del prozac y otros demonios



Esto no quiere decir que [...] sea irreal. Por el contrario, las construcciones son muy reales. Las personas viven por ellas, después de todo, y hoy en día, cada vez más, mueren por ellas. No se puede pedir nada más real que eso.
Halperin en San Foucault

Antidepresivos como pastilla de la felicidad.

Anafranil, Cipralex, Sertralina, Fluoxetina. Pastilla. Pastilla y media. Tres cuartos de pastilla. Un cuarto de pastilla. Media pastilla.

De la felicidad. Y del mono. Y de los mareos. Y de las naúseas. Y de los bostezos incontrolados. Y de la anorgasmia. Y de las migrañas. Y de las hemorragias.

Contarlo con diecisiete años. Contarlo con veinte años. Contarlo con veinticinco.
por qué no pruebas con porros 
ylaindustriafarmacéutica 
deja las pastillas y te traigo setas 
eresdébil 
los porros lo solucionarán 
ylaindustriafarmacéutica 
pero si no tienes ningún problema 
ylaindustriafarmacéutica
más platón y menos prozac
por qué no pruebas a ver el lado bueno de las cosas
eso es que eres una presa de la sociedad libérate
ylaindustriafarmacéutica
tu diagnóstico es un invento del mercado

Si mi dolor es (o era) solo un invento del mercado, no es (o era) real, no es (o era) legítimo. ¿Qué es entonces? Tráete tus porros y tus setas y tu psicología positiva y tu discurso sobre laindustriafarmacéutica y explícame qué hago con ese maldito dolor. 

Recuerdo el boyante entusiasmo con el que las académicas feministas solían celebrar el descubirmiento de que una u otra brutal forma de opresión no era biológica sino ¡sólo cultural! A menudo me he preguntado cuáles son las bases para nuestro optimismo sobre la maleabilidad de la cultura por cualquier grupo o programa.
Sedwick en Epistemología del armario

Una anticapitalista antisistema transfeminista no toma antidepresivos. Explícaselo a esa cría de dieciséis años que se corta en la ducha y que ha escrito ya tantas cartas de despedida. Explícaselo a esa otra de dieciocho que intenta vomitar aunque no sabe muy bien cómo se hace. O a esa otra de veinte jugando a sudokus compulsivamente en un hospital psiquiátrico porque no se atreve a abrir el único libro que se ha traído. Háblale de porros y de setas y de laindustriafarmacéutica. Ya verás cómo se ríe en tu cara si no se ha suicidado antes.

En qué momento el diagnóstico fabricado en el capitalismo duele menos por ser fabricado en el capitalismo. En qué momento las ficciones de la era farmacopornográfica dejan de clavarse en tu piel solo por ser ficciones. En qué momento la somatización de una pena significa que el dolor es menos real. En qué momento las ficciones políticas no son ficciones dolorosamente vivas.

Los antidepresivos como pastilla de la felicidad y su mono y sus mareos y sus migrañas y sus náuseas y la industria farmacéutica. La depresión. El trastorno de ansiedad generalizada. La fobia social. El trastorno adaptativo. Diagnósticos de la modernidad obsesionada con el crecimiento y con la productividad. A algunxs les funcionan los porros y a algunxs nos funcionaron las pastillas.

Paso muchas horas hablando críticamente de la institucionalización de la salud mental. Con las pastillas en el bolsillo, por si acaso. Cómo lo combinas sin perder la coherencia interna en el intento. Aprender a vivir con el cuerpo atravesado por la contradicción. El feminismo me salvó la vida de muchas maneras. Pero el psiquiatra fue mucho más rápido.


diario de autocuidado

-Estas malas notas me están bajando la autoestima
-Pues trabaja más y así no tendrás malas notas

20 de abril. Sé que no voy a publicar esta entrada hoy.

29 de abril. La autoestima también es política. No hay nada más radical que quererse y cuidarse a unx mismx. Leo tantos artículos donde solo indican que compres ropa nueva y te maquilles para sentirte bien. Se pueden ir todxs a la mierda.

1 de mayo. Nos sabemos de memoria el mensaje judeocristiana: "no hagas a lxs demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti mismx". Se nos olvidó aprender, se les olvidó enseñarnos, que no nos hagamos a nosotrxs mismxs lo que jamás haríamos a lxs demás. Se les olvidó enseñárselo a quienes se cortan, a quienes vomitan, a quienes se insultan, a quienes se quieren matar. Están demasiado ocupadxs enseñándonos a cuidar de lxs demás.

