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Y comieron perdices

Dina Goldstein: Y fueron felices para siempre.




Sombra de chico

El sábado (h)ojeaba libros con N. en una tienda cuando nos topamos con uno llamado Julia, la niña que tenía sombra de chico, un pequeño librito que catalogan como literatura infantil-juvenil. Lxs autorxs del texto son Anne Galland y Christian Bruel; y la ilustradora se llama Anne Bozellec.

Nos gustó el título. Nos gustaron las ilustraciones. Nos gustó que la editorial se llamase El Jinete Azul. Nos encantó la edición. Lo leímos en la propia librería y nos gustó que Julia fuese a la vez Julia y el niño que tenía por sombra; nos gustó que hablase de chico-chicas y de ser niño y niña a la vez; nos gustó que llamase al género frascos cerrados y rígidos de pepiniños y pepiniñas; nos gustó (y nos chocó) que hablase con total naturalidad de masturbación.

Editado inicialmente en Francia en 1977, se publicó en España en 1980 bajo el título Clara, la niña que tenía sombra de niño, con algunas páginas censuradas, en la colección La Sonrisa que Muerde de la Editorial Lumen. Es, por tanto, la primera vez que ve la luz al completo.


La princesa multicolor


La princesa de un lejano reino, Ana, debe seguir la tradición y contraer matrimonio para acceder al trono. Sin embargo, no se siente atraída por ninguno de los príncipes que han acudido a pedirle la mano y su verdadero sueño es ser feliz junto a una dulce ranita. Cuando ésta le pide un beso, que por no intentarlo no sea, la rana no se convierte en un apuesto galán, como en el cuento de los hermanos Grimm, sino en una hermosa joven.

Así se desarrolla el argumento de La princesa Ana, la obra de teatro dirigida por Eva Bedmar que se exhibe en la Sala Tarambana (Madrid) durante los meses de octubre y noviembre. Se trata de una adaptación al teatro del cuento homónimo de Luisa Guerrero, autora e ilustradora que lleva desde 2005 editando historias infantiles en las que la homosexualidad es parte integrante de la historia.

Podemos seguir riéndole las gracias a los que hacen chistes sobre las iniciativas lanzadas para que reflexionemos sobre cuáles son los cuentos infantiles que queremos contarles a nuestrxs hijxs (a lo mejor preferimos quedarnos con las interpretaciones que otrxs hacen, que alababan a la Cenicienta por recibir malos tratos sin rechistar...).

Eva Bedmar defiende en AmecoPress que
los pequeños reaccionan con total normalidad y eso es precisamente lo que pretendemos: que la homosexualidad se viva como algo normal, con lo que convivimos, desde la infancia”. Son precisamente los padres y madres lxs más reacios a este tipo de obras, literarias y teatrales.

Al fin y al cabo, ningún padre y ninguna madre tiene por qué hacer referencia a su hijx a la diversidad afectivo-sexual. Al fin y al cabo, una personita de cuatro, cinco, seis..., nueve
años, no piensa en parejas o en amor ni entiende de cosquilleos. Al fin y al cabo, ningún tío o padre le pregunta a su hijo por las niñas de clase guiñándole el ojo y ninguna abuela le insiste a su nieta preadolescente acerca de los pretendientes que debería tener.

Documentación interesante

COGAM: Lista de cuentos infantiles que tratan la diversidad afectivo-sexual y lista de editoriales (pdf) que promueven estas obras.


De libros prohibidos


Si quemáis mis libros, quemaré toda la ciudad.
Ulric von Hutten

Esta semana se celebra en Estados Unidos la Semana de los Libros Prohibidos. Desde 1982, esta conmemoración de la libertad de lectura trata de llamar la atención sobre el número exagerado de libros que son denunciados o incluso prohibidos en el país (más de diez millares lo han sido desde el comienzo de esta tradición).

En 1557, el Papa Pablo IV dio luz verde al primer Índice de Textos Prohibidos. Sin embargo, la destrucción de libros no empezó en el siglo XVI ni fue inventada por la Iglesia Católica, sino que ya en Mesopotamia, el mismo lugar en donde nació la escritura, nació la destrucción de ésta.

Desafortunadamente, la prohibición de libros no ha quedado desterrada con la abolición de los Index librorum prohibitorum. Desde 1990, la Asociación de Bibliotecas de EEUU (ALA) registra cuáles son las obras censuradas en su país y por qué motivos. Así mismo, es muy interesante consultar las peticiones formales para eliminar determinados libros de los registros de las bibliotecas. De las 10.676 solicitudes presentadas entre 1990 y 2009 (la mayoría por contenido sexual explícito o por ser inadecuado para la edad estimada), había 866 motivadas por 'homosexualidad' y 316 por 'anti-familia'.

A Tango Makes Three (Peter Parnell y Justin Richardson, 2005) es un libro infantil que cuenta la historia de dos pingüinos macho emparejados y que crían a un polluelo. Esta pequeña obra, basada en un hecho real del zoo de Central Park, se ha convertido en la obra más impugnada todos y cada uno de los años desde su publicación.

Entre las obras que lograron retirarse de las bibliotecas escolares o públicas están The Bermudez Triangle (Maureen Johnson, 2007), una novela juvenil que trata la relación de tres adolescentes, dos de las cuales mantienen una relación. Es precisamente el lesbianismo de estos personajes lo que provocó su eliminación de las estanterías de un instituto Oklahoma.

The Color Purple (Alice Walker, 1982), se encuentra en la lista de los cien libros cuya censura más veces se ha reclamado durante el siglo XXI. Premio Pulitzer 1983, trata las relaciones de amistad (a veces con tintes homoeróticos) y sororidad, el racismo y el sexismo. Beloved es una de las obras más importantes de Toni Morrison, y otro de los libros que ostentan el mismo y triste honor. No quiero dejar de citar I Know Why the Caged Bird Sings, un trabajo autobiográfico de Maya Angelou, que irritó por su retrato del machismo y del racismo.

La lista es larga. Por desgracia.

Ya en los años treinta, Reino Unido temía que la abolición de libros que trataban el lesbianismo pudiera focalizar la atención sobre éste, como había ocurrido con The Well of Loneliness (El pozo de la soledad, Marguerite Radclyffe Hall, 1928). Espero que sus miedos fueran fundados.

Quizá es eso lo mejor que podemos hacer en la Semana de los Libros Prohibidos: buscar un libro prohibido, leer un libro prohibido.