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Soy un hombre


En febrero de 1968, Echol Cole y Robert Walker, afroamericanos, murieron en un accidente laboral en Memphis, por culpa del mal funcionamiento del camión de la basura. Las reacciones que estas dos muertes suscitaron, así como otros incidentes de corte racista, que 1.300 trabajadorxs de la recogida de basura, mayoritariamente negrxs, comenzaron una huelga, apoyada, entre otrxs, por Martin Luther King, que fue asesinado la víspera de la segunda gran manifestación. Los sindicatos no fueron reconocidos, las marchas acabaron con violencia, pero lxs trabajadorxs no dejaron de salir a la calle, y fueron célebres las pancartas con el texto: I Am A Man. Ese símbolo se ha utilizado en muchos contextos para reivindicar la identidad negra (eminentemente masculina). Encontramos esta instalación de Hank Willis Thomas en su exposición Pitch Blackness (2008), el documental I Am A Man, sobre los avances de la comunidad negra en EEUU, o este otro sobre masculinidades negras.

La artista, performer y activista Sharon Hayes, en su acción In The Near Future (2005), portó pancartas durante una hora cada una que habían tenido un significado importante en luchas del pasado. Una de ellas, era precisamente, I Am A Man.


En el portal Wild Gender, Toi publica un artículo sobre su experiencia como negro trans y su recepción de lemas como I Am A Man.


Femme-inismo


Igual que me gusta encarnar un drag king, también me divierte travestirme de chica femme. A veces soy Nacho, a veces soy Mónica. Depilación, manicura, pedicura, maquillaje, tacones.

Llevo mucho tiempo queriendo escribir esta entrada y nunca termino de atreverme, porque para escribirla debería empezar por confesar algo, y siempre duele reconocerse parte ejecutiva de la discriminación, ¿no? Redoble de tambores: siempre he tenido prejuicios contra las chicas muy femme, contra los artefactos de la feminidad. Cuando tenía doce años, llegué llorando a casa porque había estado tres horas en un parque con dos amigas y habían pasado dos de las tres horas hablando de maquillaje. En realidad yo no recuerdo esta historia, pero mi madre sí. A fin de cuentas, el maquillaje, la ropa... ¿no son frivolidades sexistas-capitalistas?

Intento aprender de la gente y de la vida antes que de los libros, pero siempre se me dio mal el contacto emocional... Devenir perra, de Itziar Ziga, así como el artículo El baúl de los disfraces, de Ulrika Dahl (en El eje del mal es heterosexual, pdf, p.151), fueron mis primeros acercamientos al femme-inismo (si puede considerarse Devenir Perra como algo parecido...). Ulrika Dahl, de hecho, lo explica estupendamente:

Escribo porque rechazo ser una víctima del patriarcado. Porque mi deseo no me convierte en una chica hetero despistada, una feminista políticamente incorrecta o una falsa bollera.

[...]


Más tarde descubrí que quería volver al Baúl de los Disfraces, que no estaba sola y que había muchísimas mujeres a las que yo les gustaba así. Entonces comencé a ver que la propia idea de que los atributos clásicos femeninos no son sino fuentes de limitación, peligro y opresión, raramente se cuestionaba en los círculos lésbicos mayoritarios.

[...]

Vivimos en un patriarcado. Una sociedad modelada por un orden de poder generizado y heterosexista donde las mujeres y la feminidad están siempre subordinadas a los hombres y a la masculinidad. Donde la feminidad es sinónimo de víctima, de estar oprimida, limitada, de ser vulnerable. De no ser tomada en serio. La conexión entre género y sexualidad no es sólo una teoría, es una realidad. Los hombres gays afeminados y las bollos butch son la doble amenaza a nuestras concepciones de qué constituye un hombre y una mujer. Son nuestros más obvios guerreros de género. Pero sigo creyendo que las femme luchamos una batalla diferente. La batalla contra la subordinación de la feminidad de las mujeres y su conexión con la sexualidad.

[...]

En mi opinión el travestismo femme es un disfraz explícitamente femenino. Uno que no puedes conseguir en el departamento de señoras de unos grandes almacenes. Es un proyecto artístico. Algunas personas lo pueden encontrar algo extravagante, algo definitivamente no feminista, o incluso políticamente incorrecto. Y respeto esos argumentos.

