Calibán, la bruja y los libros

Pensaba que la Edad Media era un periodo tremendamente aburrido, oscuro, plano... O así me lo habían vendido por lo menos. También pensaba que la transición al capitalismo había sido lineal. O así me lo habían vendido por lo menos. Si aún no has leído Calibán y la bruja: mujeres, cuerpo y acumulación originaria de Silvia Federici, entra corriendo en el enlace y descárgalo o cómpralo. Traza la historia de la transición del feudalismo al capitalismo a través de las herejías y las rebeliones de las clases bajas, a través de la lucha de las mujeres y de su represión, a través de los movimientos indígenas y de su represión, a través de la represión y la violencia, represión y violencia, represión y violencia, pero más rebeliones, siempre más rebeliones. Le da de hostias a Marx y le da de hostias a Foucault. Lo que no puedo entender es por qué no lo leí antes. Cuando leo estos libros reveladores, me pregunto sobre la cantidad de ensayos y novelas que están ahí esperando y que no he encontrado o no encontraré.



Ecosex y Pulp Fiction


Pensaba hablar sobre el fin de semana y la experiencia ecosexual con Annie Sprinkle, Beth Stephens y Beto Preciado. Pudimos escucharlxs el viernes y el sábado en el Reina Sofía, por no hablar del paseo ecosexual por el Retiro, "follándonos la tierra". Pero la decepción fue tan grande que me da mucha pereza tan solo hablar de ello. Pero no nos olvidemos de la Annie Sprinkle postpornógrafa y de su graciosa y... entrañable Herstory of Porn (1999).

Acabo de encontrarme con una recopilación de portadas de Pulp Fiction lésbica que me ha dejado fascinada (como siempre). Creo que nunca he llegado a leer ninguna, ¿serán tan geniales como sus títulos y portadas? ¿Será la trospidez de la literatura lésbica? Acabo de descubir un artículo de Yvonne Keller llamado "Was It Right to Love Her Brother's Wife So Passionately?": Lesbian Pulp Novels and U.S. Lesbian Identity, 1950-1965". Recoge una cita de una escritora llamada Donna Allegra: "Da igual la vergüenza que me diera pasar por la caja para pagar estos libros; eran totalmente necesarios para mí. Los necesitaba tanto como comida y techo para sobrevivir".


Loca


Del documental Diagnosing Difference (Annalise Ophelian, 2011). En este clip habla Dylan Scholinski.

Mi traducción:

La palabra "locx" me remueve muchos sentimientos. Se ha vuelto tan importante para nosotrxs, como movimiento, que proyectemos que somos sanxs, que somos cualquier otra persona... pero, si somos entonces como cualquier otra persona, tenemos discapacidades [we are disabled], usamos sillas de ruedas, tenemos cáncer, y somos enfermxs mentales [mentally ill]. Padecemos [we do suffer] depresiones, esquizofrenia, trastorno bipolar... Pero como históricamente hemos sido etiquetadxs de enfermxs mentales, está este movimiento que niega que podamos tener ningún tipo de trastorno mental: no podemos estar locxs, porque eso podría querer decir que ser gay es estar locx; así que internalizamos eso. Creo que es uno de los motivos por los que no accedemos adecuadamente al sistema sanitario u otras personas no nos tratan adecuadamente. Sabes, yo estoy loco, y es algo de mí que he aprendido a celebrar en vez de quedarme con el estigma con el que la gente ha decidido etiquetarme como loco; he empezado a verlo como algo que valoro de mí mismo, valoro lo sensible que me hace al mundo, lo que hace que todo me importe tanto... No es algo de lo que avergonzarme.


De Femen, tetas e islamofobia

Amina Tyler escribió sobre su cuerpo desnudo Mi cuerpo me pertenece y no representa el honor de nadie. Lo que empezó como una batalla entre feminismo y patriarcado, acabó como una guerra dentro de los mismos feminismos. Aliaa Magda Elmahdy, bloguera y feminista egipcia, ya subió en 2011 una serie de fotos de desnudos, ella posando incluida (su blog, todo hay que decirlo, es entero muy interesante), suscitando así la polémica. Tanto Tyler como Elmahdy se identifican -o por lo menos simpatizan- con el movimiento FEMEN.

