justwannagethome


No soy tu momento pedagógico.
-Está bien, niñxs. Id y preguntadle lo que queráis. No le importará.


No es mi trabajo educarte.
-¿Por qué tienes que llevar ese velo?


No soy eso con lo que tienes que lidiar para sentirte mejor contigo mismx. 
-Hay un asiento libre justo detrás de ti. Aquí, déjame ayudarte.
-No, gracias, estoy bien.
-Aquí mismo, colega. De nada.


No estoy aquí para reafirmarte.
-Ese chiste ha sido realmente machista e inapropiado.
-Sí, pero sabes que no soy machista, ¿no? Era solo un chiste. Sabes que no significaba nada.


No soy tu película de Antena 3
-Oh, dios mío, es tan valiente por vuestra parte, fuera del armario y orgullosxs, delante del mundo entero. Sois. Una. Inspiración.


No estoy aquí para entretenerte.
-Venga ya, sonríe, cariño. ¡No será tan malo!


No me importa tu opinión espontánea.
-Sabes, en realidad no encuentro nada atractivos en las chicas los piercings en el septum.


Solo intento llegar a mi casa.
Vamos de camino a una cena.
No tengo que responder a tus preguntas.
No voy a suavizar mis opiniones para evitar que tengas una opinión crítica sobre ti mismx. 
Mi vida no es "valiente". Y es mía, no tuya.
No quiero ser cortés ni sentirme agradecidx por tu atención.
No quiero sonreir.
Que te jodan a ti y a tus buenas intenciones.
Estoy enfadadx.
Que te jodan.
Solo quiero llegar a casa.

¿Cuántas veces hemos estado estado en estas situaciones? ¿Cuántas veces nos han puesto en esta situación? ¿Y cuántas veces hemos puesto a otras personas en esta situación? 

Las maravillosas viñetas son de Robot Hugs. 


paso a paso a veces te cansas


¿llega a algún sitio todo lo que leemos, todo lo que aprendemos, todo lo que discutimos tomando un café ecológico y vegano en un centro social okupado? ¿decimos revolución o solo mezclamos un montón de palabras tetrasilábicas con muchos prefijos para sentirnos más inteligentes?

Me encanta step (paso a paso), un vídeo de la artista feminista Estíbaliz Sádaba. En el enlace se puede ver la videocreación. La imagen es de unos pies haciendo ejercicio (step) sobre libros de teoría feminista.

¿hasta dónde permean los discursos feministas? ¿dónde queda la literatura académica feminista? ¿qué hacemos con ella cuando estamos en la calle, en nuestra casa, en nuestra cama?

Una vez utilicé un libro de la reina de Inglaterra para compensar un desnivel entre las patas de una mesa. Era mi primer día de trabajo y recibí una bronca monumental. god save the queen. Hay que tener cuidado con para qué utilizas los libros. En realidad, yo sí equilibraría cualquier mesa con teoría feminista. Son solo libros. Y desestabilizan muy satisfactoriamente.

sonrían, ahá, apretamos, derecha, izquierda, muy bien, de nuevo, ¡uh!

Qué cansado es ser feminista posmoderna con todos los privilegios del mundo, ¿verdad? Todo el día Foucault Foucault Foucault. A veces te agotas de leer y solo te apetece


andrea gibson

Tropezarse con una imagen cualquiera en Tumblr y terminar pasando la mañana viendo vídeos de Andrea Gibson. Es una poeta y activista estadounidense, que escribe y recita sobre disidencia de género, salud mental, la gestión de nuestros privilegios... 

Sobre salud mental:



I have been told, sometimes, the most healing thing to do
(Se me ha dicho, a veces, que lo más sanador que puedes hacer)
Is remind ourselves over and over and over
(es recordarte una y otra vez y otra vez)
Other people feel this too
(que otras personas sienten esto también)
Pick me up in a truck with that bumper sticker that says
(recógeme en un camión que lleve esa pegatina que dice)
"it is no measure of good health to be well adjusted to a sick society”
("no hay nada sano en estar adaptadx a una sociedad enferma")


Do we really believe our need for Prozach
("¿Realmente creemos que nuestra necesidad de Prozac)
as nothing to do with Baghdad,
(no tiene nada que ver con Bagdad,)
with Kabul, with the Mexican border
(con Kabul, con la frontera mexicana)
with the thousands of US school kids
(con los miles de niñxs estadounidenses)
bleeding through budget cuts that will never heal
(que sangran por los recortes de presupuesto que nunca cicatrizarán)
to fuel war tanks?
(para poder llenar de gasolina los tanques de guerra?)