6 de mayo. Me acuerdo de una cita estupenda de Layli Phillips:
Como resultado de las experiencias históricas que les han sacudido hasta el borde de la aniquilación psicológica, las mujeres negras y otras mujeres de color han reconocido que el autocuidado es tan importante como el cuidado de lxs otrxs. Exigir de una misma y de lxs demás que sean perfectamente consecuentes con sus políticas todo el tiempo y bajo toda circunstancia es una carga innecesaria que puede ser contraproducente. Tal extremismo solo lleva a quemarse y alienarse, y desafía la realidad de que todo cambio es un proceso. 
11 de mayo. Nos enseñasteis que, si lo intentamos lo suficiente, podemos conseguir el empleo que queremos, la vida que deseamos [si no lo conseguimos, es que no nos hemos esforzado lo suficiente, o que no valemos lo suficiente]. Nos enseñasteis que hay un cuerpo bello y deseable que podemos alcanzar si nos alimentamos de determinada forma, si nos ejercitamos de determinada forma, si lo vestimos de determinada forma, si lo movemos de determinada forma [si no lo hacemos, nuestros cuerpos no son bellos ni deseables]. Nos enseñasteis que nuestro valor lo ponen otras personas [y si no nos comportamos según lo esperado por ellas, dejamos de valer]. Nos enseñasteis que el trabajo productivo es el único trabajo valioso [y si no podemos ser productivxs, tenemos que serlo aunque nos cueste (más) salud mental, o nuestra vida no vale nada]. Nos enseñasteis a confiar en el amor romántico como si fuera la única salida, como si fuera suficiente, nos enseñasteis a aguantar y a cuidar por encima de todo [y si no funciona y sales corriendo, es un fracaso; y si no funciona y no sales corriendo, eres débil]. Nos enseñasteis la culpa. Y la culpa otra vez. Y más culpa. Y, luego, cuando no conseguimos ese empleo o esa vida y sentimos que no nos hemos esforzado lo suficiente, que no valemos lo suficiente; cuando sentimos que nuestros cuerpos no son bellos ni deseables; cuando no podemos ser productivxs y aun así lo seguimos siendo, volviéndonos más y más locxs; cuando sentimos que nuestra vida emocional es un fracaso o que hemos sido débiles; en ese momento, nos decís que nos queramos, que nos aceptemos, que olvidemos todo lo aprendido de la noche a la mañana. El mensaje que nos hunde está politizado, es transversal, viene de múltiples focos, es colectivo. El mensaje que nos dirigen cuando ya nos han hundido está despolitizado, es unifocal, individual.

Vuelvo al fantástico "Cuerpos sin patrones" de Laura Contrera:
Pienso que el “acéptate” o “quiérete” que nos espetan en la cara son imperativos insuficientes. Condena a la esfera individual algo que tiene que ser un problema político para un nosotrxs que se pretende amplio y diverso.

Nos quieren hundidxs. Pero habrá que dar respuestas políticas a problemas políticos. Y autocuidarse. Menos mal que tenemos el feminismo.


de productividad y capacitismo


Me he cruzado con este artículo sobre la productividad y lo he leído tantas veces que he acabado por traducirlo.

¿Qué significa ser productivx?

Habiéndome enfrentado a la depresión durante toda mi vida, y a otros problemas que mermaban mi número de cucharas [*], uno de los motivos que más me ha avergonzado se debe a la propia idea de productividad: sentirme mal cuando creo que no he sido lo suficientemente productivx. Y escucho esto de muchas otras personas, especialmente de personas con diversidad funcional.

La noción de productividad enraiza en ideas capitalistas (y, consecuentemente, capacitistas) sobre el valor de un individuo. Es importante que seamos "productivxs", no solo en el trabajo, sino todo el tiempo. ¿Y qué significa ser productivx? Cuando somos durxs con nosotrxs mismxs por no ser suficientemente productivxs, ¿qué queremos decir? Podemos intentar definir lo que significa la productividad para nosotrxs o a un nivel individual, pero no creo que lo podamos separar de las nociones capitalistas y capacitistas previamente mencionadas. Especialmente para aquellxs de nosotrxs que vivimos con diferentes 'discapacidades', pienso que esta es una de las más grandes, comunes y menos desafiadas formas de interiorizar el capacitismo y de perpetuarlo en nosotrxs y en otrxs.

