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Los cómics de Kara Passey

A través de María Llopis descubro a la ilustradora y artista multimedia Kara Passey. A continuación adjunto alguna de las viñetas que más me han gustado.

 -Creo que soy adicta a la crítica feminista de los medios de comunicación. Nunca más disfrutaré de nada.
-Uh, esa canción es tan sexista / -Oh, vale, un chiste de gordas / -Este videojuego está lleno de estereotipos racistas / -Este autor es un misógino imbécil.

 -Oh, Dios, me encantan las chicas gordas, pero no las obesas/exageradas. Tan sólo las que visten bien y tienen confianza en sí mismas. Nadie quiere follarse a una gorda desesperada con baja autoestima.
-¿¿¿Perdona??? ¿Quién coño eres para determinar la autoestima de alguien basándote en su presentación y en su confianza? ¿Piensas que eres aliada sólo porque te follarías a una gorda? ¿Debería sentirme agradecida por tu jodida atención? Estás contribuyendo a los estándares de belleza de la sociedad. ¿De dónde crees que viene la baja autoestima?

 "Mi falda no me convierte en chica".

-Pero decirme que no use lenguaje sexista, racista o capacitismo, ¿no es también opresor?
-Dios, ¡no!


Géneros y otras cárceles


Esta mañana estuve escuchando a María Llopis en la jornada Géneros y otras cárceles: Representaciones subversivas de los cuerpos en las artes audiovisuales en la Universidad Carlos III. También estaban Carmen G. Durán (autora de Dandysmo y contragénero, libro que por cierto me regaló tiempo ha mi amigx Sara) y Carmen González Marín (esa antigua profesora que no debe recordarnos pero que ha marcado tanto a unas cuantas de mi clase). Aparte de la fascinación groupie de ver en persona a María Llopis, escuché y aprendí sobre una serie de cosas que me gustaría no olvidar.

Descubrí a los Mosúo, una sociedad de unas 40.000 personas que se ordena de forma matriarcal dentro de China. Relativizamos la "normalidad" de la forma monógama de relacionarnos y de la unión monógama como núcleo de la sociedad, no sólo en cuanto a su carácter de construcción cultural, sino al poco tiempo (relativo) que lleva vigente. Me gustó cuando María Llopis hizo referencia al control de la sexualidad de las mujeres como eje central del sistema económico-social en el que vivimos y que, entonces, trabajar desde nuestros úteros y desde nuestros coños se convierte en una de las prácticas más radicales posibles.

Conocí (a estas alturas) a Suzanne Lacy y a Judy Baca. Hablaban de la edad y el envejecimiento como otro eje de los cuerpos y de su representación. Carmen G. Marín retransmitía una crítica que había escuchado en otra mesa redonda, sobre la invisibilidad de los cuerpos viejos dentro de las representaciones visuales posfeministas y queer. Me gustó como se respondió a esto desde la filosofía punk del DIY (hazlo tú mismx): está bien criticar las representaciones visuales actuales, pero el posporno nació precisamente por esto: "si no te gusta el porno que hay, háztelo tú mismx". Las obras o las representaciones pospornográficas que podemos encontrar surgen de las inquietudes políticas (y de las pulsiones sexuales) de las personas que las han producido; si tú no estás incluidx, genera tu propio contenido.

Me gusta esto aplicado a un contexto más amplio: si no te gusta lo que hay, háztelo tú mismx. Últimamente me ha afectado más de lo debido la impotencia ante todo lo que nos rodea, como si no tuviera fuerzas para intentar cambiar nada. No puedes "hacerte tú mismx" el sistema económico y no puedes "hacerte tú mismx" el funcionamiento más o menos represivo del estado, obviamente, pero sí puedes (a veces) hacerte tú mismx el entorno más cercano e intentar conseguir un pequeño efecto bola de nieve.

También se habló de la posibilidad de manejar las reglas dolorosas y se habló de los partos orgásmicos. Se criticó a la institución médica (los de la bata blanca que han sustituido a los de la sotana negra), lo que como consumidora "crónica" de medicación siempre me duele un poco. Se habló de la violación. Se habló de reapropiaciones. Se habló de la violencia. Se habló de Virginie Despentes. Se habló de prostitución y de cómo puedes vivir la explotación del sistema en una fábrica más duramente que en el trabajo sexual. Se habló de la performatividad del lenguaje y del femenino plural genérico como reproductor de mujeres. Siempre me da fuerza escuchar a gente que sabe tanto y que, encima, lo expresa tan bien.

La imagen es María Llopis por Shu Lea Cheang.


Feminists fuck better


Vía María Llopis he visto esta imagen que, como eslogan, lleva mucho tiempo dando vueltas por la red y la no-red. De primeras, me ha gustado bastante (así como el tumblr al que me ha llevado). Investigando por un lado y por otro, he llegado a la entrada de un blog que hace unos meses justificaba su reticencia a ese lema en cuatro puntos: (1) se basa en una falsa equivalencia, (2) el hecho de follar mejor o no es irrelevante (no nos hacemos feministas para que tu experiencia sexual sea mejor), (3) invisibiliza a lxs feministas asexuales, célibes o aquellxs que no tienen ningún interés en follar o en que sus artes amatorias sean evaluadas y (4) es soez, no porque el sexo sea soez, sino porque avergonzar a lxs no-feministas mediante la declaración de que follan peor sí que lo es, así como justificar tus ideas políticas con chorradas.

De estos cuatro puntos, me quedo solo con el tercero: la invisibilización de lxs feministas asexuales. Uno de los comentarios a esa entrada dice lo siguiente: "Como feminista asexual, muchas gracias por el punto número 3. El hecho de que seamos pro-sexo no quiere decir que estemos interesadxs en practicarlo".

Soy partidaria, comprendo y comparto la visibilización y politización del sexo que lleva a cabo una parte importante del colectivo queer organizado. Pero me da mucha rabia esa invisibilización, incluso ridiculización de la asexualidad que tantas veces se enuncia. Añado enlace a una interesante entrada sobre ello de Asexual Cupcake (la autora del comentario que he nombrado en el anterior párrafo).


Precariado

Vía María Llopis he encontrado este estudio (pdf) de Rosario Hernández Catalán (Federación de Mujeres Jóvenes): Pero este trabajo yo para qué lo hago: Estudio sociológico sobre los malestares ocultos de algunas precarias conscientes.

Altamente recomendado.


Igualdad

En 2004, la famosa paridad en las carteras mostraba cierto desajuste. Cada ministro tenía una media de 2,75 hijxs, mientras que las ministras se quedaban en 0,6 (fuente). La conciliación laboral-familiar es cosa de mujeres y si eres de clase media o alta y necesitas robarle tiempo a la casa o a la familia (en el caso de que quieras tenerlas, casa y familia) para prosperar en el trabajo, no hay problema, habrá otra mujer que pueda ser tu ama de casa. Las mujeres blancas de clase media nos seguimos emancipando a costa del ejercicio de nuevas opresiones.

Daniela Ortiz (vía María Llopis) ha recopilado una serie de fotos, todas ellas extraídas de Facebook, de entornos domésticos peruanos de clase alta. Siempre hay una empleada del hogar fuera del primer plano. Mira las 97 fotos. Una tras otra.