El centro del mundo

Kelly Zen-Yie Tsai es artista de spoken-word, cineasta, dramaturga... Se define como nacida en Chicago, ubicada en Brooklyn, china-taiwanesa-estadounidense, y sus obras giran en torno al orgullo y supervivencia cultural.

Su nuevo proyecto es #SelfCentered. Se trata de un "poema hablado" grabado en panorámica de 360º. Tsai quiere "alentar alx espectadorx a centrarse en sí mismx por una buena razón, imaginar cómo sería si la cultura y la sociedad girase a su alrededor -en este caso alrededor de las 'mujeres tatuadas asiáticas que miden 5"2'- y, así, resaltar la relación entre unx y otrx, margen y centro, y reflexionar sobre lo que ocurriría si las tornas girasen" [cita].

El video es alucinante. Se puede ver en Youtube pero es mejor verlo en este otro enlace, porque puedes interactuar y moverte alrededor de los 360º.


Tsai invita a que reflexiones sobre cómo sería el mundo si se centrase en ti (quizá no tan diferente en función de tus/nuestros privilegios). El texto de la obra, así como todos los créditos, aparecen es este enlace. Me permito mal-traducirlo a continuación al español.

si fuera el centro de todo por un día…

todo apuntaría hacia,
sería dictado por,
complacería a,
hecho a la medida de
mujeres asiáticas tatuadas que midieran uno sesenta
 

cuando encendieras la televisión…
 

nada de martha stewart,
tom brokaw,
katie couric,
o steven colbert:
solo mujeres asiáticas tatuadas que midieran uno sesenta
 

dando consejos de maquillaje para el ojo asiático
instrucciones sobre cómo educar en el multilingüismo
a lxs niñxs en América,
anuncios de diseñadores de encargo
que modernicen las casas para los fabulosamente menudxs,
noticias que nos hablan de las últimas campañas organizadas por la comunidad
y a donde van los mejores DJ
todo complaciéndome a mí…
 

todas las películas contarían las historias
de chicas solteras activistas liberadas obstinadas cerebritos
y de nuestros perdedores novios


sanando heridas con la familia en el extranjero
mientras luchamos por salarios justos para lxs obrerxs
en las fábricas alrededor del mundo, lo que sería fácil
dado que todos los gobiernos estarían dirigidos
por mujeres asiáticas tatuadas que midieran uno sesenta


saludaríamos a las cámaras con entusiasmo, repartiríamos
sándwiches gratis al mundo entero cada miércoles,
conjuntaríamos nuestro brillo de labios con nuestras botas de comercio justo
y organizaríamos un baile cada vez que firmáramos un proyecto de ley verdaderamente revolucionario
y me permitiría preguntar cosas tontas a la gente todo el día,
porque ¿no son todxs mujeres asiáticas tatuadas que midieran uno sesenta?
¿y no es genial ser nosotras?
 

¿pero sabes qué?

puede que te permita,


no-mujer, no-asiática,
no-tatuada, no-uno-sesenta


puede que te permita mantener tus lenguas
puede que incluso te dé acceso igualitario a la educación y a la sanidad también
puede que incluso comparta las ondas radiofónicas y nuestros gobiernos
puede que te […] en nuestras instituciones financieras


porque sé
que no hay tú sin yo,
y desde el unx hasta el otrx,


sé que no hay yo
sin tú    


Los más solos

Fuente de la imagen


El Teatro del Azoro de El Salvador está en Madrid (y en otros rincones de la península) presentando estos días la obra Los más solos, basada en este artículo de Carlos Martínez sobre el pabellón psiquiátrico de la cárcel de Soyapango. Los más solos, los olvidados.

En cursiva escribo fragmentos de El poder psiquiátrico (Michel Foucault, 1973-1974, edición Akal de 2005). Escribo entre corchetes escenas de la representación teatral. El resto son fragmentos de mi diario de enero de 2008 (obviamente todos los nombres y datos personales están modificados).