Puede que sea más fácil definir la productividad a partir de lo que no es: navegar en internet todo el día, jugar, ver la tele, ver películas, dormir, relajarse, hacer cualquier cosa "no activa"... He visto cómo todas estas cosas han sido etiquetadas frecuentemente como "improductivas" en su crítica por parte de quien las hace (y de otrxs) en su uso del tiempo no estructurado o de ocio: cosas que no tienen un objetivo definido. ¿Tienes una lista enorme de tareas pendientes que no incluye sacar tiempo para cuidarte? ¿Sueles dejar sin tachar la mayoría de las cosas de la lista y, entonces, te sientes mal, como si hubieras malgastado tu día?

Puede que "productividad", para ti, signifique implicarte en hobbies activos o hacer recados. Puede que signifique trabajar sin parar en múltiples empleos, investigar constantemente, tener pendientes diferentes proyectos, organizar e iniciar reuniones o conducir un taller tras otro. Pero "productividad" nunca incluye el autocuidado. Veo a muchas personas creativas que son duras consigo mismas por no producir lo suficiente, especialmente si la razón para no hacerlo tiene que ver con su salud mental. Como si fuéramos pequeñas líneas de montaje. Nos comparamos inconscientemente con fábricas de producción en masa, algo que nunca podremos imitar por la simple limitación de que somos una sola persona.

El capitalismo ha calado tan profundamente en nuestras vidas que ni siquiera nos damos cuenta de lo que estamos diciendo cuando hablamos de ser más productivxs o cuando nos avergonzamos de no serlo lo suficiente. Nos olvidamos de tomarnos tiempo para relajarnos y de cuidarnos porque estamos demasiado preocupadxs por alcanzar las cuotas de productividad que tenemos en la cabeza. ¿Los rituales de autocuidado se sitúan en un lugar opuesto a tus ideas sobre productividad? ¿Por qué no es productivo cuidarnos?

Vamos a parar de forzarnos más allá de nuestros límites. Vamos a enfrentarnos a esta noción de productividad, a esta idea de que nuestro valor radica en aquello que "hemos logrado terminar" cada día. Vamos a trabajar en querernos como somos y vamos a darnos algo de espacio para respirar.

[*] La teoría de las cucharas nace de este artículo de Christine Miserandino y trata de mensurar la energía diaria para desempeñar diferentes actividades y cómo afecta a personas con diferentes divergencias funcionales y cognitivas.

Lo único que no me convence es la pregunta de "por qué no es productivo cuidarnos". El objetivo no debería ser ampliar los márgenes del concepto de productividad, sino dejar de utilizar ese concepto para valorar lo que hacemos. Si no, vuelvo a mí hace años, tumbándome en el sofá sin hacer nada durante ¿quince minutos? ¿diez? ¿cinco? convenciéndome de que estaba bien porque descansar es productivo cuidarse es productivo parar es productivo y tras esos quince minutos de concesión podría vivir "productivamente" mejor. ¿Ampliar los límites de la productividad o dinamitarla? Supongo que es válido para todo. ¿Ampliar los límites de lo que significa el crecimiento o dinamitar el concepto? ¿Ampliar los límites de lo que significa la normalidad o dinamitar el concepto? Si insistimos en poner la vida en el centro, el capitalismo, el crecimiento, la productividad, dejan de tener sentido. 


everytime we fuck, we win

Contén tu homofobia. Mordemos de vuelta. Queer Nation (1992) Fuente

Durante el Orgullo de 1990 en Nueva York, se repartió una octavilla "publicada anónimamente por queers" titulada "Queers Read This: I Hate Straights" ("Queers, leed esto: Odio a lxs hetero"). Aquí está el texto completo en inglés. Esxs queer anónimxs (y un poco lesbófobxs...) serían Queer Nation (info en español y en inglés).

El texto está traducido al castellano en la antología Manifiestos gays, lesbianos y queer: Testimonios de una lucha (1969-1994) (ed. Icaria, 2009).

Me gusta casi tanto como el famoso discurso de Vito Russo (de dos años antes), al que supongo que me recuerda por el protagonismo (obvio) del sida y por el tono ¿violento? (violencia es...). Incluso este recorte es largo, pero merece la pena.

Cómo te lo diría. Cómo puedo convencerte, hermano, hermana, de que tu vida corre peligro: que cada día, cuando te despiertas, vivo, relativamente feliz, como un ser humano útil, estás cometiendo un acto de rebelión. Tú, como queer vivx y útil, eres unx revolucionarix. No hay nada en este planeta que valide, proteja o apoye tu existencia. Es un milagro que estés aquí, leyendo estas palabras. Deberías estar muerto, sin ninguna duda.

