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De homofobia y acoso

Debatíamos sobre la homosexualidad a raíz de una alusión a ella en el libro que estábamos leyendo; varios chicos hicieron comentarios como: "es asqueroso". En el seno de la discusión, un chico admitió finalmente que se había sentido aterrado y asqueado cuando, compartiendo un taxi con otro pasajero, éste dio un paso insinuándose. Se me encendió la bombilla: "Oh", dije, "lo cojo; veo que tienes miedo porque, por primera vez en tu vida, has sido víctima de un acercamiento sexual no deseado por parte de alguien que tiene el poder de ejercer fuerza sobre ti". El chico asintió y se estremeció visiblemente. "Pero", continué, "como mujer, aprendes a vivir con ello aproximadamente desde los catorce, y entonces ya nunca para; vivimos con ese miedo cada día de nuestras vidas; cada tipo que entra al parking al tiempo que nosotras es un desconocido inofensivo o un violador en potencia; siempre". Las chicas del aula asintieron con la cabeza. Los chicos parecían verdaderamente mudos de asombro. "Así que la próxima vez que le tires los tejos a una chica piensa en ello. Es posible que, como tú en el taxi, no quiera que lo hagas". 

Andrew Sullivan: Homophobia: The fear that another man will treat you like you treat women.

La traducción es mía. Aquí está la cita original.

Es un tema que ha salido mucho en las charlas de los institutos, cuando los chicos dicen que una vez estuvieron en un local gay y no les gustó porque algún otro chico intentó ligar con ellos de forma agobiante.

También es una buena lectura un día como hoy, con todo lo que está pasando alrededor de Alicia Murillo.


Transgenerismo


Gender Identity Project Subtitulado from Sebs Trivino on Vimeo.

"Transgender Basics", un filme de Rosa Juel Nordentoft. Producido por Gender Identity Project & Center Media (LGTB Community Center de Nueva York).

Sí, son veinte minutos de nuestras vidas, pero me ha parecido uno de los videos sobre sexo y género más claritos que he visto, con mis diferencias..., pero chapeau.



Policía del género

 
Esta mañana he estado en otro instituto impartiendo los talleres.

Me ha gustado cómo lxs propixs alumnxs han sido partícipes de diseñar un sistema de cajas para explicar el género, cajas cuyos límites eran más o menos fluidos según el momento, el lugar y elx interlocutorx.

Cuando me dicen que el problema es de la sociedad, les cuesta asumir que la sociedad somos todxs nosotrxs.

"Al final, en este mismo instituto, pero en todas partes, es como si fuéramos todxs y cada unx de nosotrxs policías del género, vigilando que nadie se salga de su caja, que los chicos sean como se supone que tienen que ser los chicos y que las chicas sean como se supone que tienen que ser las chicas y que, fuera de esas dos cajas, no hubiera nada más. Como policías del género, los insultos más habituales en el instituto son puta para las chicas y maricón para los chicos (el resto nada, que ni siquiera existen). Todxs nos comportamos como policías del género, humillando a aquélx que hace algún atisbo por salirse de la caja, sintiéndonos así más segurxs, sabiendo que nadie va a sospechar de nosotrxs si somos lxs más estrictxs".

Una chica ha dicho entonces que la plumofobia también entraba aquí: "Ser heterosexual también está dentro de la caja, profe, y la plumofobia no tiene por qué tener que ver con la orientación/opción del deseo de a quien discrimina, sino que está castigando eso que dices. Somos una especia de policías que castigamos cuando alguien se sale de la norma que nosotros mismos nos hemos inventado, y eso no puede estar bien".

Para que luego se diga de "lxs adolescentes de hoy".

Fuente de la imagen


Cajón de-sastre

Tantas veces no sé de qué escribir y otras veces se me acumulan las ideas en la cabeza. Querría citar el proyecto Cartografías feministas de Miriam Solá, que he descubierto hoy y que merece ser explorado. Tampoco quería dejar pasar este blog en el que se compila diversa bibliografía sobre el sistema sexo/género/deseo, y que me descubrió Mabel Longhetti ayer. También estaría bien citar las Jornadas Transmaribollo de la Autónoma (Madrid), que se celebran la semana que viene; al menos las del año pasado merecieron la pena.

Por otra parte, estaría bien comentar que hoy he vuelto a empezar con las charlas en los institutos de este curso. Y que cada vez me cansa más reproducir un discurso que no me identifica, pero sigo intentando convencerme de que es un buen primer paso. Y que nunca hasta hoy me había confesado ningún chaval que había pegado a su hermano y no vuelto a saber nada de él cuando éste salió del armario, por asco. Y que lo volvería a hacer. Y que me repito y re-repito que aunque no entiendan (algunxs) nada de lo que les expliquemos sobre género, que aunque lo único que les importe a muchxs es preguntar cómo se lo montan dos tías, lo más importante es estar ahí, delante de ellxs, y decir soy lesbiana, que me vean, que me escuchen, que sientan asco si quieren, pero ya me vieron y me tuvieron que escuchar.