Sobre disidencia de género: 



That night after dinner I dig to the bottom of my fire-red toy box and I find the doll with the golden hair.
(Esa noche, después de la cena, me zambullo en mi caja de juguetes color rojo fuego y encuentro la muñeca de pelo rubio)
I cradle her in my arms and I wait for my mother to see me.
(La acuno en mis brazos y espero que mi madre me vea)
When she does she smiles so big, I decide love is a silent auction and I am worth more sold.
(Cuando lo hace, sonríe tan ampliamente, que decido que el amor es una subasta silenciosa y que me merezco más)
By the time my mother finally found the words to call me her gay daughter, I was searching for the nerve to describe the son in my eyes.
(Para cuando mi madre encuentra por fin las palabras para nombrarme "su hija lesbiana", yo ya estaba buscando el valor para describirme como hijo ante sus ojos)


When I was a kid I would sometimes secretly call myself Andrew
(Cuando era un niño, solía llamarme a mí mismx en secreto Andrew)
Ran around pounding on my bare chest like Tarzan
(Corría aporreándome el pecho desnudo como Tarzán)
It’s not that I thought I’d grow up to be a man
(No es que pensara que me convertiría en un hombre al crecer)
I just never thought I’d grow up to be a woman either
(Simplemente, tampoco pensaba que me convertiría en una mujer)

Sobre la gestión de privilegios:



I know a woman who once knew a woman who collected the metal collars they used to lock around the necks of black children to chain them to the auction block
(Conozco a una mujer que una vez conoció a una mujer que coleccionaba los collares de metal que usaban para atar los cuellos de lxs niñxs negrxs a las cadenas en las subastas)
I was told she hung them on the walls of her home for decoration
(Me dijo que los colgaba en las paredes de su casa, como decoración)
I remember when I used to believe that was the entire definition of racism
(Recuerdo cuando creía que eso era la definición gráfica del racismo)
Believed there was no one hanging in my wardrobe
(Creía que no había nadie colgando en mi armario)
Believed my style had nothing in common with king Leopold’s
(Creía que mi estilismo no tenía nada que ver con el rey Leopoldo)
I don’t even think about
what I wear
(Ni siquiera pienso en qué ropa me pongo)


venganza

Tengo pesadillas cada noche y por la mañana me da por revisar obsesivamente las fotos del móvil de los últimos años. En el archivo de la cámara tengo muchísimas imágenes tomadas a carteles de obras en museos y salas de exposiciones. Para qué seguir tomando apuntes en cuadernos ("la cuarta planta la mejor") que nunca vas a volver a releer.

La última es Manifiesto. Hablo por mi diferencia (Pedro Lemebel, 1986), una instalación compuesta por fotografía en blanco y negro, una caja de luz y una grabación sonora de ocho minutos, que se exhibía en Mínimas resistencias (MNCARS). Este es el texto del manifiesto, una dura crítica a la homofobia en la izquierda.

Usted no sabe
Qué es cargar con esta lepra
La gente guarda las distancias
La gente comprende y dice:
Es marica pero escribe bien
Es marica pero es buen amigo
Súper-buena-onda
Yo no soy buena onda
Yo acepto al mundo
Sin pedirle esa buena onda

(...)

Mi hombría fue morderme las burlas
Comer rabia para no matar a todo el mundo
Mi hombría es aceptarme diferente
Ser cobarde es mucho más duro
Yo no pongo la otra mejilla
Pongo el culo compañero
Y ésa es mi venganza

Y esa es mi venganza. En realidad me duele el manifiesto y quiero gritarle que no a ese "yo no voy a cambiar por el marxismo / que me rechazó tantas veces / no necesito cambiar / soy más subversivo que usted / (...) tampoco porque el capitalismo es injusto / en nueva york los maricas se besan en la calle". Pero me emociona y me excita ese "pongo el culo, compañero, y ésa es mi venganza". 