Femen es un movimiento feminista fundado en Ucrania en 2008 pero con ramas en diferentes estados (Rusia, Francia, Alemania, desde hace bien poquito, también España...). Los tres pilares contra los que luchan son la explotación sexual (la rama ucraniana, por lo menos que yo sepa, es radicalmente opuesta a la regulación del trabajo sexual), las instituciones religiosas y las dictaduras. Una de sus armas, por lo menos la más visible, es su cuerpo desnudo como instrumento de protesta. En una entrevista que Alexandra Shevchenko, una de las fundadoras del grupo ucraniano, concedió al diario La Rioja, se tradujeron una serie de declaraciones que no han sido bien recibidas en diferentes círculos feministas: alejarse del feminismo y reivindicar la palabra "femenino" para renovar la imagen de la lucha de las mujeres o alejarse también de la masculinidad en las mujeres y del lesbianismo. Lara (Newell) Alcázar recomendaba en su Twitter este documental sobre Femen para comprender mejor el ideario y el feminismo que representan, lejos de las interpretaciones de periodistas sobre las declaraciones de una de las integrantes. El documental está en francés, pero se entiende bien y es bastante interesante.

El caso concreto de Amina Tyler es relevante porque suscitó una sonora reacción internacional tras las declaraciones de un ulema tunecino que pedía la lapidación para la joven. Las confusiones sobre el sistema jurídico musulmán, sobre las leyes tunecinas (¡no hay pena de muerte en Túnez!) y lo fácil que es pensar que cualquier Otro musulmán quiera apedrear a cualquier Otra, musulmana o no, desencadenó una reacción en cadena que reprodujo todos los mitos del discurso islamófobo y feminista colonial. Este comunicado de la Red de Mujeres Musulmanas explica muy bien lo sucedido en el estado español.

Femen también reaccionó al caso Amina Tyler: Inna Shevchenko declaró el 4 de abril (cumpleaños de Tyler) Día Internacional de la Yihad en Topless, trasladando al movimiento una concepción (nuevamente) universalista. Quemaron simbología musulmana y se manifestaron frente a mezquitas en diferentes capitales europeas. En respuesta, muchas feministas musulmanas protestaron ante lo que significaba una deriva racista e islamófoba que perjudicaba su lucha feminista desde la experiencia religiosa. El debate sobre si el uso del cuerpo desnudo como instrumento de lucha antipatriarcal objetualiza a las mujeres ha llegado a muchos otros círculos feministas y personalmente me da más pereza. Son tetas, joder, tetas. Y cuantas más tetas, cuerpos tatuados, cuerpos sin tatuar, mastectomías, cicatrices... escupan al patriarcado, mejor. Pero intentar que tus tetas, tus luchas y tus discursos sean universales... eso nunca puede acabar bien.

Me gusta, como siempre, este artículo de Filósofa Frívola, y tampoco le hago ascos a Beatriz Gimeno y su comentario más benevolente.


Tomboy



Llevo tanto tiempo mascando una entrada sobre la islamofobia y el discurso neocolonial en las acciones de Femen que acabo de darme cuenta de que hace más de un mes que no escribo. Así que recupero el blog para comentar una película que ya tiene dos años pero que, por lo menos en Madrid, acaban de estrenar: Tomboy (Céline Sciamma, 2011).

Tomboy significaría marimacho o machorra en inglés. La película es francesa, pero el término galo es garçon manqué (¿chico fallido?) y sus connotaciones no se ajustaban a los objetivos de la directora. N. y yo somos "adictas a la crítica mediática feminista" y vamos al cine con lupa morada.

Tomboy pasó nuestra prueba y con creces. No sabría decir si la película está protagonizada por un niño trans, si lo está por una bollera... He visto ambas lecturas en diferentes reseñas y no creo que sea lo importante. Para mí la historia es una historia claramente trans, pero nos encantó que la protagonizara un niño que no tiene los conocimientos o la capacidad para generar un discurso teórico, lo que lo hace mucho más complejo y al mismo tiempo muchísimo más sencillo. Me encantó cómo se refleja la violencia, podía haberse optado por escenas de una violencia más gráfica y sangrienta, pero consigue transmitirte una angustia escalofriante con solo un vestido azul. La escena de la "prueba de género" me recordó a XXY (Lucía Puenzo, 2007) e incluso a Boys Don't Cry (Kimberly Peirce, 1999). Me encantaría-encantaría-encantaría que la pusieran en todos los colegios; aunque creo que sería más importante que la vieran lxs padres...