Y esto es extraoficial. Pero las gaviotas están ahí, vigilando desde arriba. Miedo me da. Qué mierdas miedo. Rabia. Me da rabia.


Lenguaje

Siempre que a lxs chavalxs se les pregunta cómo definirían a una persona homosexual dicen: "A quien le gustan los chicos". Yo siempre les pregunto: "¿una chica a la que le gustan los chicos es homosexual?".

Siempre que a lxs chavalxs se les pregunta cómo definirían la pluma dicen: "Pues hacer las cosas como afeminado, hablar como una chica, sentarse como una chica". Yo siempre les pregunto: "si una chica habla como una chica o se sienta como una chica, ¿tiene pluma?".

Obviando el horrible detalle de que definamos (por ampliamente que lo hagamos) la sexualidad y aclarando que, evidentemente, debatimos a qué nos referimos con expresiones como "como una chica", en lo que me quería fijar es que siempre, siempre, siempre, tanto chicos como chicas, definen los conceptos desde la perspectiva masculina. Y nunca deja de sorprenderme.


Gitanxs

El viernes pasado asistí a una charla que dio David Berná Serna sobre diversidad afectivo-sexual y etnia gitana. Berná es un antropólogo doctorando investigador en la Facultad de CCPP y Sociología de la Complutense y prepara una tesis sobre este tema.

Justo el día anterior, en una de las charlas en institutos, me había encontrado con un caso flagrante de LGTBfobia confesa. Prácticamente la mitad de una clase sostenía declaraciones como: "si mi mejor amiga me dijera que es lesbiana, la tiraba por un precipio" o "si mi hijo saliese maricón, le cambiaba los apellidos y adiós hijo". Cuando terminó la hora, el profesor se me acercó y se excusó: "es que son gitanos, ya sabes cómo son".

"No", pensé, "no lo sé". ¿Cómo son lxs gitanos? ¿Homófobxs? ¿Machistas? ¿Subdesarrolladxs? Evidentemente, la afirmación del profesor no es justa. Sería muy obvio decir, pero lo digo, que hay gitanxs homófobxs y gitanxs no homófobxs, que hay gitanxs machistas y gitanxs no machistas...

La exposición de Berná se centró en la historia de la etnia gitana, una historia de dominación y domesticación de la que, en cierto modo, lograron escapar, por lo menos más que otros grupos étnicos minoritarios. Recordemos la biopolítica de Foucault, cuyos tres instrumentos eran la fábrica, la escuela y el hospital: nos encontramos con gitanxs que (repito, en cierto modo) escaparon del sistema educativo, sanitario y laboral estatal.

A continuación se centró en dibujar el sistema normativo de género que impera entre lxs gitanxs (que se centra en la jerarquía hombre sobre mujer y mayor sobre menor; en la importancia capital de la familia, en el estatus de la mujer como depósito del honor) es ultraconservador, lo que se asienta sobre la necesidad de construir una seguridad sobre quiénes son, así como sobre el intento de identificarse a la contra delx payx y de distanciarse del estereotipo que, antes de los sesenta y la revolución sexual, era precisamente lo contrario: sexualidad libre, salvaje...

Finalmente, se centró propiamente en la diversidad afectivo-sexual entre lxs gitanxs y sobre métodos para enfrentarse, en las charlas, a público gitano. Me pareció todo muy interesante y me quedo con muchas ganas de leer su futura tesis. Os recomiendo que, si tenéis oportunidad, le escuchéis o leáis.

En realidad, sí, claro, la mayoría de lxs gitanxs son machistas y lgtbfóbxs.

Pero la mayoría de lxs payxs también lo son/somos.


De vuelta

Creo que me daba más pereza publicar por la sensación de que, haciendo casi un mes que no actualizo, debía dar algún tipo de explicación o escribir una entrada especialmente larga. Creo que voy a solucionar ese bloqueo con un post escueto. Colaboro con una asociación dando charlas en institutos sobre diversidad afectivo-sexual y contra la homofobia. Explicar la diferencia entre sexo, género, deseo y prácticas sexuales; debatir sobre los prejuicios y estereotipos; hablar de lgtbfobia... a un grupo de adolescentes no puede ser malo.

El último día, sin embargo, mientras contaba mentalmente a lxs chavalxs de una clase para una estadística interna desagregada por género, conté como chica a un chico, según me di cuenta más tarde. Y sentí que estamos haciendo lo mismo que criticamos. Definir a las personas. Heterodesignarlas. Imponerles una identidad, que sólo puede ser hombre o mujer, que sólo puede ser macho o hembra. No sé si hacemos una buena introducción o si asentamos la base teórica dicotómica que deberíamos estar tratando de eliminar.

No comparto algunas de las definiciones y conceptualizaciones del guión, por poco inclusivas hacia otras realidades (intersex, intergén, transgén...), por marcadamente dualistas y algo conservadoras. Pero estoy aquí porque pienso que es mejor eso que nada. Aunque a veces dudo y me dan ganas de salir corriendo.