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tatiana de la tierra

las lesbianas insisten en documentar su lesbianismo.
así perseveran las lesbianas, repitiendo lo que son: lesbianas.
todas las lesbianas están hechas de mujeres que regresan a sí mismas.
tatiana de la tierra


Hace unas semanas, Seres Extrañxs me descubrieron a tatiana de la tierra y, ay, cómo he podido vivir tanto tiempo sin conocerla.

Poeta, activista, bollera, latina, migrante, marrana.

Y ahora no sabría por dónde empezar. ¿La biografía clásica? Nació en Colombia en 1961, se crió en Miami y se educó en Florida, Texas y Nueva York. Murió en 2012. ¿La biografía que ella escribió? (en inglés tiene una versión más larga).

Nació en Villavicencio, Colombia, América del Sur el 14 de mayo de 1961.
Era dulce, tierna, obediente y amorosa.

Emigró a Mayami, Florida en 1969.
Se emputó para siempre.
Se volvió roquera y marihuanera. 

Se graduó de South Dade Senior High en Homestead, Florida en 1979.
Se transformó en una hippie. 

Se graduó de Miami-Dade Community College con un Associate in Arts en 1981.
Se enamoró de una mujer salvaje.
Se convirtió en una mujer salvaje. 

Se graduó de la Universidad de la Florida con un Bachelor of Science en psicología en 1984.
Se convirtió en una lesbiana odia-hombres.
Se hizo masajista.
Se hizo prestamista.
Se hizo gitana.
Se hizo una femme con botas de combate.
Se hizo editora.
Se hizo activista.
Se hizo salsera.
Se hizo hedonista.
Se hizo escritora.
Se hizo pobre.

Se hizo ciudadana de los Estados Unidos de América en 1995.
Todavía estaba emputada.

Se graduó de la Universidad de Tejas de El Paso con una Master of Fine Arts en creación literaria en 1999.
Se hizo profesora.
Se hizo escritora con credenciales.
Se hizo pornógrafa.

Se graduó de la Universidad de Buffalo en Nueva York con una Master of Library Science en 2000.
Se hizo bibliotecaria.

Y la moral de este cuento es: una niña emputada se hace lo que le da la gana.

¿Qué voy a añadirle yo a eso?

Le han publicado en muchas monografías (incluida This Bridge We Call Home, editada por Gloria Anzaldúa en 2002) y revistas. Ella misma coeditó dos revistas lesbianas latinas en Miami: esto no tiene nombre (1991-1994) y conmoción (1995-1996). (¡He estado googleando y no encuentro ejemplares!).

Su primer libro fue For the Hard Ones: A Lesbian Phenomenology / Para las duras: Una fenomenología lesbiana y luego también publicó los fanzines Porcupine Love and Other tales from My Papaya y Píntame Una Mujer Peligrosa. 

Me encanta su Oda a las lesbianas desagradables:
me encanta una lesbiana fea
que camina coja
que habla con un ceceo
que deja su caja de dientes en el lavamanos en la noche
se viste con pantalones de poliéster
se unta colonia barata de hombres
tiene una barba tan larga que se para en ella
le brotan verrugas en los doce dedos de sus pies
carga una escupidera en el bolsillo
se seca el sudor con un pañuelo de papel periódico

sueño con una lesbiana sin dinero
tan pobre que no tiene carro ni monedas para el autobús
camina descalza por las calles dondequiera
lava la ropa con agua de lluvia
les roba a las super tiendas
estafa a los hombres de negocios
prende fósforos en su pierna de madera
hace una parrillada de pájaros en su carrito de compras
los sazona con sal nomás
se chupa los dedos bajo la luz de la luna

tengo ansias de una lesbiana regorda
tan grande que no cabe dentro de la puerta de Starbucks
y tienen que construir un café afuera para ella
tan gorda que se pone pulseras en los dedos
su estómago es un tambor
sus estrías son grabados jeroglíficos
es tan pesada que los platos tectónicos se mueven debajo de sus pies
tan grande que el Lago Maracaibo es su bañadera

Roma escribió una entrada sobre ella con el poema "Para que no me olvides", con el que nos la descubrió, y más información interesante. Y tantas barbaridades hacen que las mujeres con barba me pongan sentimental. 



orgullo e interseccionalidad



El jueves estrenaron en España Pride (Orgullo, Matthew Warchus, 2014), una película inglesa sobre la alianza entre movimiento minero y LGTB en los años ochenta. Es 1984 y un grupo de activistas (que llevan la librería londinense Gay's The Word) comienzan a recaudar dinero para apoyar la huelga de minerOs convocada por el sindicato nacional. Como el sindicato no quiere aceptar el dinero, se lo saltan y escogen un pueblo al azar, en Gales, a donde acuden a pasar unos días. Es la historia real de Lesbians and Gays Support the Miners.

Aquí está el trailer en español (un poco diferente, bastante menos político)

Fui a ver la película con mucho miedo, porque me esperaba una especie de Bienvenidos al norte (Bienvenue chez les Ch'tis, Dany Boon, 2008) a lo marica: gays (y alguna lesbiana) urbanitas civilizadxs visitando a pueblerinxs heteros e incivilizadxs para, con la convivencia y unos cuantos gags, descubrir al final que todxs somos personas.

Y... bueno, en realidad sí. Pero tampoco. El caso es que llevo confusa cinco días. Porque los recursos cinematográficos (facilones) funcionan y lloras y claro, quién se pone a analizar los sutiles mecanismos de clasismo y homonormatividad cuando estás llorando.

Y sí, las bromas son a costa del encuentro entre el marica y el pueblerino. Y sí, la politización del urbanita queer y la politización del minero parecen de universos completamente diferentes. Y sí, las bolleras que quieren un grupo no mixto se salen del tiesto porque ¿quién habla de feminismo? ¡esto es la revolución! Y sí, el SIDA aparece muy poco y estamos en los ochenta. Y sí, parece que un movimiento social depende del heroísmo de una sola persona (hombre cis, por supuesto). Y sí, la violencia policial brutal que se produjo en las huelgas mineras de 1984-1985 casi no aparece. Pero también hay cruces interesantes en la convergencia de sendas politizaciones. Y también intersecta lo marica y lo obrero en algunos momentos.

Así que sí, parece que tengo que verla otra vez, ahora sin llorar y eso, para averiguar si se salva o no.

