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rabia


Ya te avisa la Biblia, "mejor es morar en tierra del desierto, que con la mujer rencillosa e iracunda". Estuve hablando con G sobre la rabia, sobre cómo las personas socializadas como mujeres manejamos el enfado. He estado leyendo desde entonces sobre ello, sobre cómo a veces no sabemos procesarlo y sobre la falta de referentes de mujeres cabreadas, pese a tener (o precisamente debido a tener) todas esas imágenes estereotipadas en la cabeza: la histérica, la loca del coño, la feminazi. En el caso de las mujeres no blancas el cliché es todavía más recurrente, un tropo que tiene hasta página en la Wikipedia.

En 1589, una mujer llamada Jane Anger escribió "Protection for Women", un breve texto contra la supremacía masculina, y otros tantos panfletos rabiosos. Y sí, Jane Anger estaba muy cabreada: "it was ANGER that did write it" (con un juego de palabras con su apellido, Enfado, pseudónimo o no, aún se debate). En este artículo se recorre el enfado en la literatura feminista desde Jane Anger hasta Virginia Woolf, pasando por Wollstonecraft, y habla de los feminismos de los sesenta como la cúspide del enfado. ¿Quién puede olvidarse del Manifiesto SCUM? (*triple alerta de capacitismo, oigausté).

Parte de esos feminismos tan blancos le decían a las mujeres negras que reprimieran su furia por el bien de la estabilidad del movimiento. bell hooks escribe en su libro Killing Rage: "Lxs blancxs han colonizado a lxs estadounidensxs negrxs, y parte de ese proceso de colonización ha sido enseñarnos a reprimir nuestra rabia, no hacerles nunca objeto de ese enfado que nos hace sentir el racismo".

En 1981, Audre Lorde dio una conferencia sobre los usos del enfado: The Uses of Anger: Women Responding to Racism y sobre no callarse ante el racismo de las compañeras blancas solo para evitar que se sientan culpables: "Todas las mujeres tienen un arsenal de rabia bien provisto, potencialmente útil contra las opresiones, personales e institucionales, que dan vida a esa misma rabia. Enfocada con precisión puede convertirse en una poderosa fuente de energía para el progreso y el cambio (...). No puedo esconer mi rabia para ahorrarte culpa, sentimientos heridos, o tu rabia de vuelta; porque hacer eso insultaría y trivializaría todo nuestro trabajo. La culpa no es una respuesta al enfado, es una respuesta a tus acciones o a tu falta de acción. Si lleva al cambio puede ser útil, pero entonces ya no es culpa sino aprendizaje. Demasiado a menudo, la culpa es solo otro nombre para la impotencia (...), la última protección de la falta de cambio". (Aquí me duele un poco pero bajito bajito, porque la culpa es esa otra gran arma del patriarcado tan difícil de pelear). Dice Lorde: "Mi rabia me ha traído dolor pero también la supervivencia, así que antes de abandonarla tendría que asegurarme de que tenemos otro instrumento tan poderoso como ella".

En esta reflexión (un tanto obsesiva) sobre el enfado, también me inquieta cómo intersecta con el capacitismo, cómo cada vez que el enfado (siempre legítimo, ¡cómo no vamos a estar enfadadxs!) se expresa por cauces no normativos o neurodiversos (o simplemente se expresa, eso ya es de por sí bastante poco normativo y bastante neurodivergente), el peso violento de la norma capacitista cae sobre la valiente.

Las pocas veces que me enfado y que no sé cómo gestionar la rabia, me acuerdo del bonito manifiesto de Lemebel, de H.I.J.O.S. y de Stefan Zweig, de ese "nuestra venganza será ser felices" (dándole una vuelta, o dos, o mil, a la "felicidad", claroestá).

Pero otras veces solo quiero romper cosas y pegar muy fuerte.


un stonewall blanco y cis


En septiembre se estrena en Estados Unidos, con mucha expectación, Stonewall,  una película dirigida por Roland Emmerich sobre las revueltas de 1969. Hace muy poco ha salido el trailer:


Y... bueno. La gente se ha enfadado. Se ha enfadado mucho. No está mal recordar a las caras visibles de Stonewall, a ver cuántos hombres blancos cis como el de la película protagonizaron las revueltas.



Marsha P. Johnson (1944 – 1992) 

Una mujer trans negra, drag queen, activista LGTBQ, trabajadora sexual. Cofundó junto con Sylvia Rivera, Street Transvestite Action Revolutionaries (STAR), un grupo de mujeres trans sin hogar. También participó con Act Up en la lucha contra el sida y el estigma.

Sylvia Rivera (1951-2002)
Una mujer trans latina, drag queen, activista LGTBQ, trabajadora sexual. Cofundadora de STAR, del Gay Liberation Front y de la Gay Activists Alliance.

Stormé DeLarverie (1920 - 2014) 
Una lesbiana butch, birracial, drag king. Activista LGTBQ y contra la violencia de género.

Una mujer trans negra. Activista LGTBQ y activista contra el complejo industrial de prisiones.


Por supuesto que fueron muchas más las personas involucradas en la revolución de Stonewall. Y por supuesto que hubo gente con todo tipo de identidades de género y razas. Pero si fueron algunas personas quieren "prendieron la chispa", como dicen en uno de los carteles promocionales de la película, fueron mujeres negras, latinas, trans, trabajadoras sexuales, y no hombres blancos cis.

Se ha propuesto un boicot contra la película. Aquí hay una recopilación de twits (en inglés) sobre las reacciones tras la difusión del trailer, y aquí un listado con recomendaciones de filmes sobre Stonewall que no son Stonewall.


americanah


Me consta que no soy la primera y estoy segura de no ser la última en obsesionarse con Chimamanda Ngozi Adichie después de leer Americanah. De hecho, en un principio iba a escribir una lista con los cinco libros que más me habían gustado en 2014, pero en realidad solo quería hablar de este.

La protagonista, Ifemelu, que lleva viviendo en Estados Unidos desde los diecinueve años, decide dejar a su pareja, su beca y su blog (observaciones sobre la raza y el racismo en Estados Unidos desde la perspectiva de una negra no estadounidense), para volver a su Nigeria natal, de niñez, adolecencia y primera juventud. Su historia se cruza con la de Obinze, el novio al que dejó allí tras emigrar.

La novela se intercala con fragmentos de ese blog que escribe Ifemelu:

Queridos negros no estadounidenses, cuando tomáis la decisión de venir a Estados Unidos, os convertís en negros. Basta ya de discusiones. Basta ya de decir soy jamaicano o soy ghanés. A Estados Unidos le es indiferente. ¿Qué más da si no erais "negros" en vuestro país? Ahora estáis en Estados Unidos. (...) Y he aquí lo que pasa cuando os volvéis negros: tenéis que mostraros ofendidos si alguien, en broma, utiliza palabras como "chocolate", aunque no sepáis de qué demonios está hablando, y como sois negros no estadounidenses, lo más probable es que no lo sepáis. (...) Debéis devolver el gesto de saludo cuando otra persona negra se cruza con vosotros en una zona muy poblada de blancos (...). Al describir a las mujeres negras que admiráis, siempre debéis usar la palabra FUERTE porque eso es lo que supuestamente son las mujeres negras en Estados Unidos. Si sois mujeres, por favor, no expreséis vuestra opinión como estáis acostumbradas a hacer en vuestro país. Porque en Estados Unidos las mujeres negras de opiniones muy firmes den MIEDO. Y si sois hombres, tenéis que mostraros hipersosegados, sin exaltaros nunca más de la cuenta, o alguien temerá que estéis a punto de sacar un arma (...). Cuando se denuncia un delito, rezad para que no lo haya cometido un negro (...). Si estudiáis en una universidad de élite y un joven republicano os dice que habéis accedido solo gracias a la discriminación positiva, no exhibáis vuestras excelentes calificaciones del instituto. En lugar de eso, señalad sutilmente que quienes más se benefician son las mujeres blancas. (...) Si contáis a una persona no negra algún suceso racista que os ha ocurrido, aseguraos de que no lo hacéis con resquemor. No os quejéis. Sed tolerantes. Si es posible, presentadlo con humor. Sobre todo, no os indignéis. En principio las personas negras no deben indignarse por el racismo. Esto solo es aplicable a los progresistas blancos. No os molestéis siquiera en contar a un conservador blanco un suceso racista que os haya ocurrido. Porque el conservador os dirá que sois VOSOTROS los verdaderos racistas y os quedaréis boquiabiertos. 

La novela es un reflejo estupendo de la intersección entre raza, género, clase, condición migrante... Es llamativo cómo ese cruce se materializa en algo que puede parecer tan banal como el pelo, pero es a una peluquería a donde vuelve la narración una y otra vez entre flashback y flashforward.

