hoyo gritando que lo habían conseguido, que la política de Don't Ask Don't Tell se había derogado y que ya eran libres. Mientras, la T seguía al fondo del agujero gritando "¿Chicxs? ¡Eh! ¿Chicxs?". [Editado: Encontré la imagen]


El otro día hablaba con S. sobre nuestra identidad trans. Pese a identificarnos en muchos aspectos como transgénero genderqueer (sin identificarnos explícitamente como hombres ni como mujeres), sí que adoptamos una identidad estratégica femenina, aun de carácter político, y más aún, no discutimos jamás el passing como mujeres del que nos beneficiamos cada día (la capacidad de ser vistas y leídas como mujeres). Por ello, no voy a hablar sobre opresión trans en primera persona porque evidentemente no la sufro. Pero puedo hablar sobre el privilegio cisgénero (el término cisgénero hace relación a la equivalencia entre identidad sexual diagnosticada desde el nacimiento e identidad y expresión de género).

Traduzco a continuación una lista de privilegios cisgénero que circula por Internet y que está inspirada en la lista de privilegios blancos de Peggy McIntosh:

1) Lxs extrañxs no asumen que pueden preguntarme cómo son mis genitales ni cómo mantengo relaciones sexuales.

2) Mi validez como hombre/mujer/humano no se basa en cuánto me he operado o en cómo funciona mi "passing".

3) Cuando mantengo sexo con alguien por primera vez, no tengo que preocuparme por que no sean capaces de enfrentarse a mi cuerpo o por que se planteen su propia orientación sexual.

4) No se me excluye de los eventos que sean explícitamente para "hombres-nacidos-hombre" o para "mujeres-nacidas-mujeres" (posiblemente cualquier cosa que implique desnudez).

5) Mis políticas no son cuestionadas basándose en las elecciones que he tomado en relación con mi cuerpo.

6) No tengo que escuchar: "¿Así que te has operado?" o "Oh, ¿entonces en realidad eres un (sexo o género incorrecto)?" cada vez que salgo del armario como trans ante alguien.

7) No se espera que esté constantemente defendiendo mis decisiones médicas.

8) Lxs extrañxs no me preguntan cuál es mi "verdadero nombre" [nombre de nacimiento] y luego asumen que pueden llamarme así.

9) La gente no me falta al respeto utilizando pronombres incorrectos incluso después de haberles corregido.

10) No tengo que preocuparme de que alguien quiera ser mi amigx o acostarse conmigo solo para probar lo modernxs que son o cómo de buenas son sus políticas.

11) No tengo que preocuparme sobre si podré encontrar un baño o vestuario seguro y accesible.

12) Cuando me involucro en una acción política, no tengo que preocuparme sobre las repercusiones de ser arrestadx (por ejemplo, ¿qué pasará si lxs policías descubren que mis genitales no encajan con lo que esperan de mi expresión de género? ¿acabaré en una celda con gente de mi género o no?)

13) No tengo que defender mi derecho a ser parte del espacio o movimiento queer, y la gente lesbiana, gay y bisexual no intentará excluirme de sus acciones para ganar legitimidad política.

14) Mi experiencia del género no es considerada como simple "equipaje" o "circunstancias".

15) No tengo que elegir entre invisibilidad ("passing") u otredad constante.

16) No me dicen que mi orientación sexual y mi identidad de género son excluyentes.

17) Cuando voy al gimnasio o a la piscina pública, puedo usar las duchas.

18) Cuando acabo en la consulta médica, no tengo que preocuparme de recibir la atención apropiada y de que todos mis problemas sean vistos como producto de mi identidad de género.

19) Mi seguro médico o la seguridad social no me excluye específicamente de recibir determinados tratamientos o beneficios a causa de mi identidad de género.

20) Cuando expreso mi identidad en mi vida diaria, no se me considera unx enfermx mental.

21) No se me exige que pase intensas evaluaciones psicológicas para poder recibir cuidados médicos básicos.

22) La medicina no es una especie de guardián que me deniega la autodeterminación de lo que le ocurre a mi cuerpo.

23) La gente no me usa como cabeza de turco de sus sus problemas con su propio género.

También es muy interesante esta lista de acciones para ser unx aliadx de lxs trans y estas sugerencias sobre cómo tratar temas trans para personas cis.