Y nunca viene mal salir de una sala de cine con ganas de cantar con fuerza eso de we will laugh the day that Thatcher dies


indefendible


Europa es indefendible. Europa es moral y espiritualmente indefendible  (Aimé Césaire, Discurso sobre el colonialismo, 1955). 

El MUSAC (museo de arte contemporáneo de León) alberga(ba) (hasta ayer) la exposición Colonia apócrifa: Imágenes de la colonialidad en España, "que se pregunta por el significado visual de las imágenes y, en concreto, reflexiona sobre cómo se construyen, se difunden y se interpretan las imágenes coloniales".

Me gustó mucho el proyecto Margen de error (Declinación magnética, 2012). Declinación magnética es un grupo de investigación y producción formado por Aimar Arriola, José Bueso, Diego del Pozo, Eduardo Galvagni, Sally Gutiérrez, Julia Morandeira Arrizabalaga y Silvia Zayas. Margen de error fue su primer proyecto público, aunque en 2014 presentaron otros dos: Vencejo/Ley/Film, una instalación sobre los mecanismos de exclusión, expuesto en Hasta que los leones no tengan historiadores (¡esta expo no termina hasta el 15, en Madrid!); y Les Aliments Refusés o una historia política de los superfoods, una acción que se desarrolló en Matadero Madrid y que recorría la historia de cinco alimentos de origen americano (cacao, amaranto, quinoa, chía y maca).

Margen de error es una reflexión sobre los relatos consolidados sobre la colonización española en América a través de los libros de texto y del tratamiento crítico que de ellos se puede hacer en el aula. La instalación incluye los vídeos de las dinámicas que hicieron con alumnxs de ESO y Bachillerato, así como libros de texto intervenidos.

En la página del grupo, además de una descripción de cada dinámica y vídeo, hay también una reflexión sobre el origen de los libros de texto como herramienta educativa, surgidos en Francia a mediados del XIX con la escuela nacional obligatoria, y actualmente principal canal de transmisión de la Historia (con mayúsculas) y punta de lanza del negocio editorial.

Me han entrado ganas de recuperar mis libros de geografía e historia de secundaria y bachillerato.

Y aprovecho para incluir otra de las imágenes de la exposición; su intención y su origen no tienen nada que ver con una crítica al colonialismo, pero en el contexto del museo y rodeada de todos los cuadros de "descubrimiento" de América y de motivos religiosos, me pareció brillante. Es de Costus (Juan Carrero y Enrique Naya), de una serie de 1978-1981.




locura en RNE


En temporadas en las que me cuesta dormir, escucho la radio toda la noche. Lo sé, no parece un buen remedio contra el insomnio, sobre todo cuando te enfadas con lxs locutorxs e invitadxs y acabas sacando una libreta o el mismo móvil para tomar notas. Y no, si escuchara podcast de estupendos programas feministas y autogestionados tampoco funcionaría, la idea es dormirse, no engancharse.

Anteayer, en Gente Despierta, un programa nocturno de RNE, presentado por Carles Mesa, invitaron a un médico psiquiatra especializado en medicina legal y forense: Leopoldo Ortega-Monasterio.

Durante treinta minutos de radiodifusión pública, una persona con toda la legitimidad que le da la autoridad médica, el espacio mediático, los títulos y doctorados y, por supuesto, el traje y la pajarita (no lo vemos pero nos lo cuentan), ayudado por un presentador terrible, construyen un espacio de la psicopatología y la enfermedad mental como Otro, espacio de la rareza y la anormalidad frente a nuestra realidad normal (implícitamente normativizada y normalizada).

Distinguen la especialidad psiquiátrica del resto de especialidades por una sintomatología sin referencia anatómica ni base orgánica cerebral (el cuerpo patologizado del loco es el más obvio cuerpo sin órganos). Así, el psiquiatra decide quién está enfermo y quién no lo está (esta frase, literal, puede parecer obvia, pero no sé si a todxs nos suena igual de terrible). El síntoma como significante sin referente, la más evidente de las construcciones disfrazada de ontología.

"Hoy, afortunadamente, hay pocos, muy pocos, retrasados mentales (...); pero, también un chico que tenga la desgracia de ser un retrasado mental, un síndrome de Down, por ejemplo (...), cuando cumpla la mayoría de edad habría que incapacitarlo"... Aquí es cuando tuve que levantarme para tomar notas. ¿"Retrasado mental"? ¿No se supone que una persona que trabaja estos temas tiene la sensibilidad de formarse, de comunicarse con las comunidades de personas psiquiatrizadas? ¿No se nota que "retrasado mental" no se ajusta a ninguna realidad? Aunque quien presupone que algunas personas deben ser incapacitadas de por sí, por divergencias cognitivas o de desarrollo normativo...

A continuación, tranquiliza a lxs espectadorxs: ya no hablamos tanto de locxs, enajenadxs, enfermxs mentales graves... sino de ansiosxs, depresivxs, fóbicxs. Psiquiatría pesada versus psiquiatría ligera. Neurosis versus psicosis. Locxs buenxs versus locxs malxs. Lxs que podríamos ser nosotrxs versus lxs que siempre serán otrxs. Lxs que, literalmente según el presentador, "no son unos locos", versus lxs que sí lo son.

También tratan el tema de los pabellones psiquiátricos de las cárceles (prisiones que definen como espacios de "control coactivo estatal", lo que encuentran positivo). Y aquí ya apago la radio por supervivencia emocional. Así no me voy a dormir nunca.


frances: undateable


Antes no lloraba nunca en el cine y los últimos meses lo hago con todas las películas: desde Her (Spike Jonze, 2013) hasta Amarcord (Federico Fellini, 1973) u Omar (Hany Abu-Assad, 2013); y, si el sábado hubiera ido a ver Spiderman 2, habría llorado también.

Frances Ha (Noah Baumbach, 2012) es tan pedante y pretenciosa que una crítica la ha definido como "un episodio de Girls dirigido por Truffaut", la protagonista busca referencias de la obra de Virginia Woolf para describir su vida y viaja un fin de semana a París leyendo a Proust. Y seguro que, además, Baumbach no es el nuevo Woody Allen ni sus películas tienen nada que ver con Wes Anderson. Pero esto tampoco es una crítica del filme, así que me da igual.