"No me toques el puto pelo"

En mi búsqueda obsesiva de información sobre Chimamanda Ngozi Adichie (me ha costado aprendérmelo, pero es importante; me acuerdo de la entrevista a Uzo Aduba, actriz de Suzanna "Crazy Eyes" en Orange is the New Black: "mi nombre completo es Uzoamaka; un día llegué a casa y le pedí a mi madre que me llamara Zoe; sin parpadear me dijo que si podían aprenderse Tchaikovsky, Dostoievsky o Michuelangelo, también podían aprenderse Uzoamaka"), he llegado a una charla Ted sobre "el peligro de la historia única". Tiene subtítulos en español y es fascinante. Encontré otra charla Ted de ella sobre feminismos, pero fue bastante decepcionante así que decido omitirlo...

Pero el mejor descubrimiento ha sido otro. En la novela, la protagonista empieza a escribir otro blog cuando vuelve a Nigeria: Las pequeñas redenciones de Lagos. Desafortunadamente, Observaciones sobre la raza no, pero este sí existe en la red: The Small Redemptions of Lagos, es oficial y la autora lo mantiene relativamente actualizado.

Ahora estoy a la búsqueda de otras novelas de Ngozi Adichie: Medio sol amarillo, La flor púrpura o el libro de relatos Algo alrededor de tu cuello.


lena dunham y (white) girls

Lena Dunham en Girls

Lena Dunham, conocida principalmente por la serie Girls (de 2012 hasta el día de hoy), vuelve a protagonizar polémica por dos fragmentos de su nuevo libro: No soy ese tipo de chica (Espasa, 2014). Los fragmentos son estos:

-¿Todas tenemos útero? -le pregunté a mi madre cuando tenía siete años.
-Sí -me dijo-. Hemos nacido con él y con todos nuestros óvulos, pero empiezan siendo muy pequeños. Y no están listos para hacer bebés hasta que somos más mayores.
Miré a mi hermana, una delgada y fuerte niña de un año, y a su barriguita. Imaginé los óvulos en su interior, como el saco de huevos de araña en La telaraña de Carlota, y su útero, del tamaño de un dedal.
-¿Su vagina es como la mía?
-Eso creo -me dijo mi madre-. Solo que más pequeña.
Un día, sentada en el camino de entrada a nuestra casa de Long Island mientras jugaba con cubos y bloques, mi curiosidad logró su objetivo. Grace estaba sentada, balbuceando y sonriendo, me incliné entre sus piernas y con cuidado abrí su vagina. No se resistió y cuando vi lo que había dentro grité.
Mi madre vino corriendo.
-¡Mamá, mamá! ¡Grace tiene algo ahí dentro!
Mi madre no se molestó en preguntarme por qué le había mirado la vagina a Grace. Eso entraba dentro del espectro de cosas que yo hacía. Se limitó a ponerse de rodillas para verlo por sí misma. Enseguida pareció evidente que Grace se había metido allí seis o siete piedras. Mi madre se las sacó con paciencia mientas Grace se reía, encantada de que su travesura hubiera tenido tanto éxito. (páginas 142-143). 

Y este otro:

Conforme iba creciendo, empecé a sobornarla a cambio de su tiempo y su afecto: un dólar en cuartos si me dejaba que la maquillara como una motera. Tres caramelos si permitía que la besara en los labios durante cinco segundos. Lo que quisiera ver en la televisión si se relajaba conmigo. Básicamente, intenté cualquier cosa que haría un depredador sexual para atraer a una chica de clase media (página 172). 

Un medio bastante conservador, Truth Revolt, publicó hace diez días un artículo titulado: "Lena Dunham describe cómo abusó sexualmente de su hermana" y, a partir de ahí, saltaron noticias en todos los medios (no solo conservadores, claro está, también desde muchos foros y medios feministas). Dunham se enfadó bastante, afirmó que todo lo publicado fue previo consentimiento de su hermana, que los abusos sexuales en la infancia destrozan muchas vidas, que distingue entre el abuso y la curiosidad infantil y que lamenta la falta de sensibilidad en el uso del término "depredador sexual", así como haber podido detonar traumas a algunxs lectorxs.

Personalmente, lo que diga ella al respecto me parece poco relevante, y más importante (o en realidad lo único importante) lo que pueda decir su hermana, que sostiene que no vivió ningún abuso y que cada persona tiene derecho a narrar su propia existencia y a determinar qué le ha dañado y qué no le ha dañado. Supongo que eso sí me molesta, que decidan ignorar abiertamente o restarle importancia a la versión de Grace Dunham (¿por qué hacer caso a una mujer que dice que ha sido violada? ¿por qué hacer caso a una mujer que dice que no lo ha sido?).

A Lena Dunham le tienen mucha manía desde sectores conservadores por mujer, por feminista, por gorda que no se avergüenza.

Pero más manía y esta sí justificada le tienen desde muchos feminismos, sobre todo por su falta de conciencia acerca de sus privilegios. A la serie Girls se le acusa casi desde que empezó de burbuja blanca, de racismo hipster, de racismo, al fin y al cabo. No le vino muy bien que Lesley Arfin, una de las guionistas, ante las críticas por falta de representación de personas no-blancas, escribiera irónicamente: "Lo que más me molestó de [la película] Precious es que no había representación de MÍ". [Sí, ya sabes, el racismo inverso tan apropiado, como el hembrismo]. Dunham, por su parte, siempre ha dicho que el hecho de que todas las personas que salen en la serie sean blancas es casualidad, mero accidente. Este artículo de The New Yorker explica todo bastante bien.

Sí, casualidad.

Probablemente los feminismos negros e interseccionales no estarían tan enfadados con Dunham si hubiera reconocido que se equivocó, que no fue consciente de sus privilegios, que su mundo es blanco y que así ha sido su serie pero que el hecho de que su mundo sea blanco no es mero accidente, o si hubiera decidido trabajar su privilegio y que se notara en su trabajo (ya que ella decide llamarlo feminista). Pero prefiere decir que es casualidad. Y que lo siga siendo.



ser y/o estar

What I be comenzó como un experimento artístico y acabó convirtiéndose en un movimiento más grande sobre el empoderamiento y la inseguridad. Steve Rosenfield pide que escribas tu mayor inseguridad sobre tu piel, y te fotografía así.

I Am Not My Shyness / No soy mi timidez

Cuando hablamos de inseguridades parece que son complejos individuales, aislados del entorno. Escribe Laura Contrera en el fantástico texto Cuerpos sin patrones:

Pienso que el “acéptate” o “quiérete” que nos espetan en la cara son imperativos insuficientes. Condena a la esfera individual algo que tiene que ser un problema político para un nosotrxs que se pretende amplio y diverso.

Nuestras inseguridades provienen del cis-sexismo, del capacitismo, del racismo, del clasismo... Cómo aislar el perfeccionismo de la sociedad cis-hetero-capitalista racista y asquerosa. Cómo aislar los trastornos de alimentación de la sociedad cis-hetero-capitalista racista y asquerosa.  Cómo aislar la obsesividad compulsiva de la sociedad cis-hetero-capitalista racista y asquerosa. Cómo aislar todos los pensamientos irracionales, repetitivos y enloquecedores de la sociedad cis-hetero-capitalista racista y asquerosa.

El proyecto de Rosenfield acompaña cada imagen con la frase: "No soy mi..." No soy mi género, no soy mi enfermedad crónica, no soy mi historia policial, no soy mi... ¿La des-identificación como empoderamiento? ¿Quiénes podemos decir que no nos define nuestra raza? ¿Quiénes podemos decir que no nos define nuestro género? Cómo aislar las identidades de la sociedad cis-hetero-capitalista racista y asquerosa. Y la necesidad de autodefinirse, de rechazar las etiquetas que no queremos, que no son nuestras: la discapacidad que no es mía, sino del entorno; la confusión de género que no es mía, sino del entorno; las expectativas culturales o religiosas, que no son mías, sino del entorno. Cómo aislar el intento por des-identificarse de la sociedad cis-hetero-capitalista racista y asquerosa. ¿Des-identificación o des-esencialización de las identidades?

I Am Not My Amputation / No soy mi amputación

I Am Not My Turban / No soy mi turbante

I Am Not My Color / No soy mi color

I Am Not My Gender / No soy mi género

I Am Not My Wheelchair / No soy mi silla de ruedas

I Am Not My Gender Identity / No soy mi identidad de género

I Am Not My Hearing / No soy mi oído

La identidad como auto-designada. Unx mismx como agente de su propia identidad.

Los diagnósticos como identidades hetero-designadas. Los diagnósticos como acto de habla performativo. Los diagnósticos que convierten el estar en ser. Ser/Estar. Lo más bonito del castellano.

