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un stonewall blanco y cis


En septiembre se estrena en Estados Unidos, con mucha expectación, Stonewall,  una película dirigida por Roland Emmerich sobre las revueltas de 1969. Hace muy poco ha salido el trailer:


Y... bueno. La gente se ha enfadado. Se ha enfadado mucho. No está mal recordar a las caras visibles de Stonewall, a ver cuántos hombres blancos cis como el de la película protagonizaron las revueltas.



Marsha P. Johnson (1944 – 1992) 

Una mujer trans negra, drag queen, activista LGTBQ, trabajadora sexual. Cofundó junto con Sylvia Rivera, Street Transvestite Action Revolutionaries (STAR), un grupo de mujeres trans sin hogar. También participó con Act Up en la lucha contra el sida y el estigma.

Sylvia Rivera (1951-2002)
Una mujer trans latina, drag queen, activista LGTBQ, trabajadora sexual. Cofundadora de STAR, del Gay Liberation Front y de la Gay Activists Alliance.

Stormé DeLarverie (1920 - 2014) 
Una lesbiana butch, birracial, drag king. Activista LGTBQ y contra la violencia de género.

Una mujer trans negra. Activista LGTBQ y activista contra el complejo industrial de prisiones.


Por supuesto que fueron muchas más las personas involucradas en la revolución de Stonewall. Y por supuesto que hubo gente con todo tipo de identidades de género y razas. Pero si fueron algunas personas quieren "prendieron la chispa", como dicen en uno de los carteles promocionales de la película, fueron mujeres negras, latinas, trans, trabajadoras sexuales, y no hombres blancos cis.

Se ha propuesto un boicot contra la película. Aquí hay una recopilación de twits (en inglés) sobre las reacciones tras la difusión del trailer, y aquí un listado con recomendaciones de filmes sobre Stonewall que no son Stonewall.


Orgullosxs


¿Y a nosotrxs, quién nos rescata? es el título del manifiesto de Toma el orgullo para este 28 de junio.

Travestis, camioneras, sin techos, chaperas y maricones de todos los colores la liaron parda allá por el 28 de Junio de 1969. Apenas doscientas transmaricabollos levantaron barricadas y plantaron cara al acoso policial: barricadas de fuego contra la homofobia, la bollofobia, el clasismo, la plumofobia, el racismo y la transfobia. Barricadas de cuerpos que marcaron un antes y un después en la lucha por los derechos de todxs.

Cuarenta y tantos años después, seguimos levantando barricadas. Seguimos tomando calles y plazas contra el despotismo neoliberal que aplasta nuestras vidas. Seguimos luchando contra la violencia que nos despoja de nuestros empleos, de nuestras casas, de nuestra salud, de nuestro futuro. Seguimos en pie de guerra contra la brutalidad policial. Un año más nos enfrentamos cuerpo a cuerpo con la transmaricabollofobia.

Seguimos luchando por nuestra supervivencia. De luchas a vida o muerte, las transmaricabollos estamos en un máster permanente. El máster de la acera de enfrente.

Es allí donde heredamos la fuerza de grupos como Act-Up, Queer Nation y las Lesbian Avengers. Donde nos empapamos de la rabia y de las tácticas de guerrilla de las LSD y de la Radical Gai. Donde aprendimos lo que sabemos de resistencia. Por eso hoy nos levantamos de nuestros sofás, de nuestras asambleas, de nuestros ataúdes y de nuestras bicis. Venimos desde todos los barrios, desde todos los antros, desde debajo de las piedras de nuestras zonas de cruising y de los adoquines de nuestras esquinas. Para dejarles claro, una vez más, que no pasarán.

Que no saldrá adelante el Real Decreto fascista con que se pretende dejar sin cobertura sanitaria a lxs sin papeles. No queremos ver cómo se disparan las cifras de las enfermedades infecciosas, de la sífilis, de la tuberculosis, de la xenofobia. No queremos comprar los antirretrovirales en el mercado negro, ni volver a hacer recuento de seropositivxs muertxs por falta atención médica. No pasarán.