Cultura de la violación




Trigger Warning

He seguido de cerca el caso de Steubenville, entre náuseas y ganas de matar gente. Para quien no esté al tanto, intentaré hacer un breve resumen.

En agosto de 2012, una chica de 16 años de Steubenville (Ohio) fue violada por Trent Mays y Ma'lik Richmond, dos jugadores de fútbol americano del instituto de Steubenville. La violación se sucedió durante seis horas, mientras ella estaba inconsciente por el alcohol. Durante esas seis horas, fue arrastrada por diferentes fiestas, mientras la gente reía, grababa con sus móviles y compartía imágenes, videos y comentarios por las redes sociales. Hace apenas diez días, los dos violadores fueron declarados culpables y sentenciados a la pena mínima: un año para Richmond y dos años para Mays.

Si esto ya es de por sí terrible, con sus náuseas y sus ganas de matar gente, entonces vas leyendo las reacciones de la gente. Violación en público, con chicos y chicas mirando y riéndose, ninguna intervención. Acusaciones de la gente del pueblo a la chica por dejar en mal lugar a Steubenville y a su equipo de fútbol. Culpabilización de la superviviente. Nada nuevo, lo sé. Pero en dimensiones estratosféricas.

En la CNN cubrieron de esta forma la sentencia: "Fue muy difícil ver cómo esos dos jóvenes -con futuros tan prometedores, estrellas del fútbol, muy buenos estudiantes- veían, literalmente, cómo sus vidas quedaban destrozadas [...] Uno de los jóvenes, Ma'lik Richmond, colapsó según salía la sentencia [...] y dijo que su vida estaba acabada". Y sigue.

Al mismo tiempo, las redes sociales se llenaron de apoyo a los violadores y culpabilización de la chica por estar borracha. 

Lo único bueno que todo esto ha traido es que han saltado a la luz pública más "generalista" ciertos debates que llevan décadas dando vueltas en los círculos feministas: la cultura de la violación (rape culture), la culpabilización de la "víctima" (victim-blaming) y, sobre todo, lo que rodea al concepto de consentimiento.

La expresión "cultura de la violación" trata de describir una sociedad donde está normalizada la violencia sexual contra las mujeres y contra las sexualidades no normativas. El término "rape culture" comenzó a utilizarse en los setenta, y su naturalización supone pensar que la violencia sexual siempre ha sucedido y siempre sucederá. Está íntimamente relacionada con ciertas estrategias discursivas como la culpabilización de la "víctima" (victim-blaming) o el slut-shaming (intentar que una mujer se sienta culpable por tener ciertos comportamientos sexuales que no se ajustan a las expectativas normativas de género).

El caso de Steubenville ha sido un ejemplo de manual del fenómeno de victim-blaming: "¿una chica de 16 años borracha hasta la inconsciencia? ¡cómo no la van a violar! ¡tendría que haber tenido cuidado!" Y, al mismo tiempo, victimización de los violadores: "¡una chiquillada va a destrozarles la vida!" ¿En serio?

Alrededor de este caso también podemos reflexionar sobre el concepto de consentimiento. Parece sencillo: "sí" quiere decir "sí", "no" quiere decir "no". Chantajear emocionalmente a la pareja, seguir intentándolo aunque no muestre participación, insistencia ante falta de interés e intentos por marcharse... quiere decir "no". ¿Drogas o alcohol? Si la persona no puede tenerse en pie, si está ausente, ¡joder si está inconsciente! evidentemente quiere decir "no". Y el hecho de que te hayas acostado antes con ella, de que antes tuviera ganas, de que consideres que sea una calientapollas (¿hay un concepto más victim-blaming y slut-shaming que el de calientapollas?), de que sea tu pareja... sigue queriendo decir "no". Hay mil maneras de decir "no" y solo una de decir "sí". ¿En serio es tan complicado? ¿O no vamos a seguir negando la "cultura de la violación"? Y sí, si no hay consentimiento lo que está ocurriendo es una violación, aunque sea tu pareja, aunque te haya calentado toda la noche, aunque solo esté medio drogada.

Si pensamos que todo esto nos queda lejos (venga ya, era un pueblo perdido de Ohio) podemos acercarnos a nuestrxs amigxs y vecinxs. Sacad el tema del consentiemiento y seguro que os sorprendéis. En los institutos en los que doy charlas sobre diversidad afectivo-sexual intento hablar de consentimiento cuando tocamos el área de las prácticas sexuales: frases como "¿¿¿pero si es mi novia es violación sólo porque esté dormida???" u "hombre, pero que no se emborrache tanto si no quiere que le hagan nada..." no son excepciones.