I Am Not My Eating Disorder / No soy mi trastorno alimenticio

I Am Not My Depression / No soy mi depresión

I Am Not My Anguish / No soy mi angustia

I Am Not My Chemical Imbalance / No soy mi desequilibrio químico

I Am Not My Depression / No soy mi depresión

I Am Not My Diagnosis / No soy mi diagnosis

El diagnóstico como acto de habla performativo. Diagnósticos que convierten el estar en un ser. Qué pasa cuando ya no hay diagnóstico. Qué pasa cuando acaban con aquello que habían y habías convertido en una parte esencial de tu identidad. Qué queda de ti sin el diagnóstico. Cómo explicar que alguien se corte cuando le dicen que ya no está locx. Claro que estoy locx, joder, no lo ves, me estoy cortando. Identidades. Des-identificaciones. Empoderamiento. Cómo aislar el ser/estar de la sociedad cis-hetero-capitalista racista y asquerosa. A veces necesitamos que nuestro estar mujer sea ser para entender-nos. A veces necesitamos que nuestro estar diagnóstico sea ser para explicar-nos. A veces necesitamos que nuestro estar sea. Para sobrevivir. Y no se puede juzgar a alguien por la forma en que sobrevive. Y a veces queremos dejar de ser. O quizá no queremos ser lo que otrxs han escogido para nosotrxs. Y una cosa no puede ser incompatible con la otra. Ser/estar. Ser y estar. Ser o estar.    


El centro del mundo

Kelly Zen-Yie Tsai es artista de spoken-word, cineasta, dramaturga... Se define como nacida en Chicago, ubicada en Brooklyn, china-taiwanesa-estadounidense, y sus obras giran en torno al orgullo y supervivencia cultural.

Su nuevo proyecto es #SelfCentered. Se trata de un "poema hablado" grabado en panorámica de 360º. Tsai quiere "alentar alx espectadorx a centrarse en sí mismx por una buena razón, imaginar cómo sería si la cultura y la sociedad girase a su alrededor -en este caso alrededor de las 'mujeres tatuadas asiáticas que miden 5"2'- y, así, resaltar la relación entre unx y otrx, margen y centro, y reflexionar sobre lo que ocurriría si las tornas girasen" [cita].

El video es alucinante. Se puede ver en Youtube pero es mejor verlo en este otro enlace, porque puedes interactuar y moverte alrededor de los 360º.


Tsai invita a que reflexiones sobre cómo sería el mundo si se centrase en ti (quizá no tan diferente en función de tus/nuestros privilegios). El texto de la obra, así como todos los créditos, aparecen es este enlace. Me permito mal-traducirlo a continuación al español.

si fuera el centro de todo por un día…

todo apuntaría hacia,
sería dictado por,
complacería a,
hecho a la medida de
mujeres asiáticas tatuadas que midieran uno sesenta
 

cuando encendieras la televisión…
 

nada de martha stewart,
tom brokaw,
katie couric,
o steven colbert:
solo mujeres asiáticas tatuadas que midieran uno sesenta
 

dando consejos de maquillaje para el ojo asiático
instrucciones sobre cómo educar en el multilingüismo
a lxs niñxs en América,
anuncios de diseñadores de encargo
que modernicen las casas para los fabulosamente menudxs,
noticias que nos hablan de las últimas campañas organizadas por la comunidad
y a donde van los mejores DJ
todo complaciéndome a mí…
 

todas las películas contarían las historias
de chicas solteras activistas liberadas obstinadas cerebritos
y de nuestros perdedores novios


sanando heridas con la familia en el extranjero
mientras luchamos por salarios justos para lxs obrerxs
en las fábricas alrededor del mundo, lo que sería fácil
dado que todos los gobiernos estarían dirigidos
por mujeres asiáticas tatuadas que midieran uno sesenta


saludaríamos a las cámaras con entusiasmo, repartiríamos
sándwiches gratis al mundo entero cada miércoles,
conjuntaríamos nuestro brillo de labios con nuestras botas de comercio justo
y organizaríamos un baile cada vez que firmáramos un proyecto de ley verdaderamente revolucionario
y me permitiría preguntar cosas tontas a la gente todo el día,
porque ¿no son todxs mujeres asiáticas tatuadas que midieran uno sesenta?
¿y no es genial ser nosotras?
 

¿pero sabes qué?

puede que te permita,


no-mujer, no-asiática,
no-tatuada, no-uno-sesenta


puede que te permita mantener tus lenguas
puede que incluso te dé acceso igualitario a la educación y a la sanidad también
puede que incluso comparta las ondas radiofónicas y nuestros gobiernos
puede que te […] en nuestras instituciones financieras


porque sé
que no hay tú sin yo,
y desde el unx hasta el otrx,


sé que no hay yo
sin tú    


Interseccionalidad



Para entender el concepto de interseccionalidad recomiendo una y mil veces la introducción al libro editado por Lucas Platero Intersecciones: Cuerpos y sexualidades en la encrucijada.

A continuación intento traducir lo mejor posible el texto de Flavia Dzodan, publicado en 2011 en Tiger Beatdown: "MY FEMINISM WILL BE INTERSECTIONAL OR IT WILL BE BULLSHIT!"


¡Mi feminismo será interseccional o será una mierda!

Ahora visualiza esto: yo gritando la frase de aquí arriba. Enfadada. MUY ENFADADA de hecho. Gritándoselo a la pantalla de mi ordenador. Gritándoselo a nadie y a todxs. A ti. Tú, de quien podría no haber oído nunca o que podría no haber comentado jamás en este blog o en ninguna de las otras publicaciones donde se me puede encontrar garabateando regularmente mis ideas desconcertantes. Incluso aunque no nos hayamos conocido nunca antes, ESTOY, EN REALIDAD, GRITÁNDOTE AHORA MISMO. ¡MI FEMINISMO SERÁ INTERSECCIONAL O SERÁ UNA MIERDA! Y te lo estoy gritando porque quiero convencerte, quiero que te llegue que no es una elección o un concepto abstracto o un ejercicio intelectual. No te lo estoy gritando porque bueno, ya sabes, acabo de descubrir la interseccionalidad y OH DIOS MÍO ES TAN GUAY, TÍA. TIENES QUE LEER ESTO. No. Mi feminismo NECESITA ser interseccional porque como sudamericana, como latina, como persona que conoce íntimamente ciertas partes del Sur global por ser sureña [Southerner], como inmigrante que vive en Europa, como mujer, estoy en el medio de lo que me gusta llamar el "hojaldre de mierda". Este hojaldre de mierda es cada jodida capa sobre mí, bajo mí, a mi lado, alrededor de mí. Y en este metafórico hojaldre de mierda con múltiples capas de excrementos, soy el dulce de leche que se supone debería hacerlo aceptable para que alguien, más específicamente el kyriarcado, pueda comerme.

Y aquí está la cosa: mientras te grito, también te estoy pidiendo, no, EXIGIENDO que grites conmigo. Y te estoy pidiendo que te enfades tanto como me he enfadado yo esta pasada semana. Porque sin la rabia y sin la honesta indignación y sin la incesante y profunda exigencia de un cambio, mi feminismo, TU feminismo, los feminismos de todxs fracasarán. Serán una mierda.

Esta pasada semana he gritado mucho esto. Porque me gusta jugar a "une los puntos" (s.e. smith dixit) como práctica política. Juego a "une los puntos" incluso aunque a veces no consigo una imagen adecuadamente delineada sino el equivalente de lo que mi sobrino de un año haría jugando con un conjunto de rotuladores en la mesa del salón. Lo que quiero decir es que, a veces, las imágenes que trazo cuando conecto los puntos podrían no tener sentido o ser imprecisas o haberse saltado algunos puntos para llegar a ser exactas. Pero estoy dispuesta a pagar el precio de no tener siempre sentido con tal de que finalmente lo logre. Preferiría a veces parecer cogida por los pelos antes que perderme la imagen que me propone el hojaldre de mierda. Y estos últimso días he estado jugando a unir los puntos más de lo habitual. De ahí mi rabia. De ahí mi decepción con el feminismo. ¡FEMINISMO! ESTOY PROFUNDAMENTE DECEPCIONADA CONTIGO. Hasta el punto de que incluso he considerado descartar la etiqueta por completo. Y si eso sucediera, usaría una nueva etiqueta que resumiera mi política: Lanzallamismo [Flame-throwerism]. Donde prendería fuego al feminismo y sus cenizas rellenarían el arenero de mis gatos para que measen en él. Así de enfadada he estado con el feminismo esta semana. Furia nivel arenero del gato.