Que no seguirán destruyendo la educación pública y alimentando la homofobia en los institutos con la complicidad de la iglesia católica. Porque necesitamos estudiar y formarnos como ciudadanxs críticxs frente al sistema. Porque estamos hartxs de leer noticias de suicidios de transmaricabollos adolescentes. Nos plantaremos en la puerta de cada instituto hasta que se enteren de que estamos en todas partes, dentro y fuera de las aulas. No pasarán.

Que tomaremos las calles una y otra vez hasta detener la persecución policial de las putas y de los chaperos, hasta que se reconozcan los derechos de las currantes del sexo. Indignos son los que firman desahucios, no quienes vendemos compañía y orgasmos. No pasarán.

Que ocuparemos sus consultas médicas y sus centros de reasignación de género hasta que nos dejen decidir por nosotrxs mismxs cuándo, cómo y por qué cambiar o no cambiar nuestro nombre en el DNI, tomar o no tomar hormonas, operar o no operar nuestros cuerpos. Porque es su transfobia lo que nos pone enfermxs, y no las ropas, los nombres o los pronombres que nos da la gana usar cada día. No pasarán.

Que no queremos que barrios emblemáticos transmaricabollos, como el de Chueca, se conviertan en espacios elitistas de lucro. No queremos parques temáticos empresariales. No pasarán.

Que no nos dejamos engañar mientras nos roban nuestras casas y rescatan a los bancos con el dinero de todxs. Desahuciaremos a los banqueros y rescataremos a las transmaricabollos. No pasarán.

Que seguiremos tomando las plazas, tomando las calles, tomando las aulas. Seguiremos tomando lo que es nuestro: nuestros empleos, nuestras pensiones, nuestras cartillas sanitarias y nuestros subsidios por desempleo. Nuestras plumas, nuestros dildos, nuestros culos y nuestros coños. Tomando nuestros derechos. No pasarán.

Hoy tomamos el orgullo. Para que se nos oiga más allá del ruido de las carrozas con que el empresariado quiere comprar nuestro silencio. Para demostrar que otro orgullo es posible. Porque este año, si pasan, lo harán sobre nuestros cuerpos.

Este es nuestro último aviso: únete a nosotrxs. Porque hoy tomamos el orgullo. Pero mañana te tomamos a ti. Escóndete si puedes.


28J

La madrugada del 28 de junio de 1969, tras el entierro de Judy Garland, el bar gay Stonewall Inn (Nueva York) sufrió una redada policial, como tantas otras veces. Sin embargo, esta vez ocurrió algo distinto: se rebelaron. Los vecinos LGTB+ del mismo barrio de Greenwich, se les sumaron. A la policía rápidamente se le fue de las manos. La siguiente tarde continuaron las protestas, así como varias noches después. Fueron pocas semanas lo que tardaron en cohesionarse, salvando fronteras de raza, género, clase y edad (bueno, eso dicen, a mí me suena a mitificación, qué le vamos a hacer). Se fundaron las dos primeras asociaciones LGTB+ de Nueva York, se fundaron tres periódicos y se siguió luchando por que la visibilidad no fuera objeto de redada. El 28 de junio de 1970, Nueva York y Los Ángeles celebraron una marcha de conmemoración. Y hasta hoy.

El Stonewall Inn no era un bar heteronormalizado, lleno de gays sin pluma y lesbianas en punta de aguja. Era un antro de maricas afeminados, mujeres transexuales, drag queens, prostitutos y sintecho. Las mismas maricas, las mismas trans y las mismas bollos leñadoras que abrieron la primera manifestación del Orgullo en Barcelona en 1977, escoltadxs y agredidxs por la Policía. Las mismas maricas, las mismas trans y las mismas bollos leñadoras que no podían permitirse el armario para sobrevivir y que se pegaron con la policía sobre sus tacones de aguja, con sus plumas y con el culo al aire el 28 de junio de hace más de 40 años.

Las mismas maricas, las mismas trans y las mismas bollos leñadores que todos los años tienen que escuchar los tan manidos "yo no voy al orgullo porque está lleno de pluma y no me representa". Las mismas maricas, las mismas trans y las mismas bollos leñadores que son acusados de ostentación y esperpento.