Precisamente en el ¿último? capítulo de Cuéntame cómo pasó relataba un intento de violación a uno de los personajes (Karina) y seguían las estrategias de victim-blaming de diversas instituciones: Iglesia, policía, familia... En otra entrada comentaba otro ejemplo de victim-blaming (en este caso no era una denuncia de éste como en Cuéntame, más bien todo lo contrario) en la televisión española.

Estamos siempre escuchando consejos para no ser violada/xs (no te vistas así, no salgas a estas horas, no bebas tanto...); sin embargo, te van a violar lleves la ropa que lleves, salgas a la hora a la que salgas y bebas o te drogues lo que quieras beber o drogarte. Lo que hay que hacer urgentemente es educar en el consentimiento y acabar con la cultura de la violación.



Apuntes para no olvidar

Somateca 2013 comenzó la semana pasada bajo el título "Vivir y resistir en la condición neoliberal". Beto Preciado dio una conferencia abierta el sábado: ¿La muerte de la clínica? El título hace referencia a la obra de Michel Foucault El nacimiento de la clínica, publicada en 1963.

Preciado continúa la arqueología de Foucault. Cada momento histórico es el fruto de las relaciones variables entre técnicas del cuerpo, prácticas de gobierno y aparatos de verificación. Si hasta el siglo XVIII dominaba el régimen soberano (cuerpo previo al estudio de la anatomía, piel, plano; prácticas de gobierno tanatopolíticas, derecho a dar la muerte; aparatos de verificación teológico-trascendentales), entonces podemos empezar a hablar de otro régimen: el disciplinario (cuerpo que es interioridad pública; prácticas de gobierno biopolíticas, el poder y la administración de la vida; aparatos de verificación científico-empíricos). La hipótesis de Preciado es que a partir de los años cuarenta podemos hablar de otro tipo de régimen, el farmacopornográfico, donde el aparato de verificación ya no es científico-empírico, sino mediático-mercantil. Todos estos regímenes se articulan y solapan en el sujeto contemporáneo.

Amanda Baggs es una activista por la neurodiversidad. Diagnosticada como autista, publicó el video In My Language en 2007, cuestionando las capacidades comunicativas de lxs autistas y la diversidad de lenguajes. Relación entre transformaciones económicas del capitalismo con la aparición de diferentes diagnósticos a lo largo de la historia del siglo XX.

También quiero acordarme del desplazamiento del concepto estadístico de media a la regulación normativa. Y del origen tubercoloso y médico de la palabra feminismo. Y de la naturalización de determinadas formas de reproducción. Y del cambio epistémico de sistema monosexual a sistema bisexual de la diferencia estudiado por Laqueur. Y del capítulo La lesbiana de Simone de Beauvoir. Y de que una semana me dio clase Preciado y que un día me senté delante de Despentes y fue lo más parecido a momento fan Belieber de mi vida.


Raza y homofobia


Escuchando un programa de radio en el que hablaban sobre los "papables", la locutora se sorprendía por la agresiva homofobia del ghanés Peter Turkson, considerando que un hombre negro, perteneciendo a una raza "antiguamente" oprimida, oprimiese ahora a otros colectivo como pudieran ser el LGTB.

Independientemente de la sorpresa por que alguien considere el racismo como algo antiguo o pasado, quería hacer una serie de anotaciones.

Primera anotación: No nos olvidamos nunca de las relaciones de poder
Quién manda aquí. Nunca hay que olvidar quién manda aquí. Y nunca hay que olvidar que la raza, la orientación sexual, la identidad de género, la riqueza... no existen de forma individual. En relación con este tema, Lucas Platero acaba de editar Intersecciones: Cuerpos y sexualidades en la encrucijada. ¿Cómo confluyen los privilegios y las opresiones en cada persona? Soy mujer, soy lesbiana, soy blanca, tengo estudios superiores, tengo trabajo y techo. ¿Asumes tus privilegios? ¿Los utilizas? Los privilegios y las opresiones no son solo personales, son institucionales, son estatales. ¿Cómo es ser negro en África? ¿Cómo es ser católico en Ghana? Qué son privilegios y qué son opresiones. Cuándo y dónde. Y qué haces con ellas. Y qué es lo que se te permite hacer con ellas.