Capa uno del hojaldre de mierda de esta semana

Mi enfado fue inauguado por una simple fotografía. Tan solo un cartel amarillo, escrito con lo que parece un rotulador. Y esta pancarta indica que "la mujer es el negro del mundo" [la palabra n* para negro]. Sostenida por una participante blanca en la Slut Walk [slutwalks] de Nueva York. Estoy segura de que ya conocéis la historia. Y me enfado. Me enfado porque alguien no se haya dado cuenta de lo jodido y doloroso que eso era. Me enfado porque alguien ni siquiera conozca la historia tras esa palabra. Porque una mujer, una joven compañera que se identifica como feminista no haya hecho los deberes más básicos. Me enfado y me entristezco. Y luego me enfado y me entristezco otra vez. Los deberes más básicos no suponen haber leido artículos académicos que diseccionen la historia de la esclavitud, su legado, el colonialismo y la idea de que, durante siglos (e incluso ahora), las mujeres Negras hayan sido consideradas in-violables, de que esos cuerpos n* hayan sido (y, dolorosamente, todavía sean) considerados no-humanos. No, no espero un conocimiento matizado de todo esto. Tan solo ciertas habilidades básicas de empatía. Una mínima comprensión del significado que esconde una palabra. Un nivel Wikipedia de conocimiento, es decir, el abecedario del activismo feminista. Y cuando vi esta pancarta, grité "MI FEMINISMO SERÁ INTERSECCIONAL O SERÁ UNA MIERDA" por primera vez esta semana. Os lo grité a todxs vosotrxs, a todxs y a nadie. (Por cierto, en este punto, la más pequeña de mis gatxs se asustó de mis chillidos pero dejó escapar un maullido de placer ante la perspectiva de ese feminismo llegando a su arenero).  Y puedo oirte a ti ahora: "¡Pero Flavia! ¡¿Por qué te importa?! ¡Esa pancarta estaba en una slutwalk de Nueva York! ¡En otro continente! ¡¿Qué significa para ti?!" Resulta que todas mis políticas son sobre antirracismo. Más aún, el racismo sea probablemente contra lo que más lucho. En mi feminismo, en mi activismo político, en mis escritos, EN MI JODIDA VIDA DIARIA. Cuando me encuentro con comentarios sarcásticos sobre mi acento, cuando la gente desestima abiertamente mis ideas en un debate porque pronuncio mal una palabra neerlandesa, cuando se me habla de "esas personas" (mis compas inmigrantes no occidentales), CUANDO ME PEGAN UN PUÑETAZO EN LA CARA como me pegó una vez un gilipollas borracho mientras me llamaba "puta extranjera" [cunt alien]. Mi feminismo TIENE QUE ser antirracista porque es una capa importante en mi propio hojaldre de mierda.

Capa dos del hojaldre de mierda de esta semana

Después de que esta foto hiciera la ronda por algunos blogs y revistas online, acabó colgado en el muro de la propia página de Facebook de la Slut Walk de Nueva York. Y los comentarios se sucedieron. Y oh sí ¡QUÉ COMENTARIOS ESOS! ¡QUÉ IMAGEN PARA LA VISTA! Estos comentarios, documentados extensamente por Latoya Peterson ([bless her], el grado de paciencia y los matices que intentó aportar, además de los de otras mujeres de color [WoC] que intentaron que sus voces fueran escuchadas en este debate hacen que se me caiga el alma a los pies). Los comentarios oscilaron desde el típico "¡Pero si es solo una palabra!" hasta el "¡Ahora vivimos en otros tiempos!" y, entonces, el EPIC FAIL, la bochornosa, ignominiosa observación: "Os estáis yendo todxs a la versión negra de n*, nosotrxs estamos simplemente uniéndonos contra la versión humana de n*", lo que, como Eli Betta señala, eleva la dolorosa cuestión: "¿Es que la 'versión' negra está separada de la 'versión' humana?" Y me senté ahí leyendo este debate. Y actualicé la página durante horas. Se suponía que estas personas eran mis compañerxs feministas. Esto, como se me ha dicho a menudo, ¡ES MI SORORIDAD! [sisterhood] ¡Esta es mi gente! ¡PORQUE SOY FEMINISTA! Y por supuesto, grité entonces, tantas veces que, en este punto, empezó a dolerme la garganta. No estaba segura de que me doliera por los gritos o por las lágrimas contenidas. ¡MI FEMINISMO SERÁ INTERSECCIONAL O SERÁ UNA MIERDA! Lo grité cada vez que actualizaba y que veía un nuevo y desconocido nivel de fail en mi pantalla. No estaba solo decepcionada por el hecho de que mis compas feministas fueran capaces de tal vileza. Estaba decepcionada de que lxs propixs organizadorxs permitieran estos comentarios. De que, en el nombre de alguna concepción errónea del viejo tropo de "la libertad de expresión", no intervinieran y acabaran con esa carnicería. De que las personas tras la página de Facebook de la Slut Walk de Nueva York no entraran y eliminaran esos comentarios. PORQUE NO PUEDES RECLAMAR QUE QUIERES GARANTIZAR SEGURIDAD PARA LAS MUJERES MIENTRAS PERMITES QUE *ALGUNAS* MUJERES SEAN ATACADAS RACIALMENTE. PORQUE SI LO HACES, ERES UNX JODIDX HIPÓCRITA Y DEBERÍAS IR AHÍ Y DECIR "QUEREMOS GARANTIZAR SEGURIDAD PARA *ALGUNAS DE NOSOTRAS* MIENTRAS QUE EL RESTO, LOS CUERPOS OSCUROS Y MALTRATADOS DE LAS MUJERES NEGRAS SEAN INSULTADOS". Porque esto es una descripción más precisa de lo que quedaba reflejado. ¿Puedes ver que todavía estoy gritando mientras tecleo? ¿Puedes ver que estoy endadada? Y si no estás endadadx junto a mí ahora mismo, entonces no quiero ser parte de tu feminismo. Entonces no quiero ninguna maldita sororidad contigo o cualquier sinsentido con el que me vengas para justificar los fracasos de nuestro movimiento. Si no estás enfadadx ahora mismo, como yo lo estoy, entonces no somos parte del mismo equipo.

Y entonces ha pasado algo más: todo el hilo fue eliminado. Porque, bueno, LA GENTE ESTABA DICIENDO COSAS RACISTAS. Joder, la gente llevaba horas soltando comentarios racistas, sin que unx solx moderadorx interviniera en el debate. Sin que se eliminara un solo comentario ni se advirtiera a lxs comentaristas que habían sugerido que las mujeres Negras no eran humanas. En su lugar, eliminaron todo (en Racialicious hay un buen resumen de lo que ahora ya no está, además, para aquellos que tengan Tumblr, mucha gente ha hecho capturas de pantalla de algunos comentarios destacados). Sin embargo, ese borrado es imperdonable. Porque ese pequeño acto también eliminó los comentarios de aquellas personas Negras (y no Negras, seamos justxs) que se opusieron vehementemente a los apologetas. El hecho de eliminar el hilo también eliminó la oposición. Ahora nos quedamos con relatos de terceras partes y algunos comentarios, pero no podemos medir todo el alcance de la ofensa. Y lo siento, pero eso es jodidamente despreocupado e irresponsable. Si no puedes vigilar todo un hilo, si no puedes proveer un espacio seguro, entonces puede que no tengas derecho a organizar presuntos espacios seguros para otrxs; espacios como, oh, no sé, una manifestación masiva en Nueva York. Si, en lugar de admitir lo que ocurrió bajo tu vigilancia, eliminas todo, no quiero ser parte de tu feminismo. Voy a decirlo ahora, bien alto: NO SOY PARTE DE TU FEMINISMO. Espero haber sido clara con esto.

Capa tres del hojaldre de mierda de esta semana

No debería estar enfadada con ningunx de lxs nombradxs. O mejor dicho: si estuviera enfadada, debería llorar en silencio y no decírselo a nadie. Porque si digo una sola palabra, estoy arruinando la Slut Walk para todxs. O, por lo menos, eso es lo que me dijo Shira Tenant en su artículo en The Huffington Post hace un par de días:

El hecho es que la fuerza está en los números. Necesitamos toda la gente posible involucrada en la prevención de la violación y el acoso sexual. La reflexión autocrítica es importante en todos los movimientos políticos. Pero, en cierto punto, esa autocrítica resulta improductiva -o peor, divide un movimiento desde dentro.

Manteniendo el espíritu de aceptar las críticas, en lugar de escribir sobre los defectos de la Slut Walk, ¿qué pasaría si Keli Goff escribiera todo un artículo sobre el problema de las violaciones? ¿qué pasaría si Wendy J. Murphy usara su proyección mediática para atacar la violación y no a otras feministas? En lugar de reducir la Slut Walk a un evento que implica "desnudarse y autodenominarnos putas" -y luego rápidamente desestimando esto por "pasar por aguda réplica"- me gustaría que Rebecca Traister considerara las más profundas preocupaciones sobre acoso sexual que yacen bajo estos eventos. Me gustaría pedirle a Gail Dines que parara de perpetuar la desinformación sobre raza y protesta anti-violación.

Hoy, no necesitamos a Cointelpro para dividir a los grupos feministas. Lo estamos haciendo nosotrxs mismxs.


¡MI FEMINISMO SERÁ INTERSECCIONAL O SERÁ UNA MIERDA! ¿Ves de dónde vengo cuando digo esto? ¿Se supone que no debo aplicar esta perspectiva a la Slut Walk? ¿Debería ignorar la violencia resultante del debate sobre la palabra N*? ¡¿Se supone que debo pasar por alto esa violencia flagrante en el nombre de la sororidad?! ¡¿ES ESO LO QUE SE ESPERA DE MÍ?! Entonces, otra vez, no quiero ser parte de tal movimiento. El mandato podrido y reaccionario que proclama que la crítica divide y es indeseable no tiene lugar en mis políticas. Ya se llamen Feminismo o Lanzallamismo.