[No hay puertas ni celdas individuales. Todos en sus catres unos junto a los otros. Víctor Álvarez perdió su pierna tras romperse una uña del dedo del pie jugando al fútbol. Se le infectó por estar su cama muy cerca de los baños. Nadie podía dormir porque gritaba y lloraba de dolor por las noches. Le amputaron la pierna cuando ya era demasiado tarde para curarle la herida. Murió el año pasado por un choque séptico. Los ruidos y los pasos y los tocotoqueos compulsivos de lxs presxs].

Gritos en el pasillo. Oscuridad. Voces y ruido de pies que corren de un lado a otro. Me cuesta respirar. Imagino que Josefina ha tenido una crisis. La imagino convulsionando en su cuarto. Y las correas de cuero. Todavía existen correas de cuero. Qué hago yo aquí. El mundo entero cabe en un pasillo de cuarenta metros cuadrados. Toda la vida cabe en una planta de hospital. Un salón comedor. Dormitorios. El miedo mata.

Durante todo el transcurso de la terapéutica, es decir, de la operación médica que debe conducir a la curación, cualquier contacto con la familia es pertubador y peligroso; en la medida de lo posible, es preciso evitarlo. Se trata, como ven, del principio de aislamiento o, mejor (...) parece indicar que el enfermo debe estar solo (...), el principio del mundo ajeno. (p. 104). 

No me dijeron que mi madre no se podía quedar. No me dijeron que nadie se podría quedar. No me dijeron que tendría que estar sola. La puerta se cierra y no se puede volver a abrir. No he visto nunca nada tan cerrado. No lo puedes explicar con palabras. Tan sola.

[Víctor Álvarez mató a su madre. Víctor Álvarez intenta hablar con su mamá. Mamá, mamá, mamá, mamá, mamá, mamá, mamá. Lo susurra, lo grita lo grita lo grita. En su catre con su pierna gangrenada. Mamá no responde. Está solo. Tan solo]. 

Contra la omnipotencia del delirio, la realidad del médico, con la omnipotencia que le da, precisamente, el desequilibrio estatuario del asilo (p. 152). Ante todo, la primera realidad con que el enfermo debe toparse, y que es en cierta manera aquella a través de la cual los otros elementos de la realidad van a estar obligados a pasar, es el cuerpo del psiquiatra (p. 184)

-Pero es sólo una crisis, no sé si es necesario el ingreso-, dice mi madre-. Incluso a lo mejor está peor aquí, tan triste. La psiquiatra de urgencias nos mira. No tengo miedo. Al menos, no tengo tanto miedo como antes. 

-Pero se curará, ¿no? Llevamos muchos años que sí que no.

La psiquiatra vuelve a mirarnos. Suspira.

-Llevo trabajando desde esta mañana y son las once de la noche. No tengo tiempo para filosofar. Si lo desea, puede firmar aquí.

No solo se trata de demostrar que todo criminal es un posible loco como de demostrar que todo loco es un posible criminal (p. 257). Dame tu síntoma y te sacaré la culpa (p. 272).

[Víctor, Cerebro, Choreja y Levy pertenecen a una generación que sufrió durante su infancia o juventud la guerra civil salvadoreña. Ahora los cuatro están junto con otros hombres y mujeres diagnosticados con enfermedades mentales en el pabellón psiquiátrico de la cárcel. Las visitas están permitidas todos los días a la hora del almuerzo, pero nadie viene a verlos].