No te engañes, el mundo pertenece a lxs heteros y la única razón por la que te has salvado es porque eres listx, afortunadx o luchadorx. Lxs heteros tienen un privilegio que les permite hacer lo que quieran y follar sin miedo: pero no sólo viven una vida sin miedo; alardean de su libertad en nuestra cara. Sus imágenes están en nuestra tele, en la revista que compro, en el restaurante donde quiero comer y en la calle en la que vivo. Quiero que haya una moratoria del matrimonio hetero, los bebés, las expresiones públicas de afecto entre personas del sexo opuesto y las imágenes de los medios de comunicación que promueven la heterosexualidad. Hasta que pueda disfrutar de la misma libertad sexual y de movimiento que lxs heteros, su privilegio debe detenerse y debe otorgarse a mí y a mis hermanas y hermanos queer.

Lxs heteros no harán esto voluntariamente, de modo que habrá que forzarles a que lo hagan. A lxs heteros hay que asustarles. Hay que aterrorizarles. El miedo es el motor más poderoso. [...] Es más fácil luchar cuando sabes quién es tu enemigo. Lxs heteros son tus enemigxs. Son tus enemigxs al no reconocer tu invisibilidad y continuar viviendo y contribuyendo en una cultura que te mata.

Todos los días, unx de nosotrxs es capturadx por el enemigo. Sea una muerte por sida a causa de la inacción homofóbica del gobierno, sea una paliza a una lesbiana en una cafetería siempre abierta (en un barrio supuestamente lesbiano), somos el blanco sistemático y continuaremos siendo aniquiladxs a menos que asumamos que el ataque a unx de nosotrxs está dirigido contra todxs.

Un Ejército de Amantes No Puede Perder.

[...] Somos un ejército porque tenemos que serlo. Somos un ejército porque somos muy poderosxs: tenemos mucho por lo que luchar [...] Y somos un ejército de amantes porque somos nosotrxs quienes sabemos qué es el amor. Y también el deseo y la lujuria. Nosotrxs los inventamos. ¡Salgamos del armario, enfrentándonos al rechazo de la sociedad, enfrentándonos al pelotón de fusilamiento, sólo para amarnos! Cada vez que follamos, vencemos.

[...] Solo en el mes de mayo de 1990, hubo cincuenta ataques a queers. Ataques violentos. 3.720 hombres, mujeres y niñxs murieron de sida durante este mismo mes a causa de un ataque más violento: la inacción del gobierno, arraigada en la creciente homofobia de la sociedad. Esto es violencia institucionalizada, quizá más peligrosa para la existencia de lxs queer porque los atacantes no tienen rostros. Nosotrxs permitimos estos ataques con nuestra falta de acción contra ellos. [...] Sentid algo de rabia. Y si la rabia no os da fuerza, probad con el miedo. Y si esto no funciona, probad con el pánico.

[...] Odio a Jesse Helms. Odio a Jesse Helms tanto que me alegraría mucho si cayera muerto. [Jesse Helms era un senador republicano que consideraba el sida un castigo divino a los homosexuales] [...] Odio a Ronald Reagan, también, porque ha matado masivamente a mi gente durante ocho años. Pero, para ser sincero, lo odio aún más por elogiar a Ryan White [referente en los ochenta en la lucha contra el sida, se contagió al recibir una transfusión de sangre] sin admitir primero su culpa, sin pedir perdón por la muerte de Ryan y por las muertes de decenas de miles de otrxs enfermxs de sida, la mayoría de ellxs maricas [...]

Odio al jodido Papa, y odio a [...] toda la jodida Iglesia Católica. Lo mismo digo de los militares, y [...] los policías, unos sádicos sancionados por el Estado que tratan brutalmente a lxs travestis, las prostitutas y lxs presxs queer. También odio al sistema médico y de salud mental, sobre todo al psiquiatra que me convenció para que no mantuviera relaciones sexuales con hombres durante tres años [...]. También odio a lxs profesionales de la educación por su responsabilidad al conducir a miles de adolescentes maricas al suicidio cada año. [...] De hecho, odio cada sector de la clase dirigente hetero de este país, las peores de las cuales, activamente, quieren ver muertos a todos lxs queer, y las mejores de las cuales no van a mover un dedo para mantenernos con vida.

[...] Odio que en doce años de educación pública nunca se me haya hablado de gente queer. Odio que creciera pensando que era el único queer en el mundo y aún odio más que la mayoría de los niñxs maricas sigan creciendo de la misma manera. Odio haber sido atormentado por otrxs niñxs por ser un mariquita, pero aún más que me enseñaran a sentirme avergonzado por ser el objeto de su crueldad, que me enseñaran a sentir que era culpa mía. Odio que el Tribunal Supremo de este país apruebe criminalizarme por el modo en que hago el amor. Odio que tanta gente hetero se sienta preocupada por mi maldita vida sexual. Odio que tanta gente hetero retorcida se convierta en padres, mientras que yo tengo que luchar con uñas y dientes para que se me permita ser padre. Odio a lxs heteros. 