¿Lo veis? Nunca dije nada sobre la Slut Walk porque es un movimiento que no siento necesariamente como propio. Y eso está bien. No todas las iniciativas tienen que incluirme para ser válidas y valorables. Es valorable para algunas personas y eso está bien. Esa fue siempre mi postura en relación con este movimiento. Tengo poco interés en reclamar la palabra "slut" porque no tengo ninguna conexión emocional con ella. Puta, por otro lado, su equivalente en español, es otra historia. Porque era la lengua del hombre que me pegó mientras me llamaba puta. Porque esa es la lengua del mundo en el que crecí y donde las mujeres etiquetadas como putas también eran in-violables y no merecedoras de ser consideradas humanas. Porque puta es también una palabra peyorativa para referirse a las trabajadoras del sexo. Putas, todo un conjunto de mujeres que merecían la violencia. Pero "slut" no significa mucho para mí, personalmente, por lo que siempre observé la Slut Walk desde fuera. Cuando se dio en Amsterdam, no fui. Pero creía que estaba bien que otras mujeres fueran, aquellas que sentían que querían reclamar esa palabra. Mis políticas no necesitan ser idénticas a las de todxs lxs demás. Podemos diferir en las estrategias o en los modos de acción sin que esas diferencias se conviertan en abismos imposibles de saltar. Después de todo, las estrategias podrían diferir sin que los fines dejen de ser los mismos.

Pero después del debacle con estas discusiones sobre raza, no me he sentido de la misma forma. Ahora necesito posicionarme publicamente en contra de la Slut Walk. Sin embargo, se me dice, soy una mala feminista por hacerlo. Divido. Ahora soy parte del problema. Sin embargo, cualquier movimiento, sea feminista o sea cualquiera que pida que deshaga de mi mirada interseccional no es un movimiento que considere merecedor de mi lealtad. Es un movimiento activamente dirigido contra mí. Es un movimiento que le dice al hombre xenófobo que me pegó en la cara que bueno, en cierto modo es aceptable porque no nos posicionamos activamente contra el racismo. Más aún, en nuestros presuntos espacios seguros, el racismo se permite abiertamente. Y si la gente se queja, eliminaremos la prueba de nuestro malhacer.

No se supone que yo pueda decir nada de esto porque ahora soy parte de las Slut Wars [guerra interna de la Slut Walk, juego de palabras con Sex Wars]. Porque sí, ahora reclamaré la palabra puta mientras esta puta y furiosa latina te dice: No soy parte de tu feminismo. De hecho, nunca lo he sido. Porque si se supone que tengo que ignorar el racismo en nombre de tu iniciativa, significa que estamos en bandos contrarios. Incluso cuando el racismo ha sido utilizado históricamente como excusa para violar a determinadas mujeres. La misma acción contra la que se supone que lucháis. Pues entonces tengo un nuevo eslogan para vosotrxs, todo gratis: ¡Violación racista para algunas, mini Slut Walks para otras!
 
Capa cuatro del hojaldre de mierda de esta semana

OH DIOS MÍO COMPAS ¡TRES MUJERES AFRICANAS HAN GANADO EL PREMIO NOBEL! OH DIOS MÍO ¡UNA VICTORIA PARA EL FEMINISMO! Mi cuenta de Twitter se inundó de este tipo de expresiones de celebración. ¡HURRA HURRA HURRA! Imagíname, en este punto, lanzándole una mirada indirecta a la pantalla de mi ordenador. ¿Una victora para el feminismo, dices? ¿Cómo es eso? ¿Qué feminismo? ¿El feminismo de las tres capas del hojaldre de mierda que he descrito previamente? ¿Ahora estáis celebrando el Premio Nobel de tres mujeres africanas como vuestro cuando, una parte significativa y bien visible de vuestro movimiento no se ha posicionado junto a las incontables mujeres afroamericanas que han sido insultadas AHORA MISMO, UN CLICK MÁS ALLÁ TAMBIÉN EN NOMBRE DE VUESTRO MOVIMIENTO? ¡¿Pero de repente ESTAS tres mujeres africanas son una victoria del feminismo?! Lo siento, pero ¡¿qué?! Me estoy perdiendo algo. Ah claro. Sí. Me estoy perdiendo mi partida de "une los puntos", que no puede separar todos estos acontecimientos.

Más aún, y otra vez, también gratis, ¡voy a ofreceros un análisis interseccional más profundo de VUESTRO FEMINISMO! Estas tres mujeres africanas ganaron el Premio Nobel A PESAR DE VOSOTRXS. A pesar de vuestro trabajo activo para oprimirlas y joderles las vidas. Porque si vives en un estado occidental, en tu nombre, tu estado ha estado haciendo miserables las vidas de estas mujeres. Estas mujeres han logrado algo enorme, de proporciones épicas, a pesar de que el estado del que eres parte, un estado que actúa de tu parte y en tu nombre, ha estado machacándolas durante décadas, puede que siglos. Pero celebrando sus logros como victorias del feminismo, todo esto queda eliminado. ¡Exigimos su inclusión en nuestro movimiento! ¡COMPAS! ¡UNA RONDA DE APLAUSOS PARA NUESTRAS HERMANAS QUE GANARON EL PREMIO NOBEL!

Salvo que no. Porque vuestras otras hermanas, aquellas que construyen la cara más visible del feminismo occidental, están permitiendo que se sucedan actos innombrables de racismo bajo su supervisión. Y no podéis celebrar a estas tres específicas mujeres africanas sin situaros en sus realidades y en las realidades de todas las mujeres de color [WoC] a vuestro alrededor. Sin preguntaros por qué vuestro movimiento ha sido acusado tan a menudo de alienar a las mujeres de color, de no reconocer el legado de la esclavitud y del colonialismo en la cultura de la violación [rape culture], de no oponerse activamente a la violencia contra las mujeres de color y sin analizar el papel que vuestro estado tiene en la persistente violencia perpetrada contra la gente del Sur Global incluso hoy, mientras tecleo estas líneas. Salvo que vuestro feminismo esté activamente comprometido en todas las capas de este análisis multidimensional, NO TENÉIS DERECHO A RECLAMAR ESTAS MUJERES COMO VUESTRAS. Porque en la ciudad occidental en la que estáis leyendo esto ahora, las mujeres de color, mujeres que se parecen mucho a las ganadoras de este Premio Nobel, son sometidas a violencia racial diariamente. Y si estas ganadoras del Premio Nobel son vuestras hermanas en el feminismo, debo preguntaros la más obvia y difícil cuestión: ¡¿por qué no os posicionáis con tus otras y locales hermanas de color mientras sus cuerpos son violados, mientras sus hijxs son enviadxs a prisión en nombre de tu seguridad, cuando no encuentran empleo por el racismo institucionalizado, cuando son deportadas, cuando sus hijxs son llamadxs bebés ancla [anchor babies], cuando el Estado actúa en vuestro nombre esterilizándolas, cuando esas mujeres son llamadas N*?! ¿Cómo podéis justificar vuestra solidaridad selectiva con *algunas* mujeres de color cuyos logros no son diferentes de la carga de Sísifo si no estáis trabajando activamente en las causas de las mujeres de color que viven junto a vosotras? ¿Cómo no podéis ver que ambos casos están trágicamente interconectados?


Capa cinco del hojaldre de mierda de esta semana

Me duele. Dolor real y físico en el lado derecho de mi pecho. Ha sido así durante días y no tengo ni idea de qué lo está causando. Sé que ha ido a peor desde que he permitido que toda esta rabia se exteriorice. Duele incluso más que cuando estuve investigando para mi última entrada sobre los beneficios empresariales tras el negocio de lxs inmigrantes indocumentadxs. Obviamente, no se hace evidente en la propia entrada porque pasé días leyendo relatos sobre los abusos perpetrados contra los cuerpos migrantes. También vi el trailer de esta película que recomendó Eli en uno de los comentarios. Y lloré cuando una de las mujeres etíopes habló de su abuso en manos de los traficantes y cómo lo conectaba con la complicidad de la Unión Europea. Había sido violada en nombre de mi seguridad. Dado que soy una residente legal en un país europeo, tengo que aceptar que el estado, en mi nombre, estima aceptable que este cuerpo sea violado. Y también me duele porque aunque me esforcé mucho en ese artículo, a nadie pareció importarle mucho. Y DEBERÍA, JODER. No porque lo escribiera yo, a la mierda eso, no. Sino porque todo eso se hace EN VUESTRO NOMBRE. Porque si sois residentes legales en un país occidental, el estado está abusando activamente de esta gente en vuestro nombre. Estxs inmigrantes, cuerpos no blancos son tratadxs como despreciables porque LE HABÉIS PERMITIDO A VUESTRO ESTADO QUE LO HAGA. Y todavía poca gente parece conectar con ese artículo o encontrarlo merecedor de atención.