La imagen pertenece al proyecto A Series of Questions de L. Weingarten.


Privilegios

Según ese uso del término, todxs lxs blancxs somos racistas, porque nos beneficiamos del privilegio blanco de forma sistemática. Generalmente, lxs blancxs pensamos el racismo como una conducta voluntaria e intencional, ejercida por personas horribles, siempre otras. Lxs blancxs pasamos mucho tiempo intentando convencernos a nosotrxs mismxs y a lxs demás de que no somos racistas. Un buen primer paso para lxs blancxs sería que admitiéramos que somos racistas y, entonces, plantearnos qué vamos a hacer con ello.
Stephanie Wildman: Privilege Revealed: How Invisible Preference Undermines America
La traducción es mía. La cita original está aquí. Este texto me hizo reflexionar justo cuando El Teleoperador escribió en un twit en el que discutía con otra persona sobre privilegios masculinos: "Si a mí, donde sea, me dan cualquier trato preferente sobre mi novia por ser hombre, no me siento privilegiado sino insultado". Me sentí muy triste porque personas formadas en los movimientos sociales y en la lucha contra la opresión no habían entendido nada, como si el racismo significara salir a la calle a pegar negros.


Espacios no mixtos

El otro día discutía con R. sobre los sex shop a los que sólo pueden entrar mujeres (u hombres acompañados por mujeres), como es el caso de Los placeres de Lola, por ejemplo. Así, me quedaba pendiente escribir algo sobre espacios mixtos y espacios seguros. Los espacios no mixtos tienen el objetivo de dar visibilidad a las mujeres, de darle las riendas de la liberación a las oprimidas y de generar espacios de seguridad y arraigo.

Itziar Ziga escribe sobre ello en una entrada sobre el 8 de marzo del año pasado. Me parece que su respuesta es bastante interesante.

1. ¿Por qué os molesta que existan espacios de exclusividad, seguridad, arraigo de mujeres cuando afortunadamente ya existen tantos otros espacios mixtos antipatriarcales y todos se coordinan y encuentran? Sino te sientes cómoda, no vayas.

Respecto a este primer punto, podemos decir que hay infinitos sex shop (muchos más que no mixtos) regentados por hombres y en los que acuden mayoritariamente hombres en los que la presencia de mujeres se ve como excusa para el acoso. Si no te sientes cómoda en un sex shop que suponga un espacio donde las mujeres no se encuentren con esto, no vayas.

Cuando le comentaba esto a R., me decía que él había estado en muchos sex shop y nunca había visto ni sentido esto, y mucho menos hecho y que, entonces, no tenía por qué verse excluido de este espacio seguro. Que él no haya participado activamente de su privilegio masculino no quiere decir que no cuente con él ni que no se encuentre realmente en lo alto de la jerarquía de género que lo lee como "hombre" y lo sitúa entonces en su cúspide de las relaciones de poder. Existen espacios de lucha antipatriarcal y feminista mixtos y antifeministas, más numerosos que los no mixtos, ¿por qué ese interés por participar solo en las ramas que sirven para que las oprimidas se empoderen en un espacio seguro?

El resto de respuestas de Ziga responden a la cuestión de qué son "las mujeres" ¿A quién estamos permitiendo la entrada y a quién estamos excluyendo? ¿De qué sirve hablar de post-género, de qué sirve hablar de inexistencia de hombres y mujeres si no denunciamos, al mismo tiempo, la materialidad de una jerarquía inherente a la construcción del sistema sexo/género/deseo?

2. ¿Para qué (y para quién) sirven los discursos no binarios que no denuncian la jerarquía heteropatriarcal entre géneros, es decir, que no son feministas?
3. ¿Por qué nos empeñamos en restar, en jerarquizar, en superar impostadamente lo que sangra, en vez de en sumar, mutar, confundir? ¿Por qué nos pedís a veces que renuciemos a un sujeto político mujeres tan potente políticamente y tan desesencializado (gracias a la lucha trans e intersex, y no sólo)? ¿Por qué ser tan gilipollas y tan irresponsable políticamente y dar un salto al vacío?
4. ¿Quién es tan imbécil como para asegurar que el género no existe? El género es construído, esa es su definición (me parto de risa cada vez que alguien dice que hay que desesencializar el género, karis, volved al parbulario en feminismo). Pero eso no quiere decir que no exista. ¿Tampoco existe la raza? Decírselo a las gitanas que están siendo expulsadas de la maldita Europa supremacista.
5. ¿Quién hostias os ha dicho que ser queer (me parto) o autoafirmarse híbrido, genderfucker, ameba, es superior en vuestra imaginaria escala revolucionaria que nombrarse mujer como estrategia política (o bollera)?
6. ¿Qué alianzas se pueden construir negando la identidad de la otra? Porque yo necesito a las moras con hyjab, a las trabajadoras del hogar cabreadas, a las dones no estàndars, a las putas, a las que han sobrevivido (y se han empoderado) tras un cáncer de mama,...