En realidad tan solo quería describir dos escenas. La primera, para poder entender la otra, es aquella en la que Frances, bastante borracha y bastante perdida en su vida y desorientada en una fiesta de "personas demasiado mayores", bueno, "no mayores que ella pero sí más maduras", dice: "Es eso, cuando estás con alguien, y le quieres y lo sabe, y te quiere y lo sabes... pero estáis en una fiesta... y cada unx está hablando con otra persona, y estás riendo... y miras a través de la habitación y vuestras miradas coinciden... porque... no porque seas posesivx, ni es algo necesariamente sexual... sino porque... porque esa es tu persona en esta vida. Y es divertido y es triste, pero solo porque esta vida acabará, y nadie sabrá de ese mundo secreto que existe justo aquí y ahora en público, pero imperceptible. Es como cuando hablan de otras dimensiones que existen entre nosotrxs, pero que no tenemos la habilidad de percibir. Eso es lo que quiero de una relación. O de la vida, supongo".

Frances tiene ligues durante la película pero ninguna pareja ni historia de amor romántico. En la última secuencia, un chico con el que el guión había amenazado con emparejarla en un par de ocasiones le hace ver que está soltero y parece que van a besarse o a pedirse salir o algo por el estilo. Pero, entonces, en la siguiente y última escena, Frances habla con su jefa y ríe mientras mira de reojo a alguien: "¿a quién le haces ojitos?", le pregunta; "A Sophie", contesta, "es mi mejor amiga". Sophie también habla con alguien, en la otra esquina de la habitación, en esa fiesta, también ríe, y también la mira. Ahí fue cuando lloré.

Le decía a unxs amigxs que hace años, tras una ruptura importante, podía pensar en comer helado viendo películas de Bridget Jones (porque comer helado -y torrijas- viendo Chicas Malas lo hice la semana pasada y no tiene absolutamente nada que ver). Ahora, sin embargo, leemos Mari Luz Esteban y buscamos referentes culturales que des-jerarquicen la pareja y el amor romántico sobre otro tipo de relaciones. Y por supuesto que la relación entre Frances y Sophie no es el mejor referente, ya que en la película reproduce algunas dinámicas poco saludables (celos y exclusividad, principalmente), pero supongo que anoche me pareció más que suficiente.

Siento que los últimos meses he convertido este blog en una carta de amor a todxs mis amigxs, but it's my party and i cry if i want to.


Muerte y Sálvame


Nos estamos muriendo todo el tiempo. Pasé la tarde hablando con L. sobre la muerte. Bueno, también hablamos de ansiedad, de crochet, de cine, de lo mucho que nos queremos y de Sálvame Deluxe; que si no qué bajón.

Gerard Coll-Planas publica en 2012 La carne y la metáfora: una reflexión sobre el cuerpo en la teoría queer. En su aproximación a la percepción del cuerpo en la posmodernidad, comienza por la concepción de Norbert Elias del proceso civilizatorio: una lucha contra la naturaleza que tiene dos puntos débiles, el sexo y la muerte. Para Elias, se estarían relajando las reglas que regulan la sexualidad mediante un autocontrol interno, pero el horror que provoca la muerte va en aumento.

El recorrido que hace Coll-Planas con ayuda de Norbert Elias y de Zygmunt Bauman sobre la percepción de la muerte en la modernidad y en la posmodernidad se podría acompañar muy bien del discurso de Beto Preciado sobre los diferentes regímenes de verdad en los siglos XIX y XX.

Antes de la modernidad, se entiende la muerte como parte de la vida, obra del destino o voluntad divina (aparatos de verificación teológico-trascendentales, tanatopolítica, cuerpo plano). Con la modernidad, la razón pretende controlarlo todo, la muerte es la "herida mortal al narcisismo del ser humano", la muerte es el fracaso de la ciencia (aparatos de verificación científico-empírico, cuerpo que es interioridad pública, biopolítica). Así, al no ser capaces de asumir la mortalidad de nuestros cuerpos, aislamos a las personas que están cercanas a la muerte. Nuestra mortalidad no es negada explícitamente, pero es aislada, utilizamos un "lenguaje de la supervivencia" que nos da una vía de escape al horror que supone saber que vamos a morir. Para Bauman, "según el discurso moderno, morimos por causas concretas, mientras que en el fondo todxs morimos... porque somos mortales". ¿Cómo se lidia con la muerte en la posmodernidad? También para Bauman, en esta modernidad líquida ya no olvida la muerte o la intenta vencer con la ciencia, sino que "se deconstruye la inmortalidad en un conjunto de satisfacciones alcanzables", se pospone, se banaliza. Estas tres huidas de la mortalidad (trascendencia religiosa, desconocimiento, aislamiento, olvido), se combinan en el sujeto posmoderno con serias consecuencias: negar la mortalidad es negar la vulnerabilidad, es negar los límites del cuerpo.

Pero paremos un momento, de qué sujeto habla Coll-Planas, de qué sujeto habla Elias, de qué sujeto habla Bauman. L. y yo hablábamos de otro sujeto, desde otro lugar. La posición de la que salen las voces de L. y la mía es bastante similar, pero nuestra visión de la muerte es opuesta. Aun opuesta, es claramente diferente a la de ese hombre (hombre) tan posmoderno que ignora la muerte, que pospone la muerte, que olvida su vulnerabilidad. Qué sujetos pueden permitirse olvidar la muerte. Coll-Planas teme que la teoría cuir se olvide de la muerte y de los límites del cuerpo, y nos trae el asesinato de Isaac y Julio como si quisiera recordarnos que lo cuir no se queda en tu taller drag king y que a veces nos matan. Pero precisamente lo cuir no puede separarse de la muerte. Porque nace precisamente de la conciencia de vulnerabilidad. Quiénes son esos sujetos de los que hablan Coll-Planas, Elias, Bauman... que pueden permitirse olvidar la muerte. Y dónde metemos en estos discursos a esos otros cuerpos que bailan con la muerte cada día. A los cuerpos enfermos, a los cuerpos que han escuchado de su médicx la fecha de su final, a los cuerpos suicidas, a todos los cuerpos que sí saben de su vulnerabilidad porque se han producido en ella. L. y yo queremos una genealogía de la muerte desde esos cuerpos que, algunos sin ningún miedo y otros con demasiado, nunca se han podido permitir olvidar su mortalidad. Luego hemos pasado a Sálvame Deluxe, que estaba poniéndose la tarde demasiado intensa.