No me importa una mierda que yo lo escribiera. Más aún, por la presente os doy permiso para usar mis palabras como vuestras. No me citéis si no os apetece. Usad las palabras de ese artículo para debatir sobre el tema. Decidle a la gente que lo escribisteis vosotrxs si os apetece. PERO SI OS HACÉIS LLAMAR FEMINISTAS Y NO OS IMPORTA QUE ALGUNAS MUJERES DEN LUZ EN CONDICIONES INHUMANAS Y QUE SUS HIJXS SUFRAN TANTO QUE SUS LABIOS ESTÉN SELLADOS, ENTONCES NO SOY PARTE DE VUESTRO MOVIMIENTO. Y si no puedes deshacerte de tu parte de responsabilidad en estos hechos, que están pasando ahora mismo detrás de ti, entonces unx de nosotrxs no puede llamarse feminista.

Y si no podéis ver cómo esto está profundamente interconectado con todo lo anterior, con el racismo, con la violencia contra las mujeres de color, con la cultura de la violación, con el colonialismo, con nuestro desdén hacia la gente del Sur Global, con qué cuerpos son juzgados como humanos y cuáles no (y como tales, son in-violables), con la violencia institucional, con las guerras desatadas por nuestros estados en los países de donde proceden estas personas... si no podéis ver todo esto como parte del mismo paisaje, como parte del mismo ingente y opresivo hojaldre de mierda, entonces quizá no debería llamarme a mí misma feminista. Quizá, de hecho, lanzar llamas contra el feminismo es todo lo que me queda.

No voy a hacer eso todavía. Pero FEMINISMO, TE LO ADVIERTO: MI LANZALLAMAS ESTÁ CARGADO Y ME HAS DECEPCIONADO. Mis gatxs estarán contentxs de poder mearse en ti. 

Traducción al texto de Flavia Dzodan



Machismo pero al revés

En el blog Mujeres de El País publican una entrada sobre insultos sexistas. A raíz de ese "chochito de oro" con el que Xaquín Charlín se refería a Soraya Sáenz de Santamaría, se plantea darle la vuelta e imaginar una serie de exabruptos en los que son los varones políticos quienes son cosificados, sexualizados e infravalorados por otras mujeres políticas. Ese ejercicio de "darle la vuelta" es similar a aquellos videos en los que los hombres son acosados sexualmente en el espacio público por diferentes mujeres, o aquellas imágenes en las que son hombres quienes ocupan las posiciones de mujeres en los anuncios de publicidad. No es lo mismo y no será lo mismo y no es posible su comparación.

Dean Spade escribe en Normal Life sobre diferentes conceptualizaciones de la discriminación. En los discursos LGTBQ más normativos, se tiende a comprender la discriminación como una acción intencionada e individual que se debe combatir mediante castigos dirigidas a un nivel micro. Por el contrario, un acercamiento estructural nos hace comprender que la opresión, la discriminación, no depende de intenciones individuales ni se puede combatir mediante leyes de crímenes de odio que fortalecen el sistema punitivo y la industria carcelaria (que son estructuralmente cis-sexistas y racistas).

Un individuo podría despreciar a un varón cisgénero blanco heterosexual por ser varón cisgénero blanco heterosexual (por ejemplo) y podrá parecernos más o menos mal pero eso no será cis-sexismo ni racismo porque no es así cómo el cis-sexismo y el racismo funcionan. Y no, el hembrismo, la heterofobia, el racismo al revés (reverse racism)... no existen. Necesito un botón que repita, cada vez que lo pulse, "relaciones de poder", "relaciones de poder", "relaciones de poder"...




De Femen, tetas e islamofobia

Amina Tyler escribió sobre su cuerpo desnudo Mi cuerpo me pertenece y no representa el honor de nadie. Lo que empezó como una batalla entre feminismo y patriarcado, acabó como una guerra dentro de los mismos feminismos. Aliaa Magda Elmahdy, bloguera y feminista egipcia, ya subió en 2011 una serie de fotos de desnudos, ella posando incluida (su blog, todo hay que decirlo, es entero muy interesante), suscitando así la polémica. Tanto Tyler como Elmahdy se identifican -o por lo menos simpatizan- con el movimiento FEMEN.

Femen es un movimiento feminista fundado en Ucrania en 2008 pero con ramas en diferentes estados (Rusia, Francia, Alemania, desde hace bien poquito, también España...). Los tres pilares contra los que luchan son la explotación sexual (la rama ucraniana, por lo menos que yo sepa, es radicalmente opuesta a la regulación del trabajo sexual), las instituciones religiosas y las dictaduras. Una de sus armas, por lo menos la más visible, es su cuerpo desnudo como instrumento de protesta. En una entrevista que Alexandra Shevchenko, una de las fundadoras del grupo ucraniano, concedió al diario La Rioja, se tradujeron una serie de declaraciones que no han sido bien recibidas en diferentes círculos feministas: alejarse del feminismo y reivindicar la palabra "femenino" para renovar la imagen de la lucha de las mujeres o alejarse también de la masculinidad en las mujeres y del lesbianismo. Lara (Newell) Alcázar recomendaba en su Twitter este documental sobre Femen para comprender mejor el ideario y el feminismo que representan, lejos de las interpretaciones de periodistas sobre las declaraciones de una de las integrantes. El documental está en francés, pero se entiende bien y es bastante interesante.

El caso concreto de Amina Tyler es relevante porque suscitó una sonora reacción internacional tras las declaraciones de un ulema tunecino que pedía la lapidación para la joven. Las confusiones sobre el sistema jurídico musulmán, sobre las leyes tunecinas (¡no hay pena de muerte en Túnez!) y lo fácil que es pensar que cualquier Otro musulmán quiera apedrear a cualquier Otra, musulmana o no, desencadenó una reacción en cadena que reprodujo todos los mitos del discurso islamófobo y feminista colonial. Este comunicado de la Red de Mujeres Musulmanas explica muy bien lo sucedido en el estado español.

Femen también reaccionó al caso Amina Tyler: Inna Shevchenko declaró el 4 de abril (cumpleaños de Tyler) Día Internacional de la Yihad en Topless, trasladando al movimiento una concepción (nuevamente) universalista. Quemaron simbología musulmana y se manifestaron frente a mezquitas en diferentes capitales europeas. En respuesta, muchas feministas musulmanas protestaron ante lo que significaba una deriva racista e islamófoba que perjudicaba su lucha feminista desde la experiencia religiosa. El debate sobre si el uso del cuerpo desnudo como instrumento de lucha antipatriarcal objetualiza a las mujeres ha llegado a muchos otros círculos feministas y personalmente me da más pereza. Son tetas, joder, tetas. Y cuantas más tetas, cuerpos tatuados, cuerpos sin tatuar, mastectomías, cicatrices... escupan al patriarcado, mejor. Pero intentar que tus tetas, tus luchas y tus discursos sean universales... eso nunca puede acabar bien.

Me gusta, como siempre, este artículo de Filósofa Frívola, y tampoco le hago ascos a Beatriz Gimeno y su comentario más benevolente.


Raza y homofobia


Escuchando un programa de radio en el que hablaban sobre los "papables", la locutora se sorprendía por la agresiva homofobia del ghanés Peter Turkson, considerando que un hombre negro, perteneciendo a una raza "antiguamente" oprimida, oprimiese ahora a otros colectivo como pudieran ser el LGTB.

Independientemente de la sorpresa por que alguien considere el racismo como algo antiguo o pasado, quería hacer una serie de anotaciones.

Primera anotación: No nos olvidamos nunca de las relaciones de poder
Quién manda aquí. Nunca hay que olvidar quién manda aquí. Y nunca hay que olvidar que la raza, la orientación sexual, la identidad de género, la riqueza... no existen de forma individual. En relación con este tema, Lucas Platero acaba de editar Intersecciones: Cuerpos y sexualidades en la encrucijada. ¿Cómo confluyen los privilegios y las opresiones en cada persona? Soy mujer, soy lesbiana, soy blanca, tengo estudios superiores, tengo trabajo y techo. ¿Asumes tus privilegios? ¿Los utilizas? Los privilegios y las opresiones no son solo personales, son institucionales, son estatales. ¿Cómo es ser negro en África? ¿Cómo es ser católico en Ghana? Qué son privilegios y qué son opresiones. Cuándo y dónde. Y qué haces con ellas. Y qué es lo que se te permite hacer con ellas.

Segunda anotación: Nunca olvidemos el pasado
¿Cómo se ha construido mi identidad? ¿Qué significa ser blanca? ¿Qué significa ser negra? ¿Cuáles son los valores asociados a cada identidad racial? ¿Cuál es la geneaología de cada identidad? ¿Se feminizó a los hombres negros? ¿Cómo se responde ante la opresión? ¿Cómo interactúan las relaciones (neo)coloniales con el discurso LGTB europeo? ¿Cuál es la historia de la homosexualidad en Ghana?