Diagonal publicaba hace una semana el artículo Lo necesario, donde recuerda la declaración del colectivo argentino H.I.J.O.S. (Por la Identidad y la Justicia Contra el Olvido y el Silencio): "Venganza, por definición, sería robarles sus hijos, secuestrarlos, torturarlos, violarlos, tenerlos en cautiverio, tirarlos vivos al mar, robarles sus bienes, fusilarlos. Nunca hicimos nada de eso ni lo haremos (...). Nuestra única venganza es ser felices". El artículo se pregunta por las condiciones de posibilidad de la felicidad como resistencia en el sistema neoliberal: "Una vida feliz no es necesariamente una vida complicada. No lo es. Para algunas, al contrario, se trata de una vida sencilla: no una vida fácil sino una vida sencilla. Pero la sencillez es lo más difícil de pensar, lo más difícil de conseguir. Lo es porque la lógica del capitalismo desplaza continuamente lo necesario (derecho a la sanidad, educación, trabajo...) al ámbito de lo imposible. Si lo necesario se hace imposible, más que nunca ahora necesitamos desear lo imposible. Querer ser felices es ya rebelarse".

Hablaba con A. y con D. la semana pasada sobre lo subversivo de la risa, sobre el poder del sentido del humor. He pasado muchos años enfadada: quién me devuelve mis quince, mis dieciséis, mis diecisiete, mis... La embriaguez de la metamorfosis fue el primer libro de Stefan Zweig que me prestó N. y el primero suyo que leí. Christine y Ferdinand están furiosxs porque el sexismo, la disciplina militar, el estado, el clasismo... les ha robado la vida. En el último capítulo deciden matarse juntxs, hasta que comprenden que no querían "huir de la vida, sino de nuestra pobreza, de esta pobreza estúpida, repugnante, insoportable e ineludible. Sólo eso. Y creíamos que el revólver era el último y único camino. Pero lo veíamos de manera equivocada. Ahora sabemos que también existe otro camino, el penúltimo". Finalmente, planifican un cuantioso robo al erario público para escapar e intentar ser felices, no sin miedo: "No me malinterpretes. No tengo ni gota de reparos morales, me siento del todo libre en lo que respecta al estado. Ha cometido crímenes enormes contra todos nosotros, contra nuestra generación, de suerte que tenemos todo el derecho. Podemos hacerle todo el daño que queramos, nosotros, toda una generación derrotada, y cuanto hagamos sólo será una simple indemnización por daños y perjuicios". Su venganza será intentar ser felices.  

Aun con todos los privilegios que me atraviesan, he pasado años furiosa con el mundo. He pasado años furiosa por que me robaran tanto tiempo, por que el sistema cissexista, lesbófobo, capacitista e inhumanamente capitalista me hubiera construido como me construyó, con las palabras del DSM y las noches sin dormir. Pero, como Ferdinand y Christine, hay que encontrar el penúltimo camino, y sin ningún reparo moral. Porque nuestra venganza tiene que pasar por poner el coño y poner el culo siempre que queramos, y no la otra mejilla, como diría Lemebel, por buscarle grietas al sistema y tratar de generar redes que se hagan hueco entre la atomización en la que nos pretenden encerrar, por querernos y por encontrarnos, por reírnos en su cara y hacerlo de verdad, nuestra venganza tiene que pasar por ser felices. O al menos intentarlo. Y todos los años que nos han robado habrán servido para algo, para que esa alegría sea infinitamente más real. Nuestra venganza es vivir y seguir sobreviviendo.


De familia y contradicciones

Respetaré tu opinión en tanto en cuanto tu opinión no le falte el respeto a mi existencia.

Me han llamado intolerante muchas veces y siempre intento explicar que no se puede tolerar la intolerancia. E. y yo hablamos mucho la semana pasada de amigxs, de familia y de "diferencias de opinión". Intento hacerle explicar a mi madre por qué no podría ser íntima de unx votante del PP (por ejemplo). No se trata de "yo pienso esto, tú piensas lo otro, ahora nos vamos de cañas". Se trata de que nos están matando, no me puedo ir de cañas contigo.

Me acuerdo de esta entrada de blacksentai (que intento traducir aquí):

Los tíos blancos tienen esa cosa de creer que tu mejor amigx en el mundo puede tener ideas políticas opuestas a las tuyas. Se supone que puedes mantener un sano debate y que el desacuerdo no dañará vuestra amistad.

Eso, sin embargo, es estúpido. Es muy fácil decirlo cuando todos tus desacuerdos son teóricos. Es fácil decirlo cuando ninguna de las leyes aprobadas que estáis discutiendo tienen realmente un efecto en vuestras vidas. Pelearte con tu mejor amigx sobre regulaciones empresariales, actas escolares, fondos para educación, aborto, seguros médicos, restricciones de voto, legislación sobre drogas, impuestos y todo tipo de cosas puede ser guay y estar animado porque nada de ello va a dejarte en un mal lugar.