Imagen: "rhytm 10", de Marina Abramovic, performance donde clava un cuchillo entre los dedos de la mano y cambia de instrumento cada vez que se corta. Para Coll-Planas, este tipo de performances, como las de Stelarc, construyen un cuerpo potente que puede vencerlo todo ignorando sus debilidades. Personalmente, pienso que intentan lo contrario. En realidad pensaba ilustrar la entrada con algo de accionismo vienés, pero seguramente C. no volvería a leer el blog, así que he pasado.


Cine con cacahuetes

Just so you know, what you're reading is the complete and relentless story of an addict. Because in most twelve-step recovery programs, the fourth step makes you take inventory of your life. Every lame, suck-ass moment of your life, you have to get a note- book and write it down. A complete inventory of your crimes. That way, every sin is right at your fingertips. Then you have to fix it all. This goes for alcoholics, drug abusers, and overeaters, as well as sex addicts. 
Choke (Chuck Palahniuk, 2001)

C. y yo íbamos cada fin de semana, una, dos o incluso tres veces, al videoclub de la Avenida de Europa para luego ver películas malísimas, mediocres y alguna que otra fantástica (como Chicas malas, la mejor de todas) en su buhardilla mientras comíamos palomitas surprise. C. está convencida de que fue Dogville la primera película que vimos de Lars von Trier, pero no es verdad. Alquilamos Los idiotas y nos pareció terrible y no entendimos nada (probablemente tengamos que volver a verla, C.).

Más de diez años después, el videoclub de la Avenida de Europa esté probablemente cerrado y C. y yo vemos Nymph()maniac (volumenes 1 y 2) en los cines de Plaza de España; de hecho en la misma sala y en los mismos asientos en que vimos en 2005 Lila dit ça (Ziad Doueiri, Francia, 2004), película de la que solo recordamos que la actriz protagonista se llama Vahina, pero no vamos a ponernos sentimentales.


The problem with sex is the same as with any addiction. You're always recovering. You're always backsliding. Acting out. Until you find something to fight for, you settle for something to fight against. All these people who say they want a life free from sexual compulsion, I mean forget it. I mean, what could ever be better than sex?
Choke (Chuck Palahniuk, 2001)

Supongo que empezar con una cita de Asfixia (Chuck Palahniuk, 2001) para pensar Nymph()maniac (Lars Von Trier, 2013) es demasiado obvio, ¿no? Además, Asfixia es demasiado seria para Nymph()maniac. Chuck se ríe de sus personajes y Lars se ríe de ti. Asfixia es una novela que, como casi todas las de Palahniuk, tiene su lado positivo en que lxs personajes son tan terriblemente patéticxs que sabes que nunca serás como ellxs. Nymph()maniac no tiene ese lado positivo, porque te recuerda que eres tan patéticx como sus personajes.

Lars von Trier es un misógino, dicen. Y seguramente dicen bien. Quién no es un misógino. Por supuesto que habrá análisis que nos hagan escapar de esa lectura, por supuesto que podemos trabajar su obra con mucho cuidado y extraer conclusiones feministas. Pero no nos engañemos, es mucho más fácil reconocer que Anticristo, Nymp()maniac, Dogville... pueden entenderse como obras de un misógino que darle la vuelta feminazi. Aunque nos encantan las vueltas feminazis. Joe, el personaje de Charlotte Gainsbourg, se desprecia por su ninfomanía (que no por su adicción al sexo, niega el diagnóstico externo, prefiere la identificación propia); claro que Joe tendría rasgos de empoderamiento y claro que su relato tendría implicaciones feministas, pero solo funciona así porque un personaje varón, Seligman, la salva, lo autoriza, lo regula. Aunque tampoco podemos olvidar que el director es Joe, no Seligman.

Nymph()maniac es una comedia en la que el espectador es el chiste. No sé por qué el guión, tan intencionadamente malo algunas veces ("creo que mi problema es que le exijo demasiado al amanecer", ¿en serio, Joe?), me ha recordado a veces a Los amantes pasajeros (Almodóvar, 2013). No sé si existe lo camp hetero, pero si no, von Trier acaba de inventarlo. El montaje de atracciones, estilo soviético, también sobra. Pero es bueno que sobre. Porque sobran muchísimas cosas. Y eso es parte de su gracia. Dirigir una película de cinco horas sobre la hipocresía utilizando el sexo para volver locxs a lxs críticxs y para mandar a la mierda la polémica de Cannes de hace dos años a través de discursos forzados: un genio.

Dan igual las cuatro horas de película(s) cuando llegas al final porque, te haya o no te haya gustado, te rías con Lars von Trier o te dé rabia que se esté riendo de ti, los últimos segundos son uno de los mejores finales en clave de género que he visto últimamente, solo a la par de Turistas (Ben Wheatley, 2012) y de Death Proof (Quentin Tarantino, 2007). Hey Joe, where you goin' with that gun of your hand.

What I am is a dirty, filthy, helpless sexaholic, and I can't change, and I can't stop, and that's all I'll ever be. And I'll prove it. Choke (Chuck Palahniuk, 2001)


Cuerpos sexuados



Tenía muchas ganas de leer entero Cuerpos sexuados: la política de género y la construcción de la sexualidad (Anne Fausto-Sterling, 2000). Lo guardaré en la misma estantería mental que La construcción del sexo: Cuerpo y género desde los griegos hasta Freud (Thomas Laqueur, 1990) o Ciencia, cyborgs y mujeres (Donna Haraway, 1991). La estantería se llama respuesta a "si me parece muy bien todo esto del feminismo y de la construcción social del género, pero biológicamente blablabla". Aunque sea un nombre un poco largo para un rótulo.

Fausto-Sterling se define como bióloga, feminista e historiadora de la ciencia. El libro empieza con la historia de María Patiño, vallista española que fue expulsada de los mundiales de Kobe de 1985 por no pasar el control de género. Dedica varios capítulos a hablar de intersexualidad, tras lo que se centra en cómo se han entretejido (y siguen entretejiendo) ciencia y cultura a la hora de sexualizar y "dicotomizar" el cuerpo, el cerebro y las hormonas.

"Nuestros cuerpos son demasiado complejos para proporcionarnos respuestas definidas sobre las diferencias sexuales. Cuanto más buscamos una base física simple para el sexo, más claro resulta que 'sexo' no es una categoría puramente física [...]. Mi intención es mostrar la dependencia mutua de estas afirmaciones, en parte abordando temas como la manera en que los científicos (a través de su vida diaria, experimentos y prácticas médicas) crean verdades sobre la sexualidad; cómo nuestros cuerpos incorporan y confirman estas verdades; y cómo estas verdades, esculpidas por el medio social en el que los biólogos ejercen su profesión, remodelan a su vez nuestro entorno cultural" (pp. 19-20).