Tercera anotación: ¿estámos hablando de la raza?
¿Hablamos de raza? ¿O te estás confundiendo de variable? A lo mejor la variable que encajaba mejor en tu estudio era el nivel de educación, o las oportunidades laborales, o el nivel económico, o el número de hijxs por familia, o...

Cuarta anotación: ¿quién gana a oprimidx?

Audre Lorde, obviamente, lo dice mucho mejor que yo:

Como gente negra, no podemos comenzar nuestro debate negando la naturaleza opresora del privilegio masculino. Y si los hombres negros escogen asumir dicho privilegio, por cualquier razón, violando, vejando y asesinando a mujeres, entonces no podemos ignorar la opresión masculina negra. Una opresión no justifica la otra. 

A continuación, Lorde añade: "Al mismo tiempo, como mujeres negras, claro, no queremos ser utilizadas contra los hombres negros por un sistema que nos oprime a ambos". Sufrir racismo no justifica tu sexismo/homobia. Y sufrir sexismo/homofobia no justifica tu racismo. Y hablar en estos términos, como siempre, ignora los márgenes: qué hacemos con lxs LGTBQ negrxs en este discurso. Nunca, nunca, olvidemos que no podemos sumar identidades; que todo todo son intersecciones y cruces de caminos.


Soy un hombre


En febrero de 1968, Echol Cole y Robert Walker, afroamericanos, murieron en un accidente laboral en Memphis, por culpa del mal funcionamiento del camión de la basura. Las reacciones que estas dos muertes suscitaron, así como otros incidentes de corte racista, que 1.300 trabajadorxs de la recogida de basura, mayoritariamente negrxs, comenzaron una huelga, apoyada, entre otrxs, por Martin Luther King, que fue asesinado la víspera de la segunda gran manifestación. Los sindicatos no fueron reconocidos, las marchas acabaron con violencia, pero lxs trabajadorxs no dejaron de salir a la calle, y fueron célebres las pancartas con el texto: I Am A Man. Ese símbolo se ha utilizado en muchos contextos para reivindicar la identidad negra (eminentemente masculina). Encontramos esta instalación de Hank Willis Thomas en su exposición Pitch Blackness (2008), el documental I Am A Man, sobre los avances de la comunidad negra en EEUU, o este otro sobre masculinidades negras.

La artista, performer y activista Sharon Hayes, en su acción In The Near Future (2005), portó pancartas durante una hora cada una que habían tenido un significado importante en luchas del pasado. Una de ellas, era precisamente, I Am A Man.


En el portal Wild Gender, Toi publica un artículo sobre su experiencia como negro trans y su recepción de lemas como I Am A Man.


Hay una Palestina queer


El sábado tuve la suerte de poder pasar la tarde con Rauda Morcos, la fundadora de Aswat, primer grupo de activismo queer y lesbiano de Palestina, formado hace ya diez años. Desde hace casi seis, Rauda ya no es la coordinadora, pero sigue siendo la única cara visible.

Al-Qaws, dirigido por Haneen Maikey, es otro grupo palestino LGTB+ e integra a hombres y mujeres, mientras que Aswat se identifica políticamente como grupo de mujeres lesbianas aunque también tenga personas trans, intersex, queer...

Hablamos sobre el Orgullo Mundial que se celebró en 2006 en Jerusalén, cuyo lema fue Amor sin fronteras. Rauda y Aswat formaron parte del bloque crítico que trató de boicotearlo con la campaña There's No Pride In Occupation (no hay orgullo en la ocupación). Así, volvimos a hablar sobre pinkwashing, el lavado de imagen que lleva a cabo el Estado de Israel utilizando para ello al colectivo LGTB+. Al final, la persona LGTB+ palestina que vive en los territorios ocupados se ve obligada a elegir entre su identidad palestina y su identidad LGTB+ si quiere ser reconocida por muchxs israelíes.

Le pregunté por la visibilidad como estrategia contra la heteronormatividad en Palestina/Israel y sobre cómo muchos activistas poscoloniales y árabes la tachaban de herramienta imperialista, aludiendo a la retórica del puesto de control, en lugar de la de armario, como defiende Jason Richtie. Rauda concuerda totalmente con la lectura que Joseph Massad hace de las imposiciones neocoloniales del movimiento LGTB occidental. Sin embargo, también pareció estar un poco harta de teorías y teóricxs: "Aswat no es un grupo de académicas, y yo no voy a conseguir nada escribiendo libros mientras observo desde fuera. Quiero estar pegada a la tierra, quiero contribuir a un cambio real desde dentro".

Entre otras mil millones de cosas de las que hablamos, Morcos compartió la exasperación de que la lucha palestina contra el patriarcado dentro y fuera de su comunidad se vea ralentizada por el tiempo perdido continuamente resolviendo malentendidos sobre lo que significa ser palestinx, el tiempo perdido visibilizando y combatiendo el racismo y la islamofobia en los colectivos LGTB+ (y no LGTB+) occidentales.

Podría seguir escribiendo sobre cómo la sacaron del armario, sobre cómo se formó Aswat, sobre cómo se identifica más con minorías LGTB+ como la chicana o la nativa americana que con las minorías LGTB+ de otros países árabes, sobre cómo utiliza el gaydar o sobre cómo salió del armario con su abuela. Pero no habría unos y ceros para todo ello.

Imagen.- Son dos miembros del Ejército israelí. En el orgullo de 2012, el propio ejército subió esta foto con el siguiente texto: "Es el mes del orgullo. ¿Sabías que las fuerzas de la defensa israelí tratan igual a todos sus soldados?". Un gran ejemplo de pinkwashing, ¿no?


Me llamaron negra

Hasta ayer no conocía a Victoria Santa Cruz. Nacida en Lima en 1922, es compositora, coreógrafa y diseñadora, exponente del arte afroperuano. Tras estudiar y trabajar en París, volvió a su país de origen donde fundó la compañía Teatro y Danzas Negras del Perú. Tras dirigir el Conjunto Nacional de Folclore del Instituto Nacional de Cultura, trabajó en la universidad Carnegie Mellon.

Me ha encantado esta pieza, que pertenece a su musical La magia del ritmo: "Me llamaron negra". Increíble. No se sabe si es un manifiesto, una coreografía, una declaración de intenciones, todo o nada de esto.


me gritaron negra from REVISTA.VOZAL on Vimeo.



Privilegios

Según ese uso del término, todxs lxs blancxs somos racistas, porque nos beneficiamos del privilegio blanco de forma sistemática. Generalmente, lxs blancxs pensamos el racismo como una conducta voluntaria e intencional, ejercida por personas horribles, siempre otras. Lxs blancxs pasamos mucho tiempo intentando convencernos a nosotrxs mismxs y a lxs demás de que no somos racistas. Un buen primer paso para lxs blancxs sería que admitiéramos que somos racistas y, entonces, plantearnos qué vamos a hacer con ello.
Stephanie Wildman: Privilege Revealed: How Invisible Preference Undermines America
La traducción es mía. La cita original está aquí. Este texto me hizo reflexionar justo cuando El Teleoperador escribió en un twit en el que discutía con otra persona sobre privilegios masculinos: "Si a mí, donde sea, me dan cualquier trato preferente sobre mi novia por ser hombre, no me siento privilegiado sino insultado". Me sentí muy triste porque personas formadas en los movimientos sociales y en la lucha contra la opresión no habían entendido nada, como si el racismo significara salir a la calle a pegar negros.


Morir de recortes

Creo que es un buen día para recuperar el discurso que el activista de Act Up Vito Russo dio en sendas manifestaciones en Nueva York y en Washington en 1988, aunque ya hablase de él hace poco más de seis meses. Pero, antes, estaría bien escuchar a Esperanza Aguirre...




Aquí está la versión íntegra en inglés. Traduzco a continuación (no soy traductora, disculpas adelantadas por los errores). Es largo, pero merece la pena:

Unx amigx de Nueva York tiene un abono transporte que le permite montar en autobuses y metros por la mitad de precio. El otro día, cuando se lo mostró al revisor, éste le preguntó cuál era su discapacidad y él dijo “tengo SIDA”. Y el revisor le dijo “no, no tienes; si tuvieras SIDA, estarías muriéndote en casa”. Entonces, quería hablar aquí hoy como persona con SIDA que no está muriendo. 

Sabes, durante los últimos tres años, desde que fui diagnosticado, mi familia piensa dos cosas sobre mi situación: uno, piensan que me voy a morir; y dos, piensan que mi gobierno está haciendo todo lo posible para evitarlo. Y se equivocan, en ambas cosas.

Así que, si estoy muriendo de algo, estoy muriendo de homofobia. Si estoy muriendo de algo, estoy muriendo de racismo. Si estoy muriendo de algo, es de indiferencia y trámites burocráticos, porque esas son las cosas que están impidiendo que acabe esta crisis. Estoy muriendo de Jesse Helms.  Si estoy muriendo de algo, estoy muriendo del Presidente de los EEUU. Y, especialmente, si estoy muriendo de algo, estoy muriendo del sensacionalismo de los periódicos y las revistas y los programas de televisión, que se interesan por mí sólo en tanto en cuanto esté dispuesto a ser una víctima indefensa, pero no si estoy luchando por mi vida.