[...]

Cuando me pongo mi wonderbra no es para satisfacer a ningún hombre, no es porque no me puedo resistir a la propaganda de las revistas de las mujeres hetero sobre cómo debe ser una mujer. No es una cuestión de cuánto dinero gastas en ser femme. Es sobre cuál es el significado de la feminidad. Se trata de transformar algo negativo en algo positivo. De cambiar el significado de un término. Lavar la marca de víctima, aliviarla con un tónico facial y pintar sobre ella un nuevo personaje espectacular.

Me recuerdo hablando con N. en Santander, en nuestro primer viaje, sobre la importancia de la moda. Yo no la comprendía y le confesaba mi más absoluto desinterés por la ropa o ir de compras. Le costó hacerme comprender que eso también era una decisión en relación con la moda. El estilo femme también es una expresión de género y mis amigas femme y con más interés en la moda y otros artefactos de la feminidad son también feministas y conscientes de que ellas han escogido una expresión de género determinada que no es relacional con el patriarcado sino con su propia identidad. Qué difícil es a veces comprender las cosas más simples. Y qué difícil es siempre permitir que las mujeres y lxs otrxs vistan como les dé la real gana.


La imagen la encontré en tumblr.


Feminismos en el MUSAC

Cristina Lucas: La anarquista

Ayer estuve en el MUSAC (León), entre comida familiar y comida familiar, viendo Genealogías feministas en el arte español: 1960-2010 con N. Después de la mala experiencia con la exposición del Conde Duque, esta ha compensado con creces. Comparte espacio en estos momentos con otras exposiciones interesantes, como el proyecto de Erreakzioa-Reacciona de Estibaliz Sadaba y Azucena Vieites y la exposición Fundido Encadenado-Break you Nice de la misma Vieites.

Dos errores: la visita guiada (no, por favor, y no hay problema en verla sin guía porque cada sala está muy bien explicada por sí misma, además de que te ahorrarás unas cuantas úlceras) y el encierro de la sala del transfeminismo, que prohibe la entrada a menores. Pero imagino que ninguno de esos problemas es culpa de lxs comisarixs: Patricia Mayayo y Juan Vicente Aliaga, que se merecen una enorme enhorabuena por haber traído al circuito institucional una exposición tan valiente e importante como esta. 

No es una exposición de mujeres artistas ni de la mujer en el arte. Es una exposición sobre discursos en torno al género en el arte español. No está pensada de forma cronológica sino en bloques temáticos: genealogías, cuerpos, trabajo, las otras, luchas colectivas, tiranía de la belleza, mascaradas y performatividad, violencia, cuidados y maternaje, cultura popular y transfeminismos.

Por motivos de presupuesto, no han editado catálogo (de hecho, ni siquiera han editado folleto...), pero la página Web es fantástica. Cada cuadro es una de las salas, y señalan el texto descriptivo, todas las obras, así como la documentación que exhiben en el museo.

El arte no es mi mundo así que conocía pocas de entre las obras que vimos y me enamoraron muchas más. Desde Elena del Rivero hasta Eulàlia Grau, un poco de Juan Hidalgo y mucho de LSD, el Espejito que te grita fea de Pilar Albarracín y las Cartogeografías Humanas de Mau Monleón. Me encantaron los videos de Estibaliz Sádaba (Step, donde se practica aerobic sobre una pila de libros feministas; hasta A mi manera, un juego con los michelines sobre los que se lee la palabra "dieta"), así como las Menstruosidades de LSD y el video de Itziar Okariz (Mear en espacios públicos o privados). Descubrí también la serie Locuras de Marina Núñez, de la que casualmente habla hoy eva uvedoble. Me impresionaron los soldados fálicos de Esther Ferrer de la serie Juguetes educativos. Conocí el trabajo de O.R.G.I.A (Organización Reversible de Géneros Intermedios y Artísticos) y el fantástico Cásting: James Dean de Cabello/Carceller.

Entré emocionada y salí emocionadísima. Bravas.