Aquí se puede acceder al pdf del libro en inglés.

La imagen está extraída de ese documento (página 59).
Descripción de la imagen: regla falométrica sobre el tamaño del clítoris/pene tras el nacimiento del bebé. De 0 a 1 centímetro: es una niña y un clítoris médicamente aceptable; de 2,5 a 5 centímetros: es un niño y un pene médicamente aceptable; entre 1 y 2,5 centímetros: ¡es inaceptable! ¡hay que operar!


Calibán, la bruja y los libros

Pensaba que la Edad Media era un periodo tremendamente aburrido, oscuro, plano... O así me lo habían vendido por lo menos. También pensaba que la transición al capitalismo había sido lineal. O así me lo habían vendido por lo menos. Si aún no has leído Calibán y la bruja: mujeres, cuerpo y acumulación originaria de Silvia Federici, entra corriendo en el enlace y descárgalo o cómpralo. Traza la historia de la transición del feudalismo al capitalismo a través de las herejías y las rebeliones de las clases bajas, a través de la lucha de las mujeres y de su represión, a través de los movimientos indígenas y de su represión, a través de la represión y la violencia, represión y violencia, represión y violencia, pero más rebeliones, siempre más rebeliones. Le da de hostias a Marx y le da de hostias a Foucault. Lo que no puedo entender es por qué no lo leí antes. Cuando leo estos libros reveladores, me pregunto sobre la cantidad de ensayos y novelas que están ahí esperando y que no he encontrado o no encontraré.



Tomboy



Llevo tanto tiempo mascando una entrada sobre la islamofobia y el discurso neocolonial en las acciones de Femen que acabo de darme cuenta de que hace más de un mes que no escribo. Así que recupero el blog para comentar una película que ya tiene dos años pero que, por lo menos en Madrid, acaban de estrenar: Tomboy (Céline Sciamma, 2011).

Tomboy significaría marimacho o machorra en inglés. La película es francesa, pero el término galo es garçon manqué (¿chico fallido?) y sus connotaciones no se ajustaban a los objetivos de la directora. N. y yo somos "adictas a la crítica mediática feminista" y vamos al cine con lupa morada.

Tomboy pasó nuestra prueba y con creces. No sabría decir si la película está protagonizada por un niño trans, si lo está por una bollera... He visto ambas lecturas en diferentes reseñas y no creo que sea lo importante. Para mí la historia es una historia claramente trans, pero nos encantó que la protagonizara un niño que no tiene los conocimientos o la capacidad para generar un discurso teórico, lo que lo hace mucho más complejo y al mismo tiempo muchísimo más sencillo. Me encantó cómo se refleja la violencia, podía haberse optado por escenas de una violencia más gráfica y sangrienta, pero consigue transmitirte una angustia escalofriante con solo un vestido azul. La escena de la "prueba de género" me recordó a XXY (Lucía Puenzo, 2007) e incluso a Boys Don't Cry (Kimberly Peirce, 1999). Me encantaría-encantaría-encantaría que la pusieran en todos los colegios; aunque creo que sería más importante que la vieran lxs padres...


Feliz/Normal


Hace tres horas empecé a leer ¿Por qué ser feliz cuando puedes ser normal? de  Jeanette Winterson. Lo terminé hace una hora y me escondí debajo de la manta amarilla del sofá. Todavía me cuesta respirar.

Confieso que no había leído ninguna obra de Winterson y que esta obra, la más reciente, una autobiografía cuya primera edición Lumen publicó hace poco menos de un año y que ya va por la tercera, me va a obligar a empezar a buscarla por las bibliotecas.

Cada lectorx se agarra a sus obsesiones en cada libro. Es la narración de la búsqueda de una pérdida, la 'pérdida perdida'. Es la búsqueda de una madre, la adoptiva; y la búsqueda de otra madre, la biológica. Pero a mí el tema de la madre me da más igual. Ni siquiera su feminismo ni su lesbianismo. Me quedo con su locura. Me quedo con los libros. Cada una de sus páginas es una carta de amor a los libros. I have my books and  my poetry to protect me, como cantan Simon and Garfunkel.

En su casa había seis libros. Uno era la Biblia y otros dos eran comentarios de la Biblia. Tenía prohibida la ficción y leía en la biblioteca Literatura inglesa en prosa de la A a la Z. "Gracias a Dios que su apellido era Austen", dice. Compraba libros a escondidas y los escondía bajo el colchón ("Quien tenga una cama individual, tamaño estándar, y una colección de novelas de bolsillo, tamaño estándar, sabrá que se pueden acomodar setenta y dos libros por capa debajo del colchón"). Su madre descubrió los libros y los quemó en el patio: "Los había forrado todos con papel de plástico porque eran preciosos. Ahora ya no estaban". Entonces empezó a memorizar. Porque nadie podría quemarle los libros que llevara dentro.

Sus páginas también son un reflejo maravilloso de la intersección entre género y clase. Lo que significa ser una mujer de izquierdas. Lo que significa ser una mujer de clase obrera. Lo que significa ser una mujer de izquierdas y de clase obrera que en 1979 votó por Margaret Thatcher porque no entendió nada. Porque  no se dio cuenta. Porque no imaginó.

Su  madre (a quien llama la señora Winterson) colaboró el exorcismo que le practicaron la primera vez que la descubrió con una mujer. Con dieciséis años se marchó de casa cuando tuvo que elegir entre su novia y el techo. Desde entonces vivió en un Mini mientras trabajaba en un mercado tres días a la semana, iba al instituto y se encerraba en la biblioteca o en la parte trasera del coche con una linterna a leer literatura inglesa en prosa de la A a la Z.  Tras recoger sus cosas, pues había elegido su vida antes que su techo y que la señora Winterson, se despidió de ella:

-Jenaette, ¿puedes decirme por qué?
-Por qué, ¿qué?
-Sabes muy bien el qué.
Pero no sé el qué..., lo que soy..., por qué no le gusto. Lo que ella quiere.  Por qué no soy lo que ella quiere. Lo que quiero o por qué. Pero hay algo que sí sé:
-Cuando estoy con ella soy feliz. Feliz, sin más.
Asintió. Parecía que comprendía y pensé, de verdad, por un instante, que iba a cambiar de opinión, que hablaríamos, que estaríamos al mismo lado del muro de cristal. Esperé. Al final me soltó:
-¿Por qué ser feliz cuando puedes ser normal?