Corre desnuda. A veces roba el lápiz de ojos y se pinta la cara de negro. Cuando entra así al salón, los chicos ríen. Está atada en la cama de su dormitorio. Josefina lleva toda su vida siendo atada en cama de hospitales. El miedo mata. Pero es peor cuando no lo hace. Debajo del radiador vive un cocodrilo. La nueva reza al cocodrilo. La nueva se llama Isabel algunos días. Otros días es Ana. Otros no se llama. Puedes volverte loco de pensarlo. Y luego es demasiado tarde. Marisa no se quiso volver loca de pensarlo. Y empezó a cortarse para no pensar. Cuando su madre entró y vio la sangre, llamó a una ambulancia. Porque ya era tarde. Marisa ya estaba loca. Estudia Filología Inglesa en la Universidad Complutense. Tiene veintidós años. Azahara es rubia, aunque tiene nombre de morena. Azahara cuenta muchas cosas. La violó su padre. O está casada. O no tiene hijos. O tiene dos. O fue abandonada. Azahara es frágil. Cuando anda, se va rompiendo a cada paso. Y a veces grita y llora e insulta. Marco no puede salir de casa. Para sacar la basura, toma diez valerianas, cinco lexatines, tres tranxilium y se pone dos orfidales debajo de la lengua. Ahora está aquí. Su mundo en la planta de hospital que menos pastillas tiene del mundo. Marco está sentado en un sofá. No habla. No se mueve. Cree que no podrá. El miedo mata. Y él está a punto de morir. 

Es muy bueno ver la locura de los otros, siempre que cada enfermo pueda percibir a esos otros locos que están a su lado como los percibe el médico. (...) el paciente en cuestión, al percibir de manera triangular la locura de los demás, terminará por comprender qué es estar loco. (p. 110-111)

[Los presos/pacientes caminan despacio, a la par, un pasito detrás del anterior, con sus muecas, sus movimientos, sus gestos no normativos. Están locos, piensa el público. Están locos, son tontitos, son retrasados].

Mi madre se asusta la primera vez que me ve. Camino junto con el resto de pacientes/¿presos? Despacio, a la par, un pasito detrás del anterior, todxs con sus muecas, sus movimientos, sus gestos no normativos. Una enfermera nos vigila en la cabeza de la fila: "Uno detrás de otro, no adelantéis esta línea que trazo con mis brazos". No es como ellos, piensa mi madre. Ellos están locos, son tontitos, son retrasados. No soy como ellos, pienso al principio, están locos, son tontitos, son retrasados. Soy como ellos, pienso tras más paseos, pasito a pasito, sin adelantar a la moni, estoy loca, soy tontita, soy retrasada.

¿Qué factores curan en el hospital? (...) En esencia, es una cosa: lo que cura en el hospital es el hospital mismo. (p 108) La gran carencia organizada por la disciplina asilar es tal vez la mera falta de libertad (...) genera al enfermo una nueva necesidad antes desconocida, la necesidad de libertad (...). Va a esbozarse la realidad de un mundo externo que la omnipotencia de la locura tendría a negar, un mundo externo que, más allá de los muros, va a imponerse cada vez más como realidad inaccesible, es cierto, pero solo inaccesible durante el tiempo de la locura (p. 160)

Ayer fue el cumpleaños de Marisa. Pienso en comprarle ese libro del que habló. Pienso en acercarme y dejarlo en la recepción, y que se lo den en hora de visita. Y unas chucherías, que le encantan, aunque no se pueda traer comida. Pero no quiero volver a acercarme. No quiero volver a respirar ese aire. No quiero volver a pisar ese suelo. Estoy salvada. ¿Salvada? Ya no queda nada. Miro dentro de mí. Miedo. Sólo miedo. Haré lo que sea por no volver a entrar viva a ese sitio. Hasta curarme. El hospital me ha curado.

No se puede salir del asilo, no porque la salida esté lejos, sino porque la entrada está demasiado cerca (p. 267)


¡Qué barbaridad!


Barbaridades es un fanzine colectivo cuyo nombre se inspira en la película Juggling Gender (Tami Gold, 1992). Este documental retrata a Jennifer Miller, una artista lesbiana que decide vivir con su barba. Vemos cómo renuncia a quitarse los pelos que le brotan de la cara, después de haberse sometido a depilaciones láser, a agresiones por parte de desconocidos y de familiares e incluso de la comunidad LGTB+. Observamos cómo se apodera de esa barba señalada, estigmatizada, que estorba, que nadie quiere mirar, que resulta un problema para la clase, el género y la sexualidad. Ante la sociedad dominante, una mujer con barba, al igual que una puta, una violada, una lesbiana, una negra, indígena, una que se corre a chorros, una transexual resultan ser un espanto y han sido históricamente inferiorizadas. Nosotras queremos resignificarnos desde esta especie de barba que brota en nuestros cuerpos tal y como lo hacen nuestros pelos. Esta barba a veces invisible, otras no, resulta ser un lugar desde el que apoyarse, alzarse, donde plantarle cara a las pesadas lacras de la normalidad. Nos tragamos las taras, nos apropiamos de ellas, las convertimos en textos, fotos, imágenes, vídeos, audios, performances, películas, postales, danzas... para resistir juntxs desde ahí.