Vulva



Que el apóstol Junias era Junia, una apóstol estimada, hasta que la Iglesia lo solucionó cambiándola de sexo. Que la puta griega Friné, en el siglo IV, se ofreció a reconstruir los muros de Tebas si a cambio se escribía sobre ellos la inscripción: "Alejandro las destruyó y fueron reconstruidos por la prostituta Friné". Que Gypsy Rose Lee interpretaba su número La educación de una stripper cantando "cuando bajo mi vestido una fracción / y expongo una parte del hombro / no estoy interesada en tu reacción / estoy pensando en [...] el placer que sentí leyendo El abanico de Lady Windemere / o en el capítulo tercero de Historia de la decadencia y la / caída del Imperio romano". Que entonces preguntaba, al final: "¿Cree usted que estaba pensando en el sexo?" y respondía: "Por supuesto que sí". Que en los sesenta Carolee Schneemann utilizaba su cuerpo como una extensión de sus materiales de pintura y performance. Que la exhibición de la vulva salvó a casi todas las heroínas de la mitología griega, romana, india, egipcia... Que las piratas punk. Que las riot grrrls.

Estoy aprendiendo muchísimo con Vulva: La revelación del sexo invisible, de Mithu M. Sanyal. No me convence que a veces identifique rápidamente la genitalidad con la identidad femenina, pero no deja de sorprenderme y de enseñarme.

PS. La imagen central es una Sheela-na-gig. Lo de los lados no lo identifico.


Mi King

Todxs nacemos desnudxs. El resto es drag.

El sábado fui a mi primer taller Drag King (cortesía de Revista Píkara y M en conflicto). Hacía muchísimo que quería ir a uno y no era la primera vez que me travestía, pero fue mucho más que travestirse. Vendarse el pecho, abultar el calzoncillo, separar un poco las piernas, modificar el centro gravitatorio, cambiar el peso corporal de un punto a dos, relajar los hombros... Nos cortamos un mechón de pelo que, a continuación, cortamos más menudo para fabricarnos nuestras propias barbas.

Dado que mi sentirme-mujer hace tiempo que es meramente estratégico-político, pensé que no habría mucha diferencia entre ese fingir-sentirme-mujer con un fingir-sentirme-hombre, pero sí la hubo, y la fui mascando poco a poco. Fue todo muy sutil, no conseguí el tan aclamado passing (pasar por hombre), pero tampoco fue esa mi intención. Inscribí una serie de modificaciones minúsculas que consiguieron un cambio mental importante.

Por cierto, recuerdo una tontería: no tenía frío. A lo mejor Nacho tampoco es claustrofóbico ni ansioso. Creo que la timidez era de Loreto. Tiene que seguir practicando. El king engancha. Y ya no lo puedes echar. Camino al trabajo me he encontrado alternando los andares-de-chica con los andares-de-chico, cambiando a placer el centro gravitatorio de mi cuerpo. Tengo ganas de que Nacho interactúe más con el mundo. Pasando (por hombre) y pasando (por eso-es-un-chico-o-una-chica). El juego ha comenzado.

Una vez que el virus king ha sido activado en cada participante, actuará, como sospecha de género, más allá del taller extendiéndose a la vida cotidiana y provocando modificaciones en todas nuestras interacciones sociales. El saber drag king no es la conciencia de ser un imitador de la masculinidad en medio de cuerpos anónimos de hombres y de mujeres, de hombres de negocios y carteros, de madres de familia que empujan carritos, de jóvenes que pegan patadas a los cubos de basura, sino de percibir, por primera vez, a los otros, a todos ellos, como efectos más o menos realistas de repeticiones performativas descodificables como masculinas o femeninas. Al caminar entre sus cuerpos anónimos, sus masculinidades y sus feminidades (al mismo tiempo que la mía) aparecen, por primera vez, como caricaturas de las que, ellos solos, gracias a una convención tácitamente pactada, parecen no ser conscientes.
Beto Preciado, en Testo Yonqui



Sukran Moral


Una noticia en El País de ayer me ha descubierto a una artista y performer turca que no conocía: Sukran Moral. Al mismo tiempo, me ha devuelto el encanto de informarme sobre alguien que no aparece en la Wikipedia...

Pese a que acaba de asentarse oficialmente en Italia, huyendo de las amenazas de muerte que su última obra, una performance de temática lésbica, han despertado en su país de origen, llevaba muchos años trabajando y viviendo entre Italia y Turquía.