Feminismos en el MUSAC

Cristina Lucas: La anarquista

Ayer estuve en el MUSAC (León), entre comida familiar y comida familiar, viendo Genealogías feministas en el arte español: 1960-2010 con N. Después de la mala experiencia con la exposición del Conde Duque, esta ha compensado con creces. Comparte espacio en estos momentos con otras exposiciones interesantes, como el proyecto de Erreakzioa-Reacciona de Estibaliz Sadaba y Azucena Vieites y la exposición Fundido Encadenado-Break you Nice de la misma Vieites.

Dos errores: la visita guiada (no, por favor, y no hay problema en verla sin guía porque cada sala está muy bien explicada por sí misma, además de que te ahorrarás unas cuantas úlceras) y el encierro de la sala del transfeminismo, que prohibe la entrada a menores. Pero imagino que ninguno de esos problemas es culpa de lxs comisarixs: Patricia Mayayo y Juan Vicente Aliaga, que se merecen una enorme enhorabuena por haber traído al circuito institucional una exposición tan valiente e importante como esta. 

No es una exposición de mujeres artistas ni de la mujer en el arte. Es una exposición sobre discursos en torno al género en el arte español. No está pensada de forma cronológica sino en bloques temáticos: genealogías, cuerpos, trabajo, las otras, luchas colectivas, tiranía de la belleza, mascaradas y performatividad, violencia, cuidados y maternaje, cultura popular y transfeminismos.

Por motivos de presupuesto, no han editado catálogo (de hecho, ni siquiera han editado folleto...), pero la página Web es fantástica. Cada cuadro es una de las salas, y señalan el texto descriptivo, todas las obras, así como la documentación que exhiben en el museo.

El arte no es mi mundo así que conocía pocas de entre las obras que vimos y me enamoraron muchas más. Desde Elena del Rivero hasta Eulàlia Grau, un poco de Juan Hidalgo y mucho de LSD, el Espejito que te grita fea de Pilar Albarracín y las Cartogeografías Humanas de Mau Monleón. Me encantaron los videos de Estibaliz Sádaba (Step, donde se practica aerobic sobre una pila de libros feministas; hasta A mi manera, un juego con los michelines sobre los que se lee la palabra "dieta"), así como las Menstruosidades de LSD y el video de Itziar Okariz (Mear en espacios públicos o privados). Descubrí también la serie Locuras de Marina Núñez, de la que casualmente habla hoy eva uvedoble. Me impresionaron los soldados fálicos de Esther Ferrer de la serie Juguetes educativos. Conocí el trabajo de O.R.G.I.A (Organización Reversible de Géneros Intermedios y Artísticos) y el fantástico Cásting: James Dean de Cabello/Carceller.

Entré emocionada y salí emocionadísima. Bravas.


Vulva



Que el apóstol Junias era Junia, una apóstol estimada, hasta que la Iglesia lo solucionó cambiándola de sexo. Que la puta griega Friné, en el siglo IV, se ofreció a reconstruir los muros de Tebas si a cambio se escribía sobre ellos la inscripción: "Alejandro las destruyó y fueron reconstruidos por la prostituta Friné". Que Gypsy Rose Lee interpretaba su número La educación de una stripper cantando "cuando bajo mi vestido una fracción / y expongo una parte del hombro / no estoy interesada en tu reacción / estoy pensando en [...] el placer que sentí leyendo El abanico de Lady Windemere / o en el capítulo tercero de Historia de la decadencia y la / caída del Imperio romano". Que entonces preguntaba, al final: "¿Cree usted que estaba pensando en el sexo?" y respondía: "Por supuesto que sí". Que en los sesenta Carolee Schneemann utilizaba su cuerpo como una extensión de sus materiales de pintura y performance. Que la exhibición de la vulva salvó a casi todas las heroínas de la mitología griega, romana, india, egipcia... Que las piratas punk. Que las riot grrrls.

Estoy aprendiendo muchísimo con Vulva: La revelación del sexo invisible, de Mithu M. Sanyal. No me convence que a veces identifique rápidamente la genitalidad con la identidad femenina, pero no deja de sorprenderme y de enseñarme.

PS. La imagen central es una Sheela-na-gig. Lo de los lados no lo identifico.


Pornoterrorismo

Pornoterrorismo, de Diana J. Torres, es un libro muy recomendable, tanto si no sabes nada sobre transfeminismo como si has leído mil libros antes.

A lo largo del texto, he ido a marcar la página muchas veces para luego reproducir aquí alguna cita, pero eran tantas las páginas y tantas las citas que lo di por imposible. Trabajo sexual, prácticas sexuales, cuerpo, género, sexualidad, poesía, arte... Y, además, feminismo divulgativo, sin palabras grandes y sin necesitar conocer toda la obra de Foucault o de Butler para abrir sus páginas, con un tono autobiográfico muy entretenido y fácil de leer.

Me he apasionado por su rabia. Muchas veces he hablado de la ira que siento por el control de nuestros cuerpos, de la furia por el sistema capitalista heteropatriarcal del que no sé bien cómo escapar, ni si puedo hacerlo. Diana ha madurado esa rabia, ese cabreo monumental, y ha decidido hacer algo con ello. Ha decidido vengarse. Y lo hace de forma brillante. 


Pagando por ello


El sábado celebré mi cumpleaños (que me gusten las espinacas y que me encante mi cumpleaños son dos de esas cosas que no me pegan), así que tengo unos cuantos libros que leer, ya que tengo unxs cuantxs amigxs bien majxs. El que enganché ayer por la mañana fue Pagando por ello: Memorias en cómic de un putero (Chester Brown). Tal y como indica el subtítulo, es un relato autobiográfico sobre su relación, como cliente, con el trabajo sexual.