Y ahora ignoro como quien no quiere la cosa la sección en la que responsabiliza a las hermanas lesbianas de su invisibilidad ("cuando arriesgo todo y funciona -lo que pasa con frecuencia si lo intentaras-, me beneficio y también vosotras. cunado no funciona, yo sufro y vosotras no"), porque es injusto y porque me enfada y porque eso lo puede decir una bollera pero no lo puede decir un marica.

También añade una lista de normas de conducta para lxs hetero en los espacios de ambiente. Y una respuesta a la respuesta hetero al manifiesto.

Tengo amigxs. Algunxs de ellxs son heteros.

[...] Odio a la gente hetero que no puede oír el enfado queer sin decir: "oye, todxs lxs hetero no son así", como si sus egos no tuvieran bastante caricias o protección en este mundo arrogante y heterosexista. ¿Por qué, en medio de nuestra ira, causada por su jodida sociedad, debemos preocuparnos por ellxs? ¿Por qué añadir la tranquilizadora frase "por supuesto, no me refiero a ti"? Dejemos que decidan por sí mismxs si merecen ser incluidxs en nuestro enfado.

[...] Nos han enseñado que lxs buenxs maricas no se enfadan [...]. Nos apalean, nos acuchillan, nos disparan y nos bombardean cada vez más y aún se extrañan cuando queers enfadadxs llevan pancartas o signos que dicen DEVOLVAMOS EL ATAQUE. [...] 



frances: undateable


Antes no lloraba nunca en el cine y los últimos meses lo hago con todas las películas: desde Her (Spike Jonze, 2013) hasta Amarcord (Federico Fellini, 1973) u Omar (Hany Abu-Assad, 2013); y, si el sábado hubiera ido a ver Spiderman 2, habría llorado también.

Frances Ha (Noah Baumbach, 2012) es tan pedante y pretenciosa que una crítica la ha definido como "un episodio de Girls dirigido por Truffaut", la protagonista busca referencias de la obra de Virginia Woolf para describir su vida y viaja un fin de semana a París leyendo a Proust. Y seguro que, además, Baumbach no es el nuevo Woody Allen ni sus películas tienen nada que ver con Wes Anderson. Pero esto tampoco es una crítica del filme, así que me da igual.

En realidad tan solo quería describir dos escenas. La primera, para poder entender la otra, es aquella en la que Frances, bastante borracha y bastante perdida en su vida y desorientada en una fiesta de "personas demasiado mayores", bueno, "no mayores que ella pero sí más maduras", dice: "Es eso, cuando estás con alguien, y le quieres y lo sabe, y te quiere y lo sabes... pero estáis en una fiesta... y cada unx está hablando con otra persona, y estás riendo... y miras a través de la habitación y vuestras miradas coinciden... porque... no porque seas posesivx, ni es algo necesariamente sexual... sino porque... porque esa es tu persona en esta vida. Y es divertido y es triste, pero solo porque esta vida acabará, y nadie sabrá de ese mundo secreto que existe justo aquí y ahora en público, pero imperceptible. Es como cuando hablan de otras dimensiones que existen entre nosotrxs, pero que no tenemos la habilidad de percibir. Eso es lo que quiero de una relación. O de la vida, supongo".

Frances tiene ligues durante la película pero ninguna pareja ni historia de amor romántico. En la última secuencia, un chico con el que el guión había amenazado con emparejarla en un par de ocasiones le hace ver que está soltero y parece que van a besarse o a pedirse salir o algo por el estilo. Pero, entonces, en la siguiente y última escena, Frances habla con su jefa y ríe mientras mira de reojo a alguien: "¿a quién le haces ojitos?", le pregunta; "A Sophie", contesta, "es mi mejor amiga". Sophie también habla con alguien, en la otra esquina de la habitación, en esa fiesta, también ríe, y también la mira. Ahí fue cuando lloré.

Le decía a unxs amigxs que hace años, tras una ruptura importante, podía pensar en comer helado viendo películas de Bridget Jones (porque comer helado -y torrijas- viendo Chicas Malas lo hice la semana pasada y no tiene absolutamente nada que ver). Ahora, sin embargo, leemos Mari Luz Esteban y buscamos referentes culturales que des-jerarquicen la pareja y el amor romántico sobre otro tipo de relaciones. Y por supuesto que la relación entre Frances y Sophie no es el mejor referente, ya que en la película reproduce algunas dinámicas poco saludables (celos y exclusividad, principalmente), pero supongo que anoche me pareció más que suficiente.