Igual para todos


La justicia no es igual para todos en un estado en el que pueden privarte de tu libertad por una falta administrativa aunque eso no sea de derecho, un estado en el que existen los Centros de Internamiento de Extranjeros, donde hay hacinamiento y falta asistencia médica básica o donde el maltrato es política. La justicia no es igual si no tienes papeles.

La justicia no es igual en un estado en el que pueden pararte por la calle si tu color de piel o tus rasgos no son los que se ajustan a lo que unx policía entiende como blancx, aunque eso quede completamente fuera de la ley. La justicia no es igual cuando al denunciar esta ilegalidad eres acusadx de desobediencia y obstaculización de la labor policial. La justicia no es igual si tu color de piel es distinto.

La justicia no es igual en un estado en el que puedes ser acusadx por un crimen con el testimonio de dos policías torturadores y mentirosos como única prueba, un estado en el que puedes terminar suicidándote o en la cárcel durante años por ello. La justicia no es igual si las autoridades pueden pegarte sin motivación legal ninguna. La justicia no es igual si no te ajustas a los cánones estéticos y políticos.

La justicia no es igual para todos cuando existe una figura inviolable y no sujeta a responsabilidad. Cuando para ser esa figura es mejor ser hombre, por derecho. La justicia no es igual si tu apellido es distinto.

La justicia no es igual en un estado en el que a muchas personas con discapacidades psíquicas se les niega el derecho al voto, pese a la ratificación por parte de España de la Convención Internacional de Derechos de las Personas con Discapacidad de la ONU que establece el derecho al sufragio. La justicia no es igual si tus capacidades son diferentes.

La justicia no es igual para todos cuando los desahucios continúan y el consejero delegado del Banco Santander puede ser indultado por el poder ejecutivo. La justicia no es la misma si tus ingresos son más bajos.

La justicia no es igual para todos cuando sólo existen, sólo son legibles, hombres y mujeres. No, la justicia no es igual para todos. O quizá sí, quizá es igual para todos. No para todas. Menos aún para todxs. Ahí quizá tiene razón Juan Carlos y la justicia es igual para todos. Sólo para algunos todos. Y no estamos hablando sólo de gramática. La justicia no es igual si no te ajustas al rígido esquema del género.

Y entonces llega la figura inviolable y no sujeta a responsabilidad y lo dice así. Y se queda tan tranquilo. ¿Se creerá su propio discurso? Y, tras escucharle, parece que todavía hay necesidad de explicar la rabia. God save the King.


Quiero dejar de ser blanca

Hace apenas dos años que me di cuenta de que soy blanca. No sólo en el estado español, sino también en, por ejemplo, Reino Unido, soy leída como blanca. No sé si lo sería en países nórdicos como Dinamarca (lo digo por este texto de Lille Skvat). Supongo que los veintidós es una edad tardía para darse cuenta de que se es blanca. El problema es que no sé cómo puedo dejar de serlo.

Ya he dicho otras veces que no sé cómo escapar de la dialéctica opresorx/oprimidx. Parece que logro eliminar algunas dicotomías pero no sé cómo escapar de otras. Está la figura delx aliadx, ¿verdad? Así podemos escapar de ser opresorxs cuando no somos lxs oprimidxs. Pero, ¿es suficiente un pensamiento/ideología antirracista para convertirse en aliadx? No lo creo.