El libro es muy interesante y, para mí, ha sido una perspectiva diferente. Me ha gustado la banalización del sexo. Viñetas como las que abren esta entrada me recuerda a Virginie Despentes. No sé si fue ella en Teoría King Kong o si fue citada por Beto Preciado en Testo Yonqui, cuando aseguró que se había sentido mucho más explotada por el sistema capitalista heteropatriarcal trabajando como cajera que trabajando como prostituta. Efectivamente, expone también Chester Brown, hay veces que a la trabajadora sexual no le apetece especialmente ejercer su profesión, pero a mí tampoco me apetece venir al trabajo. Hay otras viñetas con trasfondo parecido, como la siguiente:




Lo compara como si no hubiera ningún problema con ninguna, y a mí me parece que, sobre todo la segunda y la tercera, son bastante violentas. De todas formas y al fin y al cabo, el matrimonio siempre fue un contrato muy similar a la prostitución, ¿no? La primera viñeta tiene también la complicación de "necesito el dinero", "no quiero hacerlo pero necesito el dinero". ¿Eso es una elección libre? Pero, ¿hay alguna diferencia entre ese "no quiero hacerlo pero necesito el dinero" y otros tantos encuadrados dentro del sistema laboral capitalista? Me gusta la cita de Despentes: "Las prostitutas forman el único proletariado cuya condición conmueve mucho a la burguesía".

Hay varias cosas que no me gustan del libro y casi todas tienen relación con la falta de análisis feminista de muchos puntos del debate. Brown iguala la prostitución masculina y la femenina (y excluye la prostitución de otros géneros) ignorando las relaciones de poder entre hombres y mujeres (y el resto de nosotrxs). El autor, además, cita a Sheila Jeffreys como única referencia de la teoría feminista en relación a la prostitución. No quiero decir que Jeffreys no sea importante, pero... en fin, teniendo en cuenta la enormidad del debate feminista en torno al trabajo sexual, centrarse en una única autora (más aún, en esta autora) es o malintencionado o ignorante. No estoy de acuerdo con Sheila Jeffreys en casi nada (ni en su relación con el sexo y el sadomasoquismo, ni con su transfobia, ni con su opinión sobre la prostitución) pero me ha dado muchísima rabia que Chester Brown haya ironizado sobre la percepción que tiene Jeffreys sobre la violencia (más amplia que la de "la otra gente", como dice él).

La obra de Brown me ha dado muchas (más) ganas de leer dos libros: Crítica del pensamiento amoroso (Mari Luz Esteban) y La prostitución (Beatriz Gimeno), con quien seguramente no estaré de acuerdo, pero con la que sé que reflexionaré un montón.


De Fun Home y de criminales



Me parece increíble que no hubiera descubierto Fun Home: Una familia tragicómica, novela gráfica de Alison Bechdel. Resulta que Bechdel es toda una artista y ayer me lo devoré casi sin respirar. Recomendadísimo.

Escribir sobre literatura con la que está cayendo parece inmoral, ¿no? Pero siempre caen y siempre hay gente que habla de literatura.

Hubo un tiempo en el que me escondía del mundo dentro de los libros. Estaba bien. El problema llegó cuando tuve que salir. Anoche conseguí volver a esconderme durante unas horas. Estaría bien que las bolas de goma y las porras también fueran de papel. No sé qué hacer con esta rabia. Porque soy muy cobarde y (creo que) sé que no saldré a la calle si es muy alto el riesgo de que me detengan. Mira tú, tanta gente jugándose que les maten en el mundo (y no necesariamente lejos) y yo asustada por si me detienen. No me da miedo que me peguen, si me pongo exquisita, ni siquiera me daría miedo que me matasen si fuese rápido y limpio. Pero me dan miedo las aglomeraciones o estar en un registro o en un calabozo sin poder alcanzar mis orfidales. De risa, ¿eh? Menuda antisistema. Tengo ganas de llorar porque siento que no puedo soportar no hacer nada pero al mismo tiempo no hago nada. Luego tengo ganas de llorar porque, efectivamente, no puedo soportarlo.

Así que esta noche, quizá, vuelva a leerme Fun Home. O siga con Arab and Arab American Feminisms, una lectura con la que estoy aprendiendo muchísimo. O termine Muere Tristano. Esa sería muy apropiada.


Duelo

Ha muerto Adrienne Rich.

Y es una mierda que solo nos acordemos de lxs grandes cuando mueren.

Lo único que había leído de ella hace dos años era su más clásico ensayo de 1986: Compulsory Heterosexuality and Lesbian Existence. Entré en Gay's the World, la librería LGTB de Londres dos días antes de tenerme que marchar de la ciudad; le pregunté al librero si tenía algo de Adrienne Rich y él pensaba que sólo tenían poesía. Yo entonces ni siquiera sabía que ella era poeta. Me compré A Human Eye: Essays on Art in Society, 1997-2008. Otro de esos libros con más líneas subrayadas que líneas sin subrayar.

Me cuesta leer poesía en inglés. Pero terminé por hacer una (otra) excepción.

In those years, people will say, we lost track
of the meaning of we, of you
we found ourselves
reduced to I
and the whole thing became
silly, ironic, terrible:
we were trying to live a personal life
and yes, that was the only life
we could bear witness to

But the great dark birds of history screamed and plunged
into our personal weather
They were headed somewhere else but their beaks and pinions drove
along the shore, through the rags of fog
where we stood, saying I.

Ha muerto Adrienne Rich.

Y es una mierda que solo nos acordemos de lxs grandes cuando mueren.


Para no feministas

Ya no recuerdo ni en qué blog lo encontré, pero gracias a una amiga lo he recuperado hoy y he podido releerlo. Rosario Hernández Catalán escribió este libro que editó la Federación Mujeres Jóvenes: Feminismo para no feministas: La Vane contra Pátrix (pdf).

La primera vez me acerqué a él con mucho escepticismo, pero me gustó bastante. Es, como el título indica, un libro (capítulo "didáctico", entrevistas a jóvenes y obra de teatro "La poligonera feminista) diseñado para personas que pasan del feminismo ("de hecho te da algo de grima vernos a las feministas en las manifestaciones [...] parecemos paranoicas, ridículas, excesivas, cursis, pesadas, poco objetivas, feas, etc").

Rescato un par de párrafos de los "consejos para las que ya son feministas":

Conviene hacer gala de un feminismo divulgativo ya. Las grandes ideas, y el feminismo lo es, pueden expresarse de manera sencilla. Si no, no son grandes ideas. Hemos demostrado una y otra vez nuestra solvencia teórica y seguiremos demostrándola a través de los estudios de género o del feminismo académico, pero hay que convertir toda esa rigurosa producción teórica en divulgación. Lo digo porque incluso algunos manifiestos resultan oscuros y sólo aptos para las listas que ya se saben la lección. Toca demostrar nuestra valía divulgativa porque las ideas liberadoras deben traducirse a todo tipo de niveles. Quien piensa claro debe escribir claro, y nosotras a veces, sin necesidad ya digo de escribir para la academia, escribimos para nuestro ombligo. No recuerdo quién decía que “la claridad es la cortesía del buen filósofo”, y ha de ser también la cortesía de la buena feminista. Si no, estaremos cayendo en pecado de elitismo y oscurantismo. El lenguaje oscuro ha sido siempre una de las mayores herramientas del poder, mira si no la jerga del Derecho, mira si no cómo la Iglesia Católica gustó durante siglos de usar el latín para dárselas de grande, divina y especial. Quien con su jerga marca distancia no está siguiendo la ética discursiva feminista y de todo movimiento liberador que busque unir a más gente. Si atacamos a las élites patriarcales no podemos reproducir sus malos vicios elitistas.