Siento que los últimos meses he convertido este blog en una carta de amor a todxs mis amigxs, but it's my party and i cry if i want to.


cuerpo extraño y extranjero



El filósofo Jean Luc Nancy escribió un librito en el que narraba su trasplante de corazón: El intruso (L'intrus, 2000). Nueve años después, Phillip Warnell se basaba en este relato de apenas cincuenta páginas para rodar Outlandish: Étranges Corps Étrangers, cortometraje que ahora se puede ver en Vdrome hasta el lunes 7 de abril (versión original en francés con subtítulos en inglés). ¿Cómo describe el cuerpo, cómo traza las fronteras y los límites del cuerpo, un filósofo de los nacionalismos a quien trasplantan el corazón?

Hace dos semanas escribí una entrada que duró publicada ocho minutos y que se titulaba dolores.  Tiene bastante gracia que en el primer párrafo dijera "nunca me he roto ningún hueso". Hablaba de la separación cultural entre cuerpo y emociones como fisura en nuestra carne y en nuestros huesos. De cómo distinguir los dolores. De cómo compartir los dolores. De cómo concedernos los dolores. De cómo olvido los límites de mi cuerpo cuando el mundo está construido precisamente para cuerpos como el mío.

El siete de abril es el último día para ver Outlandish. Yo ya lo he visto dos veces. Pero podría seguir reproduciéndolo. El pulpo golpea las paredes de un acuario que navega sobre el mar. Dónde está el límite entre las paredes que podemos romper y las que no. Cuerpo-muro. Cuerpo-frontera. Cuerpo-límite. Cuerpo-nación. Cuerpo desbordado.


justwannagethome


No soy tu momento pedagógico.
-Está bien, niñxs. Id y preguntadle lo que queráis. No le importará.


No es mi trabajo educarte.
-¿Por qué tienes que llevar ese velo?


No soy eso con lo que tienes que lidiar para sentirte mejor contigo mismx. 
-Hay un asiento libre justo detrás de ti. Aquí, déjame ayudarte.
-No, gracias, estoy bien.
-Aquí mismo, colega. De nada.


No estoy aquí para reafirmarte.
-Ese chiste ha sido realmente machista e inapropiado.
-Sí, pero sabes que no soy machista, ¿no? Era solo un chiste. Sabes que no significaba nada.


No soy tu película de Antena 3
-Oh, dios mío, es tan valiente por vuestra parte, fuera del armario y orgullosxs, delante del mundo entero. Sois. Una. Inspiración.


No estoy aquí para entretenerte.
-Venga ya, sonríe, cariño. ¡No será tan malo!


No me importa tu opinión espontánea.
-Sabes, en realidad no encuentro nada atractivos en las chicas los piercings en el septum.


Solo intento llegar a mi casa.
Vamos de camino a una cena.
No tengo que responder a tus preguntas.
No voy a suavizar mis opiniones para evitar que tengas una opinión crítica sobre ti mismx. 
Mi vida no es "valiente". Y es mía, no tuya.
No quiero ser cortés ni sentirme agradecidx por tu atención.
No quiero sonreir.
Que te jodan a ti y a tus buenas intenciones.
Estoy enfadadx.
Que te jodan.
Solo quiero llegar a casa.

¿Cuántas veces hemos estado estado en estas situaciones? ¿Cuántas veces nos han puesto en esta situación? ¿Y cuántas veces hemos puesto a otras personas en esta situación? 

Las maravillosas viñetas son de Robot Hugs. 


paso a paso a veces te cansas


¿llega a algún sitio todo lo que leemos, todo lo que aprendemos, todo lo que discutimos tomando un café ecológico y vegano en un centro social okupado? ¿decimos revolución o solo mezclamos un montón de palabras tetrasilábicas con muchos prefijos para sentirnos más inteligentes?

Me encanta step (paso a paso), un vídeo de la artista feminista Estíbaliz Sádaba. En el enlace se puede ver la videocreación. La imagen es de unos pies haciendo ejercicio (step) sobre libros de teoría feminista.

¿hasta dónde permean los discursos feministas? ¿dónde queda la literatura académica feminista? ¿qué hacemos con ella cuando estamos en la calle, en nuestra casa, en nuestra cama?