Es diferente para el resto de nosotrxs. No podemos ser amigxs si piensas que no debería tener derecho al voto. No podemos ser amigxs si piensas que mis amigxs no deberían tener la capacidad de decidir con qué género se identifican y cómo quieren ser legalmente reconocidxs. No podemos ser amigxs si piensas que no merezco seguro médico. O si piensas que los niñxs nativxs-americanxs deberían ser arrebatadxs de sus culturas y pueblos. No podemos ser amigxs si piensas que cerrar las clínicas que puedan llevar a cabo abortos seguros y legales es algo positivo.

Todas esas ideas políticas tan teóricas y esos debates tan animados afectan a personas de verdad, y cualquiera que no esté de acuerdo conmigo en alguna de estas cosas no podrá ser mi amigx. Porque el desacuerdo aquí significa que no me ves a mí o a un gran número de mi gente como seres humanos merecedores de derechos y respeto.

No hay por qué entrar en esta discusión más veces. Nadie puede verse forzadx a entrar en esta discusión. Nadie puede verse impelidx a "ser tolerante" con ninguna de estas personas o a tener que adoptar una posición pedagógica ante posturas que le agreden. No se trata de "diferencia de opiniones". Se trata de que me estás matando. Y no tengo por qué respetarte mientras lo haces.

Pero. Pero. Pero.

Discutiendo con E. sobre familia, amigxs, sobre burbujas de opinión... le comenté que a pesar de que siempre sostendré que no podría ser íntimx de alguien del PP (por ejemplo), a pesar de todo, estas navidades me habría muerto sin mi familia y sin mis amigxs, sin mi madre y sin C., y que en esas circunstancias me habría importado bien poco que votaran o no votaran al PP, que simplemente quería que estuvieran, y votasen a quien votasen, habrían estado todxs igual.

Me encuentro con otro artículo en Autostraddle, del que traduzco un par de fragmentos:

Una vez, una liberal arrogante me dijo que si mis padres no me hacían feliz, entonces debía simplemente marcharme y alejarme de ellxs. Porque, aparentemente, si tu madre es una feminista radical que acepta y comprende todo lo cuir que eres, eso no te da un privilegio, sino que te convierte en unx expertx en la manera correcta de ser gay. Las cosas no son nunca blancas o negras, y no sirve de nada fingir que no hay un área gris entre ser apoyadx con entusiasmo y ser nombradx un engendro satánico por nuestras familias. Para aquellxs suficientemente afortunadxs como para tener una familia a la que queremos, la intersección entre relaciones familiares, cultura, el mundo real y la comunidad LGTBQ, ésta es un área gris con la que tropezamos año tras año.

Me dicen que debería mudarme, seguir adelante, y dejar de hacerme esto. Puedo marcharme sin más, me dicen, como si diciéndolo me liberaran de algún tipo de prisión. Es decir, sí, puedo marcharme. Conozco a gente que lo ha hecho y que ahora son más felices. Pero yo escojo seguir manteniendo esta batalla privada y complicada, porque para mí proviene de un lugar donde hay tanto amor y esperanza como miedo e ignorancia.

Pero. Pero. Contradicciones. Nadie dijo que fuera fácil.


Muerte y Sálvame


Nos estamos muriendo todo el tiempo. Pasé la tarde hablando con L. sobre la muerte. Bueno, también hablamos de ansiedad, de crochet, de cine, de lo mucho que nos queremos y de Sálvame Deluxe; que si no qué bajón.

Gerard Coll-Planas publica en 2012 La carne y la metáfora: una reflexión sobre el cuerpo en la teoría queer. En su aproximación a la percepción del cuerpo en la posmodernidad, comienza por la concepción de Norbert Elias del proceso civilizatorio: una lucha contra la naturaleza que tiene dos puntos débiles, el sexo y la muerte. Para Elias, se estarían relajando las reglas que regulan la sexualidad mediante un autocontrol interno, pero el horror que provoca la muerte va en aumento.

El recorrido que hace Coll-Planas con ayuda de Norbert Elias y de Zygmunt Bauman sobre la percepción de la muerte en la modernidad y en la posmodernidad se podría acompañar muy bien del discurso de Beto Preciado sobre los diferentes regímenes de verdad en los siglos XIX y XX.