Nació en la ciudad de Terme (provincia de Samsun, al nordeste de Turquía). Siguió estudiando en contra de la orden de su familia, que temía que se "convirtiera en una puta". Tras estudiar Bellas Artes en la Universidad de Ankara, se trasladó a Roma en 1989, para especializarse en pintura en la Accademia di Belle Arti. Desde 1994, un año antes de graduarse, ha participado en exposiciones colectivas e individuales, mostrando sus video-performances documentales y sus fotografías.

Su obra está centrada en la presión que ejercen religión y cultura (¿pero no estamos hablando de lo mismo?) en las mujeres. Su objeto es lo queer. Transexuales, fronterizxs, prostitutas, homosexuales, cuerpos y mentes enfermos, cuerpos alienados. En una entrevista al diario alemán Spiegel, con motivo de la exposición de arte contemporáneo turco Istanbul Next Wave que tuvo lugar en 2009, Moral afirmaba: "La sociedad oriental siente un odio especial hacia las mujeres y hacia las niñas. Es hipócrita y medieval. Tienen miedo del orgasmo femenino. Tienen miedo de las mujeres que practican sexo. Tienen miedo de las mujeres que se acuestan con muchos hombres".

Su primera obra reconocida internacionalmente es Bordello (Burdel), una pieza en la que se exhibe ante un grupo de hombres: "De pequeña me amenazaban con que acabaría en un sitio como éste (...). Me aterrorizaban los burdeles". Penetraba, sin ser heterodesignada puta en su sentido económico profesional, en lugares establecidos como masculinos, como en Hamam, posando desnuda junto a un grupo de hombres en unos baños.

Una de sus obras más interesantes es Family Night (Noche de familia), una instalación con una mesa muy elegante, su vajilla de porcelana, sus flores, su mantel cuidado, y un esqueleto de mujer sentado, gritando como si fuera obra de Munch. Sobre la mesa, un martillo, balas... las herramientas con las que se han cometido diferentes crímenes de honor en Turquía. La performance que rodeaba a la instalación incluía a un grupo de niñas bailando en traje de novia a su alrededor, ajenas a la escena, su futuro.

Sin embargo, la que más me gusta a mí es Apocalipsis, donde el gran retrato de una mujer embarazada, desnuda, crucificada, se erige sobre veintiocho cuerpos de mujer tendidos en el suelo y envueltos en sábanas blancas. Es Diosa diciéndonos: "Yo os di la vida. Vosotros se/os la quitáis".

El teatro Casa del Arte de Estambul era la sede de su última performance. Todxs lxs espectadorxs abandonaron la sala antes de que pasaran veinte minutos. Ella siguió representando una relación sexual lésbica. La obra fue suspendida al día siguiente, junto con los correos y llamadas amenazantes.

Pese al sabor de boca orientalista que un intento de reseña como éste puede dejarnos, Moral construye un discurso sobre la violencia contra la mujer, no sobre Turquía o sobre el Islam, pese a que es en Turquía y en una cultura musulmana, y en la frontera con Italia y otra cultura mediterránea, aunque católica, donde ella misma se ha construido como cuerpo. Recuperando la entrevista que dio a Spiegel, Sukran (que significa gracias en árabe) insiste en que su obra va mucho más allá de un marco geográfico concreto: "Mis temas son universales. Da igual dónde estés: Turquía, Italia, Alemania, Francia. Hay violencia contra las mujeres en todas partes".

Su fotografía de 2009 "Found Guilty" (Culpable) (...) muestra a una mujer desnuda con las piernas abiertas, sus ingles cubiertas de sangre. Cuando exhibió esta obra por primera vez en Estambul, sus amigxs le dijeron que necesitaba disfrazarse y marcharse cuanto antes de allí antes de que la mataran. Aunque, finalmente, nada violento sucedió, un hombre se le aproximó en una inauguración y le escupió despectivo: "Me follaría eso". Moral no se inmutó. "Para mí" dice, "fue un bonito halago. Era un hombre ignorante, pero me gustó lo que dijo. Quiero que la gente quiera follarse el arte".
Entrevista a Spiegel