Este sábado día 9 presentamos el fanzine colectivo Barbaridades (la web está todavía un poco desnuda, pero se irá nutriendo), en el espacio Checoslovaquia34 a las 8pm. Habrá música y presentaciones de algunos de los proyectos. Y no puedo dejar de enlazar Angelito, el video con el que participamos en el proyecto algunas compas.


De(pos)lenguaje



Las grandes ideas, y el feminismo lo es, pueden expresarse de manera sencilla. Si no, no son grandes ideas. [...] El lenguaje oscuro ha sido siempre una de las mayores herramientas del poder [...]. Cada mujer agotada, cansada de su vida, y son muchas, guarda en potencia a una feminista. Y para ello no hace falta haberse leído ni a Simone de Beauvoir ni a Judith Butler ni a Amelia Valcárcel.
Rosario Hernández Catalán


Se me han mezclado la jornada de ayer en la Karakola y el curso al que estoy asistiendo en Traficantes sobre psicoanálisis lacaniano.

Unas compas hicieron posible que Julieta Paredes pudiera estar en Madrid hablando sobre feminismo comunitario. Julieta, de Mujeres Creando Comunidad, tiene, entre otros, un libro llamado "Hilando fino: Desde el feminismo comunitario". Red Nosotras En El Mundo estuvo emitiendo en streaming, no sé si subirán el audio. La charla y el turno de debate fueron muy emocionantes. Me gustó el lenguaje y me gustó el contenido, pensando cada vez más en términos de comunidad y en interdependencia. También pensé que me habría gustado que muchas personas importantes para mí estuvieran ahí escuchando.

¿A qué viene el curso de Traficantes de psicoanálisis lacaniano? A que ahí no entiendo nada. Entiendo, claro, pero todo exige un gran esfuerzo mental de traducción de vocabulario, y no hablo solo de conceptos específicos, y no hablo solo de psicoanálisis lacaniano. No habría problema si todas las referencias y palabras que utilizaran/utilizáramos en determinados contextos fueran realmente necesarias porque reflejasen un significado realmente único, pero cada día dudo más de que así sea.

Si no puedes explicárselo a mi abuela, no es mi revolución.

A los estudiantes con los que trabajo se les ha enseñado a dar a los libros mucha más autoridad de la que dan a sus vidas [...] El lenguaje innecesariamente especializado se utiliza para humillar a quienes se supone que no deben sentirse autorizados para entenderlo. Vende la ilusión de que sólo quienes pueden manejarlo son capaces de pensar.
Aurora Levins Morales (2001 [2004]): "Intelectual orgánica certificada" en La Eskalera Karakola (ed.): Otras inapropiables. Feminismo desde las fronteras. Madrid: Traficantes de Sueños. Licencia de reproducción Creative Commons.


Mear

Cómo mear como una persona trans (How to Piss Like a Trans Person, 2013)




Elx autorx es Dmitri. Hay un texto junto a la obra, que dice (lo traduzco del inglés):

Todo el mundo necesita usar el baño, pero solo algunxs de nosotrxs tenemos que entrar en complicadas negociaciones políticas y arquitectónicas para utilizarlos. El hecho es que es más fácil acceder a los baños para algunxs de nosotrxs que para otrxs, y la gente que nunca piensa dónde y cómo pueden hacer pis tiene mucho control sobre cómo nos sentimos el resto a la hora de usar el baño [...] ¿Quién tiene el privilegio de saber que cualquier baño va a responder a sus necesidades? Todo el mundo necesita utilizar el baño, pero no todos nosotrxs podemos.
Simone Chess, Alison Kafer, Jessi Quizar, and Mattie Udora Richardson (miembros de PISSAR -People in Search of Safe and Accessible Restrooms-): "Calling All Restroom Revolutionaires"

Además de en las identidades y expresiones de género no normativas, esto me hace pensar en la diversidad funcional. También me acuerdo de Basura y género. Mear/Cagar. Masculino/Femenino (Beatriz Preciado) y de Genderpoo (Coco Riot).