Antes de la modernidad, se entiende la muerte como parte de la vida, obra del destino o voluntad divina (aparatos de verificación teológico-trascendentales, tanatopolítica, cuerpo plano). Con la modernidad, la razón pretende controlarlo todo, la muerte es la "herida mortal al narcisismo del ser humano", la muerte es el fracaso de la ciencia (aparatos de verificación científico-empírico, cuerpo que es interioridad pública, biopolítica). Así, al no ser capaces de asumir la mortalidad de nuestros cuerpos, aislamos a las personas que están cercanas a la muerte. Nuestra mortalidad no es negada explícitamente, pero es aislada, utilizamos un "lenguaje de la supervivencia" que nos da una vía de escape al horror que supone saber que vamos a morir. Para Bauman, "según el discurso moderno, morimos por causas concretas, mientras que en el fondo todxs morimos... porque somos mortales". ¿Cómo se lidia con la muerte en la posmodernidad? También para Bauman, en esta modernidad líquida ya no olvida la muerte o la intenta vencer con la ciencia, sino que "se deconstruye la inmortalidad en un conjunto de satisfacciones alcanzables", se pospone, se banaliza. Estas tres huidas de la mortalidad (trascendencia religiosa, desconocimiento, aislamiento, olvido), se combinan en el sujeto posmoderno con serias consecuencias: negar la mortalidad es negar la vulnerabilidad, es negar los límites del cuerpo.

Pero paremos un momento, de qué sujeto habla Coll-Planas, de qué sujeto habla Elias, de qué sujeto habla Bauman. L. y yo hablábamos de otro sujeto, desde otro lugar. La posición de la que salen las voces de L. y la mía es bastante similar, pero nuestra visión de la muerte es opuesta. Aun opuesta, es claramente diferente a la de ese hombre (hombre) tan posmoderno que ignora la muerte, que pospone la muerte, que olvida su vulnerabilidad. Qué sujetos pueden permitirse olvidar la muerte. Coll-Planas teme que la teoría cuir se olvide de la muerte y de los límites del cuerpo, y nos trae el asesinato de Isaac y Julio como si quisiera recordarnos que lo cuir no se queda en tu taller drag king y que a veces nos matan. Pero precisamente lo cuir no puede separarse de la muerte. Porque nace precisamente de la conciencia de vulnerabilidad. Quiénes son esos sujetos de los que hablan Coll-Planas, Elias, Bauman... que pueden permitirse olvidar la muerte. Y dónde metemos en estos discursos a esos otros cuerpos que bailan con la muerte cada día. A los cuerpos enfermos, a los cuerpos que han escuchado de su médicx la fecha de su final, a los cuerpos suicidas, a todos los cuerpos que sí saben de su vulnerabilidad porque se han producido en ella. L. y yo queremos una genealogía de la muerte desde esos cuerpos que, algunos sin ningún miedo y otros con demasiado, nunca se han podido permitir olvidar su mortalidad. Luego hemos pasado a Sálvame Deluxe, que estaba poniéndose la tarde demasiado intensa.

Imagen: "rhytm 10", de Marina Abramovic, performance donde clava un cuchillo entre los dedos de la mano y cambia de instrumento cada vez que se corta. Para Coll-Planas, este tipo de performances, como las de Stelarc, construyen un cuerpo potente que puede vencerlo todo ignorando sus debilidades. Personalmente, pienso que intentan lo contrario. En realidad pensaba ilustrar la entrada con algo de accionismo vienés, pero seguramente C. no volvería a leer el blog, así que he pasado.


Cine con cacahuetes

Just so you know, what you're reading is the complete and relentless story of an addict. Because in most twelve-step recovery programs, the fourth step makes you take inventory of your life. Every lame, suck-ass moment of your life, you have to get a note- book and write it down. A complete inventory of your crimes. That way, every sin is right at your fingertips. Then you have to fix it all. This goes for alcoholics, drug abusers, and overeaters, as well as sex addicts. 
Choke (Chuck Palahniuk, 2001)

C. y yo íbamos cada fin de semana, una, dos o incluso tres veces, al videoclub de la Avenida de Europa para luego ver películas malísimas, mediocres y alguna que otra fantástica (como Chicas malas, la mejor de todas) en su buhardilla mientras comíamos palomitas surprise. C. está convencida de que fue Dogville la primera película que vimos de Lars von Trier, pero no es verdad. Alquilamos Los idiotas y nos pareció terrible y no entendimos nada (probablemente tengamos que volver a verla, C.).

Más de diez años después, el videoclub de la Avenida de Europa esté probablemente cerrado y C. y yo vemos Nymph()maniac (volumenes 1 y 2) en los cines de Plaza de España; de hecho en la misma sala y en los mismos asientos en que vimos en 2005 Lila dit ça (Ziad Doueiri, Francia, 2004), película de la que solo recordamos que la actriz protagonista se llama Vahina, pero no vamos a ponernos sentimentales.