Como publica hoy dosmanzanas, "el discurso de la normalidad es el discurso de la homofobia". Y como portaban en carteles algunxs en la manifestación del Orgullo Indigando del pasado sábado: "normal es un programa de mi lavadora".

Feliz 28J.


Coming Out Day


Es mejor ser odiado por ser quien eres que querido por ser quien no eres.
André Gide

En cualquier reunión en la que, de forma distendida, salen a relucir experiencias en relación a la orientación sexual, siempre hay alguien (ya sea homo, bi o hetero) que pregunta: "¿Y cómo salisteis del armario?". Lo que puede parecer un anecdotario banal es en realidad el relato de la construcción identitaria de un número de personas.

Como ya comenté en relación a otra entrada, el proceso no tiene por qué ser lineal: un estudio de Paula C. Rust, en 1993, huía de los modelos de desarrollo en relación a la construcción de la identidad y construía uno nuevo en el que no existe una "meta" (hetero u homo), sino que hay idas y vueltas continuamente, ya que la identidad no es más que un constructo social que cambia cuando las definiciones y la misma sociedad cambian.

En 1988, Estados Unidos celebró el 11 de octubre el primer National Coming Out Day (Día Nacional para Salir del Armario), organizado por Robert Eichberg y Jean O'Leary con motivo de la Segunda Marcha por los Derechos de Gays y Lesianas en Washington D.C. Actualmente se ha extendido a Suiza, Alemania, Canadá, Croacia, Polonia y Reino Unido (el día 12). En Estados Unidos se está viviendo con una sensibilidad especial, dados los últimos casos de suicidios de adolescentes debido al acoso homofóbico que sufrían.

Yo salí del armario ante mí misma entre líneas, literalmente. Escribí, con diecisiete años, "últimamente pasan cosas por mi cabeza que no voy a concretar por si alguien encuentra esto, pero mi yo futuro sabrá a qué me refiero". Y ahora escribo un blog que se llama Nación Lesbiana... Sí, tu yo futuro sabe a qué te referías.

Usted no es un ser desnaturalizado ni abominable, ni está loca; usted es una parte de lo que la gente llama naturaleza, como cualquier otro ser; sólo que es inexplicable porque… aun no tiene su lugar designado, definido, en la Creación.
Radclyffe Hall

El armario (o clóset) es una metáfora psicoanalítica que hace referencia a una parte del inconsciente. David Tettke sitúa el primer uso de armario como símbolo del secreto en el siglo XVII. A mediados del siglo XX, comenzó a utilizarse en relación a la orientación/opción sexual del sujeto. Antes de la I Guerra Mundial, salir del armario tenía connotaciones de entrada más que de salida, entrada en un submundo homosexual.

Un siglo antes de los disturbios de Stonewall, en 1869, Karl Heinrich Ulrichs abogaba por la autodesignación pública como medio de emancipación. Desde entonces, la invisibilidad ha sido considerada como uno de los mayores males de la vida LGB. A raíz de los suicidios juveniles de las últimas semanas, el periodista Dan Savage ha lanzado el proyecto It Gets Better (Mejorará), una plataforma destinada a animar a lxs chavalxs que estén saliendo del armario y estén sufriendo desprecios e incomprensión.

Un profesor abiertamente gay, en segundo de carrera, comentó en relación a su propia experiencia que la expresión "opción sexual" es una barbaridad, que ninguna persona que tuviera la posibilidad de elegir ser homosexual o heterosexual elegiría lo primero. Pensé "cuánta razón tenía" y utilicé ese argumento en más de una ocasión. Mentira. No quiero entrar en temas de opción/orientación pero, ahora mismo, si pudiera elegir entre ser homosexual o heterosexual, elegiría ser homosexual.

Con diecisiete años pensé que lo había asumido. En segundo de carrera pensaba que estaba completamente fuera del armario. Pero no tenía ni idea, mentira todo. Cómo me hubiera gustado, con nueve años, y con diecisiete años, que alguien me dijera "it gets better". Eso sí, ahora se lo puedo decir yo a quienquiera que me lo pregunte.