¡Bingo!

El año pasado escribía sobre la manifestación por la despatologización trans y sobre los privilegios cisgénero. Hoy marchamos en Madrid (y en otros municipios) por el orgullo transfeminista:

Cada año somos más, nuestras luchas por unos cuerpos que nos pertenecen, se cruzan, haciéndose más amplias y plurales, más grandes. Todas aquellas personas que estamos fuera de la normatividad corporal, sexual, racial, de clase, que exige esta sociedad, gritamos más fuerte que nunca: que yo habito mi cuerpo y "OTROS CUERPOS SON POSIBLES".

Para pensar el privilegio, añado traducida el bingo delx llorica privilegiadx. Se diseñó en un principio en relación con el privilegio racial (como este), pero se ha ido ampliando para otros privilegios. Mi traducción es de esta imagen.





Felices/Normales


Descripción de la imagen: Fotograma de la película Harry Potter y la órden del fénix (David Yates, 2007), en el que el personaje de Luna Lovegood dice: "Estás tan cuerdo como yo".

No lo hago a propósito aunque siempre me salga escribir sobre locura el día de la salud mental. Este año la Confederación Española de Agrupación de Familiares y Personas con Enfermedad Mental lanza una campaña llamada Queremos ser felices, y el título del manifiesto es No nos conformamos con ser normales. Queremos ser felices, en alusión a la obra de Jeanette Winterson ¿Por qué ser feliz cuando puedes ser normal?, de la que hablaba en otra ocasión.

La semana pasada se publicaba la noticia de una mujer no armada asesinada en Washington por la policía tras una persecución provocada por el choque de su vehículo contra una zona protegida por bolardos del exterior de la Casa Blanca. Ahora la pieza ya está actualizada, pero en su momento el dato de que "tenía antecedentes de problemas de salud mental" no parecían tener ninguna relación con el artículo (ahora es ese directamente el titular, aunque sigue sin tener ninguna relevancia). ¿Problemas de salud mental? ¿Antecedentes? ¿Qué es eso exactamente? ¿Por qué lo saben lxs periodistas? En algún momento de mi vida podría haber dicho: "¿a qué se refieren? no es lo mismo que sea esquizofrénica a que haya tenido alguna vez síntomas depresivos, por ejemplo". Ahora sé ya que esa división entre locxs-de-verdad / normales-con-algún-problema es tremendamente tóxica y no hace más que repetir los patrones segregacionistas.

Hago el horror de citarme a mí misma en una entrada pasada en la que resumía algunos conceptos de la lucha anti-capacitista y anti-mentalista:

Cuando se habla de diversidad funcional  y neurológica, el imaginario suele llevarnos a arquetipos de movilidad reducida, aunque la diversidad funcional (física, neurológica, cognitiva, psicológica) es amplísima y no siempre es visible. En el movimiento por la diversidad funcional en Estados Unidos y Canadá hay mucho trabajo en la diversidad cognitiva relacionada con el autismo (en Tumblr hay mucho activismo cibernético de autistas y aliadxs). Hay un activismo parecido con la diversidad psicológica-psiquiátrica, el mad pride (orgullo loco), que se inició en Canadá pero que ha tenido segumiento en Estados Unidos y en Reino Unido. Se reapropia de términos como mad, nutter o psycho. El movimiento más importante en relación al mentalismo (capacitismo relacionado con la diversidad psicológica-psiquátrica) es de los supervivientes de la psiquatría y la antipsiquatría. No todos los activismos de la diversidad psicológica-cognitiva son antipsiquiátricos, pero sí todos luchan en pro de una mejor psiquiatría y de más autonomía y capacidad de decisión en los tratamientos.