Una vez utilicé un libro de la reina de Inglaterra para compensar un desnivel entre las patas de una mesa. Era mi primer día de trabajo y recibí una bronca monumental. god save the queen. Hay que tener cuidado con para qué utilizas los libros. En realidad, yo sí equilibraría cualquier mesa con teoría feminista. Son solo libros. Y desestabilizan muy satisfactoriamente.

sonrían, ahá, apretamos, derecha, izquierda, muy bien, de nuevo, ¡uh!

Qué cansado es ser feminista posmoderna con todos los privilegios del mundo, ¿verdad? Todo el día Foucault Foucault Foucault. A veces te agotas de leer y solo te apetece


andrea gibson

Tropezarse con una imagen cualquiera en Tumblr y terminar pasando la mañana viendo vídeos de Andrea Gibson. Es una poeta y activista estadounidense, que escribe y recita sobre disidencia de género, salud mental, la gestión de nuestros privilegios... 

Sobre salud mental:



I have been told, sometimes, the most healing thing to do
(Se me ha dicho, a veces, que lo más sanador que puedes hacer)
Is remind ourselves over and over and over
(es recordarte una y otra vez y otra vez)
Other people feel this too
(que otras personas sienten esto también)
Pick me up in a truck with that bumper sticker that says
(recógeme en un camión que lleve esa pegatina que dice)
"it is no measure of good health to be well adjusted to a sick society”
("no hay nada sano en estar adaptadx a una sociedad enferma")


Do we really believe our need for Prozach
("¿Realmente creemos que nuestra necesidad de Prozac)
as nothing to do with Baghdad,
(no tiene nada que ver con Bagdad,)
with Kabul, with the Mexican border
(con Kabul, con la frontera mexicana)
with the thousands of US school kids
(con los miles de niñxs estadounidenses)
bleeding through budget cuts that will never heal
(que sangran por los recortes de presupuesto que nunca cicatrizarán)
to fuel war tanks?
(para poder llenar de gasolina los tanques de guerra?)

Sobre disidencia de género: 



That night after dinner I dig to the bottom of my fire-red toy box and I find the doll with the golden hair.
(Esa noche, después de la cena, me zambullo en mi caja de juguetes color rojo fuego y encuentro la muñeca de pelo rubio)
I cradle her in my arms and I wait for my mother to see me.
(La acuno en mis brazos y espero que mi madre me vea)
When she does she smiles so big, I decide love is a silent auction and I am worth more sold.
(Cuando lo hace, sonríe tan ampliamente, que decido que el amor es una subasta silenciosa y que me merezco más)
By the time my mother finally found the words to call me her gay daughter, I was searching for the nerve to describe the son in my eyes.
(Para cuando mi madre encuentra por fin las palabras para nombrarme "su hija lesbiana", yo ya estaba buscando el valor para describirme como hijo ante sus ojos)


When I was a kid I would sometimes secretly call myself Andrew
(Cuando era un niño, solía llamarme a mí mismx en secreto Andrew)
Ran around pounding on my bare chest like Tarzan
(Corría aporreándome el pecho desnudo como Tarzán)
It’s not that I thought I’d grow up to be a man
(No es que pensara que me convertiría en un hombre al crecer)
I just never thought I’d grow up to be a woman either
(Simplemente, tampoco pensaba que me convertiría en una mujer)

Sobre la gestión de privilegios:



I know a woman who once knew a woman who collected the metal collars they used to lock around the necks of black children to chain them to the auction block
(Conozco a una mujer que una vez conoció a una mujer que coleccionaba los collares de metal que usaban para atar los cuellos de lxs niñxs negrxs a las cadenas en las subastas)
I was told she hung them on the walls of her home for decoration
(Me dijo que los colgaba en las paredes de su casa, como decoración)
I remember when I used to believe that was the entire definition of racism
(Recuerdo cuando creía que eso era la definición gráfica del racismo)
Believed there was no one hanging in my wardrobe
(Creía que no había nadie colgando en mi armario)
Believed my style had nothing in common with king Leopold’s
(Creía que mi estilismo no tenía nada que ver con el rey Leopoldo)
I don’t even think about
what I wear
(Ni siquiera pienso en qué ropa me pongo)


venganza

Tengo pesadillas cada noche y por la mañana me da por revisar obsesivamente las fotos del móvil de los últimos años. En el archivo de la cámara tengo muchísimas imágenes tomadas a carteles de obras en museos y salas de exposiciones. Para qué seguir tomando apuntes en cuadernos ("la cuarta planta la mejor") que nunca vas a volver a releer.

La última es Manifiesto. Hablo por mi diferencia (Pedro Lemebel, 1986), una instalación compuesta por fotografía en blanco y negro, una caja de luz y una grabación sonora de ocho minutos, que se exhibía en Mínimas resistencias (MNCARS). Este es el texto del manifiesto, una dura crítica a la homofobia en la izquierda.