The problem with sex is the same as with any addiction. You're always recovering. You're always backsliding. Acting out. Until you find something to fight for, you settle for something to fight against. All these people who say they want a life free from sexual compulsion, I mean forget it. I mean, what could ever be better than sex?
Choke (Chuck Palahniuk, 2001)

Supongo que empezar con una cita de Asfixia (Chuck Palahniuk, 2001) para pensar Nymph()maniac (Lars Von Trier, 2013) es demasiado obvio, ¿no? Además, Asfixia es demasiado seria para Nymph()maniac. Chuck se ríe de sus personajes y Lars se ríe de ti. Asfixia es una novela que, como casi todas las de Palahniuk, tiene su lado positivo en que lxs personajes son tan terriblemente patéticxs que sabes que nunca serás como ellxs. Nymph()maniac no tiene ese lado positivo, porque te recuerda que eres tan patéticx como sus personajes.

Lars von Trier es un misógino, dicen. Y seguramente dicen bien. Quién no es un misógino. Por supuesto que habrá análisis que nos hagan escapar de esa lectura, por supuesto que podemos trabajar su obra con mucho cuidado y extraer conclusiones feministas. Pero no nos engañemos, es mucho más fácil reconocer que Anticristo, Nymp()maniac, Dogville... pueden entenderse como obras de un misógino que darle la vuelta feminazi. Aunque nos encantan las vueltas feminazis. Joe, el personaje de Charlotte Gainsbourg, se desprecia por su ninfomanía (que no por su adicción al sexo, niega el diagnóstico externo, prefiere la identificación propia); claro que Joe tendría rasgos de empoderamiento y claro que su relato tendría implicaciones feministas, pero solo funciona así porque un personaje varón, Seligman, la salva, lo autoriza, lo regula. Aunque tampoco podemos olvidar que el director es Joe, no Seligman.

Nymph()maniac es una comedia en la que el espectador es el chiste. No sé por qué el guión, tan intencionadamente malo algunas veces ("creo que mi problema es que le exijo demasiado al amanecer", ¿en serio, Joe?), me ha recordado a veces a Los amantes pasajeros (Almodóvar, 2013). No sé si existe lo camp hetero, pero si no, von Trier acaba de inventarlo. El montaje de atracciones, estilo soviético, también sobra. Pero es bueno que sobre. Porque sobran muchísimas cosas. Y eso es parte de su gracia. Dirigir una película de cinco horas sobre la hipocresía utilizando el sexo para volver locxs a lxs críticxs y para mandar a la mierda la polémica de Cannes de hace dos años a través de discursos forzados: un genio.

Dan igual las cuatro horas de película(s) cuando llegas al final porque, te haya o no te haya gustado, te rías con Lars von Trier o te dé rabia que se esté riendo de ti, los últimos segundos son uno de los mejores finales en clave de género que he visto últimamente, solo a la par de Turistas (Ben Wheatley, 2012) y de Death Proof (Quentin Tarantino, 2007). Hey Joe, where you goin' with that gun of your hand.

What I am is a dirty, filthy, helpless sexaholic, and I can't change, and I can't stop, and that's all I'll ever be. And I'll prove it. Choke (Chuck Palahniuk, 2001)


ser y/o estar

What I be comenzó como un experimento artístico y acabó convirtiéndose en un movimiento más grande sobre el empoderamiento y la inseguridad. Steve Rosenfield pide que escribas tu mayor inseguridad sobre tu piel, y te fotografía así.

I Am Not My Shyness / No soy mi timidez

Cuando hablamos de inseguridades parece que son complejos individuales, aislados del entorno. Escribe Laura Contrera en el fantástico texto Cuerpos sin patrones:

Pienso que el “acéptate” o “quiérete” que nos espetan en la cara son imperativos insuficientes. Condena a la esfera individual algo que tiene que ser un problema político para un nosotrxs que se pretende amplio y diverso.

Nuestras inseguridades provienen del cis-sexismo, del capacitismo, del racismo, del clasismo... Cómo aislar el perfeccionismo de la sociedad cis-hetero-capitalista racista y asquerosa. Cómo aislar los trastornos de alimentación de la sociedad cis-hetero-capitalista racista y asquerosa.  Cómo aislar la obsesividad compulsiva de la sociedad cis-hetero-capitalista racista y asquerosa. Cómo aislar todos los pensamientos irracionales, repetitivos y enloquecedores de la sociedad cis-hetero-capitalista racista y asquerosa.