Quiero poner el ejemplo de otro binomio diferente del de blancx/no-blancx como es el de hombre/no-hombre. Antes, resumo dos problemas que se derivan de utilizar este ejemplo:
1) Hay personas que son blancas y no-blancas, igual que hay personas que son hombres y no-hombres a la vez. Todo depende del tiempo, el espacio, el cuerpo que se autodesigna, el interlocutor que lo lee...
2) Hablar de formas de opresión a lxs no-blancxs en paralelo a las formas de opresión a lxs no-hombres diverge un sistema que está claramente interrelacionado. Yuxtaponer con comas el sexismo, el racismo, el clasismo... dando a entender que, aunque creamos en la interseccionalidad de opresiones, no sabemos realmente cómo transversalizarlas, es lo que provoca que lxs oprimidxs por el sexismo se representen como mujeres blancas y lxs oprimidxs por el racismo se representen como hombres negros (esto me recuerda al título de la magnífica compilación Todas las mujeres son blancas, todos los negros son hombres pero algunas de nosotras somos valientes).

Pese a la problemática, como digo, del ejemplo, sigo adelante con él porque me parece ilustrativo:

Lxs no-hombres están oprimidxs en un sistema machista. Yo soy [leída como] no-hombre. Hay opresorxs y oprimidxs. Yo soy oprimidx. Muchos hombres auto y heterodesignados como hombres expresan verbalmente un pensamiento/ideología antisexista, ¿por qué no les siento tantas veces como aliados? Porque al no renunciar a los privilegios de los que gozan como hombres, mantienen el sistema sexista. Puedo decir: "Pero no tienen por qué renunciar a sus privilegios como hombres. Simplemente, pueden esperar, promover, apoyar que lxs no-hombres tengan los mismos privilegios".

Pero no, porque para que hombres y no-hombres tengan el mismo nivel económico, los hombres deben bajar el suyo; que hombres y no-hombres tengan las mismas oportunidades laborales implica que los hombres tengan menores oportunidades laborales; que hombres y no-hombres dispongan del mismo tiempo para hablar en el espacio público, implica que los hombres deben disponer de menos tiempo para hacerlo. R, por ejemplo, puede, aun siendo hombre, promover, apoyar... un pensamiento antisexista. Sin embargo, aunque critique y se le vayan los demonios porque su empresa no contrate a mujeres porque 'pueden quedarse embarazadas y no vamos a pagar bajas de maternidad' (sic), mantiene su puesto laboral allí, es decir, mantiene su privilegio como hombre de acceso a determinado puesto laboral. Entiendo que tiene que trabajar y que comer y que lo que tú quieras. Pero eso no borra que ocupe la posición de opresorx en el sistema sexista. Por tanto, si quiere dejar de ser opresorx de una forma radical (de raíz), debería abandonar ese trabajo que es un privilegio machista.

Dejar el puesto como acción reivindicativa convertiría a R en aliado. Pero para que dejara de ser leído como no-hombre en el sentido de "persona que no disfruta de los privilegios de un sistema sexista" (lo que le convertiría en oprmido) tendría que hacer, sin embargo, muchísimas más cosas. Debería vivir los embarazos como los viven una persona-leída-como-mujer (motivo por el que exigiría las mismas bajas y lxs presuntxs futurxs jefxs valorarían esta posibilidad a la hora de planteárselo como candidatx); debería encargarse del cuidado no remunerado (cuidado de sí, cuidado de otrxs, cuidado de espacios) como se encarga una persona-leída-como-mujer (motivo que consideraría a la hora de verse obligado a buscar medias jornadas y perder oportunidades de ascensos...). Esto es sólo un par de ejemplos en el campo laboral.

Si me voy ahora al caso de lxs blancxs-no blancxs, parece evidente que no basta con que tenga un pensamiento/ideología antirracista para dejar de ser opresora. Debo abandonar los privilegios que tengo como blanca. Y esos son muchos. Y, aunque intento hacerlo, hay veces que me olvido y que los disfruto como si fueran obvios, como si fueran naturales. No solo hablo de ejemplos como los anteriores, en los que es evidente que debo perder beneficios para conseguir igualdad, sino de casos en los que los beneficios son intangibles e infinitos. ¿A qué me refiero? Puedo perder trabajos que no conseguiría si no fuera blanca o que, ante las mismas posibilidades, consigo yo porque soy leída como blanca [si me voy a opresiones por situación legal y quisiera seguir esta premisa, tendría que abandonar todo trabajo que exigiera que fuese una persona regularmente identificada, ¿no estoy tan comprometida?] porque el número de puestos laborales y de dinero es finito y a repartir, digamos [mente capitalista...]. Sin embargo, el respeto no es finito ni limitado. No tengo una cantidad fija de respeto y tengo que elegir a quién prodigarla. Entonces, ¿debo dejar de ser respetada en un comercio, en un centro laboral, en la calle, en una manifestación, ya que es un privilegio con el que no cuentan las personas no leídas como blancas? Si fuera así, ¿cómo lo hago? ¿Quizá optando por caracterizaciones visibles que sean leídas igualmente como merecedoras de falta de respeto? No lo sé.