Precisamente hace un par de días hablaba con L. sobre mi relación con mis diagnósticos y mi "psiquiatrización". Desde las corrientas postmodernas del feminismo hablan/hablamos de la centralidad del discurso: el cuerpo como discurso, nosotrxs como discurso, las enfermedades como discurso... Me gustó mucho cómo Beto Preciado, en la Somateca, hablaba de los diagnósticos como ficciones políticas, del sida, en concreto, como ficción política, pero, y cito de memoria, "pero la gente muere de sida, para Foucault todo era discurso y Foucault murió de sida". Así surgieron las ficciones políticas vivas. Los diagnósticos psiquiátricos serán producto de una sociedad neoliberal obsesionada con la productividad, y mi dependencia del prozac estará íntimamente relacionada con las necesidades de la industra farmacéutica, pero eso no hace que deje de pensar que estaría muerta si no fuera por el prozac o por mi psiquiatra. Ficciones políticas vivas. ¿Qué haría Deleuze con esto? (¿por qué siempre nos olvidamos de Guattari?)

Descripción de la imagen: Viñeta titulada Los trastornos mentales no son adjetivos. En el centro, de unos labios salen diferentes bocadillos: "¡mi madre me chilló ayer! ¡es tan BIPOLAR!", ""casi me provocas un ataque de pánico!", "¡estás súper anoréxica!", "¡para de ser tan psicópata!"; "¡mi TOC sale a la luz otra vez!", "oh, sí, ayer me sentía realmente deprimidx", "¡te juro que estoy como retrasado!"; "estuve despiertx hasta la una, ¡mi insomnio es un asco!"



Gorda

Descripción: Un hombre le dice a una mujer "Sabes, ni siquiere te veo rellenita. A mis ojos, eres perfecta, no eres "gorda", eres preciosa"; ella le contesta: "en realidad, gilipollas, soy ambas cosas".
Fuente

 
Siempre he estado más o menos a dieta. Eso no quiere decir que me haya limitado mucho o que haya seguido planes estrictos más que en (muy) pocas ocasiones, sino que siempre había una parte de mi cabeza que estaba a dieta, lo que no hacía que dejara de comer, pero sí que me sintiera culpable al hacerlo. (Lo que me recuerda, en relación a una conversación del otro día, que este es uno de mis pecados biopolíticos...).

Llevo poco tiempo leyendo cosas sobre gordofobia, liberación gorda y activismo gordo, pero aún así ya he hecho descubrimientos bastante interesantes (aunque prácticamente todos en inglés).

Hay un tumblr muy interesante llamado This is Thin Privilege (Esto es Privilegio de Delgadxs), donde la gente sube experiencias relacionadas con la gordofobia. He aprendido mucho, sobre todo sobre la no-correlación entre delgadez y salud y sobre mis propios prejuicios acerca de la gordura.

Este es un artículo muy interesante (en inglés) sobre la interseccionalidad de privilegio delgado y otras variables (específicamente raza y género). Aquí otro (también en inglés) sobre por qué la liberación gorda es algo totalmente queer. Y aquí una entrada (inglés) sobre cómo no ser unx gilipollas con tus amigxs gordxs.

En español también habrá cosillas interesantes, pero he encontrado menos. En su momento, La Letra Escarlata escribió sobre gordofobia, por no hablar del fanzine online Gorda! El blog Cuerpos Positivos también tiene muchas entradas interesantes sobre aceptación y positividad corporal.

Todo esto viene a que, como cada lunes, vuelvo a ponerme a dieta. Y a que no encuentro ropa para mí en muchísimas tiendas. Y ambas cosas pese a que yo me veo estupenda.





Cuerpos sexuados



Tenía muchas ganas de leer entero Cuerpos sexuados: la política de género y la construcción de la sexualidad (Anne Fausto-Sterling, 2000). Lo guardaré en la misma estantería mental que La construcción del sexo: Cuerpo y género desde los griegos hasta Freud (Thomas Laqueur, 1990) o Ciencia, cyborgs y mujeres (Donna Haraway, 1991). La estantería se llama respuesta a "si me parece muy bien todo esto del feminismo y de la construcción social del género, pero biológicamente blablabla". Aunque sea un nombre un poco largo para un rótulo.