[...]

Cada mujer agotada, cansada de su vida, y son muchas, guarda en potencia a una feminista. Y para ello no hace falta haberse leído ni a Simone de Beauvoir ni a Judith Butler ni a Amelia Valcárcel. Muchas no iniciadas en el feminismo se creen que no pueden entrar en nuestro “selecto club de lectoras”. Leer más no necesariamente implica tener clara moralmente la práctica feminista. Ni siquiera escribir más. Debemos buscar lo común con las que llegan nuevas, no empezar marcando distancia porque llevamos más años, tenemos más amigas, tenemos más contactos y lecturas, o, en resumen somos ya un poco perras viejas. Si nosotras vamos por la j, la que todavía va por la a debe de ser respetada y escuchada, al fin y al cabo a todas nos queda mucho para llegar a la z. [...] No las corrijamos con altivez porque los egos son frágiles, y a medida que engorda el nuestro disminuye el de nuestra nueva compañera.

La misma autora y la misma Federación publicaron Pero este trabajo yo para qué lo hago (pdf), al que aludí en otra entrada. Voy a copiar también una cita de ese:

Me he preguntado cómo es que cierta gente a la que admiro intelectualmente, gente que me ha dado muchas claves para la rebeldía, para entender que este sistema apesta, me he preguntado, digo, porqué razón esta gente insiste una y otra vez en escribir tan oscuro. Creo que sé la razón, pese al compromiso político, esta gente viene o incluso trabaja en la Universidad. Conozco un poquito este medio, sé algo de sus reglas, de sus exigencias a la hora de hablar y escribir. Aunque esta gente a la que admiro sea crítica con el Estado, el capital y el patriarcado, a la hora de escribir no puede evitar usar un estilo que, consciente o inconscientemente, está destinado a seducir a sus iguales académicos. En el fondo escriben para un imaginario tribunal de sabios (pocas veces de sabias), escriben para que esta o aquel compañero también marxista o feminista se dé cuenta de lo mucho que valen sus teorías y de lo muy a la última que está (también en el pensamiento existen modas y alardes, conviene no ser hortera, conviene ser cool). Es por el ego, por la autoestima intelectual, por dejar con la boca abierta a todo el congreso, a todo el seminario, a todo el público de las jornadas. Es como si yo fuera peluquera y me empeñara sólo en hacer recogidos de novia para demostrar a las compañeras y compañeros lo mucho que valgo. Es como si, para enseñarles mi valía, me empeñase en hacerle recogidos de novia incluso a la señora mayor que viene para que le carde y le tiña sus cuatro pelos, sería ridículo, ¿no?, pues al haber interiorizado las normas de la academia, al pensar que tienen que enseñarle al mundo lo mucho y difícil que han leído, muchas de estas gentes intelectuales comprometidas se pasan la vida haciendo recogidos de novia que no vienen a cuento. E imagínate cómo serán entonces las intelectuales y los intelectuales que no se comprometen, el personal erudito sin más.


Ya me lo dijo una profesora hace un año. Hay que seguir aprendiendo.


Desorden

"No nacemos en un cuerpo equivocado, nacemos en un mundo equivocado como bien dice la activista pro derechos trans Porpora Marcasciano": así habla Erik, elx dueñx de una de las producciones narrativas del capítulo que firman Antar Martínez-Guzmán y Marisela Montenegro en El género desordenado: Críticas en torno a la patologización de la transexualidad (editado en Egales por Miquel Missé y Gerard Coll-Planas).

"El ser humano suele caer en su trampa con demasiada facilidad", continúa Erik, "hemos creado un montón de pequeñas ficciones que nos sirven para organizarnos en sociedad o para conducir nuestra vida personal, pero las creemos de tal forma que nos parecen como verdades absolutas e incuestionables; como el dinero, las fronteras, el tiempo y, por supuesto, entre otras tantas, el género".

Semanas como la pasada me hacen pensar que no valgo para el activismo. Me hastío de la RAE, me hastío de Gallardón, me hastío de la violencia estructural y me hastío de la indignación twittera y me lleno de tristeza. Y El País Semanal se queda tan atrás, tan atrás, con sus reportajes sobre falsa liberación sexual y tríos descafeinados. Y Pérez Reverte hace bromas de feminazis y lxs mismxs de siempre se preguntan por qué no existe un Día del Hombre. Y habría tanto que escribir sobre ello pero para eso están lxs que aguantan toda esta retahíla una y otra vez. Así que yo me encierro en el libro que tenga en este momento y subrayo frases y subrayo frases y les miro desde lejos valientes valientes y les miro desde lejos y subrayo frases y deseo que alguien dinamite toda esta mierda y que el lenguaje las palabras las voces los diccionarios los unos los ceros se deshagan ante nosotrxs.

Así que esta semana tocó esconderse en El género desordenado. Sí. Recomendable.


Borderlands

Cuando leo un libro de esos pienso: "menos mal que lo encontré. qué habría sido de mí si no lo hubiese leído". Luego me quedo pensando en la cantidad de libros de esos que no se han cruzado en mi camino o que nunca tendré tiempo de empezar. Estoy leyendo Borderlands / La Frontera: The New Mestiza (1987), de Gloria Anzaldúa.

Chicana, lesbiana, feminista, escritora y poeta, ya había llamado la atención a principios de los ochenta coeditando (con Cherrie Moraga) This Bridge Called My Back: Writings by Radical Women of Color.

Borderlands
es un libro en la frontera: en la frontera del idioma, en la frontera geográfica, en la frontera de la raza, en la frontera del género...

She has this fear / that she has no names / that she has many names / that she doesn't know her names [...] She has this fear that if she digs into herself / she won't find anyone / that when she gets "there" [...] She has this fear that she won't find the way back.