Usted no sabe
Qué es cargar con esta lepra
La gente guarda las distancias
La gente comprende y dice:
Es marica pero escribe bien
Es marica pero es buen amigo
Súper-buena-onda
Yo no soy buena onda
Yo acepto al mundo
Sin pedirle esa buena onda

(...)

Mi hombría fue morderme las burlas
Comer rabia para no matar a todo el mundo
Mi hombría es aceptarme diferente
Ser cobarde es mucho más duro
Yo no pongo la otra mejilla
Pongo el culo compañero
Y ésa es mi venganza

Y esa es mi venganza. En realidad me duele el manifiesto y quiero gritarle que no a ese "yo no voy a cambiar por el marxismo / que me rechazó tantas veces / no necesito cambiar / soy más subversivo que usted / (...) tampoco porque el capitalismo es injusto / en nueva york los maricas se besan en la calle". Pero me emociona y me excita ese "pongo el culo, compañero, y ésa es mi venganza". 

Diagonal publicaba hace una semana el artículo Lo necesario, donde recuerda la declaración del colectivo argentino H.I.J.O.S. (Por la Identidad y la Justicia Contra el Olvido y el Silencio): "Venganza, por definición, sería robarles sus hijos, secuestrarlos, torturarlos, violarlos, tenerlos en cautiverio, tirarlos vivos al mar, robarles sus bienes, fusilarlos. Nunca hicimos nada de eso ni lo haremos (...). Nuestra única venganza es ser felices". El artículo se pregunta por las condiciones de posibilidad de la felicidad como resistencia en el sistema neoliberal: "Una vida feliz no es necesariamente una vida complicada. No lo es. Para algunas, al contrario, se trata de una vida sencilla: no una vida fácil sino una vida sencilla. Pero la sencillez es lo más difícil de pensar, lo más difícil de conseguir. Lo es porque la lógica del capitalismo desplaza continuamente lo necesario (derecho a la sanidad, educación, trabajo...) al ámbito de lo imposible. Si lo necesario se hace imposible, más que nunca ahora necesitamos desear lo imposible. Querer ser felices es ya rebelarse".

Hablaba con A. y con D. la semana pasada sobre lo subversivo de la risa, sobre el poder del sentido del humor. He pasado muchos años enfadada: quién me devuelve mis quince, mis dieciséis, mis diecisiete, mis... La embriaguez de la metamorfosis fue el primer libro de Stefan Zweig que me prestó N. y el primero suyo que leí. Christine y Ferdinand están furiosxs porque el sexismo, la disciplina militar, el estado, el clasismo... les ha robado la vida. En el último capítulo deciden matarse juntxs, hasta que comprenden que no querían "huir de la vida, sino de nuestra pobreza, de esta pobreza estúpida, repugnante, insoportable e ineludible. Sólo eso. Y creíamos que el revólver era el último y único camino. Pero lo veíamos de manera equivocada. Ahora sabemos que también existe otro camino, el penúltimo". Finalmente, planifican un cuantioso robo al erario público para escapar e intentar ser felices, no sin miedo: "No me malinterpretes. No tengo ni gota de reparos morales, me siento del todo libre en lo que respecta al estado. Ha cometido crímenes enormes contra todos nosotros, contra nuestra generación, de suerte que tenemos todo el derecho. Podemos hacerle todo el daño que queramos, nosotros, toda una generación derrotada, y cuanto hagamos sólo será una simple indemnización por daños y perjuicios". Su venganza será intentar ser felices.  

Aun con todos los privilegios que me atraviesan, he pasado años furiosa con el mundo. He pasado años furiosa por que me robaran tanto tiempo, por que el sistema cissexista, lesbófobo, capacitista e inhumanamente capitalista me hubiera construido como me construyó, con las palabras del DSM y las noches sin dormir. Pero, como Ferdinand y Christine, hay que encontrar el penúltimo camino, y sin ningún reparo moral. Porque nuestra venganza tiene que pasar por poner el coño y poner el culo siempre que queramos, y no la otra mejilla, como diría Lemebel, por buscarle grietas al sistema y tratar de generar redes que se hagan hueco entre la atomización en la que nos pretenden encerrar, por querernos y por encontrarnos, por reírnos en su cara y hacerlo de verdad, nuestra venganza tiene que pasar por ser felices. O al menos intentarlo. Y todos los años que nos han robado habrán servido para algo, para que esa alegría sea infinitamente más real. Nuestra venganza es vivir y seguir sobreviviendo.