Fausto-Sterling se define como bióloga, feminista e historiadora de la ciencia. El libro empieza con la historia de María Patiño, vallista española que fue expulsada de los mundiales de Kobe de 1985 por no pasar el control de género. Dedica varios capítulos a hablar de intersexualidad, tras lo que se centra en cómo se han entretejido (y siguen entretejiendo) ciencia y cultura a la hora de sexualizar y "dicotomizar" el cuerpo, el cerebro y las hormonas.

"Nuestros cuerpos son demasiado complejos para proporcionarnos respuestas definidas sobre las diferencias sexuales. Cuanto más buscamos una base física simple para el sexo, más claro resulta que 'sexo' no es una categoría puramente física [...]. Mi intención es mostrar la dependencia mutua de estas afirmaciones, en parte abordando temas como la manera en que los científicos (a través de su vida diaria, experimentos y prácticas médicas) crean verdades sobre la sexualidad; cómo nuestros cuerpos incorporan y confirman estas verdades; y cómo estas verdades, esculpidas por el medio social en el que los biólogos ejercen su profesión, remodelan a su vez nuestro entorno cultural" (pp. 19-20).

Aquí se puede acceder al pdf del libro en inglés.

La imagen está extraída de ese documento (página 59).
Descripción de la imagen: regla falométrica sobre el tamaño del clítoris/pene tras el nacimiento del bebé. De 0 a 1 centímetro: es una niña y un clítoris médicamente aceptable; de 2,5 a 5 centímetros: es un niño y un pene médicamente aceptable; entre 1 y 2,5 centímetros: ¡es inaceptable! ¡hay que operar!


Apuntes de verano

Fotograma de El color púrpura (Steven Spielberg, 1987)


Me llevé de viaje al tiempo y por casualidad El color púrpura, de Alice Walker y Feminismos negros: una antología (editado por Mercedes Jabardo; ¡lo puedes descargar gratis desde Traficantes de Sueños!). No sé desde cuándo llevaba El color púrpura dando vueltas de estante en estante y no sé cómo no lo había leído antes. Atracón interseccional en la playa.

Chelsea Manning quiere cargarse el patriarcado ella sola, como diría Irene. Ahora también destapa la transfobia y el cis-sexismo imperante en los medios de comunicación, que no saben cómo llamarla o cómo tratarla. Que incluso se niegan explícitamente a utilizar los pronombres correctos "hasta que no se vean cambios físicos". Mala idea o indiferencia o las dos cosas que incluso encontramos en medios presuntamente LGTB (me río de la T y me río de la inclusividad y de la alianza), como Cáscara Amarga o Ambiente G.

Las reacciones en torno a Manning han despertado muchos debates sobre las políticas carcelarias. En inglés estadounidense se habla de "prison-industrial complex" para referirse a la industria y mercantilización del sistema de prisiones. Es asombrosa la continuidad de la esclavitud en el sistema carcelario en Estados Unidos. Tanto Angela Davis como Dean Spade y Laura Whitehorn nos hablan sobre ello.

Hablando de prisiones estadounidenses y de interseccionalidad, vimos la serie The Orange is the New Black prácticamente en tres días. Estupendo su tratamiento y sus matices sobre tantas variables, y estupendo que sus meteduras de pata, intencionadas o por descuido (agresividad sexual y desprecio del consentimiento por parte de una protagonista, tratamiento del personaje white trash América profunda), despierten debates más interesantes que un programa menos cuidado. Menos mal que existe Autostraddle.

Toda la historia de Miley Cirus y su actuación y la misoginia y blablabla me aburre bastante. Me interesa más lo que he aprendido con las críticas a su video musical y a su baile del twerking (popular baile con claras implicaciones de género y de raza), en relación al concepto de apropiación cultural.

Fuente