El proyecto de Rosenfield acompaña cada imagen con la frase: "No soy mi..." No soy mi género, no soy mi enfermedad crónica, no soy mi historia policial, no soy mi... ¿La des-identificación como empoderamiento? ¿Quiénes podemos decir que no nos define nuestra raza? ¿Quiénes podemos decir que no nos define nuestro género? Cómo aislar las identidades de la sociedad cis-hetero-capitalista racista y asquerosa. Y la necesidad de autodefinirse, de rechazar las etiquetas que no queremos, que no son nuestras: la discapacidad que no es mía, sino del entorno; la confusión de género que no es mía, sino del entorno; las expectativas culturales o religiosas, que no son mías, sino del entorno. Cómo aislar el intento por des-identificarse de la sociedad cis-hetero-capitalista racista y asquerosa. ¿Des-identificación o des-esencialización de las identidades?

I Am Not My Amputation / No soy mi amputación

I Am Not My Turban / No soy mi turbante

I Am Not My Color / No soy mi color

I Am Not My Gender / No soy mi género

I Am Not My Wheelchair / No soy mi silla de ruedas

I Am Not My Gender Identity / No soy mi identidad de género

I Am Not My Hearing / No soy mi oído

La identidad como auto-designada. Unx mismx como agente de su propia identidad.

Los diagnósticos como identidades hetero-designadas. Los diagnósticos como acto de habla performativo. Los diagnósticos que convierten el estar en ser. Ser/Estar. Lo más bonito del castellano.

I Am Not My Eating Disorder / No soy mi trastorno alimenticio

I Am Not My Depression / No soy mi depresión

I Am Not My Anguish / No soy mi angustia

I Am Not My Chemical Imbalance / No soy mi desequilibrio químico

I Am Not My Depression / No soy mi depresión

I Am Not My Diagnosis / No soy mi diagnosis

El diagnóstico como acto de habla performativo. Diagnósticos que convierten el estar en un ser. Qué pasa cuando ya no hay diagnóstico. Qué pasa cuando acaban con aquello que habían y habías convertido en una parte esencial de tu identidad. Qué queda de ti sin el diagnóstico. Cómo explicar que alguien se corte cuando le dicen que ya no está locx. Claro que estoy locx, joder, no lo ves, me estoy cortando. Identidades. Des-identificaciones. Empoderamiento. Cómo aislar el ser/estar de la sociedad cis-hetero-capitalista racista y asquerosa. A veces necesitamos que nuestro estar mujer sea ser para entender-nos. A veces necesitamos que nuestro estar diagnóstico sea ser para explicar-nos. A veces necesitamos que nuestro estar sea. Para sobrevivir. Y no se puede juzgar a alguien por la forma en que sobrevive. Y a veces queremos dejar de ser. O quizá no queremos ser lo que otrxs han escogido para nosotrxs. Y una cosa no puede ser incompatible con la otra. Ser/estar. Ser y estar. Ser o estar.    


miedo


Hace poco más de un mes, este artículo de Diagonal hablaba sobre el miedo en relación a la ley mordaza de seguridad ciudadana: "Que sí, que a veces tenemos miedo, pero cuando nos juntamos y gritamos se nos quita y cambia de bando". Claro que tenemos miedo. Claro que es mentira cada vez que gritamos lo contrario. Pero a base de repetirlo terminamos por creerlo.

Lo personal es político, me digo una y otra vez cada vez que escribo líneas como éstas. Tengo un cuaderno nuevo. Hace mucho que no escribía; de hecho, probablemente hará cuatro o cinco años que no escribía en un cuaderno, que no escribía algo que no fueran artículos académicos llenos de prefijos y guiones. Y mails, que cuando me da, me da. Desde hace dos meses tengo un cuaderno nuevo. Al principio era una lista de cosas que todavía me hacían ilusión en un mundo sin ella. Ahora son cartas. Cartas para mí. Cartas en las que hablo sobre el miedo.

Cuando escribía esta entrada sobre el 15M hace dos años y medio, hablaba de furia, de rabia, de estafa, de vergüenza. Pero en realidad era miedo lo que había por todas partes aunque ni siquiera me atreviera a nombrarlo. Miedo a ver y sentir lo que solo había entendido en el discurso. Miedo a la policía. Miedo a lo-que-hay-cuando-acabas-si-acabas-con-el-sistema. Miedo a la revolución y miedo a no hacer la revolución. (Miedo a irse de casa y miedo a quedarse). Miedo a hacer la revolución y que no sirviera de nada. (Miedo a irse de casa y, aún así, seguir sintiendo miedo). Más miedo a la policía. Piernas que tiemblan en cuanto lxs antidisturbios se ponen los cascos. Que acaba convirtiéndose en piernas que tiemblan con solo ver a lxs antidisturbios. Y vergüenza por ese miedo. Porque las buenas feminazis cuir antisistema no deberían sentir miedo, ¿no? Y, por supuesto, miedo al miedo.