Si estoy muriendo de algo, estoy muriendo del hecho de que no haya suficientes hombres ricos, blancos y heterosexuales con sida como para que les importe una mierda. Ya sabéis, vivir con sida en este país es como vivir en una dimensión desconocida. Vivir con sida es como vivir en una guerra que sólo ocurre para aquéllos que resultan estar en las trincheras. Cada vez que explota una granada, miras alrededor y descubres que has perdido a más amigxs, pero nadie más se da cuenta. No les está pasando a ellxs. Ellxs caminan por las calles como si no estuvieran atravesando algún tipo de pesadilla. Y sólo tú puedes oír los alaridos de la gente y sus gritos pidiendo ayuda. Nadie más parece darse cuenta.

Y es peor que una guerra, porque durante una guerra la gente está unida en una experiencia compartida. Esta guerra no nos ha unido, sino que nos ha dividido. Ha separado a aquellxs de nosotrxs con SIDA y a aquellxs de nosotrxs que luchamos por las personas con SIDA del resto de la población.

Hace dos años y medio, cogí una revista Life y leí un editorial que decía: “es el momento de prestarle atención, porque esta enfermedad empieza a golpearnos al resto de nosotrxs”. Era como si yo no fuera el que sostenía la revista. Y desde entonces nada ha cambiado, nada ha alterado la percepción de que el SIDA no le está ocurriendo a las personas reales en este país.

No está pasándonos a nosotrxs en los Estados Unidos, les está pasando a ellxs –a la población desechable de maricones y yonquis que se merecen lo que tienen. Los medios de comunicación les dicen que no tienen que preocuparse, porque la gente que verdaderamente importa no está en peligro. Dos, tres, cuatro veces –el New York Times ha publicado editoriales diciendo que no entremos en pánico todavía respecto al SIDA–… todavía no ha penetrado entre la población normal y, hasta que eso ocurra, no tiene que importarnos una mierda.

Y los días, y los meses, y los años pasan, y ellxs no pasan esos días y noches y años intentando averiguar cómo hacerse con el último medicamento experimental, y qué dosis tomar, y cómo combinarlo con otros fármacos, y de dónde sacarlo. Y, ¿cómo vas a pagarlo? ¿Dónde vas a conseguirlo? Porque no le está pasando a ellxs, por lo que no les importa una mierda.

Y ellxs no se sientan en estudios de televisión, rodeados por técnicxs que llevan guantes de goma, que no te ponen el micrófono, porque no les está pasando a ellxs, por lo que no les importa una mierda. Y a ellxs no les quemaron la casa fanáticxs e imbéciles. Ellxs ven las noticias y cenan y van a la cama, porque no les está pasando a ellxs, y no les importa una mierda.

Y ellxs no pasan las horas yendo de habitación de hospital a habitación de hospital, y viendo a la gente a la que quieren morir despacio –de negligencia e intolerancia–, porque no les está pasando a ellxs y no les importa una mierda. Ellos no han ido a dos funerales a la semana durante los últimos tres o cuatro o cinco años –así que no les importa una mierda, porque no les está pasando a ellxs.

Y leemos en la portada del New York Times el último sábado que Anthony Fauci dice ahora que existen todo tipo de medicamentos prometedores para el SIDA, pero que no han sido probados en los últimos dos años porque no puede permitirse contratar a las personas que los prueben. Nadie se pregunta por qué algún periodista no profundiza en esa historia y no la publica dieciocho meses antes, antes de que Fauci fuera arrastrado frente al Congreso.

¿Cuánta gente ha muerto en los dos últimos años, gente que podría estar viva hoy si esos medicamentos hubieran sido probados? Periodistas de todo el país están ocupados sacando notas de prensa del gobierno. No les importa una mierda, no les está pasando a ellxs –lo que quiere decir que no les está pasando a gente como ellxs–, a la gente real, al público general mundialmente famoso del que estamos oyendo hablar todo el día.

La legionelosis les estaba pasando a ellxs porque enfermó a personas que se les parecían, que hablaban como ellxs, que eran del mismo color que ellxs. Y esa jodida historia sobre dos docenas de personas afectadas llenó todas las portadas de todos los periódicos y de todas las revistas en este país, y se mantuvo ahí hasta que el misterio fue resuelto.

Todo lo que leo en los periódicos me dice que la población blanca heterosexual no está en riesgo de contraer esta enfermedad. Todos los periódicos que leo me dicen que lxs consumidorxs de drogas intravenosas y los homosexuales siguen representando la gran mayoría de los casos, así como la mayoría de la población en riesgo.

Y ¿puede acaso alguien decirme, por favor, por qué cada céntimo destinado a educación y prevención que se gasta en campañas de publicidad está dirigida de forma casi exclusiva a adolescentes blancxs y heterosexuales? –¡de lxs cuales nos siguen diciendo que no están en riesgo!

¿Puede alguien decirme por qué el único telefilme producido por una gran productora en este país sobre el impacto de esta enfermedad, no trata sobre el impacto en la persona con SIDA, sino sobre el impacto en la familia nuclear, blanca y heterosexual? ¿Por qué, durante ocho años, cada periódico y cada revista de este país ha cubierto historias del SIDA sólo cuando crecía la amenaza de transmisión heterosexual?

¿Por qué, durante ocho años, todas y cada una de las películas didácticas diseñadas para su difusión en institutos eliminaban todo contenido positivo sobre lxs gays antes de ser aprobadas por el claustro? ¿Por qué, durante ocho años, todos y cada uno de los panfletos y las cintas de información pública que se difundían desde el establishment ha ignorado el contenido específicamente homosexual?

¿Por qué ninguno de los carteles en el metro y en el autobús y ninguno de los anuncios que veo en este país están dirigidos específicamente a hombres homosexuales? No te creas la mentira de que la comunidad gay ha hecho su trabajo y ha educado a su gente. La comunidad gay y la comunidad de consumidores de drogas intravenosas no están constituidas por personas politizadas que viven en Nueva York y en San Francisco. Los miembros de las poblaciones minoritarias, incluyendo a los así llamados gays sofisticados, son abismalmente ignorantes sobre el SIDA.

Si es cierto que los gays y lxs consumidorxs de drogas intravenosas son las personas con más riesgo, entonces tienen el derecho a exigir que la educación y la prevención se dirijan de forma específica a este segmento de la población. Y eso no está pasando. Nos han permitido morir, mientras que la población de bajo riesgo está siendo aterrorizada –no educada, aterrorizada– para pensar que nos lo merecemos.

¿Por qué estamos aquí juntxs hoy? Estamos aquí porque nos está pasando a nosotrxs, y sí nos importa una mierda. Y si hubiera más como nosotrxs, el SIDA no sería lo que es en este momento de la historia. Es más que una enfermedad convertida en mera excusa para que los ignorantes ejerzan la intolerancia que siempre han sentido. Es más que una historia de terror explotada por los tabloides. El SIDA es en realidad una prueba que se nos presenta. Cuando las generaciones futuras pregunten qué hicimos durante esta crisis, vamos a tenerles que decir que estábamos aquí hoy. Y tenemos que dejarles un legado a esas generaciones que vienen tras nosotros.

Algún día, la crisis del SIDA habrá acabado. Recordadlo. Y cuando ese día llegue –cuando ese día llegue y pase, habrá gente viva sobre la tierra–, homo y heterosexuales, hombres y mujeres, negrxs y blancxs, que escuchen la historia de esa enfermedad terrible que se extendió un día en este país y en todo el mundo, sabrán que un grupo de valientes se levantaron y lucharon y, en algunos casos, dieron la vida para que otras personas pudieran vivir y ser libres.

Así que estoy orgulloso de estar con mis amigxs hoy y con la gente a la que quiero, porque creo que todxs vosotrxs sois mis héroes, y estoy orgulloso de formar parte de esta lucha. Pero tomo prestada una frase de una canción de Michael Callen: todo lo que tenemos ahora es amor, lo que no tenemos es tiempo.

En cierto modo, los actiVIHstas son como esxs médicxs –están tan ocupadxs apagando fuegos y devolviéndole la respiración a la gente que no tienen tiempo de cuidar a todxs los enfermxs. Estamos tan ocupadxs apagando incendios ahora mismo que no tenemos tiempo para hablar y plantear estrategias para la próxima ola, el próximo día, la próxima semana, el próximo mes y el próximo año.

Y vamos a encontrar el tiempo para hacer eso en apenas unos meses. Y tenemos que comprometernos a ello. Y entonces, después de mandar a la mierda esta enfermedad, vamos a estar todxs vivxs para mandar a la mierda a este sistema, de tal forma que esto no vuelva a ocurrir.