Segunda anotación: Nunca olvidemos el pasado
¿Cómo se ha construido mi identidad? ¿Qué significa ser blanca? ¿Qué significa ser negra? ¿Cuáles son los valores asociados a cada identidad racial? ¿Cuál es la geneaología de cada identidad? ¿Se feminizó a los hombres negros? ¿Cómo se responde ante la opresión? ¿Cómo interactúan las relaciones (neo)coloniales con el discurso LGTB europeo? ¿Cuál es la historia de la homosexualidad en Ghana?

Tercera anotación: ¿estámos hablando de la raza?
¿Hablamos de raza? ¿O te estás confundiendo de variable? A lo mejor la variable que encajaba mejor en tu estudio era el nivel de educación, o las oportunidades laborales, o el nivel económico, o el número de hijxs por familia, o...

Cuarta anotación: ¿quién gana a oprimidx?

Audre Lorde, obviamente, lo dice mucho mejor que yo:

Como gente negra, no podemos comenzar nuestro debate negando la naturaleza opresora del privilegio masculino. Y si los hombres negros escogen asumir dicho privilegio, por cualquier razón, violando, vejando y asesinando a mujeres, entonces no podemos ignorar la opresión masculina negra. Una opresión no justifica la otra. 

A continuación, Lorde añade: "Al mismo tiempo, como mujeres negras, claro, no queremos ser utilizadas contra los hombres negros por un sistema que nos oprime a ambos". Sufrir racismo no justifica tu sexismo/homobia. Y sufrir sexismo/homofobia no justifica tu racismo. Y hablar en estos términos, como siempre, ignora los márgenes: qué hacemos con lxs LGTBQ negrxs en este discurso. Nunca, nunca, olvidemos que no podemos sumar identidades; que todo todo son intersecciones y cruces de caminos.


Soy un hombre


En febrero de 1968, Echol Cole y Robert Walker, afroamericanos, murieron en un accidente laboral en Memphis, por culpa del mal funcionamiento del camión de la basura. Las reacciones que estas dos muertes suscitaron, así como otros incidentes de corte racista, que 1.300 trabajadorxs de la recogida de basura, mayoritariamente negrxs, comenzaron una huelga, apoyada, entre otrxs, por Martin Luther King, que fue asesinado la víspera de la segunda gran manifestación. Los sindicatos no fueron reconocidos, las marchas acabaron con violencia, pero lxs trabajadorxs no dejaron de salir a la calle, y fueron célebres las pancartas con el texto: I Am A Man. Ese símbolo se ha utilizado en muchos contextos para reivindicar la identidad negra (eminentemente masculina). Encontramos esta instalación de Hank Willis Thomas en su exposición Pitch Blackness (2008), el documental I Am A Man, sobre los avances de la comunidad negra en EEUU, o este otro sobre masculinidades negras.

La artista, performer y activista Sharon Hayes, en su acción In The Near Future (2005), portó pancartas durante una hora cada una que habían tenido un significado importante en luchas del pasado. Una de ellas, era precisamente, I Am A Man.


En el portal Wild Gender, Toi publica un artículo sobre su experiencia como negro trans y su recepción de lemas como I Am A Man.


Morid de envidia

Este fin de semana estuve en Londres en el congreso Charming for the Revolution: A Congress for Gender Talents and Wildness, que se celebraba en el museo Tate Modern.

Descubrí a gente increíble como Esben Esther Pirelli Benestad y la inefable Terre Thaemlitz (de hecho, sigo sin palabras en lo que a Terre se refiere, ¿cómo no la había conocido antes?). Escuché a otrxs que ya conocía pero que me sorprendieron más de lo que imaginaba, como Del LaGrace Volcano, Beatriz Preciado o Dean Spade. Otrxs me ilusionaron menos de lo esperado, como J. Jack Halberstam o Carlos Motta.

He intentado buscar entre las notas que tomé para hacer una breve reseña, pero entre que el inglés me exige el doble de atención y que estaba en un exaltado estado de groupie, mis notas son bastante absurdas. Espero ir hablando de ellas poco a poco, para que queden registradas de forma más segura que con lapicero en un cuaderno que probablemente pronto perderé entre todos mis cuadernos.

Aún estoy con la boca abierta.