Todas tenemos un leit motiv que nos acompaña durante tantos años que hasta olvidamos que no es parte de nosotras. Para unas es la culpa, para otras la soledad, para otras es el miedo. Pero yo ya no tengo miedo. Ya no tenemos miedo. Porque, aunque sigamos sintiéndolo, no dejaremos de gritar que no existe. Y gritando y gritando y gritando, y gritándoles y gritándoles y gritándoles, y abrazándonos y reconociéndonos y encontrándonos, serán ellxs y no nosotrxs lxs que tiemblen asustadxs por las noches. Nos tendrán miedo porque no tendremos miedo, ya sea en Sol, en Gamonal o en la Zona Franca de Barcelona. Me tendréis miedo porque ya no tengo miedo. Y ni siquiera puedo empezar a explicar lo increíble que es vivir así.


Me encantan las listas

Mis cinco libros favoritos de los que he leído en 2013

¿Por qué ser feliz cuando puedes ser normal? (Jeanette Winterson, 2011) Escribí sobre ello a principios de año. Una carta de amor a los libros. Interseccionalidad sexualidad, género, clase... Lo leí en dos horas y me quedé un buen rato en silencio a continuación, escondida en el sofá. Es ahora uno de mis libros favoritos.

Calibán y la bruja: mujeres, cuerpo y acumulación originaria (Silvia Federici, 2004) También escribí sobre ello. La sensación de que te está cambiando la vida mientras lo lees.

El color púrpura (Alice Walker, 1982) Lo leí intercalado con Feminismos negros: una antología (Mercedes Jabardo, 2013). No sé desde cuándo llevaba dando vueltas de estante en estante y no sé cómo no lo había leído antes. Atracón interseccional en la playa.

Los hermanos Karamázov (Fiódor Dostoyevski, 1880) Soy muy fan de la literatura decimonónica (no es una afición intelectual, sino meramente folletinesca, leer novelas del XIX como quien ve realities de la MTV). Empecé a leer Los hermanos... el segundo fin de semana de noviembre y me acompañaron durante tres semanas. No es tanto el libro como todo lo que pasó mientras lo leía.

Transfeminismos: diatribas, fricciones y flujos (Miriam Solá, Elena Urko, 2013) Leído el último fin de semana de 2013. Qué importante es hacer archivo. Qué importante y qué bonito.

Me dejo muchos. Es lo malo de las listas. Me dejo Crip Theory y me dejo Intersecciones y me dejo Cuerpos sexuados y...

Cinco escenas con las que he llorado en 2013 (y esto no va a dejarme en muy buen lugar)

El capítulo 4x05 de Skins (UK) Effy sabe que se está volviendo loca y Freddy sabe que Effy se está volviendo loca. Freddy piensa que puede manejarlo. Freddy se da cuenta de que no puede manejarlo.

Final de The Perks of Being a Wallflower (Stephen Chbosky, 2012) Con pucheros y todo. 

Bicho de Sete Cabeças (Laís Bodanzky, 2000) Recomendación de C. Tremenda. Más info.

Vale, no se me ocurren otras. Bueno, solo una más, pero es too much. Así que añado dos más de películas que me han dejado boquiabierta. 

Tomboy (Céline Sciamma, 2011) Escribí sobre ello en su día. Sigo pensando que deberían ponerla en todos los institutos. 

Al verte (Annemarie Jacir, 2012) Para irme un poco a mi terreno. Más info.

Y solo porque si escribía Springbreakers (Harmony Korine, 2012) C. me mataba que, si no, lo añadía.

Cinco canciones que he descubierto en 2013

The Day That Tatcher Dies (Hefner, 2000) No la descubrí este año, pero sí que la canté con muchas ganas.  The witch is dead.

The Dresden Dolls y Amanda Palmer, así en general.

Don't Be Afraid, You're Already Dead (Akron/Family, 2007) Don't be afraid, it's only love, love is simple.

La Bamba Rebelde (Las cafeteras, 2012) Qué buen rollo, joder. 

Y la quinta la dejo en blanco por todas las canciones petardas que he escuchado de tan buen gusto durante el último mes.