Preguntas, todo son preguntas. [En un post demasiado largo como para obtener respuestas...]

Y esto mismo me lo pregunto con otros tantos privilegios de los que disfruto por mi posición como persona-sin-discapacidades, seronegativa, clase media, trabajadora, situación nacional regular, no-inmigrante y etcétera y etcétera y etcétera.


Opresiones y privilegios


Ayer estuve en la librería Berkana, en la presentación de Llueven Queers, un libro autopublicado de ilustraciones y cómic de Coco Riot, artista visual españolx (murcianx, para ser más exactos) de 32 años residente en Canadá.

No conocía el trabajo de Coco Riot (ni de su pareja Elisha Lim, también bastante interesante), del que recomiendo particularme sus Genderpoo, unas láminas que sitúa en los cuartos de baño de galerías o museos de arte contemporáneo o de aquellos institutos de los que le llamen, donde se representa a todos los sujetos no representados por los símbolos tradicionales (desde una sirena con bigote hasta un drag king, pasando por unx trans en silla de ruedas o una monja meando; hay ochenta ilustraciones distintas).

De su discurso, voy a quedarme con lo que más me gustó, en relación a las intersecciones de opresiones y de privilegios.

Personalmente, desde hace bastantes años, comento con algunxs amigxs cercanos que soy racista. Obviamente, se escandalizan. Cuando digo que soy racista, no me refiero a que crea en la supremacía de mi raza (blanca), sino a que asumo que he nacido en un sistema en el que se nos inscribe en el cuerpo el privilegio de la raza. Lo importante es descubrirlo y construirse, deconstruirse, reconstruirse.

Además de intersecciones de opresiones (de las que tanto nos gusta, como es lógico, hablar: sistema sexista y heteronormativo, en mi caso), olvidamos muchas veces las intersecciones de privilegios (raza blanca, europea, con papeles, clase media, sin identidad religiosa, estudios superiores, seronegativa, con capacidades funcionales...: también en mi caso). Si no estás del lado delx oprimidx, es muy probable que estés del lado delx opresorx. Esto me recuerda a lo que comenté acerca de los matrimonios humanos: ser parte de una minoría oprimida no te convierte en aliadx de otrxs discriminadxs.

Bien es cierto que esta dialéctica marxista opresorx/orpimidx no me convence, pues vuelve a los mismos binarismos estructuralistas que tratamos de combatir e ignora la figura del aliadx: si yo no soy negra, ni soy musulmana, ni soy sin papeles, ni soy puta, ¿no puedo escapar de la posición de opresora? ¿no hay cabida a redes de colaboración, de solidaridad? Claro que las hay, pero requieren un trabajo inmenso de deconstrucción y reconstrucción.

Hablando de esto con Coco al final de la presentación, me recomendó una serie de páginas sobre estos temas con las que trabaja para elaborar talleres con personas blancas no migrantes. Me aclaró que, evidentemente, la dicotomía opresorx/oprimidx es un constructo que borra los matices, pero que, en el caso de la raza, por ejemplo, es muy peligroso mostrarle el canto alx blancx: en cuanto ve que hay algo más aparte de las dos caras de la moneda, escapa por ahí antes de tiempo.

En concreto, me habló de Colours of Resistance (cuya URL parece caducada y no encuentro otra referencia), de Racialicious y del movimiento No One is Illegal. En este proyecto de la Universidad de Harvard hay diferentes test para conocer tu nivel de racismo, homofobia, islamofobia, gordofobia... Muy recomendable.


Matrimonios humanos

Hace tres años, en el curso de verano de la Universidad Autónoma de Madrid Unas sexualidades otras: repensar la diversidad sexual, una ponente hizo una declaración en relación a las protestas de algunos colectivos e individuos respecto a la legalización del matrimonio igualitario (cito de memoria, sin saber quién fue la responsable de estas palabras; ni siquiera puedo poner la mano en el fuego por que fue en estas jornadas, aunque esté casi segura de ello): "Dicen que no se puede aceptar el matrimonio gay, que tienen miedo, que después qué, que si legalizamos el matrimonio gay luego pedirán que legalicemos los tríos, que a saber... y se supone que nosotrxs debemos contestar que no, que sólo queremos el matrimonio gay. Pues claro que no. Yo les contesto. Pues claro que no. Y qué".

Hoy se celebra el sexuagésimo segundo aniversario de la firma de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Desde entonces, el único término que parece más o menos claro (y eso es mucho decir) es el de declaración. Nadie ha logrado traducir, sin embargo, lo que significa universal, lo que significa un derecho, ni lo que significa ser humano.

Hablando de asuntos más banales, hoy me acuerdo de Brad Pitt. En su día, comentó que no se casaba con Angelina Jolie porque, mientras las personas homosexuales no pudieran acceder libremente al matrimonio en su país, ellxs tampoco querían gozar de ese derecho. Como a mí estas cosas me influyen, independientemente de sus verdaderos motivos y de si finalmente se hayan casado o no, que ni lo sé ni me importa, pues lxs chavalxs me cayeron mejor desde entonces.

Cuando se narra la historia (porque La Historia, en singular y mayúsculas, siempre acaba siendo poco más, o poco menos, que una narración) del sufragismo norteamericano, se suele aludir a la colaboración de mujeres y negrxs y se habla de cómo, cuando los negros obtuvieron el derecho al voto, abandonaron a las mujeres, blancas, negras o mestizas, a su suerte: ellos ya tenían lo que querían y no iban a arriesgarse por... en fin... por las mujeres. Cuando se narra de esta forma la historia sufragista, lxs oyentes suelen escandalizarse ante lo que parece una injusticia escandalosa.

Parece que la anécdota de Brad Pitt y el acontecer sufragista estadounidense no tienen ninguna relación. Brad Pitt no se juega que su reconocimiento como humano y la inteligibilidad de su relación sea puesta en duda aunque se movilice a favor del matrimonio entre personas homosexuales. Sin embargo, es probable que los hombres negros temieran perder su recién estrenada existencia como humanos y ciudadanos intelegibles si se arriesgaban a rechazar el ejercicio de su derecho al voto hasta que las mujeres también contaran con él. Vencieron la supervivencia y el miedo a la muerte social sobre la solidaridad y a la justicia. Es probable que algunos de ellos tampoco reconocieran a las mujeres. Ser oprimidx por algo no te convierte en aliadx en otra área.

Cuando hablamos de matrimonio homosexual, sentimos muchas veces que es el último paso que queda para la igualdad legal de las minorías sexuales, una forma de reconocimiento, de permiso para la afirmación del individuo y del colectivo. En España ya hay igualdad legal, entonces. No hemos esperado mucho para sentarnos y descansar. Está todo el trabajo terminado. Yo, autodesignada mujer lesbiana con prácticas afectivo-sexuales de carácter monógamo y con intención de formar una familia con mi pareja, soy el negro.

Las relaciones afectivas que pueden o no ser raíz de nuevas modalidades de parentesco (comunidades familiares o comunidades de amigxs, parejas afectivo-sexuales abiertas, relaciones afectivo-sexuales grupales, abiertas o cerradas; personas intersexuales que no quieren vivir sujetas a ninguna categoría sexual; personas transexuales que se consideran en perenne transición...) no son el Otro de la norma heterosexual. El Otro se observa desde la norma. Estas relaciones están fuera. No son reconocidas. No son inteligibles. No son humanas. No tienen derechos. Son todavía peor que las mujeres.

Pero nosotrxs nos casamos y formamos nuestras familias mientras nos sentamos y sentimos que nuestro trabajo ha terminado. Y no nos escandalizamos ante lo que ni tan siquiera nos parece una injusticia escandalosa. Vivan lxs novixs. Y tiremos arroz.

Feliz cumpleaños a la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

También es el día de mi santo.

PS. Es posible que este artículo esté (excesivamente) influido por un atracón (literal) de Judith Butler. Demasiadas páginas en poco tiempo.